ENTREVISTA DEL ALTO COMISIONADO PARA LA PAZ, LUIS CARLOS RESTREPO
El Tiempo
Mayo 4 de 2008

'Que se disuelvan los partidos uribistas', dice el Alto Comisionado para la Paz

En entrevista con EL TIEMPO, Luis Carlos Restrepo dice "que se convoque de nuevo a la ciudadanía para que pueda haber unos partidos políticos fuertes". que le den una dinámica al Congreso diferente.

La afirmación la hace porque, en su concepto, "los mismos partidos de la coalición de Gobierno, que yo creo que tienen que darle la cara al país con un discurso más responsable sobre lo que está sucediendo. Y si hay que hacer una autocrítica a fondo, hacerla".

Para el Alto Comisionado, "pueden hacerse todas las reformas, pero si seguimos con partiditos que no tienen solidez, el Congreso no va a tener la fuerza que necesita tener para equilibrar a un Ejecutivo fuerte y a una justicia fuerte. No se trata entonces de debilitar al Ejecutivo y de debilitar a la justicia, sino de fortalecer el Congreso, pero el Congreso solo se fortalece en la medida en que haya partidos políticos fuertes y los partidos políticos solo son fuertes en la medida en que le den la cara a la ciudadanía y de frente, ante Colombia, se pregunten qué es lo que ha pasado, se reconozca lo que ha sucedido y se reconstruya la forma de hacer política, porque aquí hemos estado dando unos pasos muy importantes hacia adelante, pero atrapados todavía en viejas formas de hacer política".

Presidente no puede cargar con la crisis de los partidos

Es que el presidente Uribe rompió una tradición histórica en Colombia. Aquí todos los disidentes liberales tuvieron que renunciar a la disidencia y vincularse de nuevo al Partido Liberal. Gaitán renunció a su disidencia, López, Galán, porque no pudieron convocar el fervor popular en su momento.

Uribe, el disidente liberal por excelencia, convoca el fervor popular, se niega a ser candidato de los partidos y termina arrastrando con la crisis de los partidos. Yo sí creo que aquí hay que pedirles una responsabilidad a los partidos, porque de lo contrario, los partidos van a descargar toda una responsabilidad histórica sobre el Presidente y eso tampoco es justo. Por supuesto, que nosotros tenemos que preguntarnos qué ha sucedido y yo creo que el Gobierno tiene que preguntárselo. Yo fui supremamente crítico con los congresistas que metían la mano en el proceso con las Autodefensas.

El Presidente representa a la ciudadanía, no a los partidos políticos

"Aquí tenemos una ciudadanía que le ha dado un mandato a un Presidente y un Presidente que representa a esa ciudadanía, pero en la mitad vemos una crisis en los aparatos políticos, en los aparatos de intermediación y eso puede incluso sesgar la visión de lo que está sucediendo.

Porque no fueron los partidos políticos los que eligieron al Presidente, el presidente Uribe es el primer Presidente en la historia del país que llega al cargo por un movimiento de opinión. A él lo inscribimos con firmas ciudadanas, yo mismo las recogí, en el año 2001, para la inscripción del Presidente. ¿Qué pasó?

Los partidos políticos fueron los beneficiarios de la buena imagen del Presidente. No fueron los partidos políticos los que eligieron al Presidente en el 2002 y en el 2006, sino que eran los candidatos los que aprovechaban esa buena imagen del Presidente para hacerse elegir.

Pero si esos partidos finalmente no tuvieron los controles adecuados, si esos partidos no tuvieron adecuadas veedurías, si evidentemente hubo infiltración de parte de estos grupos, yo sí creo que eso hay que replantearlo a fondo. Aquí tenemos una lealtad con la ciudadanía, pero sí se necesita que miremos con claridad lo que está pasando. Y yo creo que esa reflexión compromete en primer lugar, por supuesto al Gobierno y a los partidos de Gobierno. Nosotros nos dimos a la dura tarea de destapar la cañería nacional. Yo me siento a veces como el fontanero de esta nación.

El estado colapsó

A mí lo que me preocupa es que uno habla con algunos miembros del Congreso y los ve atemorizados, casi esperando a que venga la justicia a llevárselos, en vez de estar haciendo lo que corresponde a los miembros del Congreso: con un discurso político interpretando lo que sucede y si hay responsabilidades políticas, asumiéndolas y respondiéndole a la ciudadanía.

Pero cuando uno ve que todo se judicializa y que no se entiende la dimensión política de lo que aconteció, yo si creo que los jueces tienen que entender que aquí hubo un colapso del Estado.

Yo lo testimonio. Cuando fui a hablar con los jefes paramilitares, esos señores hablaban como emperadores de facto. Tenían en sus manos el monopolio de las armas y el de la justicia que le habían arrebatado al Estado. Y no dejaban aspirar la justicia. Era que en Sucre todo el mundo sabía dónde estaban las fosas. ¿Por qué no había ninguna exhumación? Porque nadie se atrevía a denunciarlas y no había fiscal que se atreviera a ir a hacer una exhumación. Aquí nadie se atrevía a investigar a un jefe paramilitar.

Cuando empezamos en este Gobierno había una comisión que era casi clandestina, que venía de la época del presidente Pastrana, para investigar a los jefes paramilitares. Y con el mayor sigilo estudiaba 15 procesos. Hoy tenemos miles y miles de procesos en marcha. Es que este es el Gobierno que le devolvió su potencia a la justicia. Entonces no deja de ser paradójico que no estemos celebrando.

Yo sí creo que hace falta una reflexión más de fondo para entender en qué momento vivimos y que todo este proceso de revitalización de la sociedad colombiana no sea tampoco utilizado en los pulsos políticos, entre la oposición y el Gobierno porque eso no nos conviene.

Es decir, aquí lo que realmente conviene es seguir este curso de reinstitucionalización, de fortalecimiento de los poderes, que ha sido muy importante. Y en este momento, lo más importante de todo, de la reconstrucción de los partidos, porque lo que yo veo aquí es un colapso de los partidos. Por lo menos, los partidos tradicionales y los de la coalición de Gobierno yo los veo colapsados. Incapaces de responder a una ciudadanía que les ha entregado un mandato para que saquen este país adelante.

'El mundo no se va a hundir'

Yo creo que hay también hay veces algo de lo que en psiquiatría se llama la omnipotencia destructiva. Que es muy típica de los niños que dicen: si abro la boca se destruye el mundo. Las autodefensas en determinado momento creyeron que si ellos abrían la boca y decía la verdad se hundía el mundo.

No el mundo no se va a hundir. Este remezón que estamos viviendo es sano, bueno, nosotros lo buscamos. Se vino así. Yo en algún momento intenté ser pedagógico. Recuerdo que en e 2006 intenté a poner a reflexionar al país y pregunté: '¿Está Colombia preparada para conocer la verdad? Es decir, estamos preparados para que cuando estos señores empiecen a decir la verdad hagamos procesos justos? ¿Estamos preparados para que cuenten los delitos y evidentemente podemos avanzar en las investigaciones correspondientes? Muchos creyeron que yo quería tapar las cosas. No. Yo quería ser pedagógico. Qué vemos ahora. Matamos el tigre y nos asustamos con el cuero.

Se habla de una crisis en Colombia que porque se está investigando. Yo no creo. Aquí tenemos una justicia investigando, aquí tenemos un Ejecutivo actuando, aquí tenemos unos congresistas respondiendo, aquí tenemos unos miembros de la Fuerza Pública que están sufriendo todo el rigor de la ley.

Esto era necesario. Estamos en un buen momento. Yo sí creo que los señores de las autodefensas no nos pueden mantener a cuentagotas.

Rocío Arias y Eleonora Pineda lo saben. Cuántas discusiones tuve yo con ellas y cuántas discusiones tuve en el seno del Gobierno diciéndoles: 'no se metan en eso'. No le sirve al proceso. No les sirve a ustedes. Miremos lo que sucede hoy, es la misma Rocío Arias, que en su momento se presentaba como aliada del Gobierno, la que entonces ahora señala a personas como la Presidenta del Senado.

Yo sí creo que eso merece una reflexión y nosotros estamos en condiciones de hacerla porque nosotros fuimos los que produjimos esto. Nosotros fuimos los que matamos el tigre, entonces ¿vamos a salir corriendo por el cuero? No.

Nosotros buscamos esto, lo buscamos deliberadamente y lo que está pasando es sano, pero hay que hacer unos cuestionamientos más a fondo, sin temor de que por hacerlos, la oposición aproveche. No. La oposición tratará de aprovechar lo que pueda.

En este momento la oposición está aprovechando las circunstancias y las seguirá aprovechando hasta el último día porque es la lógica de la política, pero a nosotros, nos toca responderle a una ciudadanía. Yo creo que es muy importante esa pedagogía y como todo lo que pasa tiene que ver con los paramilitares, yo creo que aquí lo que hay que hacer es una reflexión a fondo sobre el proceso.

Estamos trabajando en el Gobierno un decreto que lo hemos llamado decreto de cierre de Justicia y Paz para ponerle términos también a este proceso. Es decir, creemos que debe haber unos tiempos y quien no confiese los delitos en esos tiempos, entonces se va a exponer a perder los beneficios y se va a justicia ordinaria y quien no entregue los bienes en esos tiempos se expone a justicia ordinaria.

Y nosotros creemos que ese tiempo límite no debe pasar del 31 de diciembre de este año. De tal manera que el año entrante estemos ante los tribunales de Justicia y Paz en proceso de juzgamiento. Eso es sano para el país. Yo no le tengo temor a lo que se diga. A mí se me hace que esta experiencia histórica es necesaria para Colombia y que lo que va a salir de aquí, es una justicia fortalecida, pero lo que sí me parece muy preocupante, es esta guerra de rumores.

Posibles presiones de los ex paras

"Si lo están haciendo están cometiendo un grave error, porque realmente lo que el país espera es que los jefes de las Autodefensas cuenten toda la verdad. Ellos siempre han tenido un tono amenazante cuando se trata de decir la verdad.

A mí me lo dijeron varias veces en varias reuniones: 'Comisionado, si nosotros contamos la verdad se hunde el país, se hunden los partidos políticos, se hunde el Ejército, se hunden los empresarios'. Yo les decía: 'Ustedes cumplan con su deber de decir la verdad y nosotros como Gobierno cumplimos con nuestro deber de impedir que el país se hunda'. Cada cual en su tarea, señores. Ahora, aprovechemos que tenemos un Gobierno como el de Uribe, que es un Gobierno sólido, para que ustedes cuenten esa verdad y esa verdad nos purifique'.

Esas fueron reuniones muy tensas. Yo alguna vez recuerdo haberle dicho a Carlos Mario Jiménez: 'Ustedes tienen que entender muy bien el asunto de la verdad, porque si ustedes van a creer que la verdad es para chantajear, van a estar muy equivocados.

Aquí lo que se les está pidiendo es que sean constructores de paz en un escenario totalmente diferente, donde ustedes ganan contando la verdad de manera directa y no a cuentagotas. Ahí hay un asunto de mentalidad que superar, porque las autodefensas se acostumbraron al chantaje. Durante mucho tiempo usaron tácticas mafiosas de comprometer gente para después chantajearla y de allí derivaba gran parte de su poder: ¿'Yo sé algo tuyo, entonces tienes que ser amigo mío'. Ese fue el gran error de las autodefensas y por eso yo creo que por eso ellos no entendieron bien la dinámica del proceso de paz desde el comienzo.

Acostumbrados al chantaje

Ellos estaban acostumbrados a pactar debajo de la mesa. A mí me lo dijo una vez Ernesto Báez: 'Comisionado, usted nos desconcertó'. Claro, porque ellos se imaginaron que la negociación se hacía bajo la mesa.

Pero por mi estructura de personalidad y por las instrucciones que yo tenía del Presidente y por la forma en que veo el país y como creo que hay que hacer los procesos de paz, yo siempre he visto esto como hay que verlo. Es decir, aquí se crea un escenario político, donde unos actores de violencia se convierten en unos actores de paz, en este caso contando la verdad, que fue lo que le tocó a las autodefensas. En otros procesos de paz les ha tocado otras cosas.

No tiene sentido hacer comparaciones. Uno puede decir: les tocó más duro a las autodefensas, no. A las autodefensas les tocó lo que el país les exigió: contar la verdad. Las autodefensas pasarán a la historia como constructoras de paz si cuentan la verdad.

Eso es el momento histórico, pero eso implica contar la verdad. Que esa verdad que tengo secreta y escondida, ese chismecito que tengo guardado para presionar o chantajear tengo que sacarlo en público. Y creo que en eso se ha avanzado. El país no entiende lo que implica ese cambio de mentalidad.

El país no entiende lo que implica para estos señores de las autodefensas confesar públicamente estos delitos. Creo que hemos avanzado un trecho, pero creo que es hora de que las autodefensas cuenten lo que tiene que contar. Y no estas verdades a cuentagotas. Le hacen mucho daño al país estos rumores como los que han estado circulando. Dando a entender que aquí todavía falta por contar las verdades de los autoridades judiciales, o falta por contar las verdades de los empresarios o de los medios de comunicación.

Es decir, si realmente el señor Carlos Mario Jiménez y los miembros de las autodefensas quieren contar la verdad, eso es muy fácil.

Eso se hace en un día. Eso se lo hemos dicho al señor Carlos Mario Jiménez muchas veces. Cuántas veces ha estado él ante un fiscal de Justicia y Paz y si es que necesita que le mandemos las más altas judiciales del país, lo miramos. Que el señor Carlos Mario Jiménez diga lo que tiene que decir. Por qué se tiene que decir la verdad 2, 4, 5 ó 10 años. Que lo diga todo de una vez y que los demás jefes de las autodefensas digan todo de una vez.

'Me siento como Hércules'

A mí me tocó meterme en una cañería tapada por más de 30 años y, obviamente, cuando yo salí, salí untado de 'lo que sabemos' y yo me sentía muy contento por la labor hecha y la gente me corría, porque salí con mal olor. A veces comparo mi tarea con la tarea que le pusieron a Hércules de limpiar los establos de Augías, que durante 30 años habían acumulado estiércol.

Eso fue lo que hizo este Gobierno, que cuando nosotros entramos al Gobierno en el 2002, encontramos amplias zonas del país en manos de grupos ilegales. Cuando yo iba a hablar con los jefes de las autodefensas, yo entraba a territorios donde se podía palpar el poder que tenían estos señores. Se respiraba ese miedo que ellos imponían y había una justicia inmovilizada. Y también, por supuesto, toda una infiltración de las autoridades.

A nosotros nos tocó empezar a destapar eso, y asumimos la tarea que nadie quiso asumir en este país que fue la de desmovilizar los grupos paramilitares. Aquí se había mirado para otro lado. Mientras los grupo paramilitares crecían, aquí se miraba para otro lado y nosotros nos fuimos de frente a una tarea que no iba a dar réditos políticos.

El Comisionado de Paz que se atreviera a hablar con los paramilitares, se arriesgaba a que la guerrilla lo vetara de por vida y no hablara con él. Esa era la amenaza de la guerrilla. Nosotros nos metimos a una tarea de desmontar un poder ilegal, que por supuesto que había infiltrado, que por supuesto que había cooptado las instituciones y en este momento estamos, como dice el Presidente, aplicando el remedio y no soportando la enfermedad. Pero creo que todo esto hay que mirarlo más constructivamente y no dejar que crezca este ambiente de mutua sospecha".

¿Hubo un pacto de no extradición por reelección, como afirma el abogado Salazar Pineda?

Eso ya lo había dicho uno de los mellizos Mejía en una entrevista a Cambio. En ese momento yo dije: jamás escuché al ministro Sabas decir algo así, en las tantas reuniones que tuvimos con las autodefensas. Por otro lado, a mí siempre me parece muy preocupante la actitud del señor Salazar.

Este es un abogado que, por supuesto maneja sus intereses particulares, que intentó meterse al proceso de paz, pero que no asumió una actitud constructiva y creo que cuando se volvió abogado de los mellizos Mejía, les reforzó la idea de que ellos tenían que renegociar con el Estado para que les entregaran una serie de prebendas que no se habían entregado dentro del proceso.

Pero yo sí creo que no podemos seguir en esta guerra de rumores. Si el señor mellizo Mejía que sigue vivo sabe algo, que lo diga desde dónde esté y que todos los señores de las autodefensas que estén en las cárceles lo digan, pero lo que no podemos estar viendo es que cada día aparezca en una esquina una persona que estaba al margen de la ley señalando a personas dentro de la institucionalidad, o por fuera de los tribunales o contando la verdad a cuentagotas en los tribunales.

Yo sí creo que hay que agilizar este procedimiento de tal manera que la justicia pueda fallar. Esto no puede ser un proceso interminable y al capricho de quienes estuvieron al margen de la ley.

Si ellos tienen de verdad la decisión de contar la verdad, no veo porqué tienen que demorarla o por qué razón, tienen que esperar para contarla frente a una coyuntura política diferente. Yo sí creo que tiene que haber un clamor nacional para que estos señores cuenten lo que tiene que contar, las autoridades judiciales investiguen lo que tienen que investigar, se purifiquen las instituciones, sin temor a los coletazos.

Aquí lo que estamos viviendo, específicamente en el caso de la política, es una crisis de los partidos políticos acumulada. Es que aquí venimos con una crisis acumulada de los dos partidos históricos, del Liberal y el Conservador. Muchas de las personas que se integraron a la coalición uribista venían de los partidos tradicionales y hay que preguntarse entonces si dentro de esa coalición que se le arrimó al buen árbol del Presidente, también hay viejos vicios políticos. A mí se me hace que los partidos de la coalición de Gobierno tienen que hacerse un cuestionamiento a fondo. El país lo está esperando. No es adecuado que ante lo que estamos viviendo no se den unas reflexiones profundas, porque lo que estamos viviendo es precisamente eso, una crisis de los partidos.

La búsqueda del Acuerdo Humanitario

Álvaro Leyva y Carlos Lozano, de nuevo en el juego

Por ahora, lo que hemos hablado con los doctores Leyva y Lozano es que vemos con buenos ojos que ellos establezcan ese contacto. Por supuesto, los doctores Leyva y Lozano tienen una gran experiencia. Queremos ser muy claros en ese punto. Lo que nosotros queremos es un contacto.

No llevan una propuesta, pero sí sería muy útil para el Gobierno una respuesta de las Farc sobre las propuestas hechas por el Gobierno. Es decir, para nosotros es muy importante ese canal de comunicación, porque en este tema, por la terquedad de las Farc, prácticamente hemos desandado dos décadas.

Durante los últimos 20 años, las Farc nunca tuvieron problema en mantener contactos con los gobiernos. Incluso, hubo una época en la que existía un teléfono que permitía desde Casa de Nariño un contacto con las Farc.

Pero desde que empezó la administración Uribe, endurecieron su posición y ahora condicionan un contacto con el Gobierno a una concesión territorial. Tenemos que volver a la situación racional y normal de poder concertar cosas básicas como unas reglas de juego para una zona de encuentro.

Ambos buscarán reglas del juego para encuentro con las Farc

Yo no le he escuchado al doctor Leyva que sea defensor del despeje ni le he escuchado al doctor Lozano que me diga que es defensor de Chávez. Hay ciertas lecturas que se hacen en los medios que no corresponden a las conversaciones que se mantienen.

El doctor Leyva siempre nos ha dicho que se necesitan unas reglas de juego previas, incluso, le he escuchado al doctor Leyva decir que él trabajó mucho porque en la antigua zona de distensión del Caguán hubiera una reglas de juego previas. Y cuando también se conversa con el doctor Calos Lozano que tiene unas posiciones razonables. Yo creo que en este asunto todos estamos de acuerdo.

Cuando a mí la gente me dice: el Gobierno por qué no retira la Fuerza Pública de Pradera y Florida si es tan fácil hacerlo con unas reglas de juego. Yo le digo: exactamente ahí está el problema. Nunca ha habido con la guerrilla la posibilidad de discutir unas reglas de juego. Entonces, ni siquiera hemos empezado por ahí, pero con todas las personas con las que hemos hablado, incluida la comunidad internacional, hemos tenido la coincidencia en cuanto a que se necesitan unas reglas de juego.

No descarta liberación en un tercer país

Creo que puede haber articulación de soluciones. Dada una localización humanitaria, con intervención de la comunidad internacional, una posibilidad puede ser que los guerrilleros liberados sean recibidos por un tercer país.

Yo creo que tenemos una serie de fórmulas, de procedimientos ya adelantados, incluso de concertaciones, porque Francia ha dicho claramente que estaría dispuesta a recibir guerrilleros liberados y que prácticamente tenemos los elementos necesarios para un acuerdo humanitario exitoso.

La gran traba cuál ha sido: la exigencia absurda de las Farc de que le entreguemos una parte del territorio del país para empezar a conversar, camino que no nos llevaría al acuerdo humanitario sino a una situación de violencia inmanejable.

Entonces, esperamos que muy rápidamente, de manera muy pronta, bien sea porque las Farc acepten esa zona de encuentro con reglas previamente pactadas o porque se produzca la localización humanitaria que nos permita a nosotros avanzar en una solución, todos estos elementos que se han venido trabajando, incluso los jurídicos, como el decreto 880, nos faciliten la toma de decisión sobre la coyuntura.

Poco se ha valorado el enorme esfuerzo del Gobierno para darle un soporte jurídico al acuerdo humanitario. Recordemos que en Colombia no había soporte jurídico para el acuerdo. El único intercambio humanitario fue durante el gobierno del presidente Pastrana, en el 2001, mediante un decreto especial de aplicación única.

Y en aquella ocasión solo se liberaron 13 guerrilleros que estaban en las cárceles por el delito de rebelión. Nosotros después fuimos mucho más lejos: hemos liberado unilateralmente 150 guerrilleros por delito de rebelión, pero era imposible que personas que estuvieran en las cárceles por delitos no indultables recibieran beneficios. Pues hemos labrado ese camino jurídico.

Incluimos en la Ley de Justicia y Paz, un capítulo especial que es el 11 y que nos permite avanzar en ese sentido. Trabajamos un decreto que, en principio, fue concertado dentro de unas instancias del Estado y presentado a los partidos políticos. Es decir, allí hubo un cierto consenso, para dar el paso final y ese decreto está listo, es el decreto 880.

Entonces, ya tenemos una herramientas jurídicas para dar el paso, pero además hemos avanzado muchísimo en lo que tiene que ver en la metodología de la zona de encuentro. La propuesta que nos hicieron los tres países en diciembre del 2005 la hemos preservado desde el punto de vista metodológico y esa es un avance enorme.

Las Farc y el Gobierno no contaban con una propuesta tan seria como nos formularon en ese diciembre, que básicamente se conserva en su aspecto metodológico y estamos abiertos a que se defina algún lugar del territorio nacional para aplicar esos criterios: una zona rural, donde no haya presencia de la Fuerza Pública, pero tampoco ocupación de la guerrilla y que no ponga en riesgo a la población civil.

Es decir, tenemos una serie de elementos que podemos ver como acumulados, cuyo valor quedará claro en el momento que tengamos que tomar decisiones. Pero nosotros somos muy claros en que no nos podemos quedar con los brazos cruzados. Por eso, hemos involucrado la variable territorial y por eso hemos dicho abiertamente vamos por la localización humanitaria, porque creemos que esa localización facilita también el desenlace de este largo secuestro que a todos nos aflige y que queremos que termine de manera satisfactoria para las víctimas.

Iglesia y países amigos siguen moviéndose

Ellos, especialmente los dos delegados europeos, tienen canales de comunicación. Sin embargo, a través de esos canales de comunicación no se ha facilitado un contacto directo.

Esperamos que esta nueva puerta que se abre con los doctores Leyva y Lozano, facilite ese contacto directo. Ellos son personas que históricamente han tenido acceso a las Farc, es un paso importante para el Gobierno abrir esa posibilidad.

Lo que nosotros buscamos es, precisamente, que a través de un contacto directo se pueda trabajar sobre una fórmula. Lo que necesitamos es que las Farc, por un canal interno, nos haga llegar una propuesta, podamos trabajar sobre ella, definir reglas de juego para una zona de encuentro, como sucede en todas las negociaciones en el mundo.

Siguen abiertos, por supuesto los canales de la Iglesia y de la comunidad internacional, pero creemos que esta nueva puerta que se abre, enriquece el escenario. Y casi que podríamos decir que están todos los que son, es decir, las personas que de una u otra forma han venido haciendo esfuerzos a nivel nacional como internacional, tienen una autorización de parte del Gobierno para avanzar, y las Farc también tienen claro nuestro mensaje: desde el punto de vista normativo y jurídico, prácticamente todo está maduro, solo hay que aplicar el decreto 880 de este año, y si ellos quieren ir más allá del acuerdo humanitario y hablar de paz, el Gobierno también ha dicho que está dispuesto a hacerlo, siempre y cuando haya voluntad y se trate de un proceso serio. No hemos cerrado esa puerta. Por el contrario, el Presidente ha dicho en varias oportunidades que sigue abierta.

Farc están militar, pero no ideológicamente listas para negociar

Militarmente, las Farc están maduras para una negociación, entre otras cosas porque es un momento óptimo para que ellos opten por una salida política, pero ideológicamente yo sigo viendo a las Farc muy inmaduras.

Las Farc siguen pensando en que el régimen va a caer y que ellos van a poder hacer parte de un gobierno de transición con las armas en la mano. El ambiente político del país no favorece que ellos entren en posiciones sensatas, porque todos estos debates que vivimos en el seno de la democracia ellos los perciben como si el Gobierno de Uribe estuviera a punto de caer.

Basta con ver los editoriales de Anncol y el reciente comunicado de Alfonso Cano. Entonces, se unen todos a pedir que Uribe salga de la Presidencia, a plantear un gobierno de transición y una constituyente. El ambiente político del país influye mucho en la percepción de las Farc y como ellos tienen una mentalidad apocalíptica y desde hace más de 40 años están viendo que el Estado colombiano está a punto de hundirse, pues este debate que vivimos, que para nosotros es normal y sano, ellos lo perciben como si estuviéramos a las puertas del derrumbe institucional.

Desde ese punto de vista yo creo que sigue habiendo en los líderes de las Farc y sobre todo, del Secretariado, obstinación y arrogancia. Cómo quebrar esa obstinación, cómo quebrar esa arrogancia, ojalá lo pudiéramos hacer por la vía persuasiva y creo que podemos avanzar en ese camino.

Lamentable que, por supuesto, eso solo se pueda hacer por la vía armada, porque implica más dolor, más sufrimiento, pero si las Farc actuaran racionalmente entenderían que este es un excelente momento y además que es importante negociar con un gobierno como el de Uribe, que tiene respaldo ciudadano, respaldo empresarial, respaldo de la Fuerza Pública y, además, con un Presidente que se la juega tanto en la seguridad, como en la negociación si es del caso. Pero eso ya no depende de nosotros. Para negociar se necesitan dos y cabe esperar a que las Farc tengan ese instante de sensatez que necesitamos para avanzar en una salida dialogada.

No hay obstinación en el Gobierno

Del Gobierno, yo le podría decir que nosotros tenemos una profunda convicción de que los despejes no conducen ni a un acuerdo humanitario ni a la paz y que más bien, eso conduce a la desinstitucionalización. Si yo tuviese siquiera un argumento que me permitiera creer que un despeje militar me conduce a la paz, lo defendería. En ninguna parte del mundo ha funcionado y en Colombia tampoco ha funcionado.

Nosotros tenemos una enorme responsabilidad con los ciudadanos y no podemos simplemente jugar a la ruleta rusa y decir: como nada ha funcionado, vamos a entregarle un territorio a las Farc a ver si esto avanza. Nosotros tenemos que actuar racionalmente y la racionalidad indica que lo que se necesita es una zona de encuentro para dialogar y que una zona de encuentro es diferente a una concesión territorial y que si la guerrilla no confía en el Gobierno y el Gobierno tampoco confía en la guerrilla, para eso hay terceros, y el Gobierno siempre ha dicho, apoyémonos en un tercero que es la comunidad internacional y también puede haber comunidad nacional, la Iglesia Católica y definamos unas reglas de juego.

Las Farc se han negado. Creo que eso resulta, por supuesto, muy costoso para las mismas Farc, pero como este es un grupo que actúa con la violencia y con la terquedad, ellos están absolutamente convencidos de que si persisten con la exigencia del despeje, llegará en las próximas elecciones un candidato o llegará un futuro presidente que les conceda ese territorio. Sería muy importante que la sociedad en su conjunto le hiciera ver a las Farc que ese camino es bloqueado, que no lleva a ningún lado, para ayudarles a cambiar su percepción, que es de lo que se trata en una negociación. Hay que persuadir a los señores de las Farc de que acepten lo razonable.

El cerco para la liberación humanitaria

No hay instrucciones para un rescate militar

Hoy, la instrucción que se tiene es la de la localización humanitaria. Nosotros tuvimos una experiencia de un rescate militar, cuando la muerte del gobernador Gaviria y del ex ministro Echeverri y de los otros miembros de la Fuerza Pública que los acompañaban y se ha aprendido de esa experiencia, aunque en ese momento lo que primaba también era el mensaje persuasivo.

Allí, la barbarie nos ganó la mano, porque mientras llegaba la Fuerza Pública, estos guerrilleros que habían abandonado el campamento regresaron y dieron la orden de asesinar a los secuestrados. Esa ha sido una experiencia muy importante, muy dolorosa y por eso, con mucha claridad, la instrucción que tiene hoy la Fuerza Pública es la de la localización humanitaria. Es decir, un control territorial, pero privilegiar en todo momento la salida humanitaria.

Que las Farc no vayan a cometer locuras

Estamos trabajando activamente en ese sentido (el cerco humanitario), el Presidente lo ha dicho varias veces. La primera vez que lo dijo públicamente fue el 28 de junio del 2007, cuando se emitió un comunicado a raíz del asesinato de los diputados por parte de las Farc y es una instrucción en la que hemos trabajado. Es una instrucción a la Fuerza Pública, es una instrucción a la Oficina del Alto Comisionado para la Paz, es algo que se ha compartido con la comunidad internacional y estamos en eso.

Buscamos activamente a los secuestrados y eso podría suceder en cualquier momento y esperamos que en ese momento haya un acompañamiento constructivo. Es decir, muy claramente desde el primer momento se envíen mensajes tranquilizadores porque nosotros creemos que esa localización humanitaria facilitaría la liberación, agilizaría la resolución del problema e internamente hemos analizado escenarios, definido variables. Yo estoy seguro que de nuestra parte actuaremos con total profesionalismo y estoy seguro también que las Farc entenderán en ese momento que no pueden hacer locuras, que de lo que se trata es facilitar esta salida dialogada que todos buscamos.

Acciones militares no son excusa para no intentar una salida humanitaria

Es que ellos decidieron desde que se inició la administración del presidente Uribe, centrar todos sus esfuerzos en obligar al Gobierno a aceptar el despeje militar de un territorio. Es decir, las Farc se obsesionaron en un pulso político, que va también en contravía del país. ¿Por que?

Porque todo el mundo sabe que hubo un gran cansancio nacional en torno al manejo que las Farc hicieron de la zona de distensión del Caguán. Y todo el mundo sabe que el presidente Uribe y que nosotros en el Gobierno somos muy críticos de entregarle un territorio a la guerrilla para empezar a negociar. Entonces, las Farc qué hicieron, simple y llanamente radicalizaron su posición y desde el primer momento, empezaron a exigir. Inicialmente el despeje de dos departamentos y después el de dos municipios. Yo creo que es más un pulso político de las Farc, una especie de obstinación de las Farc.

Sobre el rechazo de Francia a la idea

Nosotros hemos explicado este punto de vista en público y en privado. Una de las características de este Gobierno es que tiene un solo lenguaje. El Presidente lo ha dicho en todas las intervenciones y creo que lo repite todas las semanas, pero también de tiempo atrás hemos explicado nuestro punto de vista a diferentes gobiernos, incluso al gobierno francés.

Y estamos de acuerdo con el gobierno francés en que hay que privilegiar la salida humanitaria. Nosotros no estamos hablando de un cerco militar para hacer un asalto sobre el campamento donde estén los secuestrados, no.

Estamos hablando de una localización con un control territorial por parte de la Fuerza Pública y una intervención de agentes humanitarios, preferiblemente de la comunidad internacional que nos ayude rápidamente a encontrarle una salida al problema.

Ahí se combina perfectamente la tarea del Estado de controlar el territorio con la responsabilidad humanitaria que nosotros tenemos de proteger la vida de los rehenes.

Ese es un encaje delicado, preciso y nosotros tenemos muy claro que hay que proceder con decisión, pero con prudencia. Para eso están preparadas nuestras Fuerzas Armadas y tienen instrucciones muy precisas para actuar en terreno, una vez se localice a los secuestrados, de tal manera que no corramos riesgos. En esto estamos todos los días y el país debe tenerlo presente: hay una instrucción del Presidente, pero también hay unas competencias desarrolladas para adelantar esta tarea con mucha precisión.

La salud de Ingrid Betancourt

Nosotros no tenemos la confirmación de que estos rumores sobre la gravedad de Íngrid hayan venido de las Farc. Muchos sospechan que fue así. Desde el Gobierno le hicimos seguimiento a esos rumores. Nunca encontramos una evidencia que nos permitiera decir con certeza que esos rumores correspondían a la realidad, pero eran tan fuertes que incluso el mismo Defensor del Pueblo salió a decirlo públicamente que nosotros no teníamos otra alternativa que darles total credibilidad, porque ahí no se pueden correr riesgos.

Ya de todas maneras veníamos trabajando desde finales del año pasado el decreto reglamentario. Y ya habíamos pedido la misión médica y por ese motivo expedimos el decreto reglamentario. Las mismas Farc le enviaron un mensaje a los delegados europeos informándoles del delicado estado de salud de Íngrid y por eso se dieron todos los esfuerzos para que la misión médica actuara.

Después los rumores desaparecieron. Nosotros seguimos creyendo que la misión médica es importante y creemos que ahí hubo un avance en cuanto a la disposición de los tres países europeos y los dos delegados para ingresar al territorio.

Vemos eso sano, creemos incluso que hemos entrado en una fase del acuerdo humanitario que involucra activamente el componente territorial. Hemos dicho de manera insistente que nos la jugamos por una localización humanitaria, es decir una vez ubicados los secuestrados se tomará control del área y se privilegiará el diálogo directo con ellos.

Pero también vimos claramente la intención de los tres países europeos de ingresar al sitio donde están los secuestrados. Yo creo que cada vez nos acercamos más a esa localización humanitaria y hay que estar mentalmente preparados para eso.

De tal manera, que las Farc entiendan que eso puede agilizar la solución. Si el Gobierno dice abiertamente que actuará con prudencia, que privilegiará la salida dialogada, es importante pedirles a las Farc que no siga amenazando con asesinar a los secuestrados si la Fuerza Pública se encuentra cerca, porque no tendría sentido si de todas maneras nosotros lo que vamos a privilegiar es la salida dialogada.

Creo que todos estos rumores sobre la salud de Íngrid, la puesta en marcha de la salida humanitaria sirvieron para mostrar esa nueva fase en la que estamos, para la que el Gobierno se ha preparado muy bien. Nosotros nos hemos preparado internamente muy bien para manejar una situación de esas características, de tal manera que una vez ubicados los secuestrados, nuestra Fuerza Pública actúe con total profesionalismo, bajo instrucciones del señor Presidente, privilegiando una solución humanitaria de tal manera que no corran riesgos los secuestrados.

La liberación de los secuestrados en el mundo

Lo que dejó la visita del canciller francés Bernard Kouchner

El señor canciller francés expresó su preocupación por la falta de contactos con las Farc. Ante eso nosotros le comentamos de la reciente autorización que se les ha dado a los doctores Álvaro Leyva y Carlos Lozano, para que entren en contacto con las Farc, con el propósito de avanzar y poder recibir, ojalá, algún tipo de propuesta de este grupo guerrillero.

Y le dijimos que siguen vigentes las propuestas de una zona de encuentro con reglas de juego previamente acordadas, lo dispuesto en el decreto 880 de 2008, que agiliza el procedimiento para el acuerdo humanitario. Y lo que se ha dicho públicamente sobre nuestro interés por avanzar en la localización humanitaria de los secuestrados, porque consideramos que esta localización puede ayudar a que se agilice la salida humanitaria que todos buscamos.

Fue una reunión muy constructiva y quedó claro que el gobierno colombiano está haciendo todos los esfuerzos para avanzar, no solo en los contactos con las Farc, sino en el acuerdo humanitario.

Francia se declara siempre muy respetuosa de Colombia, reconociendo por supuesto que este es un problema interno de Colombia y muy atentos, por supuesto al camino que señale el presidente Uribe. Es conocido el punto de vista de Francia en relación con la posibilidad de vincular a algunos países vecinos al acuerdo humanitario. Sin embargo, en ese punto, el gobierno ha sido muy claro: no queremos afectar más nuestras relaciones de vecindad.

Con Venezuela estamos básicamente interesados en construir nuestras relaciones diplomáticas y tampoco vemos viable un involucramiento del Ecuador en esto del acuerdo humanitario. Aquí priman los intereses de Estado y la normalización de las relaciones diplomáticas con los vecinos. Es un punto que también se le ha expresado con claridad a Francia y que ellos entienden, sobre todo, cuando ven con claridad, las puertas que abrimos y la disposición a un contacto directo con este grupo guerrillero, a través de personas que tienen una larga experiencia en este tema de los contactos con las Farc.

El no a Ecuador

En ese tema hemos señalado de manera expresa que los contactos deben establecerse, o bien por los caminos ya autorizados de los dos delegados europeos o la Iglesia, o a través de estas dos personalidades colombianas. Hemos dicho que no estamos de acuerdo con conformar comisiones de países vecinos, pero este es un punto de vista ya público, el Presidente lo dejó claro en la reunión de Santo Domingo.

Lo que se necesita con las Farc es un contacto discreto y eficaz para pactar unas reglas de juego que nos permita acordar una zona de encuentro o realizar el acuerdo humanitario. Eso no se suple poniendo en marcha comisiones internacionales, ni tratando de generar escenarios paralelos que no van a suplir el contacto directo.

Una vez más, descarta regreso de Chávez

Nosotros no lo vemos necesario y tampoco lo consideramos pertinente. En su momento dimos los agradecimientos al presidente Chávez por su labor, pero aquí el interés del Gobierno es reconstruir las relaciones diplomáticas con Venezuela. Aquí hay que priorizar necesidades.

Para nosotros mantener una buena relación diplomática con Venezuela, es fundamental. Y es conocida la experiencia reciente y las dificultades diplomáticas que se vivieron. Por eso hemos dicho con mucha claridad que en este momento estamos totalmente concentrados en reconstruir las relaciones bilaterales.

Por tal motivo ni avalamos ni creemos prudente autorizar que gobiernos vecinos o autoridades de países vecinos entren en contacto con las Farc. Eso en este momento no nos ayuda, ni para la buena marcha de las relaciones diplomáticas ni para el proceso mismo. Creemos que existen unas propuestas y unos canales de comunicación que perfectamente pueden dar resultados si las Farc tienen la decisión de avanzar.

El Gobierno aprendió la lección

Yo fui impulsor de la intervención del presidente Chávez y la senadora Piedad Córdoba. Y no me arrepiento de ese paso que dimos. En ese momento era necesario darlo, mostró de manera fehaciente la buena voluntad del gobierno, pero son conocidos públicamente los hechos sucedidos y, cuando se produjeron las liberaciones unilaterales agradecimos al presidente Chávez. Pero de manera paralela había un deterioro de la relación entre los dos países.

Entonces aquí hay que privilegiar la reconstrucción de las relaciones. Es satisfactorio que algunos colombianos hayan recuperado la libertad, pero a nosotros nos toma retomar el curso del acuerdo humanitario y lo dijimos en su momento de manera pública: las Farc se negaron a negociar en Caracas y cuando el señor Iván Márquez fue a Caracas, lo único que le dijo al presidente Chávez fue que la negociación tenía que darse previo despeje de Pradera y Florida y en territorio colombiano.

O sea que, para nosotros es claro que las Farc, se negaron en su momento a utilizar ese camino que abrimos de una negociación rápida en Caracas. Ese es un episodio del pasado, vinieron las liberaciones unilaterales y en este momento estamos en la fase de la reconstrucción de las relaciones y tenemos que seguir hacia adelante. No simplemente mirar hacia el pasado y desde mi punto de vista resaltar lo positivo de la experiencia y es que algunos colombianos recuperaron su libertad.

Iván Vargas, el nuevo inamovible de las Farc

Leí el comunicado, pero no tengo una información detallada sobre quién es. He pedido información al respecto, pero todavía no la tengo. Las Farc hacen saber lo que les interesa saber. Entonces no están tan aisladas...

Cuando se produjo el comunicado anunciando la liberación de Clara, Consuelo y Emmanuel, daba la impresión de que estaban muy comunicados y después el mundo se dio cuenta de que en un sitio producían los comunicados y que eso era muy distinto a lo que pasaba en la realidad.

Por supuesto, que las Farc manejan Internet, pero no hay que confundirse. Creo que la realidad dentro de las Farc es que tienen dificultades con sus cadenas de mando, con sus comunicaciones, y que, por supuesto, tienen personas que siguen manejando estos comunicados públicos. Ahora, que en esos comunicados, se haga sentir el punto de vista del Secretariado, indudablemente.

El último comunicado, del 4 de abril, es muy claro en las posiciones que fija y dice claramente que no va a haber más liberaciones unilaterales, dice que el Gobierno debe emitir un decreto ordenando el retiro de la Fuerza Pública de los dos municipios del Valle y que después ellos entrarán a verificar y que después nos llamarán para negociar y que hay que incluir a 'Sonia' y 'Simón'. En fin, es un buen compendio de las clásicas posiciones de Marulanda y el Secretariado, pero que existen dificultades de comunicación interna, sí lo hemos evidenciado hace varios meses y resquebrajamiento en las cadenas de mando.

El computador de Raúl Reyes

Información no está en manos del Gobierno

Esa información está en manos de las autoridades judiciales. Nosotros no podemos hacer un uso distinto al que definan las autoridades judiciales colombianas y, en este caso, la Policía Judicial y la Fiscalía.

El Gobierno ni puede hacer uso de esa información, ni tampoco puede determinar que a partir de ella se abra un proceso judicial. En un primer momento, y con conocimiento de las autoridades judiciales, y básicamente con criterios de seguridad nacional se dieron a conocer algunas cosas de se computador. Pero el grueso de la información está en manos de las autoridades judiciales y nosotros no tenemos acceso a esa información, de manera libre

Eso ya tiene su conducto, su procedimiento. Lo que conoció el Gobierno en razón a que tenía que ver con que tenía que ver con la seguridad nacional y que también se le transmitió al país fue algo muy relacionado con la coyuntura del momento. Incluso, ante estos requerimientos de la Corte Suprema de Justicia o estos requerimientos de las fiscalías de otros países o eventualmente de cortes internacionales, serán las mismas autoridades judiciales colombianas las que determinen cómo compartir esa información, de tal manera que se siga manteniendo la cadena de custodia.

Información de los computadores de 'Reyes' será judicializada

Tiene que ser así, porque nosotros no podemos impedirlo. Cuando al Gobierno se le pide esa información, por supuesto, lo que uno hace es orientar esa información a la autoridad competente, porque así se hace con cualquier petición que llega a donde un funcionario público. Pero hay dos cosas claves: no está en manos del Gobierno decidir si eso se judicializa o no, porque eso ya está en manos de autoridades judiciales desde el primer día, porque el ingreso al campamento de Reyes se hizo dentro de un marco legal establecido en Colombia y cuando se recuperaron esos computadores quedaron en manos de la Policía Judicial y de la Fiscalía, que tienen que seguir unos procedimientos.

Eso inevitablemente se convierte en prueba judicial, que tendrá que ser valorada por las autoridades. Y en segundo lugar, el Gobierno no puede disponer de esos computadores.

Nosotros podemos, en el marco de la cooperación entre los poderes, solicitar información, sobre todo aquella relacionada con seguridad nacional, y eventualmente, con la respectiva autorización de las autoridades judiciales eventualmente darla a conocer o entregarla, pero partiendo de que quien toma las decisiones de fondo son las autoridades judiciales y si hay requerimientos internacionales, las autoridades judiciales serán autónomas al decidir si entregan o no y qué entregan.

¿Ha intervenido Estados Unidos en los computadores de 'Reyes'?

Sobre eso no tengo conocimiento directo, pero si hay conocimiento de las autoridades judiciales norteamericanas, eso debe haber tenido un procedimiento legal para que llegue a sus manos. Aquí los únicos que son competentes para tener esa información, son las autoridades que en este momento manejan la cadena de custodia. Y allí va la Policía Judicial, la Fiscalía y la Interpol, que avala técnicamente el procedimiento. Es decir, la Interpol acompañaba para dar un aval en cuanto a que esa información es fidedigna, que no ha sido alterada, aplicando procedimientos de informática forense de muy alta calidad. Pero eso básicamente es necesario para que esas pruebas judiciales tengan el suficiente valor ante otros países o ante tribunales internacionales. Fue una decisión de las autoridades colombianas, de pedir ese acompañamiento a la Interpol, que es usual en muchos otros procedimientos.

El proceso con el Eln

Ni el Gobierno ha roto los diálogos, ni el Eln los rompió.

Sobre la mesa quedó un excelente texto de acuerdo base para ser firmado e incluso propuestas para avanzar sobre los puntos críticos. Los intereses del Eln se orientaron por otro lado.

Ellos hicieron una consulta interna a finales del año pasado y concluyeron que no iban a continuar en negociaciones con el Gobierno Uribe, pero que tampoco iban a romper. Y que esperaban un escenario distinto, donde ellos pretenden obtener otras ventajas políticas.

¿Por qué ellos no han querido avanzar con el Gobierno del presidente Uribe? Porque el presidente Uribe les pide una decisión de fondo sobre el cese de la violencia y a ellos eso no les gusta. El Eln quiere asamblea constituyente, convención nacional, pero con las armas en la mano.

A lo mejor negociarán algunos secuestrados en el camino, sin renunciar a la práctica del secuestro para obtener ventajas políticas. Si nosotros hubiésemos querido montar un proceso de paz espectáculo, hubiéramos accedido a lo que nos pedía el Eln.

El Eln prácticamente lo que nos pedía era que firmáramos un papel donde decíamos que estábamos en cese al fuego y hostilidades y ellos seguían silenciosamente con sus actividades de reclutamiento, con sus actividades ilegales.

Eso no es serio. Nosotros realmente creemos que hay que avanzar en un cese de la violencia. Los ceses de hostilidades mal pactados han dejado malas experiencias en el país. El gran esfuerzo del gobierno de Belisario Betancur centrado en un cesa al fuego terminó con dos catástrofes historias: la toma del Palacio de Justicia y el asesinato de los miembros de la Unión Patriótica.

Y acordémonos de que estos dos hechos estuvieron directamente relacionados con recriminaciones mutuas porque se había incumplido el cese al fuego. Entonces, cuando se pacta un cese al fuego y hostilidades uno está jugando con candela. Tiene que tener la total certeza de que eso va a un camino de paz. Pero si no es así, solamente para producir un hecho político, nuevamente jugando a la ruleta rusa a ver si eso no sale, creemos que no sería una actitud responsable.

Un texto listo

Tenemos el mejor texto que se haya discutido con el Eln para firmarlo de manera inmediata, donde se les dan los escenarios políticos para que a partir de un cese a la violencia, de un cese al fuego de las hostilidades verificable, ellos salgan a un debate para convocar la convención nacional.

Pero eso tiene un precio: que el Eln diga que no quiere seguir secuestrando y que no va a seguir matando. Pero si el Eln sigue manteniendo su vieja añoranza de combinar la política con la violencia, ahí si no vamos para ningún Pereira. Eso no tiene futuro y este gobierno es serio.

Nosotros no estamos preocupados por una foto en un proceso de paz. Nosotros queremos procesos de paz efectivos. Y en esa medida, sigue sobre la mesa el acuerdo base.

El Eln tiene una oportunidad histórica. Ellos son una minoría, pero una minoría que puede hacer la diferencia. Si ellos firman un acuerdo de paz serio con nosotros, creemos que eso generaría una dinámica muy positiva que incluso podría arrastrar a las Farc. El problema es que el Eln se ha especializado en dudar, dudar y dudar. El Eln tiene que tomar una decisión y si toma una decisión, esta sociedad los acompaña con toda la generosidad del caso.

EDULFO PEÑA
EDITOR POLÍTICO

YANED RAMÍREZ S.
REDACTORA POLÍTICA

 

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