ENTREVISTA DEL ALTO COMISIONADO PARA LA PAZ, LUIS CARLOS RESTREPO
El País - Colprensa
Marzo 30 de 2008

“Situación de Ingrid no da más espera”

Por Rodrigo Urrego y Samuel Salinas - Colprensa

El comisionado de paz, Luis Carlos Restrepo, aclara que propuesta para conseguir liberación de secuestrados no implica indultar a guerrilleros.

Existe la creencia de que el decreto expedido por el Gobierno surgió exclusivamente tras conocer la información sobre el delicado estado de salud de Ingrid Betancourt. ¿Fue así o ya había una convicción previa del Ejecutivo?

Ya existía una norma impulsada por el Gobierno, en el artículo 61 de la Ley de Justicia y Paz que faculta al Presidente para adelantar acuerdos humanitarios con los grupos al margen de la ley y conceder el beneficio de la excarcelación a los miembros de estos grupos que estén en las cárceles. Sin embargo, dada la situación de salud de Ingrid sí creemos que es necesario tener un mecanismo expedito, rápido e inmediato que le dé a la guerrilla la certeza de que puede liberar a la doctora Ingrid y que el Gobierno asuma, de manera inmediata, unos compromisos que abran la posibilidad de concretar un proceso de paz.

¿Qué ventajas concretas para el acuerdo humanitario tiene este decreto?

Simplifica mucho el procedimiento para el acuerdo humanitario, ya que establece que basta con que las Farc liberen a los secuestrados en su poder para que nosotros inmediatamente demos por hecho que se ha realizado el acuerdo humanitario y en consecuencia el Gobierno adquiere el compromiso de conceder el beneficio de la suspensión condicional de la pena a miembros de este grupo que estén en las cárceles.

También establece que el mecanismo de la suspensión condicional de la pena se diferencia de los ya establecidos en el código penal, pues no establece restricciones en cuanto al tipo de delito ni la pena impuesta, lo que nos da un amplio margen de maniobra.

¿Es la mejor fórmula para hacer efectivo un acuerdo sin necesidad de sentarse en una zona de encuentro como se había planteado anteriormente?

Nosotros (el Gobierno) seguimos ofreciendo la zona de encuentro, pero nos preocupa que llevamos cinco años en este debate entre el despeje, que es lo que piden las Farc, y la zona de encuentro que ofrecemos. El argumento que nosotros hemos expresado es claro, no podemos dejar 114.000 habitantes de Pradera y Florida (Valle del Cauca) en manos de las Farc mientras dura una negociación.

Si el asunto es exactamente humanitario, este es un buen mecanismo. No excluye el diálogo porque las Farc pueden tener la certeza de que liberan los secuestrados, pero estamos abiertos a la comunicación. Nos pueden hacer saber, por alguno de los facilitadores, los nombres de aquellos que quieren hacer liberar y así se cumple una de las condiciones que propone las Farc.

Cuando habla de alguno de los facilitadores, para que las Farc puedan entregar la lista de excarcelables, ¿se refiere a los de los países europeos y la Iglesia, o hay posibilidad que sea a través de otro gobierno o la senadora Piedad Córdoba?

Nosotros no podemos estar cambiando las facilitaciones de un día a otro. El país conoce los hechos de los últimos meses y no queremos que este tema del acuerdo humanitario nos genere nuevamente dificultades en nuestras relaciones internacionales. Por ello, insistimos en esta facilitación de la Iglesia y los dos delegados europeos (Suiza y Francia)

¿No es arriesgada esta propuesta de excarcelar a presos incursos en delitos de lesa humanidad?

No se trata de un indulto o una amnistía, sino de una suspensión condicional de la pena. La persona sigue condenada, pero recibe el beneficio de la excarcelación con el compromiso de tener buen comportamiento. En su momento el Procurador General nos hizo unas observaciones en cuanto a que hay que preservar los derechos de las víctimas. En el mismo sentido ha hecho observaciones la Oficina del Alto Comisionado para los Derechos Humanos de la ONU en Colombia. Ellos consideran que la concesión de este beneficio debe tener límites.

Pero el debate hay que darlo. En principio el Gobierno no ve limitación para conceder el beneficio a personas que han cometido delitos graves. Pero entendemos que no podemos vulnerar los derechos y los parámetros de verdad, justicia y reparación que hay que cumplir.

¿Por qué cree que ésta sí podría ser la salida y que las Farc la aceptarían?

No puedo responder por ellos. Las Farc no tienen problema en soltar los secuestrados, no hay ninguna ley que se los impida. El Gobierno sí tiene limitaciones para soltar guerrilleros de las cárceles. Las Farc deben entender el momento. No creo que estén interesadas en que Ingrid Betancourt muera en sus manos.

¿La propuesta va encaminada directamente al Secretariado de las Farc o contempla que sea asumida por mandos intermedios, incluso los encargados de la custodia de los secuestrados?

No nos vamos a amarrar las manos. Si el Secretariado se mantiene en su actitud de terquedad entonces estamos dispuestos a hablar con los guerrilleros que tienen en poder a los secuestrados. Ellos, a su manera, también son víctimas, también están secuestrados como carceleros. Por eso mantenemos las otras ofertas que hemos hecho, como las recompensas.

Hay quienes señalan que estas propuestas no son válidas porque no hay un diálogo directo con las Farc...

Quienes lo crean así deben analizar qué hace uno cuando un grupo armado ilegal exige algo tan absurdo como es que para empezar a dialogar tengo que entregarle dos municipios colombianos. En qué parte del mundo se da que para empezar a negociar con un grupo terrorista, que tiene 30 o 40 secuestrados, que se le entreguen 114.000 personas para queden como rehenes en su poder. El país tiene que entender de una vez por todas, y lo mismo las Farc, que una negociación con un grupo ilegal no puede empezar con una concesión territorial.

¿Pero cree que las Farc cambiarán esa posición?

Estoy convencido. ¿Cuándo? El día que se den cuenta que no hay más caminos y el día que en Colombia no haya más personas que les justifiquen ese pedido insensato. El día que en el mundo le digan a las Farc ustedes no pueden pedir un imposible. Ese momento creo que va a llegar, pero no podemos esperarlo para solucionar el problema de Ingrid y los otros secuestrados.

¿Quiere decir que el inamovible del despeje se debe a que en Colombia y el mundo hay un apoyo a esa petición de las Farc?

La primera responsabilidad es nacional. En Colombia todavía hay personas que n justifican el pedido del despeje. Personas muy importantes que insisten que hay que entregarle una parte del territorio a las Farc para empezar a negociar. Eso nos hace daño, porque eso alienta a las Farc a seguir exigiendo ese despeje.

¿Qué lectura tiene el Gobierno de que las Farc insistan en la zona de despeje?

Mientras las Farc insistan en la zona de despeje quiere decir que siguen pensando en guerra y siguen pensando en fortalecimiento militar. Hasta el último día de Gobierno nos opondremos al despeje y hasta el último día de este Gobierno plantearemos que la alternativa es la zona de encuentro. Cuando salgamos del Gobierno, desde la sociedad, con el presidente Álvaro Uribe, mantendremos vigilancia para que un gobierno que nos reemplace no vaya a caer en el error de conceder un despeje. Si se concede un despeje militar a la guerrilla toda la política de seguridad democrática se revierte y Colombia vuelve a caer a un abismo.

¿El Gobierno estaría dispuesto a reunirse con las Farc fuera del territorio colombiano?

Cuando se puso en marcha la facilitación del presidente Chávez lo que os buscábamos era una reunión con las Farc en Caracas. Pero qué sucedió al final. Cuando estaba anunciado que yo iría a Caracas a la reunión, nos hicieron saber que el Gobierno no estaba invitado. Ahí empezó el fracaso de esa gestión.

Este decreto puede ser leído como la última concesión que puede alcanzar a dar el Gobierno o hay más salidas...

No hablamos en términos fatalistas. Estamos abiertos a soluciones realistas. Nosotros seguiremos haciendo esfuerzos, pero quien a lo mejor no puede esperar mucho tiempo es la doctora Ingrid y los demás secuestrados.

¿Fue fundamental para este decreto la reunión que sostuvo con Luis Eladio Pérez?

Muy importante. Él ha adelantado una gestión de buena voluntad que yo creo que no se ha entendido bien. Muchas personas creyeron que el doctor Luis Eladio venía con una fórmula, y no es así. Una de las conclusiones a las que se llegó es que necesitamos con urgencia un decreto reglamentario que simplificara el procedimiento. También fueron importantes otros comentarios como el del señor Bill Richardson, un importante miembro del Partido Demócrata de Estados Unidos. También nos insistió en la necesidad de dar un paso adelante.

Si Luis Eladio tiene un compromiso del bueno, ¿Cree que hay otros intereses tras la liberación de los secuestrados?

Este es un tema que genera apasionamientos y no es fácil mantener la lucidez mental cuando la pasión está tan comprometida. Yo he recibido críticas muy duras de los familiares, pero son muy sentimentales, donde no hay una elaboración racional. Sin embargo, uno ve en Luis Eladio todo ese compromiso pasional, pero también mucha capacidad analítica que ayuda a construir.

He criticado en estos días el apasionamiento imprudente de la senadora Piedad Córdoba. Dijo que prácticamente yo era el que había organizado el operativo contra 'Raúl Reyes' y que había motivado a un funcionario francés para que le hiciera una llamada. Yo no sé de donde lo sacó. La embajada de Francia la desmintió. El apasionamiento hay que moderarlo con la razón y cabeza fría, no todo se justifica con la búsqueda de la liberación de los secuestrados, no se justifica decir cosas sin fundamento, porque eso a su vez de solucionar un problema, lo enreda.

Perfil

Cargo actual: Alto Comisionado para la Paz, desde agosto del 2002.

Lugar de nacimiento: Filandia, Quindío

Experiencia académica: escritor colombiano, doctor en medicina y cirugía; especialista en psiquiatría; Máster en Filosofía. También es profesor de psicología Clínica y de semiología de la salud en varias universidades de Colombia.

Otros cargos: Coordinador Nacional del Mandato Ciudadano por la Paz, Director del Instituto SER de Rehabilitación para Fármacodependientes; Consultor Científico de la Unidad Coordinadora de Prevención Integral de la Alcaldía de Bogotá.

 

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