PALABRAS DEL PRESIDENTE ÁLVARO URIBE DURANTE EL CONGRESO NACIONAL DE DIPUTADOS
Pereira, junio 12 de 2008
Versión editada – Temas Paz
Déjenme referir en primer lugar el tema del acuerdo humanitario. Quiero recordar cómo las Farc estafaron al país con el asesinato de los diputados. Para sorprender a Europa, produjeron un comunicado a la 1:00 – 2:00 de mañana de Colombia, cuando ya amanecía en Europa, semanas después de que los habían asesinado, diciendo que habían muerto por un enfrentamiento contra el Ejército colombiano.
El Ministro de Defensa, los Altos Mandos y mi persona, esperamos horas antes de hacerle un pronunciamiento al país, para dar la oportunidad de que los Altos Mandos estudiaran si se había presentado operativos en esos días y en esa zona. Solamente cuando ellos nos dijeron que acababan de hacer un barrido y que no se habían registrado esos operativos, le hablamos al país.
Dios premia la buena fe. Como dice un compañero mío: ‘La mentira triunfa al inicio, pero la verdad finalmente se impone’. ¿Qué ocurrió? Nosotros, como no teníamos nada que ocultar, pedimos que viniera una comisión legista internacional a apoyar a la Fiscalía colombiana. Lo hizo la OEA. Y la concusión fue clara: los mató la Farc, en el suelo, a muchos de ellos. Con tiros que se dispararon, en muchos casos, a quemarropa.
Hemos hecho muchos esfuerzos por la liberación de los compatriotas que permanecen en cautiverio. Para no referir a toda esta historia de esfuerzos, déjenme recordar los esfuerzos que hoy se hacen.
Hay dos ciudadanos, que representan a Francia, España y Suiza, autorizados por el Gobierno para avanzar en los contactos con las Farc, que permitan el acuerdo humanitario.
El Gobierno no puede aceptar la zona de despeje. Esa sería una zona de recuperación del terrorismo. Pero el Gobierno sí aceptó la propuesta de la Iglesia Católica, de una zona de encuentro, en área rural, no poblada, donde no haya estaciones militares o policivas que remover. Y la Iglesia Católica pacientemente ha venido haciendo un trabajo que en algún momento tendrá que surtir efectos.
Hemos ofrecido un fondo de 100 millones de dólares para pagar recompensas a los guerrilleros que abandonen la organización guerrillera y liberen a los secuestrados.
Hemos producido un decreto que obligaría al Gobierno Nacional, tan pronto se dé la liberación de los secuestrados, a ejecutar lo que sería su parte en una acuerdo de liberación humanitaria, para entrar a liberar a guerrilleros de las cárceles.
Hemos anunciado que aquellos guerrilleros que tomen la decisión de liberar a los secuestrados, además de ser beneficiarios del fondo de recompensas, el Gobierno hará todos los esfuerzos para que puedan disfrutar al menos de una libertad condicional.
Sobre eso quiero agregar lo siguiente: el Comisionado de Paz recibió llamadas de la guerrilla hace poco. La guerrilla preguntaba si se podía garantizar que quienes liberaran a los secuestrados, para no ir la cárcel, se les permitiera de inmediato ir a otro país, como a Francia. La respuesta nuestra fue positiva: liberen a los secuestrados y simultáneamente se montan en un avión y se van para el extranjero.
Hace poco me dijo la Directora del DAS que había recibido una llamada de las Farc, donde un individuo de las Farc le decía que si el Presidente se comprometía, a través del DAS, a no extraditar a un fulano de las Farc, entonces ellos iban a proceder a buscar la liberación inmediata de los secuestrados.
Yo le dije a la señora Directora del DAS: ‘Mándeles esa carta, yo asumo el compromiso, dígales que sí, que nos comprometemos a no extraditar a esa persona, pero que se haga la liberación de los secuestrados’.
Estamos haciendo todos los esfuerzos. Lo que pasa es que estos bandidos para engañar no tienen par. Han engañado a Colombia durante 40 años. Por eso también estamos haciendo el esfuerzo militar, que es el de buscar localizarlos.
Repito: la idea es la localización humanitaria. En el momento en que estén localizados, llamar a la comunidad internacional, nacional, para decirles: miren, aquí están, les rogamos a entrar aquí, para obtener la liberación humanitaria.
El Ministro de Defensa le iba a contar al país en estos días algo. Porque en algún momento estuvimos muy cerca de la localización. ¿Ya lo contó? Entonces si lo contó el Ministro, le hago la segunda hoy para recordar.
Inclusive se pudo ver a los tres americanos. ¿Pero por qué no avanzamos? No avanzamos porque no habíamos podido rodear el área totalmente. Todavía no teníamos las condiciones que permitieran entrar allí, hacer un rescate humanitario con el menor riesgo para la vida de estas personas.
El Gobierno va a seguir en este trabajo.
Seguridad Democrática
Lo más importante también, apreciados compatriotas diputados, es no perder de vista la Seguridad Democrática. Este país necesita confianza.
Era el año de 1999, el año 2000, el año 2001. Yo asistía como candidato a la Presidencia a muchas universidades y preguntaba a los muchachos: ¿Ustedes han querido irse definitivamente del país? La mayoría levantaba la mano. En muchas regiones la gente no confiaba en las instituciones. Tenían que vivir sometidos a la guerrilla, a los paramilitares o a ambos. Y muchos ciudadanos querían resolver sus problemas por sus propios medios. Cada ciudadano quería implementar una solución individual.
Creo que no estamos en el paraíso, pero el país ha mejorado mucho. Nos hemos propuesto reconstituir la confianza colombiana sobre tres pilares: la Seguridad Democrática, la confianza inversionista y la cohesión social.
En eso hay que perseverar. Los procesos de los pueblos necesitan mucho tiempo. Por ejemplo, nosotros encontramos 60 mil terroristas y se han desmovilizado 48 mil.
Recuerdo las cifras del ETA, del IRA. En un caso se hablaban de 118, en otro caso de 200.
Recuerdo aquel Viernes Santo de 1998 cuando el proceso de paz de Irlanda. A mí me sorprendió el poco número de terroristas. Y me sorprendió también que hablaban de no más de tres mil asesinatos en un siglo por ese problema. Ese año el área metropolitana de Medellín tuvo más 3 mil 500. La situación de nosotros ha sido muy difícil y no se recupera totalmente si no con persistencia, con una gran visión de mediano y largo plazo.
Otra comparación, algunos países, los desmovilizados. Algún país latinoamericano desmovilizó 3 mil personas, otro 4 mil. Nosotros en este Gobierno hemos desmovilizado 48 mil. Aquí en los procesos de paz de los años 90, se desmovilizaron 4 mil y ahora 48 mil.
Ustedes saben las dificultades y lo que cuesta. La readaptación sicológica, hay que pagarles, hay que ayudarles en educación, ayudarles en salud, en empleo. Esto tiene dificultades de toda índole.
Y ha habido reincidencia. Han reincidido unos 3 mil. Uno dice: bueno, ese es un número bajo frente a 48 mil. Pero a la hora de la verdad, tener 3 mil personas en armas es muy grave.
Lo bueno es que hemos superado el paramilitarismo y hemos debilitado a la guerrilla. ¿Por qué digo que hemos superado el paramilitarismo? Porque el paramilitarismo, la palabra se originó para denominar a bandas privadas de criminales que se organizaban con el propósito de combatir a la guerrilla.
El Estado ha recuperado hoy ese monopolio. Yo creo que es un gran intangible para Colombia haber recuperado el monopolio para el Estado de la lucha contra los actores ilegales, cualquiera sea su naturaleza.
Inclusive lo que hemos visto en muchas partes del país es que esas bandas criminales que han tratado de organizarse –y que no las vamos a dejar prosperar, porque las estamos combatiendo con toda la determinación–, han estado aliadas con la guerrilla.
Yo lo veía en Tarazá (Antioquia) y Uré (Córdoba). Bandas criminales en el plan, la guerrilla en la cordillera. Las unas produciendo coca y las otras comercializando.
En el Cesar, bandas criminales en el plan, sur del Cesar, y la guerrilla en el Catatumbo nortesantandereano produciendo coca, o en la Serranía de San Lucas de Bolívar, y comercializando eso a través de las bandas criminales.
Eso hay que seguirlo combatiendo a toda hora. Ese terrorismo es una maleza muy brava. El campesino se acuesta pensando que limpió el surco de la maleza. Y si esa maleza es brava y el campesino se descuida, al otro día, cuando vaya a darle una miradita al surco, encuentra que esa maleza está retoñando.
Por eso en Colombia hay que ser muy, muy perseverante, en la lucha contra esa maleza.
Nosotros estamos trabajando por un concepto democrático de seguridad. Eso sí que es importante repetirlo.
Porque aquí el discurso político creía que hablar de seguridad era hablar de militarismo, era hablar de extrema derecha, era hablar de fascismo, era hablar de supresión de libertades.
Estos años creo que han probado que la seguridad es un valor democrático y una fuente de recursos. Que la seguridad es una fuente de vida, de disfrute de libertades para todos los ciudadanos, independientemente de que estén en acuerdo o en desacuerdo con el Gobierno, independientemente de que sean líderes sindicales o líderes empresariales.