PALABRAS DEL PRESIDENTE URIBE EN LA CEREMONIA DE ASCENSOS A SUBTENIENTES EN LA ESCUELA MILITAR DE CADETES
Junio 5 de 2008
Versión editada – Temas paz

“Y vamos a seguir en esa tarea. Y algunos me preguntan: ‘¿Presidente y el diálogo? ¿Presidente y la paz?’. La paz no nace de teorías sofisticadas que en época de campaña se lanzan, sobre las maneras como deben conducirse los acuerdos de paz. La paz nace de una tarea simple, elemental y patriótica: el ejercicio democrático de la autoridad, la energía de la Fuerza Pública, como lo dijera el Libertador en su bella Carta a la Convención de Ocaña.

Diálogo, pero con seguridad

No nos dejemos engañar. Vendrán algunos con larguísimas teorías, con refinadas teorías, con sofisticas elucubraciones a hablar del diálogo, y mientras tanto, entonces, se correrá el riesgo que se desmotive la Fuerza Pública, se pierda la masa crítica, la dinámica inercial ganada para recuperar la seguridad, y peleche de nuevo esa maleza invasora del terrorismo.

Nuestro proyecto de paz nace de la seguridad, del respeto a la Constitución, nuestro proyecto de paz nace del apoyo a la Fuerza Pública, a un concepto democrático de seguridad adherido a los derechos humanos. Y tenemos toda la voluntad de paz. Lo que pasa es que no podemos dejar que a Colombia se le engañe en nombre de la paz.

Nosotros tenemos el oído atento. Cuando haya cualquier vibración a favor de la paz, estos integrantes de estos grupos terroristas saben que estamos dispuestos a negociarla, a mirarla, a lograrla en cinco minutos, eso sí, sin tentaciones de engaños, con más voluntad y menos teoría, con determinación de paz y menos actitud de dilatar a través del diálogo, que mientras entretiene a algunos, lo que hace es desmotivar a al Fuerza Pública.

Diálogo sí, pero amparado en seguridad; diálogo sí, pero sincero, sin engaños; diálogo sí, pero con teoría simple, con resultados concretos e inmediatos. Qué más voluntad de paz que la que ha tenido la Nación.

En este Gobierno, en nombre de la seguridad, se han desmovilizado 48 mil terroristas. Se les trata con generosidad, se les invita a la rectificación total, se les ofrece el perdón. Eso no lo registra país alguno en el mundo.

Un proceso de paz de Centroamérica hablaba de 7 mil, el otro de 3 mil, el otro de 2 mil 400. En Colombia, en toda la década de los 90, se desmovilizaron 4mil, en este Gobierno 48 mil.

Que la guerrilla diga si quiere la paz, que nosotros estamos listos. Que no nos engañen. Primero dijo que haría la paz cuando Colombia aprobara la elección popular de alcaldes y gobernadores. Se aprobaron ambas, y entonces lo que hizo la guerrilla, que después le enseñó al paramilitarismo, fue presionar gobernadores, asesinar alcaldes, penetrar y corromper instituciones.

La guerrilla dijo que si se daba protección política a la oposición, haría la paz. Primero cometieron el error de estafar la democracia: con la Unión Patriótica combinaron las formas de lucha, mandaban unos guerrilleros al parlamento, mientras seguían siendo guerrilleros, y a otros que entraban de buena fe a ese partido, los engañaban. Y vino esa tragedia, en la cual también tuvo culpa el Estado por falta de denuncia oportuna, y por falta de protección eficaz.

No queremos que eso se repita. Si la guerrilla va a hacer la paz, que la haga, pero que no nos combine el partido clandestino de la política con la acción terrorista en la que insiste casi todos los días.

Otro día dijeron que si se desmontaba el paramilitarismo harían la paz. Lo hemos desmontado. En Colombia se ha recuperado plenamente el monopolio del Estado para combatir grupos violentos. La palabra paramilitar se utilizó para señalar bandas privadas criminales cuyo objetivo era combatir grupos ilegales.

Hoy, el Estado ha recuperado el monopolio para combatir grupos ilegales. De los reinsertados han reincidido 3 mil; se mantienen en la reincidencia 500; las famosas bandas emergentes con combatidas duramente por el Estado.

Ni qué decir los éxitos recientes de la Policía Nacional contra los ‘Mellizos Mejía Múnera’, los éxitos del Ejército y la Policía contra integrantes de esas bandas emergentes que se asocian con la guerrilla para el negocio del narcotráfico.

Hoy están unidos. Esa alianza perversa nos da una razón adicional para decir que se ha acabado el paramilitarismo. ¿Entonces, por qué la guerrilla, que hoy sabe que hay protección eficaz para la oposición política, que hoy sabe que no hay paramilitarismo, por qué no hace la paz?

Por qué la guerrilla, que hoy sabe que en Colombia el Gobierno le garantiza la seguridad aún a sus más duros adversario, el Presidente de la República, con el señor Ministro (de Defensa) y los Altos Mandos, todos los días nos preocupamos por la seguridad de aquellos que maltratan nuestra honra, de aquellos que denigran del país, incluso de aquellos que utilizan su estatus de parlamentario para hacer la apología del terrorismo, y sin embargo nosotros les garantizamos la seguridad para dar ejemplo de un concepto democrático de seguridad, para que quede como precedente ante el futuro del país.

La guerrilla debería mirar eso, ¿o es que lo que nos dijo fue un engaño?

La guerrilla debería mirar que no hay paramilitares hoy en Colombia, ¿o es que aquello que nos pidió, de que se desmontara el paramilitarismo y haría la paz fue un engaño? Tienen que escoger entre hacer la paz, o intentar seguir engañándonos, que no lo lograrán.

¿O es que quieren simplemente jugarle desde el terrorismo, a gobiernos que hagan cogobierno con el terrorismo?, eso no lo va a permitir Colombia.

Aquí no hay un tema de perpetuar a Uribe, pero sí de proyectar en el largo plazo la Seguridad Democrática y la confianza en Colombia, como confianza en lo social, como confianza en lo económico.

Eso no lo van a lograr. Algunos me dicen, es que están escondidos, escondidos esperando Presidente que pasen dos añitos, que se acabe su Gobierno para volver ellos con las suyas. Pues no van a volver con las suyas, porque nosotros vamos a seguir con los nuestros.

Y los nuestros son, no nombres propios como el del Presidente de la República, sino compromisos del alma, como el compromiso de la Seguridad Democrática, el compromiso de la confianza en Colombia, el compromiso de la lucha por la cohesión social, que es la lucha por la igualdad, y la lucha por la superación de la pobreza.

Si hay que seguir con toda la fortaleza, esa es tradición de hace pocos días, se hizo porque la paz no se puede dejar estafar, porque la paz es en serio, porque la paz en este Gobierno ha tenido un origen serio, que es una política de seguridad seria, y no puede tener un resultado falto de seriedad.

El General (Óscar) Naranjo, Director de la Policía me recordaba esta mañana en la Escuela General Santander, que desde que ocurrió esa extradición se ha acelerado la verdad, y muchas personas han llegado a decir dónde tenían escondidos los bienes, y eso nos ha permitido agilizar incautaciones para que rápidamente alimenten el fondo de víctimas, y podamos reparar a todas las víctimas, digo yo medianamente, porque por mayor que sea la reparación, no deja de ser un consuelo. Siempre quedará un dolor, dolor sin odios, pero siempre quedará un dolor, por todo lo que nos ha hecho sufrir este terrorismo.

Hay que seguir con toda la fortaleza.

Por eso, desde esta escuela, al ascender hoy a tres generales de la República, al graduar hoy una nueva promoción de subtenientes, al tomar juramento de bandera a un nuevo curso de la Escuela José María Córdova, invito a mis compatriotas a no desmayar.

Durmamos pidiéndole a Dios toda la fortaleza, para amanecer con toda la disposición para lograr la prosperidad de Colombia.

Estos subtenientes labrando la prosperidad de la seguridad, los generales ascendidos hoy, labrando la prosperidad de su conducción militar.

Los colombianos que trabajamos en otros oficios, cumpliendo con ética, sin limitaciones de horarios, sin pereza, nuestros deberes. Hay una gran coalición triunfante, y triunfará porque todos los días es mejor recibida en el corazón del pueblo.

La coalición de la Constitución, de las Fuerzas Armadas de Colombia, del pueblo, el pueblo que ha aportado sus hijos a esas Fuerzas Armadas de Colombia, como la gran contribución a la prosperidad de Colombia, para que vivan felices las nuevas generaciones de colombianos”.

 

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