PALABRAS DEL PRESIDENTE ÁLVARO URIBE VÉLEZ EN LA CEREMONIA DE ASCENSO A BRIGADIERES GENERALES DE LA POLICÍA NACIONAL, EN LA ESCUELA DE CADETES GENERAL SANTANDER
Junio 5 de 2008
Versión editada – Temas paz
Acciones contra del terrorismo
“Y queremos agradecer a la Policía los esfuerzos en la erradicación manual de droga. Al Ejército, como lo diré ahora, en la Escuela José María Córdova.
Una gran meta se ha fijado el señor Ministro de Defensa este año: cien mil hectáreas. Y qué sacrificio tan alto se viene pagando. Ayer nos asesinaron erradicadores y nos dejaron heridos erradicadores en Briceño, en la cordillera antioqueña, justamente donde empieza el declive hacia las llanuras de Córdoba.
Con esta tarea de la Fuerza Pública vamos a lograr una Colombia sin drogas ilícitas.
Quiero agradecer a la Fuerza Pública de la Patria, al Ministro, sus abnegados esfuerzos en contra del terrorismo.
La noticia de las últimas semanas debe ponerse en este contexto: contra esa área campamentaria, en los últimos tres meses fueron lanzados 32 operativos por la Fuerza Aérea; 296 bombas. Fueron destruidos 66 campamentos y, también, una emisora y un centro de comunicaciones.
A Dios rogando y con el mazo dando. Allí nuestro Señor ayudó. Pero ayudó porque la Fuerza Pública de la Patria venía haciendo su tarea.
Si la Fuerza Pública de la Patria se hubiera quedado en la piscina del Comando Aéreo de Apiay, en Villavicencio, Nuestro Señor no habría hecho ese milagrito. Nuestro Señor vio el esfuerzo de los soldados y policías de la Patria, de la Fuerza Aérea y dijo: ‘A estos les ayudo’. Y por eso les ayudó.
Por allá vimos que, abusando de un lugar extranjero, un guerrillero, en camuflado nuevecito, salió muy compungido y muy orondo a dar la noticia.
Él dio el certificado de defunción, pero no dio el parte médico. El parte médico lo dieron la Fuerza Aérea y el Ministro. El parte médico de 33 operaciones de la Fuerza Aérea; 296 bombas lanzadas en esa área campamentaria; 66 campamentos destruidos, una emisora, una central de comunicaciones.
Pero sigamos. Que apenas estamos empezando y el país nos pide que se consolide una Colombia sin terroristas, para que en ella vivan tranquilas las nuevas generaciones.
Y me preguntan. ‘¿Presidente, la paz? ¿Presidente, está muy bien la seguridad y a dónde está el diálogo?’.
Compatriotas, la paz nace de la seguridad. La seguridad es un valor democrático, la seguridad es una fuente de recursos, la seguridad es un camino hacia la paz.
Cuando aquí se ha intentado la paz, sin una política firme de seguridad, los terroristas se han burlado de los intentos de paz.
Yo creo que, habiendo dado prevalencia a la seguridad sobre la paz, vamos consiguiendo la paz.
Se han desmovilizado 48 mil personas en este Gobierno. Eso no tiene antecedentes; cifra difícil de comparar en el mundo.
Es que aquí encontramos 60 mil terroristas, aproximadamente. Muchos recordamos aquel Viernes Santo de 1998, el proceso de paz de Irlanda, para que se desmovilizaran 118, 200 terroristas. Aquí 60 mil, 48 mil desmovilizados.
Uno revisa las cifras centroamericanas: 6 mil desmovilizados en un país; 3 mil en el otro. La cifra colombiana de los años 90: 4 mil guerrilleros. En este Gobierno, 48 mil desmovilizados.
Aquí hemos tenido un problema muy grave que con la ayuda de Dios y el heroísmo de nuestros soldados y policías lo estamos y lo vamos a superar.
Pero muy grave. Lo muestra, simplemente, el número de delincuentes y el número de delitos.
En ese Viernes Santo del 98 se dijo que en Irlanda se habían presentado 1.300 crímenes en 80 años por el Ira. En ese solo año, en la ciudad de Medellín y su área metropolitana hubo más de 3.500 crímenes.
La situación nuestra ha sido bien difícil, pero la estamos superando.
Ahora, estamos listos para la Paz. Yo no creo que una propuesta de paz tenga que ser una propuesta teórica refinada. Tiene que ser una propuesta práctica y de buena voluntad. Si estos señores del Eln, si estos señores de las Farc quieren la paz, el Gobierno está listo.
Pero mientras nos ponemos a hacer una propuesta refinada de teoría de diálogo, desmotivaríamos a las Fuerzas Armadas. Las ponemos en una parálisis, en un limbo. Y aprovechan los terroristas para recuperar energía.
Aquí tenemos que mantener toda esta masa crítica de seguridad; avanzar en el propósito de derrotar el terrorismo, pero tenemos los oídos conectados con un canal, esperando que haya una señal y que nos digan que quieren la paz, que nosotros queremos.
Toda la voluntad de paz, pero con todas las precauciones para evitar el engaño. ¡Qué bueno poder decir: bueno, vamos a sentarnos ya a dialogar con estos señores, a arreglar este problema! ¡Ojalá!
Ahora, la desmovilización va bien. Ya este año se han desmovilizado 1.500 guerrilleros. Ese es un ‘graneíto’, día a día. ¡Y cuánto ayuda!
¿Cómo se va a negar el espíritu de paz de un Gobierno, de unas instituciones que los acogen con tanta generosidad?
Con lo que no podemos es dejar que le hagan trampas a la paz.
Esta mañana me decía el señor general Naranjo que lo que hace que se aprobó aquella extradición, a la cual nos referimos ampliamente aquí, se han acelerado las confesiones, se ha acelerado el camino de la verdad y, también, ha llegado información abultada, que no llegaba, para poder incautar bienes mal habidos que tienen que ser llevados al Fondo para reparar víctimas.
Eso demuestra que la paz sí necesita bondad de corazón, pero mano firme de autoridad. Si la bondad del corazón no se expresa a través de mano firme de autoridad, los terroristas, en lugar de hacer la paz, abusan del pueblo.
Agradezco muchísimo a las Fuerzas Armadas, a la Policía de la Patria todos estos esfuerzos. Al Ministro, a los Altos Comandantes.
Vamos para adelante en busca de una Patria alegre, de unas nuevas generaciones felices, de una país con Seguridad Democrática, con confianza inversionista, con prosperidad.
Tenemos dificultades. Hay inflación importada. Los productos que llegan de China han crecido este año el precio entre el 12 y el 15 por ciento; inflación de alimentos por la escasez mundial de alimentos, por el costo de los fertilizantes; inflación por el elevado precio del petróleo.
Pero con buena fe, Dios Nuestro Señor nos ayudará a superar esas dificultades.
Trabajemos por Colombia, de la mano, en compañía de la Fuerzas Armadas, de los soldados y los policías.
¡Qué bello, en una democracia como la nuestra, recorrer el camino de reivindicar todo el significado de las Fuerzas Armadas de la Nación!
Pensemos en una gran coalición: la coalición de la Constitución, de las Fuerzas Armadas y del pueblo.
Muchas felicitaciones, brigadieres generales.
Muchas gracias a todos ustedes, compatriotas”.