ELN: MINORÍA QUE PUEDE HACER LA DIFERENCIA
Por: Luis Carlos Restrepo
Alto Comisionado para la Paz
Publicada en: El Tiempo, Diario del Magdalena, febrero 24 de 2008
Página Alto Comisionado para la Paz, febrero 21 de 2008
Gobierno Nacional y ELN han adelantado diálogos en La Habana y Caracas desde diciembre del 2005, sin lograr un acuerdo sobre cese al fuego y las hostilidades, como ha sido la pretensión de las partes.
El ELN insiste en un proceso de paz sin tocar los temas de desarme y desmovilización, manteniendo el carácter clandestino de su organización, por lo que se niegan a identificar sus miembros o ubicarlos en sitios precisos del territorio para un adecuado procedimiento de verificación. Sin renunciar a la violencia ni al uso de las armas, pretenden adelantar acción política en las regiones en contacto con la población civil, lo cual genera enormes riesgos para los ciudadanos. Igualmente, pretenden participar de la vida democrática del país, llegando hasta una Convención Nacional o Constituyente, manteniendo su carácter de vanguardia armada.
No obstante contar con una excelente propuesta de “Acuerdo Base”, elaborada de manera conjunta en la mesa de diálogo, que abre espacios importantes para la acción política de los miembros del ELN a partir de un cese al fuego y las hostilidades verificable, los jefes de dicha organización no parecen muy dispuestos a firmar dicho acuerdo, prefiriendo buscar unidad de acción política y militar con la dirigencia de las FARC, mientras le apuestan a un fortalecimiento de su imagen internacional a partir de la propuesta del Presidente Chávez de ser reconocidos como beligerantes. Entre tanto, sus mandos medios se vinculan cada vez más con la dinámica del narcotráfico.
La posibilidad de un proceso de paz con el ELN sigue abierta. Se necesita que los jefes de este grupo entiendan el momento histórico y la importancia de renunciar de manera pública a la degradante práctica del secuestro. Que se atrevan a actuar con autonomía frente a las FARC, dispuestos a vincularse, sin armas, a una izquierda democrática que los recibiría con entusiasmo. Una decisión suya anunciando el abandono de la violencia, sería recibida con beneplácito en todo el hemisferio occidental, incluido el Gobierno de los Estados Unidos. Ojalá tengan olfato político para entender que no obstante ser una fuerza diezmada, que ha sufrido duros embates de la Fuerza Pública, un paso suyo a favor de la paz para vincularse sin armas a la vida democrática del país fortalecería el pluralismo político y ayudaría a labrar, desde la participación ciudadana, el camino para un proceso de paz con las FARC.
La sola firma de la propuesta de Acuerdo Base que está sobre la mesa se constituiría en un hecho político de gran impacto, quedando para una segunda fase la firma de un acuerdo final de paz. Los miembros del COCE y la Dirección Nacional podrían salir de la clandestinidad y exponer sus puntos de vista en una interlocución pública y abierta, que sería acompañada con entusiasmo por mandatarios locales y regionales.
El ELN, que ha sido vanguardista en lo militar, debería serlo en lo político, dando un paso adelante que cambiaría de manera positiva el escenario del país. La sola decisión de liberar los secuestrados en su poder y colaborar para que se retiren las minas de los territorios donde han operado, les abriría el corazón de los colombianos. Siempre y cuando entiendan que en lo relacionado con política de paz, son hoy la minoría que puede hacer la diferencia.