¿EN QUÉ ESTAMOS CON LAS FARC?
Por: Luis Carlos Restrepo
Alto Comisionado para la Paz
Febrero 21 de 2008

Lo impensable con las FARC sucedió. Este grupo cambió de posición y entró en la dinámica de las liberaciones unilaterales. Lo hacen para fortalecer la imagen del presidente Chávez como persona clave en las salidas humanitarias, a la vez que intentan convocar a su alrededor a un grupo de países que influyan sobre el Presidente Uribe para que acepte de nuevo su mediación.

Celebramos las liberaciones unilaterales, pero como Gobierno nos corresponde seguir buscando el acuerdo humanitario. Reiteramos la propuesta de una zona de encuentro con reglas claras, en un área rural despoblada de 150 Km2, donde no habrá presencia de la Fuerza Pública colombiana ni ocupación militar por parte de la guerrilla. Allí estarán los delegados de las partes, con el único propósito de dialogar acompañados por garantes internacionales.

Es urgente la puesta en marcha de la Misión Médica que preste atención a los secuestrados. El tema ha sido tratado con la Cruz Roja Internacional y de manera confidencial se ha abierto otra puerta, que esperamos sea aceptada por las FARC.

El Gobierno está dispuesto a pactar una fórmula de intercambio de secuestrados por guerrilleros presos, si estos últimos pueden ser liberados de acuerdo con las leyes colombianas y se comprometen a no volver a delinquir. El artículo 61 de la Ley de Justicia y Paz faculta al Presidente para solicitar la suspensión condicional de la pena de presos pertenecientes a las FARC, una vez se concrete el acuerdo humanitario. Un Decreto reglamentario que facilita el procedimiento ha sido discutido con otras autoridades del Estado y partidos políticos, avanzando en los ajustes finales para ser expedido en el momento oportuno.

El Presidente Uribe ha dicho que en caso de dar con el sitio donde se encuentran los secuestrados se ordenará a la tropa mantenerse con cautela en los alrededores del área, absteniéndose de un rescate militar. Tal como se informó a la opinión en comunicado del pasado 28 de junio de 2007 y se le ha dicho a varios Jefes de Estado, se comunicaría de inmediato a la comunidad nacional e internacional, privilegiando la salida dialogada a la militar. Este ejercicio de prudencia por parte del Gobierno debe ser respondido de manera recíproca por las FARC, desistiendo de su amenaza de asesinar a los rehenes ante la cercanía de la Fuerza Pública.

Frente a la zozobra generada por informes de prensa descalificando el papel de la Iglesia y de España, no puede el Gobierno prescindir de su labor facilitadora por mensajes enviados a través de terceros. No podemos caer en juegos orientados a romper la confianza entre la Iglesia y los tres países, y de éstos entre sí, con el propósito de crear un nuevo grupo de países acompañantes que se acople a los intereses de las FARC. De allí la importancia de reforzar el papel de los dos delegados europeos, que cuentan con la confianza del Gobierno y de las FARC para adelantar su tarea.

 

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