DESMINADO EN SAMANIEGO
Por: Luis Carlos Restrepo
Alto Comisionado para la Paz
Febrero 21 de 2008

En octubre de 2006 los voceros del ELN anunciaron que estaban dispuestos a permitir el desminado de las montañas de Samaniego, Nariño, como paso para crear un ambiente de paz. El tema del desminado quedó integrado a la propuesta de Acuerdo Base que desde finales del año pasado está listo para la firma, sin que hasta el presente tengamos respuesta por parte de ese grupo guerrillero. Entre tanto, el problema de las minas en Samaniego se ha agravado.

Durante el año 2007 se duplicaron en este municipio los accidentes por minas, con un total de 33 víctimas civiles, 11 de ellas fatales. Mientras el ELN difería una decisión sobre el tema, el Frente Comuneros del Sur se trenzó en una lucha a muerte con las FARC por el control de los cultivos ilícitos y laboratorios de coca, que en asocio con el narcotráfico mantienen en la zona.

En lo que va corrido del 2008 se han registrado 6 nuevas víctimas civiles, dos de ellas fatales: un anciano de 83 años y un niño de 14 años. El cuerpo del niño Liden Andrés Benavides quedó despedazado cuando caminaba con su padre hacia su vivienda en el corregimiento de El Decio. En el sitio de su muerte se ha colocado un sencillo recordatorio con una de las botas que llevaba puestas ese día. A raíz de estas muertes, en Samaniego se ha levantado un “No más” comunitario que pide se retiren las minas colocadas por el ELN.

Atendiendo este clamor, el Gobierno ha tomado la decisión de realizar el desminado de Samaniego con el apoyo de la Fuerza Pública. Grupos antiexplosivos del ejército han desactivado desde el pasado 19 de enero 36 campos minados en la zona comprendida entre la cabecera municipal de Samaniego y la vereda Buenavista. Es decisión del Gobierno continuar con esta tarea, que ya dejó tres miembros de la Fuerza Pública heridos, quienes se recuperan en un hospital de Pasto.

Ante el ingreso del Ejército a la zona, el ELN ha intensificado los minados en las veredas colindantes con Barbacoas, prohibiendo bajo amenaza de muerte a 800 familias campesinas aprovisionarse de alimentos a través de las carreteras veredales que han sido recuperadas por la Fuerza Pública. De esta manera pretenden ejercer presión para obligar a una salida del Ejército de la zona, alegando razones humanitarias.

No quiere el ELN que el Ejército siga desmantelando los costosos laboratorios de procesamiento de cocaína que protege con sofisticados cordones de explosivos. No quiere el ELN perder las jugosas ganancias que les deja el narcotráfico, ni perder sus redes de comercialización del alcaloide hacia Barbacoas y los ríos Telembí y Patía. No quiere el ELN que el Ejército se quede en las montañas de Samaniego, pues ya no podría intimidar a los campesinos para volverlos socios obligados de su negocio.

Me trasladé durante los días 18 y 19 de febrero a la zona rural de Samaniego, para coordinar la puesta en marcha de un programa de atención humanitaria y expresarles a sus habitantes nuestra decisión de continuar con el desminado con el apoyo de la Fuerza Pública. El desminado ya comenzó y no vamos a descansar hasta culminarlo. Que el ELN no intimide más a las familias campesinas, ni impida el ingreso de maestros y funcionarios de salud. Que no amenace más de muerte a los transportadores que llevan a los pobladores desde El Decio hasta el casco urbano y viceversa.

A los miembros del Frente Comuneros del Sur les dejamos claro que no vamos a quedarnos con los brazos cruzados, esperando un acuerdo que ellos dilatan de manera indefinida, mientras niños como Liden Andrés pierden su vida y los ciudadanos ven afectados su elemental derecho a la libre movilidad. Si su decisión es abandonar las armas, estamos dispuestos a tenderles la mano y recibirlos dentro de la democracia como constructores de paz. Entre tanto, avanzaremos con la comunidad en la tarea de recuperar a Samaniego para la institucionalidad democrática, sellando con los hechos un auténtico pacto de paz.

 

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