PRUDENCIA EN EL USO DE LA FUERZA
Por: Luis Carlos Restrepo
Alto Comisionado para la Paz
Publicada en: La Patria
Febrero 3 de 2008
El 28 de junio de 2007, después de conocerse el anuncio de las Farc sobre la muerte de 11 diputados del Valle que estaban en su poder, el Gobierno Nacional emitió un extenso comunicado aclarando que no había existido ningún enfrentamiento entre la Fuerza Pública y ese grupo guerrillero, como se sugería por parte de los captores. Uno de los argumentos para soportar dicha afirmación se consignó en el punto 6 del mencionado comunicado:
“El Gobierno también ha expresado a los Gobiernos de Estados Unidos y Francia, a los Presidentes George W. Bush y Nicolás Sarkozy, que en el evento de localizar la ubicación de los secuestrados Ingrid Betancourt y los tres ciudadanos estadounidenses, antes de lanzar el operativo de rescate se informaría a esos Gobiernos y serían escuchados. No han sido informados porque no ha habido localización del sitio de cautiverio.”
Aunque dicha afirmación pasó inadvertida para los medios de comunicación y no mereció comentarios por parte de columnistas o forjadores de opinión, se trataba de una revelación importante. Por primera vez el Presidente de la República hacía público lo que ya sabían los presidentes Bush y Sarkozy. Que en caso de encontrar a los secuestrados –dentro de los cuales se encuentra una ciudadana colombo-francesa y tres norteamericanos-, antes de iniciar una operación militar de rescate sus gobiernos serían informados para analizar con ellos la mejor alternativa a tomar.
Esta posición ha sido reiterada en conversaciones sostenidas con Jefes de Estado en los últimos días y comentada el pasado 26 de enero en el Consejo Comunitario en Mitú. El día 29 de enero, durante el saludo protocolario al cuerpo diplomático acreditado en Colombia, el Presidente Uribe explicó que se trata de evitar confrontación una vez se tenga conocimiento del lugar donde se encuentran los secuestrados, manteniéndose la Fuerza Pública en los alrededores e informando de inmediato a la comunidad nacional e internacional para privilegiar una salida humanitaria.
Algunos analistas y sectores políticos han salido a decir que se trata de un cambio brusco en la posición del presidente después de su viaje a Europa. Queda demostrado que no es así. Debe resaltarse más bien que se trata de una combinación prudente de la acción legítima del Estado a través de su Fuerza Pública con una salida humanitaria. Si el Gobierno está ofreciendo contención armada al momento de encontrar a los secuestrados, se debe pedir en reciprocidad prudencia a la guerrilla, para que no se atente contra su vida como han dicho que lo harán si se acerca la Fuerza Pública. Es necesario hacer pedagogía en torno a la decisión tomada por el Presidente, pidiéndole a las Farc una actitud similar.
Nadie quiere un resultado final diferente a la liberación de los cautivos, para que se reintegren a sus familias. Si el Gobierno opta por un uso prudente de la fuerza para privilegiar una salida humanitaria, debemos exigirle a las Farc que también contenga de manera recíproca su acción violenta, desistiendo de asesinar a los rehenes si tal situación se llega a presentar.