PALABRAS DEL PRESIDENTE ÁLVARO URIBE ANTE EL CUERPO DIPLOMÁTICO ACREDITADO EN COLOMBIA
Casa de Nariño
Enero 29 de 2008
Versión editada – Temas Paz

“La política de Seguridad Democrática se sustenta en la credibilidad, que tiene que tener como factores la eficacia y la transparencia.

Eficacia y adhesión a los derechos humanos, es la única manera como se puede convertir en una política de Estado que trasciende a los gobiernos y que surja desde el corazón de cada compatriota.

En una democracia, una política de seguridad solamente se logra por adhesión popular. Las dictaduras las imponen. Las democracias persuaden. La persuasión sobre la seguridad se origina en que sea eficaz y transparente.

No queremos ahorrar un solo esfuerzo por la eficacia, un solo esfuerzo por la transparencia.

Trabajamos con las autoridades de justicia, para que no haya impunidad en una sola violación de derechos humanos y para que todos los días haya más transparencia.

Cuando pensamos en esa gran tragedia: los secuestrados que permanecen en el cautiverio, cuando pensamos en su sufrimiento, en el sufrimiento de sus familias, de la comunidad toda, en el mismo sufrimiento de los secuestradores (no creo que quienes los tienen secuestrados y los torturan, estén contentos), cuando pensamos en esa tragedia, pensamos que tenemos que dar todos los pasos para que ellos regresen a su libertad, con el buen cuidado de no dar pasos que permitan recrudecer la inseguridad.

Ahí tenemos un balance, eminentísimo Nuncio y distinguida comunidad diplomática acreditada ante nuestro país. Todos los esfuerzos por el acuerdo humanitario, con todas las precauciones, para que nada vaya a recrudecer la capacidad terrorista, la capacidad de secuestrar.

Por eso muchas de nuestras decisiones que generan polémica, muchas de las limitaciones que tenemos que imponer.

Apoyamos la iniciativa de la Iglesia de la zona de encuentro.

Me preguntan los colombianos en el extranjero: ¿cuál es la diferencia entre la zona de encuentro y la zona de despeje? La diferencia fundamental es que en la zona de despeje se pone a riesgo a la comunidad. En la zona de encuentro, no.

Hace diez días, en Vistahermosa, de la antigua zona de despeje, los compatriotas nos recibían para un consejo comunitario con alborozo y con preocupación.

Con alborozo por el mejoramiento que allí se registra, y con preocupación por el temor de una nueva zona de despeje.

Denunciaban que allí fueron secuestradas 800 personas en la zona de despeje. Que drogaban a los niñitos y los lanzaban a cometer asesinatos. Que obligaban a los campesinos a sembrar droga.

La zona de encuentro, propuesta por la Iglesia, frente a lo cual el Gobierno ha respondido positivamente, pero con unas condiciones, no crearía riesgos a la comunidad, porque debería ser en zona rural, despoblada, que no tenga cuarteles militares o policivos para que no haya la necesidad de removerlos, y con todas las garantías para los negociadores de la guerrilla.

Me preguntaban en Europa: ¿con observadores internacionales? Por supuesto.

Hemos reactivado la facilitación, que agradecemos, de dos delegados que representan a España, a Suiza y a Francia.

E imploramos una misión médica internacional, que pueda acudir a la selva a darles apoyo a los secuestrados, para que no continúe su deterioro físico.

El Gobierno está dispuesto a darle a esa misión médica internacional todas las garantías.

La comunidad internacional sabe que cuando nos piden garantías, las damos y las honramos.

Lo sabe la Cruz Roja Internacional. Lo ha comprobado recientemente, cuando nos pidió unas garantías para rescatar los cadáveres de los diputados asesinados por las Farc, y también unas garantías para que se pudiera cumplir la liberación de las dos señoras secuestradas, liberación que hizo las Farc y que la hemos agradecido al Gobierno de Venezuela.

No obstante que el Ejército colombiano estaba a menos de dos kilómetros por la selva, en línea recta, del sitiecito de La Paz (así se llama el sitiecito donde las liberaron en plena selva), el Ejército cumplió con las garantías pedidas por la Cruz Roja Internacional.

De la misma manera estaríamos dispuestos a dar todas las garantías para que pueda operar la misión médica internacional, que acuda a evitar que siga el deterioro en la salud de los secuestrados.

Se ha hablado de otros temas. El día que conocimos el informe de los medios de comunicación sobre el asesinato de los diputados, le expresé al país que en esa zona (de acuerdo con el reporte de las Fuerzas Militares y de Policía), no se habían presentado combates en las fechas del asesinato de los diputados. Finalmente la justicia nos dio la razón.

Los diputados no murieron en un combate con las fuerzas institucionales. Fueron asesinados. Estaban en el suelo, con disparos a muy corta distancia, que se conocen como disparos a quemarropa. Después les cambiaron vestimenta y los cadáveres fueron trasladados de sitio.

Cuando le hablábamos al país, en aquel momento de dolor, expresamos lo siguiente: en el momento en que las Farc asesinó al grupo de secuestrados en el cual se encontraban el Gobernador Guillermo Gaviria, el Ministro Gilberto Echeverri y algunos oficiales de la Fuerza Pública, no hubo combate, pero sí estábamos en operativo de rescate. En el caso de los diputados vallecaucanos, no sabíamos dónde estaban, no estábamos en operativo de rescate y no hubo combate.

Desde aquel día dijimos que nosotros cumplimos nuestra tarea constitucional de buscar en todo el país a los secuestrados para liberarlos con nuestra Fuerza Pública. Y que en el caso de estos compatriotas y de los tres norteamericanos, en el evento de ubicar el lugar, evitaríamos confrontación y procederíamos a llamar a la comunidad nacional e internacional para buscar una salida humanitaria.

Tenemos la mayor urgencia en el tema de la liberación de los secuestrados. Pero esa urgencia no nos puede llevar a descuidar el otro compromiso. Así como hay que buscar que liberen a los colombianos secuestrados, hay que evitarles el secuestro a millones de colombianos.

Cuando la zona de despeje, las Farc liberó a 300 policías. Pero como siempre lo hace el terrorismo, dos pasos adelante y uno atrás, secuestraron a tres mil colombianos. Y de los últimos diez años, hay 750 compatriotas secuestrados por las Farc que no han regresado a sus casas.

De ahí que el Gobierno tiene que cumplir el deber de cuidar que las decisiones humanitarias no vayan a facilitar el recrudecimiento de este flagelo, que no lo hemos podido eliminar completamente en Colombia, pero que lo hemos reducido en un 85 por ciento”.

 

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