DESPEJE VS. ZONA DE ENCUENTRO
Por Luis Carlos Restrepo
Alto Comisionado para la Paz
Enero 22 de 2008

“En nombre del acuerdo humanitario aceptamos la zona de encuentro, y en nombre de la seguridad rechazamos la zona de despeje”.
Presidente Álvaro Uribe Vélez, Paris, enero 21 de 2008

En el artículo de la revista Semana “Rompamos estas cadenas” de enero 21 de 2008, se afirma que la diferencia entre “zona de encuentro” y “zona de despeje” es un simple asunto semántico, pues en el fondo son lo mismo: “'Zona de encuentro' para el Gobierno o 'despeje' para las Farc son en el fondo la misma cosa, sólo que ninguno quiere adoptar el discurso del otro”. No se trata sin embargo de conceptos similares, ni se pueden reducir las diferencias a un asunto discursivo.

Una zona de despeje es una concesión territorial a la guerrilla, mientras una zona de encuentro es un área sin presencia de Fuerza Pública que no es ocupada militarmente por los ilegales y sirve al único propósito de adelantar conversaciones con el Gobierno, contando con presencia de garantes nacionales o internacionales. Las Farc se han negado siempre a una zona de encuentro, pues su modelo pasa por el retiro de la Fuerza Pública para ocupar con sus efectivos el territorio, a fin de “verificar” con sus hombres la “seguridad” de la zona y entonces sí llamar al Gobierno para iniciar las conversaciones.

La propuesta de zona de encuentro aceptada por el Gobierno a Francia, España y Suiza en diciembre de 2005, definía con claridad que en los 200 km2 de la zona rural de Pradera y Florida escogida para los diálogos no habría presencia de miembros de la Fuerza Pública colombiana, pero tampoco ocupación militar por parte de la guerrilla. La verificación y seguridad estaría a cargo de veedores internacionales, ubicados tanto en las vías de acceso como en el sitio escogido para la reunión entre los delegados de la guerrilla y el Gobierno. Es bien sabido que esta propuesta jamás fue respondida por las Farc.

La diferencia entre zona de despeje y zona de encuentro es abismal, pues se separan en la definición previa de unas reglas de juego para el segundo caso, dentro de las cuales sobresale la no ocupación militar del territorio por parte de la guerrilla. No resulta pedagógico reducir la diferencia entre despeje y zona de encuentro a problemas semánticos. Menos aún decir que se trata de la misma cosa, insistiendo cada parte en su punto de vista para no tener que ceder a las pretensiones del otro.

Aquí se juega un asunto sustantivo para una política de seguridad, integridad territorial y paz. Y dado que la guerrilla ha decidido dilatar cualquier negociación del intercambio mientras no se le conceda la zona de despeje, pretendiendo incluso convertir este tema en punto central del debate electoral del año 2010, resulta necesario visualizar las diferencias entre el despeje pedido por la guerrilla y la zona de encuentro sugerida por el Gobierno, única manera de entender porqué una propuesta tan sensata como la formulada por los países europeos en el año 2005 no mereció siquiera una respuesta por parte de las Farc.

El futuro de la paz en Colombia pasa porque las Farc entiendan que no pueden seguir exigiendo que se les entregue un territorio como condición previa para empezar a negociar. Las aproximaciones superficiales al tema solo sirven para perpetuar la confusión. Un despeje no sirve ni para el acuerdo humanitario ni para la paz, pues se convierte en mecanismo de dilación, ya que entre más dure la negociación más fortalece la guerrilla su presencia militar en la zona concedida, desestabilizando además la seguridad institucional en la región.

Por otro lado, la zona de encuentro, en área rural, sin pobladores ni unidades militares que remover, con reglas previas y orientadas a servir de sede a las conversaciones, con veedores nacionales e internacionales, es garantía de un diálogo útil. La ubicación de esta zona puede concertarse a través de la Iglesia Católica y los facilitadores europeos. La aceptación de una zona de encuentro sería muestra del interés por parte de las Farc de avanzar en una salida negociada, pues hasta ahora para este grupo negociar no es otra cosa que obligar al Gobierno a aceptar sus condiciones, que en el caso del despeje resulta inadmisible para la sociedad colombiana.

Aunque en principio, la zona de encuentro funcionaría solo con presencia de observadores internacionales –tal como lo plantearon Francia, Suiza y España en el 2005-, el pasado 21 de enero el Presidente Uribe afirmó en París que si fuese necesario aceptar, como garantía, la presencia de una fuerza internacional institucional, el Gobierno colombiano no se opondría. La discusión sobre este punto queda abierta, a fin de definir cuáles son los pasos legales pertinentes y las exigencias que permitirían poner en marcha una decisión de estas características.

 

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