PALABRAS DEL PRESIDENTE ÁLVARO URIBE DURANTE EL CONSEJO COMUNAL EN HONDA, TOLIMA
Abril 26 de 2008
Versión editada – temas Paz

“Estamos en un camino: Colombia libre de terrorismo

Esta semana, como siempre, ha habido mucha discusión: que metieron a la cárcel al senador Mario Uribe, primo segundo del Presidente de la República. Que por allá apareció el uno diciendo una cosa, el otro diciendo otra cosa.

Estamos en un camino: Colombia libre de terrorismo, recuperación de instituciones.

Confiamos en que todas las instituciones van a cumplir cabalmente con su deber, para que todo sea transparente y clarito.

Esa es la confianza y esa es nuestra apuesta, en un propósito inclaudicable, Colombia sin terrorismo.

Que se está conociendo la verdad de las relaciones de los paramilitares con la política. Hablemos de dónde surgieron los paramilitares, en qué están y por qué se ha dado este proceso.

Las guerrillas marxistas avanzaban en Colombia. En esa época tenían ideología. Una ideología de odio. Pensaban era en el odio de clases, en la sustitución del Estado Democrático, por lo que ellos llaman la Dictadura del Proletariado. A mí no me lo enseñaron los libros. Lo viví en la universidad pública, donde me formé.

Llegaron con lo que llaman la ‘combinación de las diferentes formas de lucha’. Asesinaban y penetraban sectores de la política. La institucionalidad colombiana fue penetrada por la guerrilla, investigación que no se ha hecho.

Y avanzaban, avanzaban. Cada vez que un Gobierno les ofrecía un diálogo se burlaban de ese Gobierno y avanzaban en sus propósitos terroristas.

Y llegaron los paramilitares, como reacción engendrada por la guerrilla, a hacer lo mismo y a cometer la misma crueldad. Todo eso condujo a una rebeldía del país, que en 2002 eligió al Gobierno de la Seguridad Democrática.

¿Qué empezó en Colombia? El secuestro de empresarios, el asesinato de líderes sindicales. Esa acción de guerrilla, después siguieron paramilitares, se convirtieron en los profesores del crimen.

Uno de pronto lee unos escritos indulgentes con la guerrilla: con o sin intención, con o sin intención. Que es que la guerrilla era responsable apenas de tantos secuestros, de tantos que había en Colombia. Y de tantos crímenes, que muy poquito, en comparación a todos los que había en Colombia.

Sí. ¿Y quién le enseñó a este país a delinquir? Esa mezcla que se fue haciendo en diferentes tiempos: guerrillas marxistas, el odio de clases, paramilitares, la mezcla de unos y otros con el narcotráfico? Eso derrumbó costumbres morales. Eso derrumbó ética. Eso arrancó valores. Eso hizo mucho daño en la Patria.

Cuando llegaron los paramilitares, entonces dijeron: es que este líder sindical está con la guerrilla, que la guerrilla lo penetró, lo asesinaban. Enseguida la guerrilla decía: es que aquel otro se cambió para los paramilitares, lo asesinaban.

Y hubo años de más de 200 asesinatos de líderes sindicales. Qué dificultad hemos tenido para superar eso y para superar la impunidad. Y estamos haciendo todos los esfuerzos, como lo revisábamos esta semana en una nueva reunión que tuvimos con los líderes obreros del país. Una reunión que hacemos en la Presidencia cada mes, por tarde cada dos meses, cumplida, con toda la franqueza.

Colombia no había tenido un diálogo empresarios, Gobierno y trabajadores, como el diálogo sostenido en este Gobierno, que ha sido un diálogo permanente y con toda franqueza.

Estamos superando todos esos flagelos. Un país que, sumando las estadísticas oficiales, las fosas masivas, llegó a tener 35 mil asesinatos al año. Todavía tiene muchos. El año pasado fue algo menos de 17 mil. Ojalá este año quedemos por debajo de 16 mil. Pero ahí estamos en esa tarea de reducirlos.

Que llegó a tener tres mil secuestros. Todavía tiene muchos: 270. Pero ahí estamos en esa tarea de derrotar el secuestro.

¿Cuántos municipios destruyeron en Colombia? Ya hoy piensan dos veces. Hoy ya no es tan fácil destruir un municipio para esos bandidos.

Sustituyeron instituciones colombianas. Yo viajaba por Europa como Gobernador de Antioquia, defendiendo la política de seguridad de ese departamento, y encontraba embajadas de Colombia de las que me decía: o están controladas por la guerrilla o están muertas de miedo en la guerrilla. Cómo penetraron instituciones.

No se puede confundir la medicina con la enfermedad

Ahora: en lo del paramilitarismo ha habido una gran investigación. En lo de las guerrillas no. ¿De dónde surge la investigación de lo del paramilitarismo? Porque alguien dice: estamos en la crisis. No. Estamos en la medicina.

La medicina para curar la enfermedad que encontramos. No se puede confundir la medicina con la enfermedad. Claro que hay remedios que irritan. Entonces de pronto hay que darle yogurt al paciente.

Le dicen: para contrarrestar los efectos de la medicina, tómese este yogurt, que le recupere la flora intestinal. O este Nexium, que lo ayude a aliviar. Pero no se puede confundir, apreciados compatriotas del Tolima, el remedio con la enfermedad.

El país estaba enfermo. Y nunca pensé que esto tuviera afectado el turismo. Es que esto está en las goteras de Bogotá, el centro del país, la Capital de la República. Está allí en aquel filo de Bogotá. Con ocho millones de habitantes allá en el gran Bogotá. Fuente del turismo para acá. Y que aquí se haya quedado el turismo y en el Tolima, por el avance de esos bandidos. Eso es lo que hemos venido recuperando.

El país de 2002 era un país muy controlado por guerrilla, paramilitares y en muchas partes por ambos. Era un país con mucho temor, con mucha desconfianza en el Estado. Muchos ciudadanos no veían ilusión y lo que querían era resolver su problema por ellos mismos. Y eso fue lo que empezamos a enfrentar.

Recuerdo aquellos primeros puentes, cuando mi General Mora y la entonces Ministra Martha Lucía Martínez y mi General Teodoro sacaron todo el Ejército y la Policía a las carreteras. Octubre de 2002. Noviembre de 2002. De eso debería haber una película. Eso parecía la salida de un secuestro masivo. Colombianos encerrados que volvieron a las carreteras de su Patria a generar empleo.

Un turista genera empleo en la bomba de gasolina. Genera empleo en el restaurante. Genera empleo en la tiendita callejera de artesanías. Compra bocadillos en Melgar y después quesillos en El Espinal y hace la revoltura.

Y el país había perdido todas esas oportunidades. Bastante ha mejorado el país, a pesar de todo lo que falta.

¿Qué hicimos nosotros? Al amanecer del 8 de agosto de 2002 llegamos a Valledupar a empezar una acción resuelta contra guerrilla y paramilitares. Y rapidito los paramilitares dijeron que entonces entraban definitivamente en un proceso de paz, del cual venían conversando con la Iglesia. Porque sintieron una gran presión militar y una determinación total para recuperar el orden público en Colombia.

Y empezaron a desmovilizarse. Y se adoptó la Ley de Justicia y Paz. Y la Ley de Justicia y Paz les dice: no se les perdona delitos atroces. No tienen amnistía ni indulto.

Es que todavía hay reportes de Ong’s internacionales que dicen que este Gobierno los iba a amnistiar. ¿De cuándo acá? ¿De cuándo acá podemos amnistiar o indultar delitos atroces?

Y se les dijo: ustedes tienen que entregar sus bienes para reparar las víctimas y ustedes tienen que confesar sus delitos. Algunos se aprovechan de unas modulaciones que hizo la Corte Constitucional, para decir que esa Ley no salió bien. La hubieran declarado inexequible. Distinta es ajustarla mediante la modulación que declararla inexequible.

¿Quién empezó la política de Seguridad Democrática? Este Gobierno. ¿El combate con toda determinación a paramilitares y guerrilla? Este Gobierno.

Los críticos nuestros, los que hoy dicen que se aplique esa Ley, no votaron por ella. A ver, senador Andrade, ¿votaron nuestros críticos en el Congreso por la Ley de Justicia y Paz? Lo que hicieronfue denostar contra ella, desacreditarla, maltratarla.

Recuerdo que decían, y esto es bueno que el país lo sepa, lo recuerde: ‘Uribe, con la Ley de Justicia y Paz lo que quiere es amnistiar a los paramilitares, legalizarlos’. Sabiendo que este es el Presidente que ordenó llevarlos a la cárcel de La Ceja y después a la Cárcel de Itagüí.

Y decían: ‘Uribe lo que quiere es no extraditarlos’. Un Gobierno que ha extraditado a más de 700.

Y esos que decían: ‘Uribe lo que quiere es no extraditarlos’, hoy son los que dicen: ‘No extraditen a Carlos Mario, al que llaman ‘Macaco’’, y dicen: ‘Pobrecitas las víctimas, se van a quedar sin protección’.

Ahora ya quieren atacar la extradición, protegidos en el noble escudo de la defensa de las víctimas.

La mejor defensa de las víctimas es acabar a los terroristas. Es la primera defensa de las víctimas, para que no se sigan cometiendo asesinatos en Colombia, ni masacres, ni estos delitos atroces.

Esta semana expedimos un Decreto que ordena al Gobierno entrar en conciliaciones administrativas con las víctimas para repararlos. Eso le puede costar al país 7 billones de pesos. El Vicepresidente Francisco Santos nos decía que no hay una legislación en el mundo para reparar a víctimas, como esta que estamos poniendo en marcha en Colombia.

No hay derecho que ahora quieran frenar la extradición los que la pedían, los que nos calumniaban, los que nos calumniaban, diciendo que estábamos afectando la extradición.

Un Gobierno que no negoció la extradición, que no la debilitó en la Ley, que no la debilitó en la Constitución, que ha extraditado a más de 700 personas. Y ahora le dicen que no puede extraditar que porque pobrecitas las víctimas.

A mí me parece que eso es un argumento cobarde: ponerse detrás de las víctimas para evitar una extradición, es como ponerse detrás de niños para evitar un combate. Eso tiene el mismo nivel de cobardía.

Aquí están utilizando unos escudos humanos, que son las víctimas, para evitar una extradición.

Si se va para Estados Unidos, los bienes que queden aquí en Colombia los perseguimos con la Ley de Extinción.

Es que llevan dos años y hasta ahora no los han confesado, no los han declarado, como deberían haberlo hecho, para llevarlos al Fondo de Reparación de Víctimas. ¿Para que me digan que ahora sí lo van a hacer?

Y ocurrió otro caso, bien preocupante, el de un señor ‘HH’. Ese señor se desmovilizó. El Gobierno lo postuló para la Ley de Justicia y Paz, pero después reincidió. Regresó a la clandestinidad y fue capturado.

Y ahora dicen que está en la Ley de Justicia y Paz. ¿Cómo? No puede ser. ¿Por qué? No puede estar allí. Ese señor reincidió. No se sometió a la Ley. Fue capturado. Ojalá rápidamente se apruebe la solicitud de extradición para extraditarlo. Seguimos en ese debate, apreciado compatriotas.

Que también se haga la investigación sobre la guerrilla

Y se reclama la verdad frente a los paramilitares, y que se sepa todita, y que se haga la investigación sobre la guerrilla. Y a eso voy.

Cuando se desmovilizó el M-19, cuando se desmovilizó el Epl, cuando se desmovilizó la Corriente Renovación Socialista, no dijeron la verdad. No contaron quiénes eran sus socios en la política. No pagaron un día de cárcel. No entregaron riqueza para indemnizar víctimas, sino que pidieron plata del Gobierno.

Y pasaron del monte a la política. Y otros del monte a acusar colombianos. Otros de ser violadores de derechos humanos, sin haber confesado la gravedad de sus delitos, a ser hoy vigilantes supuestamente para que no se violen los derechos humanos. Otros que han cumplido. Y este país que es generoso les perdonó y les ha devuelto todas las garantías. Y está bien que así sea. Pero no se investigó.

Entonces viene otro tema: las Farc y el Eln. Todavía no se han desmovilizado los grandes cabecillas. Ahí hay una dificultad para investigar.

Ojalá el proceso que ocurre hoy con los paramilitares se tenga en cuenta en el futuro, para que cuando haya un proceso con esos bandidos de las Farc y del Eln, que si mantenemos la política de Seguridad Democrática llegará un momento en que se tienen que someter a la ley, se les exija lo mismo.

Se les diga: señores, por atrocidad no hay amnistía y no hay indulto. Tienen que confesar la verdad, tienen que entregar sus riquezas para reparar víctimas, tienen que decir quiénes eran sus asociados en la política.

Ojalá lleguemos a allá. Todavía es difícil, porque no se han desmovilizado esos cabecillas. Pero ahí van apareciendo pruebas. Un trabajo diligente de la Policía Judicial, del DAS, del Ejército, de la Fiscalía, ayudará para que se vaya haciendo ese acopio probatorio, se vaya construyendo ese acervo.

Esa tragedia que Colombia ha vivido no se puede repetir

Y queda un elemento. Un colombiano me preguntaba esta semana: bueno, ¿pero los que se desmovilizaron en el pasado? Y teníamos esta discusión.

Como la Ley no les exigió confesar sus crímenes, confesar quiénes eran sus cómplices, quiénes eran sus amigos en la política, ellos pueden decir: ‘Yo tengo obligación de decir mientras era guerrillero quiénes eran mis amigos en la política’.

Pero deberían decirlo. Deberían decirlo para que el país tenga memoria histórica, para que las nuevas generaciones conozcan la dimensión de lo que sufrimos, para que las nuevas generaciones sepan que esa tragedia que Colombia está superando no se puede repetir. Esa tragedia que Colombia ha vivido no se puede repetir.

Creo que deberían decirlo para que tengan autoridad moral. Porque hay unos de ellos que aparecen como investigadores contra el paramilitarismo. Entonces todos los días dicen: tal político era asociado del paramilitarismo. Pero ellos no han dicho cuando eran guerrilleros quiénes eran sus socios en la política. Y es bueno que lo digan. Nada les va a pasar porque el país les perdonó. Pero es bueno que el país lo sepa para la memoria histórica.

He sido muy consciente a lo largo de mi vida de que Colombia no tiene sino el camino institucional

Aquí las Farc y Eln creyeron que se iban a tomar esto. En la guerrilla decían, a principios de 2002: no tiene riesgo que elijan a Uribe. Hicieron cualquier cantidad de atentados, que ahí los están probando los computadores.

Eso de Barranquilla: los angelitos esos se duelen de lo que pasó después de que explotaron un vehículo en el cual yo iba, en Barranquilla. Recuerdo que la Policía me dijo: ‘No puede ir al otro acto porque tenemos unas preocupaciones’. Como me habían dicho el día anterior cuando llegué a Barranquilla, ahí unos compañeros míos allá de la campaña. Y al ver esa cantidad de muertos y heridos, nos pusimos en la tarea de atenderlos a todos y no fuimos a ese otro acto.

Ahora en esos computadores de ‘Raúl Reyes’, los bandidos dicen en archivos de esa época: ‘Uribe se nos escapó no porque hubiéramos fallado sino porque se atravesó un bus. Explotamos contra él –hablan es en arrobas–, tantas arrobas de explosivos. Y después no fue al otro sitio, donde le teníamos una grabadora con explosivos y con cianuro’.

Y estos son los angelitos a quienes todavía hay instituciones internacionales a las que les da miedo decirles terroristas.

Son los angelitos que tenemos que acabar en Colombia. Esos son los angelitos.

Y esto siempre genera dificultades. Primero, mi Dios nos libró de una serie de atentados. Después pudimos ganar la batalla de opinión contra el oprobio. Y ahora todos los días buscan atraer un testigo para que diga que Uribe estaba vinculado al paramilitarismo.

Eso les va a dar lidia. Les va a dar lidia a esos bandidos. Llevo 20 años esperando a que me traigan las pruebas de una vinculación mía con el paramilitarismo. He sido muy consciente, por valores cristianos y democráticos, y para poder tener toda la fortaleza del alma, he sido muy consciente a lo largo de mi vida, de que Colombia no tiene sino un camino, que es el camino institucional.

Entonces todos los días me entero de que van y le dan cartilla a un preso, y al otro día le ofrecen incentivos a ‘Tasmania’ para que diga que en 2003 el Presidente de la República lo contrató para ir a matar otro paramilitar.

Y después llaman a un hombre serio, desmovilizado de Urabá, a decirle que en la Fiscalía los fiscales todos no son derecha sino que también hay de izquierda y que están interesados en vincular a Álvaro Uribe al paramilitarismo.

Y por allá ha llegado un congresista del extranjero a estimular a sectores de la Fiscalía de Medellín para que vinculen al Presidente de la República con el paramilitarismo.

Les va a dar dificultad, compatriotas. Yo soy un combatiente, y lo seré hasta el último día de mi vida, con amor a Colombia, con toda la firmeza y con toda la transparencia.

Si nosotros tenemos que ser un estorbo para que en Colombia se derrote al terrorismo, que seamos un estorbo

Y ya también me dicen que lo que pasa es que este Gobierno es un estorbo a pretensiones internacionales.

Pues bien: si nosotros tenemos que ser un estorbo para que en Colombia prime la Seguridad Democrática, que seamos un estorbo.

Si nosotros tenemos que ser un estorbo para que en Colombia se derrote al terrorismo, porque nosotros derrotamos al terrorismo, si somos un estorbo por nuestra determinación de derrotar al terrorismo, que seamos un estorbo.

Si nosotros tenemos que ser un estorbo por nuestra determinación de que llegue inversión a Colombia, que seamos un estorbo, pero que la inversión llegue. Que llegue la inversión con fraternidad laboral. Que llegue la inversión con solidaridad con las comunidades. Que llegue la inversión con transparencia en las relaciones con el Estado.

Si nosotros tenemos que ser un estorbo porque tenemos la decisión de que los colombianos recuperen la confianza en Colombia, que seamos un estorbo.

Peor aquí en esta tierra de carácter, que es el Tolima, vengo a decirles a mis compatriotas, desde aquí, acompañado por esta gran congregación de tolimenses, que es la hora de no aflojar un milímetro, de no echar un paso para atrás.

Que todo se clarifique y que nosotros en todo momento avancemos detrás de este propósito: seguridad desde la democracia, inversión desde la responsabilidad social, para que podamos superar la pobreza, el desempleo y la inequidad. En eso, compatriotas, ni un paso atrás.

Principio fundamental de la Reforma Política: defender las minorías

La Reforma Política.Ojalá el Congreso pueda sacarla adelante. Sectores de la oposición decían que para ellos era un punto de honor el umbral del 5 por ciento. A nosotros nos parece muy grave.

Mis compañeros de bancada parlamentaria y el Gobierno no nos podemos caracterizar por frenar a los partidos minoritarios. Vamos a poner cuidado en eso.

A nosotros no nos parece bien aumentar el número de firmas para los movimientos que van por firmas. Otra cosa es que asuman responsabilidades.

Una persona no les puede firmar a dos candidatos que aspiran a la misma corporación, ni se pueden recoger firmas por fuera de la jurisdicción donde esa persona debe votar. Está bien que se asuman esas responsabilidades. Y los movimientos por firmas deben ser tan responsables como los partidos políticos para cumplir las reglas de financiación. Peor no los podemos acabar.

Principio fundamental de esta reforma: defender las minorías.

Y que se adelante la discusión de la ‘silla vacía’. Y que se adelante de acuerdo con los principios constitucionales.

Es que eso está propuesto por el Gobierno: la sanción a los partidos desde que empezó esta reforma, advirtiendo una cosa: la mayoría de los crímenes cometidos que hoy se investigan –y les pido a los congresistas que nos acompañan que lo repitan en todo el país–, se cometieron antes de este gobierno. Antes de este Gobierno. Eso es bien importante tenerlo en cuenta.

Segundo: todo lo que se ha conocido se ha estimulado porque este Gobierno metió a unos a la cárcel y ha mantenido la política de Seguridad Democrática.

Recuerde, mi General Mora, un computador que se decomisó en Sucre, por el Ejército. Ahí empezó a recaudarse el conjunto de pruebas que empezaron a soportar esta investigación.

En el año 2006, cuando nos aprestábamos a esas elecciones, hubo dos cosas de parte nuestra, apreciados compatriotas: el doctor Juan Manuel Santos (Ministro de Defensa), me dijo que en las listas del partido que él dirigía había unas personas –nos apoyaban mucho, por quienes teníamos gran aprecio–, que él estaba convencido habían participado en una reunión con personas vinculadas al paramilitarismo.

La discusión entre el doctor Santos y yo duró cinco minutos, para retirar a esas personas. Se retiraron.

Lo mismo me dijo el doctor Germán Vargas Lleras. Y procedimos a hacerlo de inmediato.

Y las quejas que a mí me llegaron a la Presidencia de la República en esos días sobre delitos electorales, aun de partidos amigos, no me las guardé para después de elecciones. Yo nunca me guardo nada para después de elecciones.

Uno no puede someter el interés superior de la Patria al cálculo electoral.

El TLC se discutió antes de elecciones, para que la gente llegara a las elecciones conociendo el tema.

Toda queja que me llegó, apreciados compatriotas del Tolima, la entregamos a la opinión pública y a Fiscalía al día siguiente. Nosotros fuimos cuidadosos. Creo que los procesos electorales de este Gobierno han demostrado que la mejor reforma política es la Seguridad Democrática.

Es la Seguridad Democrática la que evita el narcotráfico en la política. Es la Seguridad Democrática la que evita el paramilitarismo en la política. Es la Seguridad Democrática la que evita la guerrilla en la política. En eso hay que seguir.

Y algunos me dicen: ‘Bueno, es que la reforma no es suficiente’. Está bien. Pido a mis compañeros que hagamos el gran esfuerzo para aprobarla. Y estudiemos, con una comisión preparatoria de personas de la más alta credibilidad nacional, los puntos que deban presentarse a consideración del Congreso el 20 de julio.

Y que esa comisión le haga el bien a Colombia de consultar con todas las fuerzas políticas, a ver qué ajustes hay que hacerle a la Constitución en esta materia. Y eso se presenta el 20 de julio.

Yo no creo que haya que vivir reformando la Constitución. Está bien mirar qué ajustes hay que hacer, pero la enfermedad de reformitis de la Constitución es muy grave, porque crea mucha inestabilidad y mucha desconfianza.

Gran parte del atraso de las guerras civiles fue por la discusión de constitucionalitis del país. Ojalá tengamos estabilidad constitucional, que eso da confianza.

Nosotros no podemos perder la confianza que hemos ganado, porque la confianza recupera la economía, ayuda a generar empleo de buena calidad.

Sin confianza nosotros no tenemos ingresos para la Fuerza Pública. Sin confianza nosotros no tenemos ingresos para Familias en Acción. Sin confianza no tenemos ingresos para Bienestar Familiar.

Y en todo eso se ha avanzado, pero es mucho más lo que falta.

Les pido a mis compatriotas que pensemos dos cosas: hacer esta reforma y presentar el 20 de julio un segundo proyecto, sin incurrir en la enfermedad de la constitucionalitis y con el buen cuidado de no adoptar métodos de cambio constitucional que nos conduzcan hacia la incertidumbre”.

 
 

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