ENTREVISTA DEL ALTO COMISIONADO PARA LA PAZ, LUIS CARLOS RESTREPO
Revista Cambio
Abril 3 de 2008
"Nunca habrá despeje"
EL NOMBRE DEL COMISIONADO de Paz, Luis Carlos Restrepo, ha estado en boca de amigos y contradictores del Gobierno en las últimas semanas. El presidente Hugo Chávez dice que Restrepo es el comisionado de la guerra; la presidenta del Senado, Nancy Patricia Gutiérrez, sostiene que ya cumplió su ciclo; los jefes paramilitares desmovilizados lo hacen blanco de sus críticas; pocos son los liberados que le reconocen su gestión. No faltan los que piden su cabeza y hasta en la Casa de Nariño Palacio algunos verían con buenos ojos su relevo.
No obstante, es evidente que goza de la confianza del presidente Álvaro Uribe, quien lo ha respaldado pese a que desde 2002 no ha sostenido un solo contacto directo o indirecto con las Farc. Ahora, a propósito de la emergencia originada por el deterioro de la salud de Íngrid Betancourt, Restrepo ha salido a enfrentar a quienes acusan al Gobierno de ser una piedra en el zapato para el intercambio humanitario. El Comisionado habló con Elizabeth Yarce sobre el despeje, el computador de Reyes, los secuestrados, el decreto de excarcelación masiva y otros temas de actualidad.
CAMBIO: En el prólogo de un libro que recopila escritos del ex presidente Alfonso López Michelsen sobre el acuerdo humanitario y la humanización de la guerra, el ex presidente Ernesto Samper dice que si el karma de Pastrana fue el Caguán y el proceso 8.000 el de él, el de Uribe es el acuerdo humanitario. ¿Qué opina?
LUIS CARLOS RESTRESPO: El ex presidente Samper vive opinando sobre estos frentes y le reconozco su buena voluntad, pero realmente las fórmulas que plantea por lo general no son ni oportunas ni viables. De hecho, hoy estamos en el del acuerdo humanitario por los fracasos de la Fuerza Pública durante su gobierno. Los miembros de la Fuerza Pública que hoy siguen en poder de las Farc cayeron en sus manos en un momento en el que prácticamente la institucionalidad del país se disolvió. No olvidemos que este es un acumulado de una mala política de seguridad durante el Gobierno de Samper. Las propuestas hay que hacerlas con memoria histórica.
¿El acumulado es sólo del Gobierno de Samper? El Presidente no desperdicia ocasión para cargarle responsabilidades a Pastrana...
A mediados de los años 90, los grupos armados ilegales crecieron en forma exponencial y esta situación nos tocó recibirla a nosotros. Aquí se había perdido la moral y la voluntad de lucha, precisamente porque no recibían señales claras por parte de los gobiernos y los dirigentes políticos. La política de seguridad democrática corrige profundos errores en la dirección de la Fuerza Pública. Estamos corrigiendo los errores que cometieron en gobiernos pasados.
¿Por qué la intransigencia frente al despeje de Florida y Pradera? Si hay tanta seguridad democrática ¿qué puede perder el Gobierno? ¿No sería más bien una demostración del éxito de la política de seguridad democrática?
Tenemos cerca de 600 demandas de ciudadanos por lo que hicieron las Farc en la antigua zona de distensión. Colombia es el único país donde a algunos les parece lógico que para negociar la situación de 50 secuestrados con un grupo terrorista, se le entregue como rehenes a los habitantes de las poblaciones despejadas. El año pasado, con la desmovilización de numerosos milicianos en Florida, nos dimos cuenta de que no recibían instrucciones para alentar la paz, sino que hacían labores de inteligencia en los sitios públicos y un inventario de casas que las Farc se proponían comprar. Fueron adoctrinados contra el presidente Uribe y eventualmente debían atentar contra él y otras personalidades. También tenían un plan para penetrar en la población una vez se diera el despeje. Las Farc utilizan el tema de la paz en una estrategia que es un plan de guerra.
¿En ese sentido encontraron algo concreto el computador de Raúl Reyes?
El computador de Reyes muestra que las Farc estaban dedicadas a consolidar su plan estratégico, que diferencian de las acciones humanitarias y de paz. Se trata de un movimiento táctico dentro del plan estratégico, que es básicamente de consolidación militar, territorial y de alianzas políticas a nivel nacional e internacional. Aunque presentan el despeje y el reconocimiento de la beligerancia como un camino hacia la paz, lo que en realidad buscan es fortalecer su plan militar. Cuando en el computador hablan de los contactos con gobiernos extranjeros, los ubican en los planos militar y estratégico.
Pero la situación ha llegado a limites extremos y el desgaste es enorme. Llevamos seis años enfrascados en el tema que se convirtió en un punto de honor para el Gobierno y para las Farc. ¿Y los secuestrados qué?
Nosotros no podemos responder por las Farc. A ellos no les interesa tanto lo humanitario como el control de un territorio y por eso su persistencia en un despeje militar. Creo que el modelo a seguir es el de la zona de encuentro que nos presentaron Francia, España y Suiza en diciembre de 2005. Es la mejor propuesta en la historia hecha a las Farc y al Gobierno para adelantar unos diálogos.
Zona de encuentro parece un eufemismo por zona de despeje, un despeje camuflado...
Les proponemos a las Farc que busquemos un sitio del territorio nacional donde podamos aplicar esa metodología. Incluso les serviría más otro territorio. Lo que queremos es que las Farc confluyan con nosotros en una propuesta sobre el lugar de encuentro, que puede ser un sitio más cercano a donde están los miembros del Secretariado, que son los que toman las decisiones.
¿Y pensar en una fórmula similar a la de Cartagena del Chairá en el gobierno Samper, que fue desmilitarizada para la entrega de militares secuestrados?
En el Gobierno de Samper la Fuerza Pública sufrió los descalabros más graves en la historia reciente del país. Allí lo que hubo fue un despeje unilateral en momentos en que la Fuerza Pública estaba colapsada. No tiene sentido presentar como fórmula algo que simplemente confirmaba que el Estado no tenía control militar del territorio. Ese despeje no tuvo reglas de juego ni negociación.
¿Nada podría hacer cambiar de posición al Gobierno frente al despeje de Florida y Pradera?
Deberíamos dejar atrás ese debate porque es como si los habitantes de esos municipios estuvieran discutiendo sobre si un barrio de Bogotá o de Medellín se lo entregan a la guerrilla. Se me hace ofensivo con ellos que continuemos en este debate. Bajo ninguna circunstancia este Gobierno va a entregarle, así sea por 24 horas, la vida y los bienes de unos ciudadanos a un grupo armado ilegal. Es un asunto de política pública: bajo ninguna circunstancia se puede repetir la experiencia del Caguán. Con esto quiero mandarles un mensaje a las Farc en el sentido de que el asunto del despeje queda absolutamente bloqueado, que estamos listos para una zona de encuentro pero nunca más en la historia podremos hablar de una concesión territorial a la guerrilla como condición para empezar a negociar.
¿Qué encontraron en el computador de Reyes con respecto a los secuestrados?
Los secuestrados y las eventuales liberaciones son presentados como fichas para consolidar sus intereses militares, económicos y políticos de largo plazo. Lo que es buscan deslegitimar el Estado y sustituirlo por lo que ellos llaman el Gobierno de transición, que supone la desaparición del actual gobierno para realizar ellos una Constituyente en la que participarían con las armas en la mano. Eso queda absolutamente claro en el computador de Reyes.
¿El Gobierno tiene alguna información confirmada sobre el estado de salud de Ingrid? Hay incluso rumores de que podría estar muerta.
Los rumores sobre su mal estado de salud los conoció el Gobierno hace varias semanas y por instrucciones del Presidente yo mismo estuve al frente de una investigación. Pero siempre nos encontramos con que los pobladores, a último momento, decían no tener conocimiento directo del asunto. El Defensor del Pueblo y el sacerdote de La Libertad me comentaron que tenían una fuente creíble y por eso le hemos dado credibilidad a ese rumor. Incluso en el consejo comunitario del sábado 30 de marzo muchas personas nos hablaron del tema. Y sobre la posibilidad de que esté muerta no hay siquiera una fuente confiable que lo confirme. Eso tiene ningún asidero en la realidad. Por la información que maneja el Estado, Íngrid sigue viva con dificultades de salud.
¿Por eso la premura del Gobierno para presentar la fórmula de excarcelación masiva de guerrilleros, aun condenados por crímenes de lesa humanidad? Pareció como una forma de lavarse las manos para el caso de un desenlance fatal.
Ante la imposibilidad de un encuentro directo con las Farc y la delicada situación de Íngrid, decidimos simplificar el procedimiento del acuerdo humanitario con el decreto de la semana pasada. Basta con que las Farc liberen a Íngrid, a los enfermos o a la totalidad de los secuestrados y damos por realizado el acuerdo. Era algo que ya veníamos trabajando y frente a lo cual había un consenso adelantado. Pero la gestión de Luis Eladio Pérez nos motivó a dar el paso e incluso un dirigente demócrata de Estados Unidos que también consideró importante la propuesta. Si las Farc quieren realmente mantenerse activas para un eventual proceso de paz, necesitan una salida y nosotros les estamos ofreciendo un camino seguro.
Algunos la consideran un exabrupto, porque va contra todas las normas del Derecho Internacional Humanitario...
Naciones Unidas, a través de la Oficina para el Alto Comisionado de Derechos Humanos, nos ha pedido que no apliquemos ese beneficio a personas responsables de delitos atroces o de crímenes de guerra. Estamos estudiando esa observación.
¿Qué tan seria es la preocupación del Presidente por la posibilidad de que lo puedan acusar ante la Corte Penal Internacional?
No veo ese riesgo. Yo mismo he impulsado una dinámica de cooperación con la CPI que está haciendo seguimiento al proceso con los paramilitares. Incluso estoy de acuerdo con levantar la reserva antes del término para que tenga plena competencia en el país. Los que tienen que temblar son los ilegales. Lo que sí se ha planteado es la necesidad de fortalecer la defensa jurídica de la Nación. Eso es distinto. Por ejemplo, recibí el anuncio de Lucía Morett, una guerrillera de las Farc mexicana que estaba en el campamento de 'Reyes', diciendo que podría adelantar acciones judiciales contra el Presidente. Ese es el absurdo de todos los absurdos y que hace parte de la estrategia internacional de las Farc para acorralar al Gobierno.
Retomando el tema de Ingrid, el acuerdo es una carrera contra el tiempo
Sí, tenemos una propuesta de urgencia. En este momento hay que avanzar, toda vez que las Farc no aceptaron la misión médica que ya estaba conformada. El tema de la salud de los secuestrados ha quedado en primer nivel de importancia, con la salud no se juega y no puede esperarse a que la persona se agrave.
Algunos creen, entre ellos el ex presidente Samper, que ante la urgencia de liberar a Íngrid por su delicado estado de salud, Chávez podría servir una vez más de mediador porque las Farc le tienen confianza...
Creemos que tenemos canales de facilitación que son la Iglesia Católica y los delegados internacionales de Francia y Suiza. Cuando abrimos el espacio para la intervención del presidente Chávez lo hicimos por un interés humanitario y hoy nos satisface que haya secuestrados que estén libres y en su momento se lo agradecimos a Chávez. No tiene sentido que aquello que nos separó, lo volvamos a meter como un punto de la agenda binacional. Ahora lo prioritario es la reconstrucción de las relaciones binacionales. La historia dirá si hicimos o no lo correcto. Dejemos las cosas de ese tamaño.
¿Y Piedad Córdoba?
Defendí mucho el papel de Piedad Córdoba, entre otras cosas, porque siento solidaridad con ella. Incluso en los momentos en los que era opositora del Gobierno mantuve un trato respetuoso y sigo creyendo que es una figura valiosa de la oposición. Su fogosidad y el apasionamiento con que asume el acuerdo humanitario tienen elementos positivos, pero también elementos francamente negativos que no ayudan a generar un clima de confianza para avanzar en un proceso de paz. De allí que le haya hecho un llamado público a la prudencia e insista en ese llamado. La senadora debe retomar su papel de líder de la oposición en Colombia y entender que el manejo del proceso de paz es competencia del Gobierno. Que entienda que un ciudadano, por más importante que sea, no puede estar arrogándose funciones que están en cabeza del Presidente y su posición, aunque crítica, debe ser prudente.
¿Considera que ella es un obstáculo en esta nueva etapa?
Nunca la veré como un obstáculo y frente a ella mantengo mi solidaridad porque la he visto metida en el barro luchando por el acuerdo humanitario. Los liberados se lo agradecen y eso nadie se lo podrá quitar. Bajo ninguna circunstancia puedo demeritar ese compromiso. Pero creo que debe actuar con prudencia, esa virtud del justo medio que es como la define Aristóteles. Es lo que le pediría por el bien del país.
La madre de Íngrid y otros familiares de secuestrados se quejan de que tocan a las puertas de su despacho y no las abren.
El dolor de los familiares generalmente se descarga sobre el Gobierno porque nos exigen mayor responsabilidad y eso hace que las relaciones sean difíciles. Eso no lo cuestiono e incluso lo entiendo como psiquiatra. Lo viví recientemente con doña Ángela de Pérez, una de las personas más duras conmigo mientras Luis Eladio estuvo secuestrado. Ahora que nos reunimos, todo quedó en el pasado.
El Presidente ha hablado de un proceso de paz y según decía el ex presidente López Michelsen, sólo es posible negociar con derrotados. ¿El Gobierno considera que las Farc están derrotadas?
El Gobierno no tiene una actitud de arrogancia militar porque cuando se le dan golpes contundentes a las Farc y el país evidencia la debilidad militar de esa guerrilla, el Gobierno insiste en mantener abiertas las puertas de la paz. Insistimos en el camino de la paz pero no podemos caer en los errores del pasado.
OTROS TEMAS
El diálogo con el Eln está congelado desde finales de 2007. ¿Qué va a pasar con ese grupo?
La última reunión que tuvimos con Antonio García fue en Caracas el 15 de noviembre del año pasado y en ella estuvo el presidente Chávez. Reiteramos nuestra disposición a firmar el texto del acuerdo base que habíamos trabajado. Al día siguiente nos reunimos con García pero cuando se terminó la facilitación de Chávez y Piedad, el Eln asumió posturas muy radicales. Entendimos que en ese momento no quisieran reunirse, pero hoy los digo que esa propuesta está vigente y que el Gobierno está dispuesto a firmarla.
Ellos son una minoría y han sido golpeados militarmente pero son una minoría que puede hacer la diferencia. Si el Eln da un paso claro hacia un proceso de paz, creo que terminaría abriéndole el camino a un proceso de paz con las Farc. Les hemos propuesto a los jefes que se quiten las capuchas y que hagan el quinto congreso de la organización de cara al país, el primer congreso no clandestino, y que vengan los mandos medios y se discuta con acompañamiento nacional e internacional, que tomen la decisión de abandonar los fusiles que tienen en la mano que de nada les sirven.
Otro tema que está sobre el tapete y que ha sido muy polémico es el de la decisión del magistrado Alvaro Cerón de mantener a Carlos Mario Jiménez, Macaco entre los elegibles para la Ley de Justicia y Paz. ¿Qué opina?
La esencia de la decisión es respetable, pero el Gobierno sabe que incumplió los compromisos de desmovilización y siguió ligado a estructuras delictivas y por eso seguirá insistiendo en su extradición. Ahí habrá un debate importante.