INTERVENCIÓN DEL PRESIDENTE ÁLVARO URIBE EN LA MESA DE NEGOCIOS EN COLOMBIA DEL GRUPO ECONOMIST CONFERENCES
Club El Nogal, Bogotá
Versión editada – temas Paz
Mayo 24 de 2007
Y un tema: la Ley de Justicia y Paz, la primera en el mundo, que exige verdad, verdad de verdad, que impide animista o indulto para delitos atroces, aquí se amnistiaron e indultaron delitos atroces de las guerrillas. Impide que los responsables de esos delitos sean elegidos al Congreso. Aquí, algunos pasaron de incendiar el Palacio de Justicia a querer dirigir la opinión desde el Congreso de Colombia o por lo menos a desorientarla.
Se obliga que para ser beneficiarios de esta ley, los sometidos a esta ley tengan que entregar sus bienes, para reparar a las víctimas, eso no tiene antecedentes en el mundo.
¿Qué beneficios se les da a los sometidos a esta Ley? Una sentencia reducida.
Yo he venido proponiendo unas excarcelaciones y me quiero referir a eso, a las FARC.
El Gobierno tiene la obligación de acabar con el grupo terrorista de las FARC y yo a eso no le mermo intensidad, todos los días me dan más ganas de acabar con esos bandidos y eso hay que decirlo con toda claridad. Pero el Gobierno también tiene la obligación de buscar, sin afectar la seguridad, condiciones para rescatar a los secuestrados.
Yo me propongo en el curso de las próximas semanas, liberar unos guerrilleros de las FARC que están en la cárcel, como un gesto que busca la liberación de los ciudadanos que están secuestrados por las FARC.
Estamos ultimando condiciones y normas jurídicas, fuentes jurídicas, por ejemplo, que esas personas se desmovilicen, que se comprometan a no reincidir en el delito, que haya una entidad seria que las supervise, podría ser la Iglesia Católica. Me preguntan: ¿y si son responsables de delitos atroces? Una de las consideraciones que estamos haciendo, es que se liberen aquellos que ya hayan cumplido equis tiempo de la sentencia, amen de someterse a los otros requisitos.
Vamos a proceder en esa dirección, en la búsqueda de la liberación de nuestros secuestrados. Lo que no vamos a hacer es entregarle una zona de despeje a la FARC, esos bandidos aprendieron de Marx, lo que Marx aprendió de Maquiavelo: cuando su Estado, al que consideran enemigo, tiene un gesto de generosidad con ellos, lo aprovechan para fortalecer sus acciones terroristas y seguir en el delirio de la toma violenta del poder y eso no lo vamos a permitir.
Viene el tema del ELN. El país tiene que estar preparado, si avanza ese proceso de paz, si avanza ese proceso de paz, seguramente en un momento, como ya lo ha dicho el ELN públicamente, van a decir bueno: necesitamos que nos liberen las personas que están en la cárcel y habrá que prepararse para unas excarcelaciones.
Esta mañana me preguntaba alguien: “bueno, Presidente, pero usted que le dice a la comunidad internacional, usted va a se eso con las FARC, pero al mismo tiempo sigue en el rescate militar”. Mire, rescate militar no es una cosa de moda ni de las últimas semanas, desde el primer día de Gobierno yo he procurado cumplir el deber del rescate militar. El doctor Fernando Araújo, hoy Canciller, me decía: “cuando empezó su Gobierno el siete de agosto de 2002, empezamos a sentir los aviones y la presencia militar” y lo mismo me decía el subintendente Pinchao, me dijo, “desde que empezó su Gobierno, empezamos a sentir la presión en busca de nuestra liberación”.
Los paramilitares. Me voy a referir a este tema en varios casos. Primero, quienes están en la cárcel. Ellos dicen que el Gobierno les incumplió, porque el Gobierno les ofreció alternativas penitenciarias como serían colonias agrícolas.
Yo soy responsable de dos decisiones, haberlos llevado primero a La Ceja y después a Itagüí, ¿por qué? Por las consideraciones que le hice al país en ese momento, porque tenían estancado el proceso y porque hubo unos crímenes y unas amenazas de delitos que todavía no se han esclarecido. Creo que esos traslados a pesar de las protestas, pueden haber contribuido a salvar ese proceso.
También he asumido la responsabilidad de hacerle saber a través del Comisionado y el Ministro del Interior, que si incumplen con el proceso, si se producen sentencias que protocolicen el proceso, lo perfeccionen, el Gobierno oportunamente considerará alternativas penitenciarias como serían colonias agrícolas.
Segundo caso, los paramilitares reincidentes después de haberse desmovilizado, o que definitivamente no se sometieron a la ley.
De esos líderes no sometidos a la ley hemos capturado recientemente dos: un señor HH de apellido Velosa, y un señor a quien se conoce con el nombre Salomón, no se sometieron a la ley, no serán beneficiarios de las sentencias reducidas, tampoco de la suspensión de extradición, si hay solicitud de extradición, serán extraditados con el previo visto bueno de la Corte Suprema de Justicia.
En ese mismo caso, los que se desmovilizaron y reincidieron, aquí no vamos a dejar prosperar reincidentes, a nosotros que no nos asusten con águilas negras, ni blancas, ni azules, la idea es acabar con toso esos bandidos, así como hemos sido generosos con ese proceso de paz, tenemos que ser totalmente firmes para que se respete ese proceso de paz.
Hasta la fecha las fuerzas institucionales han dado de baja a más de 400 reincidentes y han capturado a más de 800 reincidentes, estos capturados no pueden ser beneficiarios de la ley y si hay solicitud de extradición serán enviados.
Viene el otro caso, el tema de las vinculaciones, primero en este país no se puede hablar de vinculaciones con el paramilitarismo exclusivamente, este país no conoció las vinculaciones con la guerrilla. Yo recuerdo en muchas regiones colombianas que ese dominio guerrillero obligaba a la gente que quería un cargo de elección ir a pedirle permiso a la guerrilla.
Todavía el sábado al salir del Consejo Comunitario en San Agustín, en el Huila, me decían mis casuales interlocutores “vea Presidente, usted va para aquel morrito, aquí muy cerca de la cabecera urbana donde esta el helicóptero esperándolo, hasta hace tres años que ya sentimos la política de Seguridad Democrática quien aspirara en este pueblo a ser alcalde o concejal allá tenía que ir conminado por la guerrilla, y hay de que no fuera, no lo dejaban aspirar o lo mataban”, y lo mismo hicieron los paramilitares en muchas zonas.
Es que hay que considerar las circunstancias que vivió el país, una ciudadanía totalmente desprotegida por las fuerzas institucionales, por el Estado, y sometida a estos grupos. Esas circunstancias no se pueden desconsiderar.
Yo le he pedido respetuosamente a la justicia, públicamente, respetando toda su independencia, que eso debe de considerarse y que debe establecerse la diferencia entre los que tuvieron vinculaciones por coacción insuperable, o por una gestión humanitaria, por qué me están amenazando, por qué me van a matar, por qué no liberan a tal secuestrado y los que tuvieron vinculaciones con ánimo delictivo.
Y que el país tiene que conocer la génesis de eso, y si no se investigaron las conexiones con la guerrilla, por lo menos que se reconozcan.
Dicho esto, yo he dicho que lo que más importa en este momento es la verdad. ¿Por qué? Digo que importa más la verdad que purgar la pena, porque puede ser que se purgue una pena pero el país no haga una reflexión.
En cambio, si hay verdad, hay una reflexión y creo que ese puede ser el camino para que el país no repita esa tragedia, para que el país se comprometa todo, a que Colombia tiene que vivir sin guerrilla, sin paramilitares, sin narcotráfico.
Por eso he propuesto para la discusión nacional, premiar con excarcelación la verdad y allí ya entramos a casos, para casos de vinculaciones, por igual, frente a las vinculaciones que están apareciendo con el paramilitarismo, como frente a las vinculaciones que las hubo por decenas y que nunca se confesaron, con la guerrilla, por igual.
Entonces, en mi concepto, y es el camino que estamos buscando, debe procederse de la siguiente manera:
Primero, la persona que quiera ese beneficio tiene que decir la verdad a satisfacción del juez de conocimiento del caso.
Segundo, la excarcelación puede ser total o parcial, dependiendo de la naturaleza del delito. En un delito menos grave, de acuerdo con nuestra legislación, podría ser desde el inicio de la causa penal. En un delito grave, puede ser cuando haya cumplido un porcentaje de la sentencia.
Tercero, la excarcelación no implica que se levante la responsabilidad penal, la condena sigue, de ahí se deriva que puede haber excarcelación pero no amnistía ni indulto; y de ahí se deriva que puede darse la mezcla de excarcelación y muerte política. Usted confesó, gana el beneficio de la excarcelación, no la gana la amnistía ni el indulto por la naturaleza de su delito, y al mismo tiempo, usted no puede volver aspirar a cargos de elección en su vida política.
Y se pregunta, ¿es esto una ley de punto final? De ninguna manera, esa no es una ley de olvido, de punto final, esta es una ley de memoria para evitar que se repita la tragedia.
Le corresponde al Presidente de la República proponerle estos debates al país, abiertamente, no confabulado allá entre cuatro paredes, mirando a ver como vamos a sacar eso a través de un mico en el Congreso, esto tiene que ser de cara al país.
También he dicho, si se puede producir una legislación que complemente la ley de Justicia y Paz sobre la materia, que acabo de exponerles, debe excluir al Presidente de la República, si el Presidente de la República ha tenido vinculaciones con esos bandidos, que al Presidente de la República lo lleven a la cárcel a podrirse.
Me parece que ese un elemento importante de dejarlo claro para poder avanzar en la búsqueda de esa legislación.
El mundo tiene que conocer que aquí hemos vivido una tragedia muy grande y que estamos tratando de superarla.
Esta mañana me preguntaban, ¿y las cortes internacionales lo van a permitir? Yo tuve la fortuna de estar en Inglaterra en el Good Friday Agreement, viernes santo del 98, y me sorprendió la liberación que hizo el Gobierno para cumplir esos acuerdos de unos guerrilleros del IRA, condenados por mayores atrocidades y me explicaron: les dan excarcelación, pero no les levantan la condena es una excarcelación sin amnistía, sin indulto, es una excarcelación con muerte política. Eso lo podemos practicar en Colombia.
Y termino con esta reflexión: para algunos críticos internacionales nuestra Ley de Justicia y Paz es blanda con los paramilitares, pero es muy dura con la guerrilla, los paramilitares tienen que cumplir entre cinco y ocho años de cárcel, algunos aspiran que las guerrillas no cumpla con un solo año de cárcel, nos esperan días difíciles en esa discusión, pero los vamos a afrontar. Lo que no se puede hacer es darle un tratamiento diferente a la crueldad de unos y el tratamiento que se le de a la crueldad de otros.
Yo habría preferido abrir esta reunión a preguntas de ustedes, pero estos temas de la vida colombiana son unos temas de mucha discusión, mucho debate, acá, en los Estados Unidos, en América Latina, en Europa.
Ahora me llamaron unos comunicadores y me dijeron que querían una rueda de prensa sobre la idea de la excarcelación. Les dije, pues yo voy a dar esa idea en el foro de The Economist, vayan allá muchachos, porque esto hay que estárselo hablando a todo el país y a la comunidad internacional.
¿Tenemos totalmente elaborado la propuesta? No, no es fácil, la vamos a ir poniendo en Internet, borrador uno, borrador dos, draft (borrador) uno, draft dos, hasta que lleguemos al green paper y al white paper.
Y públicamente, en una discusión pública, constructiva, yo soy totalmente cerrero contra la crítica destructiva pero totalmente permeable frente a la crítica constructiva, y así vamos a procurar construir todas estas alternativas.
Inviertan en Colombia que el pueblo colombiano, no el Estado, el pueblo colombiano le ofrece todas las condiciones de confianza a los inversionistas.
Muchas gracias”.
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