PALABRAS DEL PRESIDENTE ÁLVARO URIBE VÉLEZ, AL INTERVENIR EN LA XVII REUNIÓN DEL CONSEJO PRESIDENCIAL ANDINO
Tarija, (Bolivia)
Junio 14 de 2007
Versión editada – temas paz

“Es importante reiterar ante los hermanos andinos nuestra firmeza en contra del terrorismo y nuestro compromiso interno con la profundización de la democracia.

Hemos venido trabajando tres objetivos de Gobierno: consolidar la seguridad con alcance democrático, consolidar la confianza inversionista con responsabilidad social, y la construcción de cohesión social, equidad, superación de la pobreza. Van de la mano. Parecían excluyentes.

Por ejemplo, en Colombia se pensó durante mucho tiempo que la seguridad y la política social eran excluyentes. Y antes que empezaran a aceptar esa convergencia intelectuales, escritores, el pueblo fue el que la impuso.

Hoy en todas las regiones de Colombia, en un diálogo que este Gobierno nuestro, comunitario, ha procurado tener de manera interrumpida con el pueblo colombiano, los ciudadanos reclaman por igual seguridad y política social. Entienden que sin la una, no se da la otra.

La seguridad genera confianza inversionista, confianza en el país, confianza para residir en Colombia, confianza para estudiar en Colombia. Le devuelve a la juventud la esperanza de poder reencontrar en su país felicidad, la realización de su vida espiritual, intelectual, material. Esa seguridad democráticamente orientada genera confianza inversionista, que con responsabilidad social tiene que proveer medios para poder superar pobreza, para poder construir equidad.

Diría que la confianza inversionista da los recursos para hacer sostenible la política de seguridad, y al mismo tiempo la política social legitima la política de seguridad…

… ¿En la violencia de dónde venimos? Teníamos 60 mil terroristas, sumando las Farc, el Eln y los paramilitares. Cuatro décadas de descuido.

Recuerdo el Viernes Santo de 1998, cuando se firmó el acuerdo de Irlanda del Norte. Pregunté: ¿cuánta gente tiene el IRA? Y me dijeron: 118. Yo comparaba: 60 mil en Colombia.

¿Cuántos asesinatos se han presentado por obra del IRA? Y me decían: desde 1923, tres mil 200 asesinatos. En el año 98 solamente en mi ciudad de Medellín, cinco mil asesinatos.

En España la preocupación ha sido por 90 – 100 personas de ETA. Nosotros 60 mil.

Con una diferencia, que se manifiesta cuando uno habla con los compañeros de Centroamérica. Por ejemplo, con Joaquín Villalobos. Les voy a decir a los colombianos que hoy tuve un gran ascenso en mi carrera política, porque el Presidente Morales me dijo: “compañero”. Me ascendió, me promovió hoy. Por supuesto, pero el otro me gusta más, porque el uno siempre se da y el otro no siempre.

Y veíamos el tema centroamericano. Joaquín Villalobos, comandante del Farabundo Martí, con quien he tenido la oportunidad de departir sobre el tema largas horas, dice: las guerrillas centroamericanas tomaron la decisión de negociar cuando se les acabó la financiación externa, que no venía propiamente de Unión Soviética ni de Cuba. Venía de las Ong’s de Europa Occidental.

¿En Colombia de dónde proviene la financiación de estos grupos, guerrillas y paramilitares? De la coca. Las unas tenían una financiación que se les cerraba cerrando una llave de afuera. Las nuestras tienen financiación con creces del negocio del narcotráfico.

Allí hemos tenido una gran dificultad. Sin embargo, de esos 60 mil terroristas hemos desmovilizado 43 mil. No han prosperado los que han tratado de reincidir. Hoy, por ejemplo, hay debate paramilitar en Colombia, pero hay cesación de la violencia paramilitar.

El paramilitarismo allí lo crearon como una reacción a las guerrillas, que no tenían control de parte del Estado. Entonces las regiones colombianas quedaron entre el poder terrorista de la guerrilla y el poder terrorista del paramilitarismo.

Nosotros creo que tenemos la ley más importante de paz en el mundo, por su exigencia de justicia, de verdad y de reparación. El beneficio que concede simplemente es una sentencia reducida. Y miren las paradojas: quienes la critican porque la consideran blanda con el paramilitarismo, anticipan que no será aplicable a las Farc ni al Eln, porque las Farc y el Eln necesitarán total amnistía, total indulto.

Entonces es una lucha difícil, pero tengo fe que salimos adelante.

Quiero contarles a ustedes dos temas: el tema del asesinato de líderes sindicales y el tema de la reciente liberación que el Gobierno ha hecho de unos integrantes del las Farc.

El tema del asesinato de líderes sindicales. Hay que preguntarse qué es lo que realmente ocurre, por qué la impunidad y cuál es el origen.

Cuando yo llegué a la Presidencia, en ese año inmediatamente anterior asesinaron 256 personas, sumados profesores y líderes sindicales.

Desde la hora cero del Gobierno empezamos una protección eficaz. Nuestra política de Seguridad es democrática. Cuando reivindicamos el calificativo de democrática para esa política, es porque hemos hecho todo el esfuerzo para distinguirla en la práctica de la doctrina de la Seguridad Nacional, de ingrata recordación.

Logramos años tras año un descenso de ese asesinato. En el año 2005 se presentaron 25 casos. En el año 2006 se recrudeció, se subió a 60, porque además de la lucha tradicional entre guerrilla y paramilitares, empezaron las dos guerrillas a matarse entre sí: Las Farc y el Eln. Entonces llegaban las Farc a un hospital de Arauca: “Este líder sindical es del Eln”. Y lo matan. Y llegaba el Eln a una escuela del Cauca: “Este líder sindical es de las Farc”. Lo asesinan.

Este año nos han asesinado dos líderes sindicales. El uno del sindicato de prisiones. La justicia hasta ahora ha dicho que no hay evidencia que muestre relación de su actividad sindical con el asesinato. Y el otro, el 3 de mayo, estaba integrado en un grupo de las Farc, armado en un grupo de las Farc, se enfrentaron al Ejército y el Ejército dio de baja a varios integrantes de las Farc en esa acción y murió una persona afiliada a un sindicato el norte del país.

Y nos han asesinado en las diferentes zonas rurales de Colombia nueve profesores. Nosotros no estamos contentos. Nosotros quisiéramos poder decirle a la Comunidad Andina, al mundo: ya hay cero asesinatos de líderes sindicales en Colombia. Pero hay que preguntarse de dónde venimos.

Estamos hoy protegiendo eficazmente, protección individual, a seis mil personas en Colombia, con protección individual. Eso nos cuesta 40 millones de dólares este año. Y de ellos hay 1.500 que son líderes sindicales.

¿Qué ha pasado con la impunidad? Yo he dicho en todos los foros nacionales e internacionales que Colombia es un país de 42 millones de habitantes. Las estadísticas hablaban de 28 – 30 mil asesinatos al año antes de nuestro Gobierno. Con las fosas encontradas de asesinatos de los años 98 – 2000, eso indica que hubo años de 35 mil asesinatos.

Inglaterra, con 60 millones de habitantes, tiene 200 homicidios al año. No hay justicia en el mundo, con 35 mil asesinatos en un país de 42 millones de habitantes, que derrote la impunidad.

Sin embargo, hemos hecho todos los esfuerzos: reformamos la Constitución, introdujimos el sistema penal acusatorio, la oralidad, estamos reforzando la justicia en medio de nuestras limitaciones fiscales. Ya este año se han presentado las primeras 37 sentencias que han condenado a 59 personas responsables de asesinatos de líderes sindicales.

Una de las discusiones que hay es que empresarios colombianos o extranjeros residentes en Colombia han asesinado líderes sindicales. Yo he dicho: si la justicia de Colombia o de otro país concluye eso, el Gobierno de Colombia será el primero en estar al lado de la justicia.

Como observador de la vida colombiana, creo que los empresarios no han asesinado a los trabajadores, ni los trabajadores han secuestrado a los empresarios. Ese ha sido un problema de guerrillas y paramilitares. Y de descuido estatal.

Las guerrillas marxistas en Colombia, y era yo estudiante universitario, aplicaron el principio de la combinación de las diferentes formas de lucha: asesine y penetre el movimiento estudiantil, secuestre y penetre el movimiento obrero.

Llegaron los paramilitares e hicieron lo mismo. ¿Entonces qué pasó? Los paramilitares asesinaban a un líder sindical acusándolo de ser colaborador de la guerrilla. Y la guerrilla asesinaba a otro acusándolo de ser colaborador de los paramilitares.

Nosotros reconocemos todo ese problema. Si ustedes recuerdan, algunos países de América Latina superaron el terrorismo cerrando las libertades, eliminando el disenso, validando dictaduras, evitando la crítica y la supervisión internacional. Nosotros somos un caso en el cual estamos superando esta agresión terrorista, abiertos al mundo. Cualquier Ong que quiera llegar a Colombia a criticar al Gobierno de Colombia no necesita ni pedir visa. Tiene toda la libertad.

Nosotros lo que hemos hecho en esta lucha contra el terrorismo es proteger las libertades. Por eso he dicho a los Estados Unidos, a la Unión Europea: hay que pensar en este momento de Colombia, cuando está superando estas dificultades. En Colombia nadie se atrevía a dar una declaración contra la guerrilla o los paramilitares, por miedo. Ahora todo el mundo declara, porque siente que el Gobierno lo protege.

Entonces hay tres integrantes del Congreso de la República en la cárcel. Nunca se investigó la relación de la política con la guerrilla. Hoy nuestro Gobierno ha exigido que los paramilitares que se sometan a la Ley de Justicia y Paz para obtener el beneficio, tienen que decir la verdad de quiénes los apoyaron desde la política o desde la empresa privada, etcétera. Y ojalá eso se dé en el futuro en las negociaciones con la guerrilla, que algún día llegarán.

¿Por qué el Gobierno ha liberado 150 integrantes de las Farc y a Rodrigo Granda? Permítanme abusar del tiempo de ustedes, pero a mí me parece muy importante, hoy que Colombia vuelve a asumir la Presidencia pro témpore de la Comunidad Andina, contarles esto. Y se los cuento, apreciados Presidentes y delegaciones y señor ex Presidente Borja, de la manera más cándida.

Cuando el autor norteamericano de origen asiático que escribió “El Castro que yo conocí”, visitó a Cuba y le preguntó al Presidente Castro. Le dijo: “Yo tengo la idea de escribir una biografía sobre usted”. El Presidente Castro le dijo: “Tú eres del imperialismo, tú no eres capaz de tratarme con objetividad”. Y el autor le contestó: “Yo no le prometo objetividad total, pero sí la menor subjetividad”.

Yo he querido contarles hoy esta realidad colombiana a ustedes, con todo aprecio –ustedes son los hermanos, ustedes en alguna forma la sufren–, con la mejor subjetividad.

Nosotros encontramos secuestrada a la doctora Ingrid Betancourt, que también tiene nacionalidad francesa. Como candidato a la Presidencia, yo tuve una posición muy estricta, que la fui ablandando en aras de un acuerdo humanitario.

El año pasado llegamos a aceptar a dos delegados europeos la propuesta de tener una zona de encuentro de 200 kilómetros con las Farc. Enormemente riesgosa, pero en un gesto humanitario la aceptamos. Las Farc mintieron. La Unión Europea nos dijo a nosotros: “Le hicimos esa propuesta al Gobierno y a las Farc”. Primero las Farc dijeron que no se la habían hecho. Después dijo que no la aceptaba.

Lo que yo no puedo aceptar allá es la desmilitarización que exige las Farc. El país vivió desmilitarizado y esos vacíos los llenaron guerrilla y paramilitares. En Colombia se habla de una zona desmilitarizada y corren los grupos terroristas a refugiarse allí.

El Presidente Clinton decía el pasado viernes en Nueva York que al examinar el contexto colombiano, saber dónde está el país y de dónde viene, que el conoció en el 2000 una Colombia en la cual el 30 por ciento de los habitantes tenía que vivir sin Estado –un país de 43 millones de habitantes–, directamente presionados por dos Estados terroristas en ascenso: guerrillas y paramilitares.

Eso lo hemos recuperado mucho. Yo temería que una zona desmilitarizada sea un retroceso. Tampoco puedo aceptar que un país que ha desmovilizado 43 mil de los 60 mil terroristas, haga un acuerdo con las Farc donde le permita que salgan de la cárcel unos integrantes de las Farc para que se reintegren a delinquir, a secuestrar y a asesinar.

Yo he dicho: con mucho gusto, yo libero gente de la cárcel, pero con el compromiso de que no vuelvan al asesinato, no vuelvan al secuestro.

Entonces eso no ha funcionado. Esfuerzos de todo el mundo: dos delegados europeos permanentes, muchos ciudadanos colombianos, etcétera.

Ahora tomé la decisión unilateral de liberar 150 personas de las Farc, como un gesto humanitario en busca de que liberen a nuestros secuestrados. Recibí una llamada del Presidente Sarkozy de Francia, al día después de su elección, y me dijo: “¿Es cierto que usted va a hacer esto?”. Y le dije: “Sí, Presidente, como un gesto humanitario”. A la semana me llamó y me dijo: “Por qué no me ayuda, por qué no libera a Rodrigo Granda”. Yo no le hice mayores preguntas. Preferí la confianza que la curiosidad. Y le dije: “Yo voy a mirar cómo lo puedo liberar”.

Tengo además que comentarle al Presidente Paraguayo, porque él ha estado allí en un principio de investigación por una supuesta vinculación de las Farc al secuestro y posterior asesinato de la señora Cubas en Paraguay.

Bueno, le pedí al presidente Sarkozy, le dije: “Bueno, usted nos tiene que ayudar no solamente a liberar a Ingrid Betancourt, sino a liberar a los otros colombianos y a los tres norteamericanos”.

Las personas que han logrado evadir ese secuestro, uno de ellos el señor Canciller, más de seis años secuestrado, y otra persona que hace poco se fugó del secuestrado, un subintendente de Policía con ocho años y medio secuestrado, el testimonio de él es que han sufrido tortura, hambre, encadenamiento. Que un niñito que nació allí, su madre es Clara Rojas, secuestrada, lo separaron de su mamá desde los primeros meses después del nacimiento.

Realmente lo que le describen a uno es un campo de concentración. En un país que todavía tiene 578 mil kilómetros de selva, es muy difícil perseguir a un grupo terrorista en esa geografía.

Entonces le dije al presidente Sarkozy: “Yo lo voy a hacer”. Y lo hicimos. ¿Cómo les parece? Los abogados de las Farc impedían la salida de Rodrigo Granda de la cárcel. La logramos. Hoy hay 150 integrantes de las Farc liberados unilateralmente por el Gobierno nuestro y Rodrigo Granda, liberado a solicitud del presidente Sarkozy.

Incluso le acepté a Rodrigo Granda que no se desmovilice de las Farc. Lo que se le pidió es que no vuelva al secuestro, que no vuelva a la extorsión, que sea gestor de paz. Y se le pidió que no vuelva a la clandestinidad, que esté en el extranjero o en el país, pero dándole la cara a todo el mundo. A los políticos, a los organismos internacionales, a la prensa, a la opinión colombiana, a la iglesia. Que haga una gestión de pez abierta y no en la clandestinidad.

Hasta hoy no hay respuesta de las Farc. Hay unas declaraciones muy hostiles. Pero la instrucción que he dado es: no contestemos. Nosotros hicimos un gesto unilateral muy grande. Que nuestro segundo aporte a ver si en algún momento se les conmueve el corazón y liberan a los secuestrados, sea la prudencia.

Quería contarles todo esto de Colombia, apreciados Presidentes”.

 

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