PALABRAS DEL PRESIDENTE, ÁLVARO URIBE VÉLEZ, EN EL CONSEJO COMUNAL DE TELECOMUNICACIONES
Pereira
Enero 27 de 2007
Versión editada – Temas Paz

Entonces antes de entrar de lleno a nuestro tema y escuchar inicialmente al Gobernador y al Alcalde, déjenme hacer una referencia a un tema final: el proceso de paz.

PROCESO DE PAZ CON LAS AUC

Hay que recordarle al país que este proceso de paz no es hijo de la benignidad con los terroristas, es fruto de la Seguridad Democrática. Esto es: muchos han tomado la decisión de hacer la paz porque la Seguridad Democrática se los exigió.

Una reflexión para Colombia: los grupos armados financiados por el narcotráfico, no hacen la paz por una espontánea voluntad de rectificación, generalmente la hacen cuando sienten la determinación del Estado para derrotarlos. Eso es bien importante tenerlo en cuenta.

Nosotros encontramos hace cuatro años y medio, alrededor de 60 mil terroristas, ricos y armados. Se han desmovilizado alrededor de 40 mil. Algo más de 30 mil paramilitares y casi 10 mil guerrilleros. Un proceso de desmovilización mucho más grande que los anteriores.

Han entregado, estos, más de 18 mil armas. Cuando se desmovilizó el M – 19 se desmovilizaron 900 personas, entregaron menos de 300 armas, entregaron 270. Se desmovilizaron unos del EPL y otros de la Corriente de la Renovación Socialista, el Quintín Lame. Todos, sumados, no llegaron a 4 mil. Solamente ahora, casi 10 mil guerrilleros y algo más de 30 mil paramilitares. Eso es bien importante tenerlo en cuenta, apreciados compatriotas.

Grandes retos: la aplicación de la ley de Justicia y Paz y la reinserción.

LA LEY

Decía ayer en la Corte Interamericana de Derechos Humanos (CIDH) en Costa Rica que, el mundo, que tanto ha criticado a Colombia, ahora va a tener que respetar a Colombia, porque esta ley de Justicia y Paz –que en este momento se aplica- es diferente a anteriores leyes en Colombia y en el mundo.

¿Cuáles son las diferencias? Esta es una ley de paz pero sin impunidad. Una ley de paz con reparación. Una ley de paz con verdad.

En el mundo, todas esas leyes de paz, han sido leyes que de perdón y olvido, que de reconciliación, que de verdad y finalmente, todas han resultado leyes de impunidad, sin justicia.

Ese balance entre la paz y la justicia, no se puede perder en las leyes ni en estos procesos. Está bien disminuir la extensión de las sentencias, pero no llegar a impunidad.

Al marcar esta ley, la diferencia con otras leyes del mundo y con procesos anteriores de Colombia, se producen dos efectos. El primer efecto: respetabilidad a Colombia. Y el segundo efecto: el mundo entero va a tener que mirar esta ley en el futuro, cuando vaya a haber procesos de paz en otros países.

Y Colombia le tiene que anticipar ya a las guerrillas: cualquiera sea el momento en que se haga la paz con ustedes, aquí está el antecedente de cómo es la paz con los paramilitares. Creo que no se le puede aplicar diferente tratamiento. Ambos han maltratado profundamente al pueblo colombiano.

La gran discusión ahora es la verdad, es la transmisión por televisión.

Que se diga la verdad. Porqué se extraña y porqué se discute, si durante tres largos años de controversia en el Congreso de la República, el gran reclamo fue que tenía que ser una ley de verdad.

Porqué nos extraña lo que aflora ahora, si lo que se está escuchando en los estrados judiciales se escuchó durante muchos años en las tertulias.

Es que el país había perdido la soberanía real, amplias regiones de Colombia, en ellas ya no ejercía el Estado su soberanía efectiva. El poder efectivo lo habían asumido, primero guerrilleros y después guerrilleros y paramilitares, ambos terroristas, ambos financiados por el narcotráfico.

La circunstancia de que el país había perdido la soberanía real, amerita otro juicio, el juicio al Estado. El Estado fue el que creó las condiciones para que todos estos terroristas se apoderaran de las regiones, porque el Estado ignoró la seguridad. En lugar de apoyar a la Fuerza Pública durante décadas, aquí se confundió la civilidad con la debilidad. Mucha tertulia y la Fuerza Pública totalmente abandonada. Y mientras eso sucedía, avanzaban guerrilleros y avanzaban paramilitares y dominaron las regiones y sometieron a la gente.

Entonces, ahora que aparecen historias de tantas relaciones con los paramilitares, es bueno decir que el país también conozca las historias de todas las relaciones de la política con la guerrilla, que se conozcan todas.

Y serán los jueces de la República, quienes en su sabiduría, juzgarán porqué se dieron esas relaciones. Tendrán en cuenta el abandono del Estado a esas regiones, cómo el Estado renunció a la soberanía real, abdicó a la soberanía real; como fue sustituido por los poderes terroristas. Estoy seguro que eso lo van a tener en cuenta los jueces de la República.

Tendrán que tener en cuenta, cuando se conozcan todas esas relaciones, quiénes fueron amigos de paramilitares y de guerrilleros por coacción insuperable, quiénes lo fueron por estado de necesidad, quiénes acudieron allí a buscar que liberaran un pariente o un amigo, quiénes tuvieron que ir a pedir clemencia para que no los asesinaran y también dirán los jueces de la República, quiénes fueron con el ánimo de delinquir.

Este Gobierno ha dado ejemplo en aquello de rescatar la seguridad para todos los colombianos a pesar de lo que falta. Así lo demostró la elección del referendo de 2003, la elección de alcaldes y gobernadores de 2003, la elección del Congreso de la República hace 10 meses y la elección del Presidente de la República hace 8 meses.

La única coacción que se presentó aquí, en el proceso electoral anterior, fue la coacción contra muchos de mis seguidores en algunos departamentos por parte de las Farc. Esa ni se denunció. ¡Ay que hubiera sido al revés¡ ¿Y qué dije yo? ‘Bueno, con tanta generosidad de mis compatriotas, qué voy a hacer escándalo por eso’. Fue la única que se presentó.

Por eso es muy importante comparar lo que sucedió en las últimas elecciones bajo mi Gobierno, bajo la Seguridad Democrática, con lo que sucedió en elecciones antes de la Seguridad Democrática. Eso es muy importante que lo compare la opinión pública.

Y el tema de la verdad. Repito, muchas de las cosas que hoy se dicen en los estrados judiciales, se conocían en la tertulia.

LA TRANSMISIÓN POR TELEVISIÓN

Me decían esta semana: ‘es que es inconveniente’. Pero, ¿no se pidió durante tres años, en la discusión de la ley, la verdad? ‘Ah, pero es que a esos tipos cuando les ponen una cámara en televisión, abusan’. Si, pero entonces también pueden abusar a través de un periódico. Hacen un contacto con un periodista y le dan una chiva y abusan, o a través de una emisora. Y es mejor la transmisión en vivo en directo, a que no la haya. Cuando no la hay, en un país de libertad de prensa como éste, la prensa puede hacer las interpretaciones que quiera. Cuando la transmisión se hace en directo, quién hace las interpretaciones es directamente la opinión pública. Eso es bien interesante.

Y me decían: ‘bueno, pero el problema de los niños, el problema de una señora que fue violada’. Los jueces de la República verán en qué momento, por proteger la dignidad de una víctima, impiden la transmisión. Yo creo que es un tema que hay que dejarlo a la discrecionalidad del juez.

Le decía ayer a la Corte Interamericana: porqué nos preocupa que los transmitan por televisión, si en este país la libertad de prensa ha deteriorado bastante la reserva del sumario.

Aquí, periódicamente, hay filtraciones de sumarios judiciales en los periódicos. Todo el mundo sabe que en esas etapas, los sumarios están sometidos a una figura que se llama ‘la reserva’, que impide la publicación; sin embargo, filtran esos expedientes. Y eso no es excepcional, eso ocurre casi todos los días en la vida colombiana. Y el Gobierno, sabiendo que eso es ilegal, no protesta por respeto a la independencia de la justicia y por respeto a la libertad de prensa.

Esa es una reflexión bien importante. ¿Por qué en un país, en el cual, en ejercicio de las libertades como la libertad de prensa, se hacen periódicas filtraciones que afectan la reserva del sumario, por qué hay temor a que estas cosas se digan en televisión, directamente, en vivo?

Ahora, la verdad tiene que ser general e imparcial.

General para conocer todas estas relaciones, las relaciones con los paramilitares y las relaciones con la guerrilla.

Y la verdad tiene que ser imparcial. Para contribuir a la verdad imparcial, a la reflexión de los colombianos, en la política no se puede asumir la actitud de ser severo y condenatorio con los adversarios e indulgente con los amigos. Hay que buscar ser imparcial. Eso es muy fácil: ‘no, es que el amigo fue, pobrecito, porque a él lo llevaban coaccionado pero el amigo de Uribe fue allá por malo’.

La verdad tiene que ser imparcial. Yo creo que no le hace bien a este proceso, si no asumimos una actitud tranquila frente a la verdad.

Y una actitud tranquila frente a la verdad debe evitar ese sesgo de la política que lleva a ser severo y condenatorio con el adversario político e indulgente y justificativo con el amigo.

Ahora, ¿para qué la verdad? La verdad no es para crear odios ni simplemente para revivir el pasado.

La reconciliación se consigue más fácil a partir de la verdad. Sin verdad, la reconciliación es como una cicatrización en falso, la piel se ve sana pero la infección queda por debajo. Sin verdad, no se desprevienen los corazones. Sin verdad el perdón no es sincero, se mantiene por allá, anidada una semilla de venganza.

Pero la verdad no es solamente para revivir el pasado, más importante que eso, la verdad es para que Colombia proyecte su futuro, para que Colombia haga la reflexión necesaria, aquella reflexión sobre la tragedia vivida, sobre sus causas, sobre la incapacidad y la falta de decisión política de darle seguridad a los colombianos, que permitió ese dominio terrorista. Para que Colombia proyecte su futuro.

Yo tengo la confianza, la patriótica intuición, de que el conocimiento por toda la ciudadanía de estos fenómenos, va a ayudar a crear la más sólida conciencia ciudadana para que el futuro del país sea un país sin guerrilla, sin paramilitares, sin narcotráfico, sin corrupción. Un país exclusivamente de institucionalidad democrática.

La reflexión de los colombianos sobre todos estos terribles hechos, nos debe llevar a pensar: no queremos que esto se repita.

La Nacióndel futuro, desde ya, tiene que ser una Nación sin bandidos, tiene que ser una Nación transparente, una Nación de institucionalidad democrática.

Por eso, miremos tranquilamente este proceso.

Ahora ¿qué es bueno?: que la ley ya se está aplicando. Primero fue tortuoso el trámite de la ley, la suspicacia frente a la ley, la controversia frente al proyecto y después de aprobada y de ajustada a la sentencia de la Corte Constitucional, fue tortuosa la demora para que empezara la aplicación de la ley y ya se está aplicando. Miremos eso tranquilamente.

Y en un país de opinión, que los colombianos puedan ver todas esas audiencias, creo que eso no debería ser problema, apreciados compatriotas.

Bueno al agradecer inmensamente la hospitalidad de Pereira y su acompañamiento para este tema tan importante de las comunicaciones, le ofrecemos la palabra al Gobernador y al Alcalde.

Muchas gracias.

 

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