PALABRAS DEL PRESIDENTE URIBE EN LA CLAUSURA DE LA REUNIÓN DEL CÍRCULO DE MONTEVIDEO
Bogotá, Diciembre 16 de 2007
Versión Editada– Temas Paz
Cohesión social
En el tema de la cohesión social. Empezamos a encontrar una gran relación entre la política social y la política económica. Nosotros hemos pasado, en el Gobierno Nacional, de darle alimentación a 3 millones 300 mil niños, hoy se le entrega a 9 millones de niños.
El objetivo es llegar a 2010 con 12 millones de niños. Y además hay esfuerzos departamentales extraordinarios, como el de Mana, en Antioquia, que es ejemplar.
Este país apoyaba 60 mil ancianos. Hoy apoyamos 750 mil. La meta a 2010 es de un millón de ancianos. Todo insuficiente. Necesitaríamos llegarles a 2 millones y medio de ancianos pobres.
Este país hoy le da un apoyo alimenticio a 3 millones 400 mil jóvenes en restaurantes escolares. Eran 2 millones 200 mil. Eran 122 días. Hoy estamos llagando a 141, vamos para 180 y tenemos que llegar a 4 millones de jóvenes.
Esta mañana me informaban que las cifras de consumo de alimentos en los últimos meses son muy, muy importantes. Ahí empezamos a ver una gran sincronía entre la política social y la política económica.
El Presidente González dice que en España se puede agotar el esquema de crecimiento vía estímulo al consumo interno.
Yo creo que aquí, Presidente González, no podemos entrar en un debate fundamentalista: si exportamos o aumentamos el consumo interno. Hay que trabajar intensamente por ambos, pero todavía en un país con tanta pobreza, la posibilidad de incorporar las grandes masas excluidas se convierte en un imperativo social y en una posibilidad económica.
Nosotros, con el sector privado colombiano, con los departamentos, con los municipios, tenemos un esquema que se llama Banca de Oportunidades, para prestarles a los pobres.
A mí me decían: “llámelo banco de los pobres”. Dije: no, no, no le siga diciendo que el banco de los pobres, que el alimento de los pobres. Llámelo Banco de las Oportunidades, para los pobres que quieran oportunidades para salir adelante.
Nos propusimos un millón 800 mil microcréditos en el primer Gobierno. Era una meta inalcanzable y lo logramos. Ahora levantamos la vara: para este segundo Gobierno es de 5 millones. Y estamos permanentemente, en todos los sitios populares de Colombia, trabajando el microcrédito.
Ayer entregamos en el departamento del Cesar una serie de microcréditos. El Gobierno es promotor, tiene fondos de redescuento, Fondo de Garantías, regula, pero no ejerce monopolio.
Y le he dicho al sector privado financiero: es la mejor manera de que ustedes se reconcilien con todo el pueblo colombiano. Cuando ustedes le prestan a un riquito, el riquito les dice muchas gracias, pero el riquito no los va a querer más o menos. Le prestan a un pobre, ese pobre de pronto los odiaba, y el día que recibe ese crédito de ustedes, merma ese odio. Y dice: “voy a replantear el sentimiento frente a este sector”.
Todas las personas que recibieron ese crédito ayer, jamás habían recibido un crédito institucional. Y el 50 por ciento de ellos, pequeños empresarios. Empresarios de familia, le debían a la usura.
Ustedes no saben cuánto significa trasladar una familia de la usura al crédito institucional. Yo tengo fe que eso ha ayudado mucho a recuperar en Colombia la dinámica de los sectores populares.
Se va reflejando en algunas cifras. Se ha bajado la pobreza en un 15 por ciento. Nosotros fijamos una meta para el 2010, de que no sea superior al 35. No medida por Naciones Unidas, no medida por el Banco Mundial, sino por una medición que es mucho más exigente, que es la de la CEPAL (Comisión Económica para América Latina y el Caribe).
El desempleo estuvo en el 20 por ciento. El Departamento de Estadísticas ha cambiado la encuesta, la ha hecho más exigente. Sin embargo, la última marcación dio el 10 (por ciento)
Hemos aumentado en un 42 por ciento la afiliación a la seguridad social. La vamos a lograr plenamente en salud, pero donde estamos con un gran rezago - porque tengo que contarles lo bueno y lo malo- es en pensiones. Allí tenemos un gran atraso.
Tenemos millón y medio de familias en el programa de Familias en Acción. Familias pobres que reciben un apoyo para la educación de sus hijos. Yo creo que es un programa social estructural. Que en la medida que uno evite la deserción de los muchachos en el aparato escolar, finalmente logra que se vayan cambiando los supuestos sociales. Abre los caminos de movilidad social.
Y se coordina todo eso con todos los gobernadores y con todos los alcaldes
Pero falta mucho. Yo digo: “bueno, pero es que saltamos de 220 mil Familias en Acción, a millón y medio”. Y dicen: “sí Presidente, pero es que en los sectores más pobres, más pobres, hay 3 millones de Familias”.
Ahí estamos haciendo el esfuerzo a ver cómo, cómo les vamos llegando a todos.
Ahora, tenemos inmensas dificultades. En este proceso de paz -que no nació, no nació de una actitud de decirles vengan a conversar. Nació de enfrentarlos con toda la determinación- en este proceso de paz se han desmovilizado 32 mil paramilitares. En total 46 mil personas. La diferencia son guerrilleros.
Ustedes conocen los supuestos de esa Ley: verdad, justicia y reparación.
Ayer me decía la OEA, que ya han aparecido más de 100 mil víctimas, y apenas están empezando a aparecer las de la guerrilla.
En lugar de que todo se vaya a un reclamo judicial al Estado, que puede tener unos costos impagables y puede demorarse muchos años, en este diciembre vamos a producir un decreto reglamentando la reparación integral a las víctimas.
Puede tener un enorme costo fiscal, pero será reparación integral. Ahí tenemos un gran desafío.
Otro: los desplazados. Se ha disminuido el desplazamiento pero no se ha podido frenar totalmente.
Hemos resuelto para los desplazados mucho problema de educación, de salud. Están vinculados al programa Familias en Acción. Pero hay un enorme problema: vivienda.
Teníamos 40 mil subsidios estatales para vivienda de desplazados. Han llegado 200 mil solicitudes. Nos hacen falta otros 800 millones de dólares.
Entonces, hay una serie de temas bien, bien complicados.
Acuerdo humanitario
Déjenme hablarles algo del acuerdo humanitario y de las Farc.
Ahí sí se les quita el bostezo a los periodistas.
Cuando a mí me eligieron -y tiene en parte la culpa el Presidente González, porque él en lugar de meterme un regaño allá en Madrid me estimuló el concepto de seguridad-, yo dije que no entraría a buscar un intercambio humanitario a no ser que empezara un nuevo proceso de paz con cese de hostilidades.
Le dije eso al país, abiertamente, pero lo cambié cuando ya de Presidente en ejercicio hablé con Kofi Annan, entonces Secretario de las Naciones Unidas, con la Iglesia Católica, con los familiares de los secuestrados. Escuché a muchos compatriotas y entonces dije: bueno busquemos el acuerdo humanitario. Y hemos hecho todos los esfuerzos.
Facilitadores: el ex presidente (Alfonso) López, que en paz descanse, dice: “yo quiero ser facilitador”. Y digo: sea facilitador Presidente. Y me dice: “pero tengo que ser independiente del Gobierno”. Séalo Presidente, para el Gobierno eso no es problema.
El Presidente Samper: “yo quiero ser facilitador”. Séalo Presidente Samper. Álvaro Leyva. Séalo doctor Leyva.
Las Naciones Unidas manda aquí un facilitador dos años y medio, delegado de Kofi Annan, el señor James Lemoyne.
La Iglesia Católica es facilitadora. Francia, España y Suiza han tenido dos facilitadores, todos estos años.
No hemos ahorrado un solo esfuerzo en materia de facilitación.
Otros esfuerzos. Cuando íbamos a extraditar los dos integrantes de las Farc a Estados Unidos, requeridos no por sedición, no por delito político, sino por droga -la Constitución colombiana no permite extraditar por delitos políticos-, requeridos por droga, ofrecí públicamente que si nos liberaban a los secuestrados nosotros no extraditaríamos a estas dos personas. No fue posible.
Advierto, de los secuestrados solamente tres han sido secuestrados en este Gobierno, en las primeras semanas de Gobierno: los tres norteamericanos. Los otros vienen de atrás, y eso es bueno saberlo porque les voy a contar algunos aspectos que he conocido en este proceso.
Se les aceptó a los europeos una zona de encuentro. Cuando me dijeron que el Gobierno Nacional aceptara, yo lo hice en minutos, convencido de que eso estaba consultado con las Farc y que las Farc lo iba a aceptar.
Las Farc dijo, primero que no le habían consultado, y apenas los delegados europeos los desmintieron, entonces la Farc dijo que no aceptaba.
Hace unos pocos meses, los delegados europeos llegaron, en nombre de sus tres gobiernos, y nos pidieron que liberáramos de presencia militar un corredor entre el Cauca y el Valle del Cauca, que porque la Farc iba a liberar una señora secuestrada. Dimos ese corredor. A los cinco días me llamaron los europeos y me dijeron: “no, nos quedaron mal, ya hablamos con las Farc nuevamente y nos dijeron que era un mal entendido”. A nadie liberaron.
El Presidente (de Francia, Nicolás) Sarkozy se posesiona creo que el primero de mayo, al día siguiente me llama y me dice: “¿es cierto que usted va a liberar 150 personas de las Farc unilateralmente?”. Le dije: Presidente ya hice un esfuerzo, liberé 27 unilateralmente y voy a liberar 150.
A los cinco días me vuelve a llamar y me dice: “¿si lo va a hacer?”. Y le dije: “cuente con eso, yo procuro ser de una palabra”. Y me habló ahí con rodeos y finalmente me dijo: “¿le puedo pedir una cosa?”. Diga a ver Presidente. “¿Por qué no liberan a Rodrigo Granda?, el preso más importante de las Farc”. Y le dije: “este país tiene mucha limitación constitucional y legal, el Presidente de la República no se puede mover con la discrecionalidad que esto requeriría, si encuentro el mecanismo jurídico lo hago.
Lo hice con un mecanismo jurídico mediante el cual se le permitía la libertad, para que actúe como gestor de paz. Ya apareció en fotos de camuflado otra vez con la guerrilla. No sabemos si se tuvo que poner el camuflado para hacer gestión de paz o si se lo puso para que no quede duda que no lo es.
Pero miren los riesgos para el Presidente de la República, inmensos riesgos, más que los políticos, jurídicos.
Cuando yo solté, como Presidente de la República, con ese mecanismo jurídico a Rodrigo Granda, a pedido del Presidente Sarkozy, lo hice con una gran ilusión de que íbamos a empezar a ver la liberación de los secuestrados, no fue posible.
El tema con el Gobierno de Venezuela. Es muy difícil en dos países que tienen una frontera tan viva de 2 mil 216 kilómetros, que no haya riesgo político cuando uno de los dos gobiernos va a ayudar en un tema tan delicado frente al otro.
Nosotros pusimos en un lado de la balanza los riesgos políticos advertidos de la participación del Gobierno de Venezuela. Yo se los dije al Presidente, le dije: “me da miedo (que) estos riesgos políticos afecten las relaciones entre los dos países, incluso las nuestras”.
Y en el otro lado de la balanza pusimos esta reflexión: “esta puede ser, por muchas razones, la mediación eficaz”.
Entonces le dije a mis compañeros de Gobierno, al Comisionado: “ignoremos el riesgo político, prefiramos lo humanitario, en aras de que se dé esta mediación, que puede ser la eficaz -por muchas razones que no es del caso comentar públicamente aquí- ignoremos los riesgos políticos”. Pusimos el interés humanitario por encima de los riesgos políticos.
Bueno, los desarrollos se han conocido.
Lo que nosotros queremos es manejar el tema con prudencia, como una contribución a que en algún momento las cosas entre los dos gobiernos mejoren.
Hemos hecho muchos esfuerzos. ¿Qué respuesta hemos tenido? Asesinatos y mentiras.
Cuando el Gobierno nuestro, bajo mi responsabilidad, intentaba el rescate del grupo de secuestrados encabezado por el gobernador Guillermo Gaviria y el ministro Gilberto Echeverri, ya llevábamos aquí un rato con la actuación del delgado de las Naciones Unidas.
¿Qué me contaron los sobrevivientes? –porque las Farc los asesinó a casi todos-. Me contaron: “escuchamos los helicópteros sobrevolando la selva, pero no hubo combate”. Este Gobierno jamás le ha mentido al país. Cuando los helicópteros sobrevolaron, los guerrilleros se espantaron, y al no llegar los soldados, los guerrilleros regresaron y dispararon contra los secuestrados que estaban en el suelo, en condiciones físicas de inanición.
Por eso cuando a mí me preguntan en el extranjero: “¿Y qué opina de las fotos de Ingrid Betancourt? Les digo: nos duelen, pero no nos sorprenden, porque es lo que hemos visto en muchos casos en estos 50 años en Colombia.
Y pasa por mi mente Gloria Lara de Echeverri, cuando la asesinaron, después de haberla torturado, pesaba 26 kilos. El líder sindical José Raquel Mercado. Las condiciones de inanición en que estaba ese grupo de compatriotas tan apreciados, asesinados.
Me contaban lo siguiente, los sobrevivientes: que el doctor Gilberto Echeverri - ex ministro de Defensa, toda la vida luchó por la paz, se hizo querer de todo el mundo, él podía decir: “Álvaro Uribe es la persona con quien más diferencia tengo en esta materia, pero quien más me quiere”- Guillermo Gaviria, empezando su juventud, de una gran formación, de un gran sentido del Gobierno, dedicado a buscar caminos de paz.
Entonces abordaban allá a los comandantes guerrilleros, les decían: “¿pero por qué nos secuestran a nosotros?, nosotros estábamos en una caminata de paz. Hemos sido los constructores del diálogo, los amigos de la solución política, amigos de ustedes para esta solución política”.
¿Qué contestaban? –y para mí eso no es casual, yo me formé aquí en la universidad pública, en la época de la hegemonía marxista. Derrotaron un confesionalismo e instalaron otro. Por eso es tan importante hablar de Seguridad Democrática como seguridad con libertades.
¿Saben qué contestaban los comandantes guerrilleros? “Ustedes no son nuestros amigos, ustedes son nuestros enemigos de clase y nuestros idiotas útiles”.
Por eso es muy importante que en esta hora de dolor, el pueblo colombiano no se convierta en idiota útil del terrorismo. Muy importante que la comunidad internacional que nos quiere ayudar, lo haga en procura del acuerdo humanitario, de la paz, pero sin convertirse en idiota útil de las Farc.
¿Cómo fue lo de los diputados? Los asesinaron, liberaron un comunicado después. Miren, no le contaron al mundo ahí mismo cuando los asesinaron, sino mucho después. Y cómo prepararon el circo ¡qué espectáculo circense!
Sacaron un comunicado a la una de la mañana de Colombia, medianoche de Colombia, dos de la mañana, cuando estaba amaneciendo en Europa, para hacer toda la parafernalia en Europa, diciendo que habían muerto los diputados en un combate con fuerzas del Gobierno. Mentiras.
Nosotros ahí mismo llamamos al Ministerio de Defensa. Yo reuní al Ministro, a los altos mandos, y les dije: “yo no le hablo al país hasta que ustedes no me digan si en esa área hubo combates o no tal día”.
Hicieron un repaso pormenorizado. Les dije: recuerden que la norma de este Gobierno ha sido decir la verdad, contar con incurable buena fe los errores y vicisitudes. Si cometimos un error, yo asumo la responsabilidad. Yo no les pido sino la verdad. En lo que nos hayamos equivocado yo asumo la responsabilidad, pero lo único que le quiero decir al país es la verdad.
A las 12 del día me dicen: “Presidente hemos revisado todo. No hubo combates”.
Quedaba la palabra del Estado, un Estado democrático, un Gobierno democrático, que se debe presumir franca, transparente, contra la palabra del terrorismo.
Sin embargo, el dolor causaba dudas. Yo ofrecí una comisión de legistas internacionales.
¿Qué acaba de aparecer? Dice la justicia: no hubo combate, los asesinaron, en el suelo.
Muchos recibieron disparos a corta distancia, lo que comúnmente se llama a quemarropa. Después a los cadáveres les cambiaron de vestimenta y los trasladaron de sitio.
La respuesta ha sido violencia y mentira.
En octubre del año pasado estábamos en otro gran esfuerzo por el acuerdo humanitario. Pusieron un carro bomba contra la Universidad Militar de Bogotá. Nosotros tuvimos unas pruebas que nos demostraban que eran las Farc. No eran suficientes desde el punto de vista judicial, pero sí para el Gobierno. Dijimos cuando las tuvimos.
¿Saben qué dijeron en Europa? Que ese carro bomba lo había mandado poner el Presidente Uribe, a través del Ejército, para frustrar el acuerdo humanitario.
Acaba de demostrarse ya, judicialmente, plena prueba, de que las Farc infiltró un curso de defensa nacional con una señora, para poder instalar el carro bomba.
Ahora estamos haciendo este otro esfuerzo: atender el pedido de la Iglesia Católica.
Nosotros hemos tenido, Presidente, dos limitaciones en el acuerdo humanitario: una la zona de despeje. Este país le tiene mucho miedo a la zona de despeje.
Y no han funcionado para eso
La zona de despeje del Caguán, de 42 mil kilómetros, alcanzó a coincidir con parte de los secuestrados.
Un joven cuyo padre sigue secuestrado me cuenta: a su padre lo secuestraron y lo tienen entre ese grupo que se llama de canjeables, así lo llama el terrorismo.
Lo secuestraron en el 2.000, él fue allá a la zona de despeje del Caguán, habló con los comandantes de las Farc, y le dijeron: “no, es que nosotros no estamos interesados en el despeje. Nosotros no estamos interesados en la paz sino en la toma del poder”.
Y oportunamente le contaré al país, las propuestas que le hicieron allí para liberar a su padre, que muestran cuál es el designio de ese terrorismo.
El país le tiene mucho miedo a las zonas de despeje. Es muy fácil desde una capital internacional recetar una zona de despeje, otra es sufrirla.
Despejar a Pradera y a Florida es como despejar aquí a Girardota, a Copacabana y a Barbosa, frente a Cali, o despejar a Cajicá y a Zipaquirá frente a Bogotá.
Y nos empiezan a creara un ambiente donde se pierde la confianza, y volvemos es a la incertidumbre qué va a pasar con el terrorismo.
¿Qué alternativa he aceptado yo a la Iglesia Católica? Una zona de encuentro ¿En qué condiciones? Rural. Las condiciones se las ha pedido el Gobierno a la Iglesia: despoblada la zona para que no se le cree riesgo a la comunidad que viva allí, rural despoblada, que no haya Policía ni Ejército para no tener que removerlo.
Y el país está lleno de sitios que reunirían esos requisitos. Reunir esos requisitos en Colombia es muy fácil. Yo no voy a proponer una cosa que es imposible de aceptar.
Primera vez que lo digo: el país está lleno de zonas que reunirían estos requisitos.
A mí me han preguntado: ¿dónde tiene que ser la zona? Cualquier parte del país que reúna esos requisitos. Y que las personas que lleguen allí lleguen desarmadas, y que haya unos observadores internacionales que garanticen la seguridad y la armonía de las conversaciones.
Me ha sugerido el Comisionado (de Paz), me ha sugerido el Ministro de la Defensa que sea de 30 días, bueno, de 150 kilómetros. Y la Iglesia Católica está trabajando a ver cómo se puede avanzar en eso.
Me preocupan algunos políticos nacionales e internacionales que le recomiendan a las Farc que no acepten, que el único camino es la zona de despeje. Y lo digo, porque lo he sabido esta semana, con tristeza. Que algunos políticos le hacen esa recomendación a las Farc: “Les dicen, no, no acepte eso, que fulado va a intervenir con Sarkozy, con perano, para presionar a Uribe”. Y el otro le dice a las Farc: “No, suelten un gringo, suelten un gringo que con eso presionamos a Uribe para el despeje”.
A mí me preocupa eso, porque yo creo que los que reclaman un acuerdo humanitario y proceden de esa manera, proceden deshumanizadamente en nombre del humanitario.
Nosotros todo el apoyo de buena fe lo aceptamos, pero esas cosas que he sabido esta semana a uno lo afligen muchísimo.
Incumplimientos de las Farc: el primero tiene que ver con el Presidente Betancourt, aquí, que nos acompaña hoy.
Era yo estudiante universitario y las Farc nos decía en la universidad: “si Colombia aprueba la elección popular de alcaldes y gobernadores, nosotros nos desmovilizamos.
No fue fácil para el gobierno del Presidente Betancourt aprobarla. Más de un siglo de debate. El país dio el salto en el gobierno del Presidente Betancourt, con un acto legislativo del doctor Álvaro Gómez –que en paz descanse- dio ese gran salto de aprobar la elección popular de alcaldes.
Después en la Constituyente del Presidente Gaviria se aprobó la elección popular de gobernadores. Mecanismos de participación popular. La Constitución colombiana es muy rica hoy en mecanismos de participación.
¿Cuál ha sido la respuesta de estos bandidos? Más violencia sicarios de alcaldes, de autoridades regionales.
¿Qué más propusieron? Otro día dijeron: “Si aquí hay garantías para hacer política de oposición, nosotros nos desmovilizamos”. Hoy las tienen todas.
Ellos decían que nos repitieran los sucesos de la Unión Patriótica, aquel partido de oposición que fue exterminado.
Allí hubo dos errores que son los que no podemos dejar repetir hoy. Un error: en la Unión Patriótica había gente que hacía política y estaba en la guerrilla, empezando por ‘Iván Marquez’. La combinación de las formas de lucha, que tanto daño nos ha hecho, y hubo fallas de Estado en el servicio público de seguridad
¿Este Gobierno nuestro ha presidido cuántas elecciones? En el 2003 dos; refrendo y regionales; en el 2006 dos: Congreso y presidenciales; este año una. Cinco elecciones.
Sinceramente yo creo que la oposición radical no tiene quejas. En el último proceso electoral nos asesinaron 20 personas. Uno quisiera cero, pero eso comparado con lo que había sido en procesos anteriores, de ellas 18 afines a las tesis de Gobierno, los otros dos de unos movimientos locales.
La oposición radical ha tenido toda la protección en este Gobierno. Es que yo no les estoy diciendo un discurso a los colombianos, sino haciendo una rendición de cuentas de cinco años y cuatro meses de Gobierno.
Si eso era lo que reclamaban las Farc, que en Colombia oposición radical, oposición total al sistema imperante tuviera garantías democráticas para desmovilizarse, ¿por qué no se desmovilizan?, ¿por qué no emprenden el camino de la paz? Ahí nos incumplieron.
También dijeron: “el día que Colombia elimine el paramilitarismo hacemos la paz”. Este Gobierno lo ha eliminado. Este Gobierno es el primero en confrontar ese tema paramilitar con toda la dureza. Aquí en una cárcel cerquita están los principales cabecillas.
A quienes han persistido en actividades delincuenciales los perseguimos con toda la decisión.
¿Por qué digo hoy que no hay paramilitarismo en Colombia? La palabra paramilitar surge para denominar grupos privados criminales, cuyo objetivo era combatir la guerrilla. El Estado ha recuperado el monopolio para recuperar la guerrilla.
Los paramilitares que reinciden, no están en el combate de la guerrilla, están simplemente en el narcotráfico y en la extorsión. Y este Gobierno ha probado toda su determinación para combatirlos. Si eso era lo que reclamaba las Farc ¿por qué no hace la paz?
Nos han engañado en muchas ocasiones. ¿Qué más quisiéramos nosotros que la paz? ¿Qué más quisiéramos que tener los compatriotas secuestrados, libres ahora?
Ahora las pruebas. Este Gobierno siempre ha procedido con transparencia. El jueves antes del referendo de Venezuela, a mí me llama el Fiscal a las 6 de la tarde y me dice: “con el Ejército hemos decomisado un material, en el cual parece que están las pruebas de supervivencia de algunos secuestrados”.
Le dije al Fiscal, mírenlo. A las 9 de la noche me dijeron: es creíble. ¿Qué hice yo? Entreguen ese material en su totalidad sin cálculo político y sin manipulación.
Uno en nombre del cálculo político habría dicho: “es jueves en la noche, viernes en la madrugada, las elecciones son en 48 ahora en Venezuela, aplacen la entrega de eso hasta el martes”. No, nosotros preferimos lo humanitario sobre el cálculo político.
Un Gobierno amigo de las Farc habría podido decir: “vea de la carta de Ingrid Betancourt no me publican sino unos párrafos, para que quede la prueba que ella está viva. Pero aquellos párrafos dramáticos, donde refleja su dolo, escóndalos, para que no se pruebe que las Farc es torturadora”.
Eso lo dejamos liberar todo.
El Gobierno nuestro habría podido decir -ahí hay unas declaraciones de algunas de las personas sobre quienes hay pruebas, muy duras conmigo- habríamos podido decir: “eso ocúltenlo”. El Gobierno dijo: “no revelenlo en su totalidad, sin ningún cálculo”. Así procedimos.
Pero no han llegado las pruebas de todos. De los secuestrados canjeables que llaman las Farc, han asesinado 22, murió uno. Dice tener en su poder 47. Entregó pruebas de 16. ¿Dónde están las pruebas de los otros 31?
No se conocen las pruebas del niño Emmanuel, de su madre Clara Rojas. Un nicho concebido en el cautiverio, nacido en el cautiverio. Ese caso es peor que la primera evolución de las sociedades esclavistas. Las sociedades esclavistas en algún momento libertaron los vientres de las esclavas. Aquí el vientre de la señora Clara Rojas dio una criaturita que nació esclava y sigue esclava.
Ahora, también, no puedo ocultarles Presidentes, estamos ofreciendo 10º millones de dólares de recompensa a los guerrilleros que desmovilicen las cuadrillas y traigan consigo los secuestrados.
Y no puedo perder este escenario para hacer ese llamado. Miren: los guerrilleros que están cuidando a la doctora Ingrid Betancourt, léase torturándola, o a los otros secuestrados, deben pensar esto: ellos también están secuestrados, y estarán toda la vida condenados a vivir sin libertad. Hoy por cuidar unos secuestrados, mañana por huir. ¿Qué les conviene?
¿Para qué es eso? Simplemente para atender los caprichos de los jefes del terrorismo, de ‘Marulanda?, de Briceño, del ‘Mono Jojoy’, etcétera.
Entonces, a esos guerrilleros de base les estamos reiterando el mensaje de que liberen e los secuestrados, que los liberen. ¿Para qué? Para que ellos también gocen la libertad, para que queden libres secuestrados y secuestradores.
Y hay un punto: finalmente el secuestrador torturador sufre tanto como el secuestrado torturado. Así sea en un momento distinto de la vida. Por eso esa oferta de los 100 millones de dólares, a ver cómo los secuestrados, a través de un gesto de los secuestradores, logran la libertad. Libertad para ambos, porque el Gobierno está dispuesto a dar unos beneficios jurídicos a los secuestradores que se desmovilicen y traigan consigo a los secuestrados. Beneficios jurídicos y económicos.
En ese punto vamos, en el tema del acuerdo humanitario. Con mucha esperanza de lo que pueda hacer la Iglesia Católica.
De nuevo nuestros agradecimientos por haber tenido ustedes la gentileza de hacerle este honor a Medellín”. |