PALABRAS DEL PRESIDENTE URIBE EN ANIVERSARIO DE LA ASOCIACIÓN COLOMBIANA DE GENERADORES DE ENERGÍA ELÉCTRICA (ACOLGEN)
Bogotá, diciembre 4 de 2007
Versión editada – temas paz
“El tema del acuerdo humanitario
Quiero contarles a ustedes lo que muchos me han oído, todos los esfuerzos que se han hecho, y expresarles que sí hemos hecho enormes esfuerzos.
Cuando gané la elección presidencial en el 2002, había dicho a mis compatriotas que no haría un intercambio humanitario, a no ser que empezara un nuevo proceso de paz con cese de hostilidades.
Conversé con el Secretario General de las Naciones Unidas, con el Gobierno de Francia, con los familiares de los secuestrados, con la Iglesia Católica, y acepté buscar el acuerdo humanitario sin la exigencia de un nuevo proceso de paz. Fue lo primero.
Después tuvimos, durante dos años y medio, un facilitador de Naciones Unidas. Muchos de ustedes lo recuerdan, él hablaba aquí todos los días en los medios de comunicación, James Lemoine.
Se aceptó la facilitación del señor ex presidente Alfonso López, que en paz descanse, del señor ex presidente Ernesto Samper, del doctor Álvaro Leyva. Hemos tenido la facilitación permanente de dos delegados de Francia, de España y de Suiza. Todo eso ha sido infructuoso.
Nosotros aceptamos, primero, una zona de encuentro propuesta por los europeos en la cordillera central vallecaucana, sin personas armadas.
Las Farc primero dijo que no le habían propuesto eso. Mintió. Y después las Farc dijo que no aceptaban. A nosotros nos propuso la Unión Europea unos sitios alternativos allí, y los aceptamos.
Después nos propusieron liberar un corredor militar, que porque las Farc habían prometido a los delegados europeos que entrarían a liberar a una persona, como muestra de buena fe. Abrimos ese corredor. Y a los cuatro o cinco días dijeron los europeos: no, las Farc nos engañó, nos dijo que era una equivocación.
Hemos hecho todos los esfuerzos. Hemos liberado primero a 27 personas de las Farc. Después ordenamos liberar a 150. Por petición del señor Presidente Sarkozy, liberamos de la cárcel a Rodrigo Granda. No fácil. Es que el Presidente de Colombia no es omnipotente. Este es un país de leyes, no de caprichos. Y el Presidente de Colombia tiene que cumplir las leyes. Sabe nuestro Presidente del Consejo de Estado que en Colombia no tiene el Presidente la discrecionalidad que muchos creen puede tener para liberar a un preso o para liberar a otro.
Hemos hecho todos esos esfuerzos. Resultados: nos asesinaron al grupo de secuestrados donde estaban el doctor Gilberto Echeverri, ex Ministro de Defensa; el gobernador de Antioquia, el doctor Guillermo Gaviria, y oficiales del Ejército. Nos asesinaron a los 11 diputados.
Y quiero referirme a los dos temas.
Cuando asesinaron al doctor Gilberto Echeverri, ex Ministro; al gobernador de Antioquia y a unos oficiales del Ejército, los altos mandos, la doctora Martha Lucía Ramírez, entonces Ministra de Defensa, y mi persona, fuimos allá a la selva del Murrí. Una selva tupida, de árboles de 40 metros, que no dejan ver el suelo y del suelo difícilmente se ve la luz del cielo, en loma, en esas lomas que van bajando de la cordillera occidental antioqueña al Chocó.
Cuando trajimos dos heridos, porque hubo sobrevivientes, al Hospital de Medellín, hablé con ellos. Oficiales del Ejército que estaban con leismaniasis. Me contaron esto, que tengo que contárselo a todos mis compatriotas y pedir que lo difundan, porque es muy importante saber frente a quién estamos. Me contaron esto: que en varias ocasiones el ex ministro Gilberto Echeverri y el Gobernador trataron de hablar con los captores de las Farc, con los secuestradores. Dijeron: “Pero, ¿cómo nos secuestraron, si nosotros estábamos en una caminata de paz? Nosotros somos los amigos de ustedes, nosotros estábamos buscando el diálogo”.
¿Qué les contestaron estos bandidos de las Farc? “Ustedes no son nuestros amigos, ustedes son nuestros enemigos de clase, nuestros idiotas útiles”.
Y yo, que estudié en la universidad pública de los 70, que conocí que en los dos primeros años de Derecho enseñaron fue marxismo; que la teoría del conocimiento ya no era Platón y Aristóteles, sino el tratamiento correcto de las contradicciones de Mao Tse Tung; que la introducción a la ciencia política ya no eran Aristóteles ni San Agustín sino Hegel y Poulantzas; que en el curso más avanzado el texto básico era ‘Ideología y Aparatos Ideológicos de Estado’, de Althusser; que los textos en introducción a la economía eran ‘Infraestructura y Superestructura’ sobre cómo la plusvalía la capta el capital injustamente, porque toda la produce la fuerza de trabajo, yo sé qué es eso.
Y yo, que vi cómo impulsaban la combinación de las formas de lucha, con lo cual las guerrillas marxistas vincularon al movimiento obrero, por combinar todas las formas de lucha (después aparecieron los paramilitares, y eso fue lo que produjo el asesinato de líderes sindicales, que hoy nos cobran el Congreso de los Estados Unidos); nosotros, que vivimos la idea de que solamente podía haber un modelo de Estado, la dictadura del proletariado, y una forma de hacer política, la lucha de clases, uno entiende lo que le pasó en ese cautiverio a Gilberto Echeverri y al gobernador Guillermo Gaviria.
Y miren esto: allá no hubo combate. El testimonio de los sobrevivientes, que yo lo recibí. Los helicópteros estaban –como además se lo dije al país con toda franqueza, porque jamás le he mentido al país–, nosotros estábamos buscando rescatarlos. Nosotros íbamos en procura de rescatarlos. Como no pasó con los diputados, porque ni sabíamos dónde estaban.
Los helicópteros sobrevolaban esa selva, los guerrilleros se dieron cuenta y salieron corriendo. No llegaban nuestros soldados y los guerrilleros se devolvieron y mataron a los cautivos tirados en el suelo. Así asesinaron a esos compatriotas.
¿Y qué pasó con los diputados? Toda esa parafernalia en Europa, al amanecer del día cuando dieron la noticia. La noticia era que habían muerto en un combate entre la guerrilla y el Ejército. Mentiras.
Yo llamé al Ministro de Defensa y a los altos mandos y les dije: “Nuestra norma ha sido decir la verdad, en los momentos favorables y en los momentos de dificultad. Hablar con incurable buena fe de nuestros errores y vicisitudes”.
Y nos demoramos para hablarle al país, porque pedí a las Fuerzas Militares que miraran cuidadosamente si en esos sitios donde se anunciaba que estaban muertos los diputados, había habido en esos días combates. Toda la mañana revisaron eso, y a las 11:00 de la mañana me dijeron: “Presidente, le aseguramos que no los hubo”. Por eso se le dijo al país la realidad de las cosas al mediodía.
Y estos bandidos insistiendo en que había sido un combate con el Ejército. Dios premia la buena fe. Ahí acaba de decir la Fiscalía General de la Nación que a los diputados los mataron indefensos, en el suelo. A algunos de ellos a corta distancia, lo que se conoce con el nombre de un procedimiento a quemarropa. Les cambiaron el vestido después de asesinados y los trasladaron de sitio.
Es muy importante que se compare un terrorismo mentiroso, con un Gobierno diáfano, para lo que está pasando hoy y para lo que viene. Esas son las respuestas que hemos tenido.
Y se ha hablado entonces también de que el Gobierno ha frustrado procesos. Otra mentira. El año pasado se dijo en París que la bomba contra la Universidad Militar la había puesto el Ejército, por orden del Presidente de la República, el Presidente Uribe, para poder frustrar el acuerdo humanitario que avanzaba con la guerrilla.
Entonces con esa diplomacia histórica que ha tenido la guerrilla, en Europa (porque allá muy fácilmente algunos viven alabando a la guerrilla y condenando al Gobierno democrático) acaba de saberse, por fortuna, lo que nosotros conocimos. Nosotros supimos en las siguientes horas, por inteligencia militar, que habían sido las Farc. Por eso lo denunciamos.
Acaba de comprobar la Fiscalía que lo hizo las Farc, a través de una señora que se infiltró y participó en altos estudios que ofrece la Universidad Militar. Las Farc fue la de ese asesinato.
Algunos colombianos me dicen: “¿Y la zona de despeje, Presidente?”. Quiero recordarle al país esto: hay muchos secuestrados que están secuestrados desde antes del Gobierno del presidente Pastrana. Se suponía que la zona de despeje, que duró casi cuatro años, era una causa eficiente para liberarlos. Y no los liberaron. Hay que tener en cuenta eso.
Tuvieron una zona de despeje cuatro años, de 42 mil kilómetros, y no liberaron a los secuestrados. ¿Por qué lo digo? Porque hoy veo que algunas personas, por intereses políticos, que en los últimos meses no habían hablado de zona de despeje, quieren aprovechar hoy del dolor de los colombianos para revivir la presión por zona de despeje.
Entonces le va a tocar al Gobierno hacer una pedagogía, mantener un diálogo con todos los compatriotas, para decir por qué no zona de despeje.
Nosotros no podemos permitir una zona de despeje que nos venga a afectar la Seguridad Democrática. Uno la receta, pero no la quiere donde vive. Hay que ir a hablar con los ciudadanos de Pradera y Florida, a ver si quieren zona de despeje.
El país vivió despejado muchos años. El país lo que necesita es que no haya terroristas y que todos los ciudadanos estén eficazmente protegidos por las Fuerzas Armadas de la Nación. Una zona de despeje para que la guerrilla busque, encuentre un sitio para eludir la Seguridad Democrática. Una zona de despeje para crear confusión.
Esta patria nuestra ha logrado un gran intangible: es creer que podemos resolver el terrorismo gracias a la Seguridad Democrática. No podemos dejar que eso que está claro en la conciencia de las mayorías colombianas, se confunda ahora, con todo lo que se deriva de una zona de despeje.
El otro punto ha sido el que los guerrilleros que lleguen a salir de la cárcel, que no puedan volver a delinquir. ¿Qué tal soltar a guerrilleros de la cárcel para entregárselos a las Farc, para que salgan a asesinar y a secuestrar, cuando hay 1.700 compatriotas de la Fuerza Pública en los pabellones de sanidad de los hospitales de Policía y Ejército con mutilaciones de las minas antipersonas, que han colocado muchos de los que están presos hoy, que tendríamos que liberar?
Pruebas y mediación
El tema de las pruebas. El tema de la mediación del Presidente Chávez.
Esta mañana me decía una señora del Congreso, muy crítica de mi Gobierno: “Presidente, es que usted no ha hecho lo suficiente. ¿Y por qué permitió que entrara el Presidente Chávez?”. Le dije: “Señora, justamente para hacer lo suficiente”.
Yo pensé, de muy buena fe, que por muchas razones políticas que analicé cuidadosamente, el Presidente Chávez podría ser la única persona a quien la guerrilla le entregara los secuestrados.
Entonces por eso dije: “Aquí hay que escoger entre dos opciones. O nos ponemos en el cálculo político y decimos: no permitimos esto. O de verdad estamos con el sentimiento humanitario de buscar la liberación de los secuestrados y permitimos esta mediación”. Escogimos la segunda opción. Y por eso se permitió la mediación.
Y el tema de las pruebas de supervivencia. Este Gobierno le ha hablado siempre al país con la verdad. Las pruebas se las decomisó el Ejército a las Farc el jueves de la semana pasada, en un operativo al que en las últimas horas ayudó la Fiscalía.
A mí me llamó el señor Fiscal antes de las 7:00 de la noche a decirme que las tenía. Yo vine a los Premios Portafolio. Cuando salí de los Premios Portafolio, me dijeron: “Son creíbles”. Me fui a la Presidencia, nos reunimos con los altos mandos, con la Fiscalía, con algunos compañeros de gobierno.
¿Cuál fue la instrucción? La de siempre: “Eso revelémoslo ya, todito”. Aquí no puede haber dilación ni manipulación. ¿Un Gobierno amigo de las Farc qué habría podido hacer? Vea, entreguen la carta de doctora Ingrid, una parte, para demostrar que está viva. Otra parte no la entreguen y no muestren las fotos, porque las fotos prueban que la guerrilla es tan torturadora como Hitler.
¿Qué habría podido hacer nuestro Gobierno de decir: hombre, guarden eso, no lo revelen hasta el lunes o martes por razones políticas? ¿Qué habría podido hacer nuestro Gobierno? Decir: miren, ahí hay unas pruebas que son dañinas al Presidente de la República porque lo presionan. No las revelen. El Gobierno nuestro, ajeno al cálculo político, dijo: que se muestre todo esto sin dilación y sin filtrarlo, sin manipularlo. De esa manera se procedió.
Hay personas que han dicho que yo tenía las pruebas y que me las guardé para terminar la mediación internacional, y que vine a presentar las pruebas solamente después de que se le había puesto final a la mediación internacional.
¿Qué sigue? Les quiero contar esto: comprendo que las obligaciones de Estado, en un Estado Social de Derecho, incluyen obligaciones humanitarias. Además yo no soy contrario a las obligaciones humanitarias, porque soy demócrata, integrante de una familia que ha padecido la violencia, como la mayoría de mis compatriotas, y además cristiano.
Por eso he liberado a 175 personas de las Farc. Por eso acepté mediaciones, a pesar de preocupaciones políticas que muchos advertían. Nosotros queremos buscar las soluciones humanitarias. Pero también comprendo que en las obligaciones que impone el Estado, entre ellas está lo humanitario, pero adicionalmente está el tema de garantizar la seguridad en los ciudadanos.
Entonces cuando pongo unos inamovibles, no es por capricho, sino pensando en la seguridad de los ciudadanos.
A mí me da mucho temor de que una solución humanitaria no bien concebida, determine un recrudecimiento del secuestro. Este caso de las Farc hay que compararlo con Hitler, con los campos de concentración de Hitler. ¿Qué diferencia hay entre la actitud terrorista de las Farc y Hitler?
Recordemos la historia: cuando se apaciguaba a Hitler, crecía la fiera y aumentaba la tortura en los campos de concentración. Eso empezó a disminuir cuando Europa lo enfrentó. Aquí hemos avanzado mucho en la lucha contra el secuestro, que es un interés general de los colombianos. No vamos a retroceder, porque aquí el apaciguamiento lo que hizo fue crecer el secuestro.
La zona de despeje no resolvió el secuestro, lo estimuló. Yo tengo que cuidar eso, apreciados compatriotas. Entiendo que las obligaciones de Estado imponen obligaciones humanitarias y también la obligación de garantizarles a los ciudadanos ese bien superior que es la paz.
Nosotros estamos buscando el intercambio humanitario. El Gobierno está dispuesto a liberar a unos guerrilleros. Hoy se está redactando un decreto que se va a consultar ampliamente, para tener el marco jurídico para poderlos liberar. Tengo que advertir ante mis compatriotas: yo exigiría compromiso individual de cada uno de los que salga de la cárcel de no incorporarse al asesinato, al secuestro.
Está el Gobierno dispuesto a reunirse con las Farc de inmediato, a mirar ese tema de ese intercambio humanitario.
En una conversación extensa el pasado sábado con el Presidente Sarkozy, hablamos con él sobre cómo avanzar en un esquema. Creemos que en esto es bueno tener el apoyo de Francia, como se los expresamos al Presidente Sarkozy el pasado sábado. El apoyo exclusivo de Francia es muy importante, a ver cómo logramos ese intercambio humanitario.
Ahora, otro tema: si las Farc, por respeto, por consideración al Presidente Hugo Chávez, le entregan los secuestrados, el Gobierno de Colombia viene diciendo desde hace días: bienvenido, porque necesitamos es que los liberen.
Les pido a todos mis compatriotas que nos ayuden en el Gobierno a ver cómo podemos avanzar en el tema de ese intercambio humanitario. Les pido a todos mis compatriotas que el dolor por estas revelaciones, por estas nuevas pruebas de tortura, que nos duelen pero no nos extrañan –no tienen por qué extrañarnos porque conocemos a los torturadores–, que el dolor, no dejemos que algunos políticos lo aprovechen para presionarnos a cometer errores.
Que me pidan a mí esfuerzos humanitarios, estoy dispuesto a hacerlos, pero sin cometer errores que se constituyan en un paso atrás en materia de seguridad democrática en nuestro país.
He pedido al Comisionado de Paz que, con un equipo de Gobierno, se reúna desde mañana con todo el país: con las fuerzas de la política, con las fuerzas gremiales, con las fuerzas sindicales, con la Iglesia, con las diferentes organizaciones religiosas, con las diferentes ramas del poder público, para examinar con ellos esta idea del intercambio humanitario y para recibir luces que nos quieran dar los compatriotas.
El momento es de mucho dolor. Tenemos que hacer todos los esfuerzos a ver cómo liberamos a los compatriotas secuestrados, pero con el buen cuidado de que no nos falle la memoria. Durante 50 años hemos sufrido la tortura del secuestro de los terroristas. Por primera vez llevamos un período sostenido de cinco años combatiéndolos. Y a pesar de que falta mucho, hemos avanzado. Creo que eso es lo que no se puede poner a riesgo apreciados, compatriotas”.
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