TEXTO DEL FORO PÚBLICO URIBE–MONCAYO EN LA PLAZA DE BOLÍVAR
Bogotá, 2 ago (SNE). El siguiente es el texto del foro público liderado por el presidente Álvaro Uribe y el profesor Gustavo Moncayo, cumplido este jueves en la Plaza de Bolívar.
Presidente de la República, Álvaro Uribe Vélez: Voy a hacer unas referencias al diálogo que acaba de terminar aquí en la Plaza de Bolívar. Primero, ese diálogo fue filmado en su totalidad y el país lo puede conocer en extenso. A mí me parece importante para la democracia que el Presidente de la República hubiera llegado esta mañana, acompañado del Vicepresidente, del Comisionado, de algunos de los Ministros.
Si alguien quiere decir algo, puede venir aquí. Pero acabo de tener un diálogo de tres horas y también reclamo un espacio para referir esta experiencia a mis compatriotas.
Me parece importante haber venido en compañía del Vicepresidente, de algunos de los Ministros, del Alto Comisionado y de los compañeros de la Presidencia. Es un acto normal de la democracia de nuestros días. Además es normal en un Gobierno que ha mantenido una permanente disposición al diálogo popular.
Algunas personas decían que la reunión se debía hacer en la Casa de Nariño. Yo expresé: no, voy a la Plaza de Bolívar, este no es un pulso de vanidades ni un pulso de poder. Esta es una democracia donde lo que finalmente interesa es cumplir bien la tarea del servicio público.
Celebro algo bien importante: antes los protagonistas eran los delincuentes. Ahora se escucha a la voz de las víctimas. Ese es un cambio trascendental en la vida del país. Hemos pasado de un país que quisieron dominar los delincuentes, porque que eran los protagonistas de todas las horas, a un país que ahora escucha la voz de las víctimas. Es el segundo punto.
¿Cómo empieza el diálogo con el profesor Moncayo? Yo llegué con todo el respeto, con aprecio, con admiración a un colombiano que ha demostrado toda esa solidez espiritual y física. Un padre de familia adolorido, una víctima con dolor.
El profesor Moncayo me dijo unas cosas personales que comprendo. Le refuté con todo el respeto. Me dijo que yo debería repartir mi patrimonio. Le expliqué que tengo una empresa agropecuaria, que todo el mundo puede revisar. Toda mi familia tiene 1.060 hectáreas. Y le expresé que además se ha manejado con toda la responsabilidad social. Le expresé que no soy testaferro de nadie, no tengo testaferros, no tengo un dólar en el extranjero. Pocos presidentes se exponen a decir esto para que los rectifiquen.
Después me dijo el profesor Moncayo que yo estaba procediendo por venganza con las Farc, porque las Farc asesinaron a mi padre. Le expresé que sentía el dolor que han sentido tantas familias colombianas, el 50 por ciento de las familias colombianas que han sido víctimas de esta violencia. Le expresé que ese dolor no me privó de participar en la Comisión de Paz del Gobierno del presidente Betancur en mi departamento. Le expresé que si hubiera tenido ánimo de venganza, no habría aspirado al Senado, ni a la Gobernación de Antioquia, ni a la Presidencia de la República.
Le expresé que si hubiera tenido ánimo de venganza, en este Gobierno no se habría desmovilizado un solo guerrillero. En este Gobierno se han desmovilizado 43 mil integrantes de los grupos violentos: alrededor de 33 mil de los paramilitares y 10 mil de la guerrilla. Ahí está el proceso de desmovilización. El que quiera refutar puede venir. Le dejo el micrófono. Quien quiera refutar que venga aquí. Porque aquí vamos a practicar democracia y no gritos prefabricados. Venga. Dejen pasar a la señora. Porque aquí vamos a practicar democracia y no gritos ni consignas prefabricadas.
Déjenla pasar para que apenas termine esta intervención, con el mayor gusto le doy la palabra. Lo que no voy a permitir es que un discurso político nos deteriore la política de seguridad democrática. Eso es lo que no vamos a permitir. Y por eso si esta reunión hay que hacerla en toda esquina de la patria, en toda esquina de la patria la vamos a hacer.
Le expresé al profesor Moncayo que estoy en desacuerdo con la apreciación que él me dio, según la cual mientras haya pobreza hay secuestradores. Los delitos de los grupos terroristas lo que han hecho es agravar la situación social del país. Hicieron que el país fuera más pobre, que el país tuviera más desempleo y más dificultades. Ese es el logro de 40 años de acción del terrorismo.
Le dije: profesor, ¿entonces cuál es la opción? Él me dijo que la zona de despeje. Le dije que la zona de despeje no. Y lo dije con toda franqueza. Yo no podía conversar tres horas con él para engañarlo.
Miren: Pablo Emilio, el hijo del profesor Moncayo, fue secuestrado en Patascoy, todavía en el Gobierno del presidente Samper en 1997. Tuvieron todo el año 98. Y después tuvieron casi cuatro años de zona de despeje. El mismo profesor Moncayo nos contó esta mañana que fue muchas veces a la zona de despeje del Caguán. Y le pregunté: ¿Qué le dijeron? ¿Por qué tanto tiempo y no lo liberaron? Le dije: si tuvieron esa zona de despeje tanto tiempo y no lo liberaron, ¿por qué me van a exigir una zona de despeje? Le dije: profesor, la zona de despeje lo único que hace es maltratar a la gente que vive en esa zona. ¿Por qué le vamos a imponer una zona de despeje a los compatriotas de Pradera y Florida? Le dije: Profesor, la zona de despeje lo único que hace es servir de guarida de la delincuencia.
Para lo único que sirve la zona de despeje es para que la delincuencia eluda la acción de la Fuerza Pública. Le dije: profesor, le quiero hablar con toda franqueza, pero lo que no puedo hacer es engañarlo. El se puso en algún momento muy disgustado conmigo. Le dije: profesor, yo he procedido con toda franqueza, pero con todo respeto. Me dijo que era un irrespeto que le negara la zona de despeje.
Yo no puedo aceptar la zona de despeje. Y lo quiero decir aquí, de cara al pueblo colombiano: yo no le entrego un milímetro cuadrado del país a la delincuencia. Antes hay que rescatar todo el país. Es que el país vivió despejado muchos años. Por eso se lo tomaron las guerrillas y los paramilitares. Y ahora que lo estamos rescatando, no podemos volver atrás a despejarlo.
Por eso me preocupa que ahora se anuncia por quien presidía el Gobierno en el 97, cuando se empezaron a presentar todos estos secuestros masivos de la Fuerza Pública, la presentación de un proyecto de ley para obligar al actual Presidente a hacer lo que los terroristas quieran. Que los que le entregaron el país al terrorismo, por lo menos no se atraviesen ahora en el proceso nuestro de recuperar el país para la democracia y para el pueblo.
Le propuse dos opciones. Me dijeron que van a estudiar esas opciones, que no se comprometen con ellas. Le dije: profesor, tengo dos puntos que no puedo negociar con ellos. Primero, no hay zona de despeje. Y segundo, aquellos guerrilleros que llegaren a salir de la cárcel, deben salir no a reintegrarse al secuestro ni al asesinato, sino a estar viviendo en paz con la Constitución y con la Ley. Al profesor Moncayo inicialmente esto le pareció inviable, pero después me dijo que estudiarían las propuestas. He propuesto esas dos opciones. Profesor, si quiere hablar, con el mayor gusto.
Profesor Gustavo Moncayo: Me gustaría que ustedes escucharan al señor Presidente. Pienso que esto es lo más saludable para el pueblo colombiano. Hemos tenido un diálogo con el señor Presidente y pienso que es fundamental lo que he dicho: siempre debe haber un diálogo. A través del diálogo se puede llegar a buscar muchas alternativas de solución. Esa es la forma como lo estoy proponiendo: debe haber un diálogo.
Hoy hemos tenido la primera reunión. Pienso que esto va a continuar. Vamos a seguir dialogando, porque el proceso de paz aquí en Colombia no es de la noche a la mañana. Vamos a seguir trabajando. Se han llegado a unos puntos. El señor Presidente ha hecho unas dos propuestas. No soy yo quien las puede aceptar. Esas propuestas tienen que explicarlas en el momento, para que las Farc se pronuncien. Yo únicamente soy un elemento, un engranaje, dentro de toda esta dinámica. Ella se ha ido dando poco a poco. En ningún momento he querido ser protagonista de nada.
No buscamos ninguna plataforma política para nada, ni tampoco he estado orientado por ningún político ni por nadie. En mi criterio, son diez años de sufrimientos que llevo a cuestas. Diez años en que se me están yendo la vida. Y tal vez no alcance a abrazar a mis seres queridos, a mi hijo, fundamentalmente a todos los secuestrados, porque esto se está promulgando tanto, que me duele en el alma.
Estoy dispuesto a todo si no hay ese acercamiento. Ya hemos logrado por lo menos hablar con el Presidente. Vamos a ver la contraparte qué nos dice: si aceptan la propuesta o qué propuestas hay diferentes a ella. Lo importante es que no dejemos morir a nuestros seres queridos allá en las selvas. Ellos merecen vivir. Y pienso que el Señor puede darnos mucha sabiduría. La sabiduría que el Señor le otorga al señor Presidente, la sabiduría que les dará a los guerrilleros y la sabiduría que nos dará al pueblo colombiano también, para poder ser partícipes o copartícipes de todo este proceso.
Pienso que aquí debemos unir todos los esfuerzos, tanto del pueblo como del Gobierno, como de los familiares, como de la misma guerrilla. Y buscar otras alternativas de apoyo, como el apoyo internacional. Ese es un trabajo a largo plazo, a futuro. Pero lo más inmediato sería el acuerdo humanitario para que nuestros seres queridos vuelvan sanos y salvos.
Quiero agradecer al Presidente que se haya dignado aceptar humildemente la invitación a mi cambuche o mi choza. Es un gesto muy noble de él. Me siento orgulloso de haberlo recibido en mi dulce hogar. Aquí en la Plaza de Bolívar vamos a continuar con las personas, los familiares de los secuestrados. Mientras que no se dé el acuerdo humanitario y nosotros no recibamos a nuestros seres queridos, vamos a permanecer aquí en la Plaza de Bolívar. Muchas gracias a todos ustedes.
Presidente de la República: Gracias, profesor. ¿Usted, señora, quiere decir algo?
Estudiante de ciencias políticas: Gracias, señor Presidente. Le agradezco la oportunidad de participar en el proceso democrático de este país. Soy estudiante de ciencias políticas. Mi voz es la voz del pueblo. Usted dice que se han visto resultados. Lo que veo es que le estamos vendiendo el país a los Estados Unidos, a los extranjeros. El país sigue siendo tan pobre como lo ha sido siempre. La gente se sigue muriendo de hambre. No estamos invirtiendo en educación. Estamos invirtiendo en armas. Somos uno de los 20 países más ricos en armamento. ¿Dónde están los resultados de las fumigaciones? ¿Dónde están los resultados de la inversión social?
Aquí en la ciudad somos unos privilegiados. Yo tengo la fortuna de poder estudiar ciencias políticas en el extranjero. Y la visión del país desde afuera no podría ser peor realmente. Así que explíqueme por qué estamos invirtiendo tanto en armas.
Presidente de la República: Señora, entonces le voy a explicar. Es que los que gritan es porque quieren evitar el debate. No engañemos a los colombianos con gritos. Convenzamos a los colombianos con argumentos.
Mire, muy respetada estudiante: usted dice que estamos vendiendo el país a los Estados Unidos. Le voy a decir cuántos acuerdos de comercio ha hecho este gobierno. Al que dijo títere de los gringos, le respondo.
Primer acuerdo: Comunidad Andina y Mercosur, con los países del sur. Segundo acuerdo: con Chile. Tercer acuerdo: estamos desmontando las barreras de inversión con Perú. Estamos negociando con Europa. Estamos adelantando un proceso de negociación con Canadá. Estamos buscando los acuerdos de protección de inversiones con China y con India. Oiga el que dijo: títere de los gringos. Hicimos acuerdo de comercio con Cuba.
Todo esto se ha venido haciendo simultáneamente. Déjeme, tomo nota de lo que usted dijo. Es que ustedes tienen que ser más reflexivos. Sobre todo cuando se es estudiante universitario, hay que profundizar más y manejar las cosas menos con la consigna. Hemos aumentado más la inversión en educación y salud, que la inversión en las Fuerzas Militares. Eso sí que es bien importante.
Cuando llegué a la Presidencia, teníamos alrededor del 85 por ciento de cobertura en educación básica. Tenemos el 92 por ciento y vamos para el ciento por ciento. No estamos en el paraíso, pero estamos mejorando.
Esta ciudad, Bogotá, cuya administración está aquí al frente, en nuestro Gobierno, que ha recuperado la confianza en Colombia, esta ciudad de Bogotá ha visto crecer sus ingresos en un 40 por ciento. En ausencia de ello, no habrían podido financiar los programas sociales. Y ese incremento de ingresos se debe a que nuestro Gobierno ha construido confianza en Colombia.
Teníamos una pobreza del 60 por ciento. Todavía está muy alta. Pero empezó a descender. Los mismos que midieron el 60, ya el año pasado midieron el 45. Y estamos trabajando afanosamente para poderla reducir al final de este Gobierno al 35.
Estamos logrando millón y medio de Familias en Acción. Hemos aumentado de 6 millones a más de 10 millones la cobertura de Bienestar Familiar. Y de un millón a más de cuatro millones la cobertura del Sena.
Usted, que es estudiante universitaria: nosotros hemos aumentado los créditos del Icetex de 68 mil a casi 200 mil. Y vamos para 350 mil estudiantes financiados por el Icetex.
En este Gobierno se ha hecho el mayor esfuerzo que registra la historia para darles crédito a los microempresarios pobres de Colombia. En el primer Gobierno nuestro les llegó crédito a millón 800 mil familias. En este segundo estamos buscando llegarles con crédito a cinco millones de familias.
Falta mucho, no estamos en un paraíso, pero se están haciendo estos esfuerzos todos los días.
Y una cosa que no comparto y se lo decía respetuosamente al profesor Moncayo esta mañana, porque la franqueza hace parte del respeto. Yo no comparto decir que la seguridad democrática es violencia. La seguridad democrática lo que está haciendo es recuperando la vigencia de la Constitución en Colombia. Es recuperando un país que se había perdido a manos de guerrillas y paramilitares.
Y lo que sí pueden saber mis compatriotas es que durante este período en el cual ejerzo la Presidencia de la República, todos los días se seguirá haciendo un esfuerzo para recuperar plenamente la seguridad en nuestro país. Para tener un país sin guerrilla, sin paramilitares, sin narcotráfico, sin corrupción. En eso no va a haber transacción.
Ustedes dicen: las fumigaciones. Por favor, los estudiantes deben enterarse. Este país, de acuerdo con las últimas mediciones, pudo tener cerca de 300 mil hectáreas en coca y amapola. Ha habido dos mediciones recientes. Una de Naciones Unidas, que dice que son 79 mil. Y otra de los Estados Unidos, que dice que son 159 mil.
Yo no hice el Plan Colombia, pero lo he apoyado. ¿Saben qué gobierno introdujo la reforma de entrar a erradicar manualmente? Este Gobierno. En el año 2005 introdujimos la erradicación manual. En ese año erradicamos 31.200 hectáreas. El año pasado 42 mil – 43 mil. Este año la primera meta era erradicar manualmente 50 mil. Y vamos a ver si con otros esfuerzos eso se puede subir a 70 mil.
Esta mañana, a tiempo que le decía al profesor Moncayo que yo no podía aceptar el despeje, traje dos propuestas. Quiero referirme a ellas.
Primera propuesta: el Gobierno está dispuesto a liberar a personas de las Farc que están en las cárceles, si las Farc liberan a los secuestrados.
Esa propuesta la expresé también en los siguientes términos: me preguntaron en la carpa donde está el profesor Moncayo: ¿liberaría a cualquiera). Y dije: sí, pero con un compromiso. Por ejemplo, yo no puedo traer a Sonia ni a Simón Trinidad, que están en los Estados Unidos. Yo los extradité y asumo esa responsabilidad. Yo liberaría a los que están en Colombia. A todos, no. Y esto hay que hablarlo con toda claridad. Y por eso es muy importante responder ante el pueblo, para que no haya interpretaciones ni distorsiones.
Liberaría a guerrilleros a cambio de que liberen a los secuestrados, con la condición de que no se reincorporen al asesinato ni al secuestro. ¿Por qué? ¿Recuerdan cuando en el pasado liberaron a unos guerrilleros? A los tres días salían en la televisión de uniforme guerrillero, con actitudes arrogantes, blandiendo fusiles. Eso no contribuye a la paz.
Nosotros estamos dispuestos a liberar a unos guerrilleros y a que salgan de la cárcel con el compromiso de no reintegrarse ni al secuestro ni al asesinato.
He oído, a lo largo de estos días, que el canje humanitario sería un peldaño hacia la paz. Si se quiere la paz a través del canje humanitario, lo lógico es que aquellos que se liberen de la cárcel no vuelvan a la violencia. Las cosas necesitan lógica.
Primero me contestaron que esa propuesta no, que el despeje. Después me dijo el Profesor que la iban a estudiar, que la iban a transmitir.
Miren la segunda propuesta: si las Farc liberan a los secuestrados, con participación de la comunidad internacional el Gobierno acepta una zona de encuentro para pactar la paz en 90 días con las Farc.
Aquí hay firmeza, pero aquí no están cerradas las puertas de la paz. Este Gobierno tiene tanta firmeza para enfrentar a quienes persisten en el terrorismo, como apertura para buscar la paz.
Esta mañana llevé a la carpa del profesor Moncayo esas dos propuestas. Y agregué esto: a lo largo de estos meses, a lo largo de estos cinco años, hemos dado muchos pasos.
Es que preparemos las elecciones de octubre y las del 2010 no con gritos para favorecer a las Farc, sino con argumentos para convencer al pueblo colombiano. No utilicemos el dolor para hacer política de inquina.
Hay que recordar lo que ha cedido el Gobierno en estos años. Hay que recordar que cuando llegué a la Presidencia, el 30 por ciento de este país estaba en directa usurpación por parte de guerrillas y paramilitares. No estamos en un paraíso, pero cómo lo hemos recuperado.
No se ofusquen tanto por el debate electoral de octubre. No se ofusquen tanto porque el Presidente le dé la cara al pueblo, para evitar que sean las mentiras y las distorsiones las que desorienten al pueblo. No se ofusquen tanto porque le damos la cara al pueblo.
Cuando empecé el ejercicio presidencial, dije que, como lo había dicho en campaña, en un gobierno presidido por mí no habría canje humanitario, a no ser que se presentara el inicio de un nuevo proceso de paz acompañado de cese de hostilidades.
Me reuní con las familias, con la Iglesia, con el Presidente de Francia, con el Secretario de las Naciones Unidas, y en aras del acuerdo humanitario cambié de posición: acepté un acuerdo humanitario desvinculado de un proceso de paz. El ex Presidente López, recientemente fallecido, dijo que quería ser facilitador, que exigía hacerlo independiente del Gobierno. Y el Gobierno autorizó. El ex Presidente Samper dijo que quería ser facilitador y el Gobierno autorizó. Se autorizó un facilitador de Naciones Unidas, que estuvo mucho tiempo aquí, hasta cuando quisieron. Y hemos autorizado a ciudadanos en representación de Francia, de Suiza, en representación de España, para que sean facilitadores.
Hace dos años esos facilitadores europeos propusieron una zona de encuentro en la cordillera central vallecaucana. El gobierno la aceptó. Las Farc primero dijeron que no habían recibido la propuesta y después, como siempre, mintieron. Después dijeron que era que no la aceptaban.
Nosotros primero liberamos a 27 personas de las Farc. Hace tres meses llamé al ministro Holguín y al Comisionado y les dije: voy a hacer un gesto humanitario, voy a liberar a un número grande de prisioneros de las Farc unilateralmente. Y me dijeron: eso no sirvió hace dos años. Y le dije al Comisionado: vamos a insistir, y vamos a insistir ahora cuando estamos lejos de las elecciones de octubre, y mucho más lejos de las elecciones del 2010, para que no se diga que fue por oportunismo electoral. Porque nada de esto puede ser por oportunismo electoral sino por convicción.
Y he venido esta mañana a reunirme con el profesor Moncayo, con respeto por él, con consideración por su dolor de padre y de víctima, con espíritu democrático, pero también con respeto a mis convicciones, a lo que creo conveniente para los bienes superiores del país.
Hace unos meses uno de los delegados europeos llamó a decir que habían logrado un acuerdo con las Farc, que iban a liberar a unos de los secuestrados, que necesitábamos hacer una movilización de tropa para dejar libre un corredor de movilidad en el Valle del Cauca. Lo hicimos. Quedaron mal, mintieron, engañaron. Después les dijeron a esos delegados europeos que había sido un mal entendido.
Miren: liberé a 150. De esos 150, todavía hay 108 que están en proceso. A pesar de que las Farc asesinaron a los diputados, no he frustrado este proceso. Sigue para adelante, para liberar a esos 150.
A pedido del Presidente de Francia, liberamos a Rodrigo Granda. Conversaba con él Luis Carlos Restrepo, el Alto Comisionado de Paz, en la cárcel de La Dorada. Y me llama y me dice: Rodrigo Granda expresa que no se desmoviliza las Farc. Le pregunté: ¿volverá al secuestro y el asesinato? Granda le dijo a Luis Carlos Restrepo que él no había estado en el secuestro ni en el asesinato, que era un canciller, que por ende él no podía volver a aquello en lo que nunca había estado. Etonces le dije a Luis Carlos Restrepo: no importa que no se desmovilice de las Farc. Desde que no vuelva al secuestro, desde que no vuelva al asesinato, no importa que no se desmovilice de las Farc. Lo liberamos. Nuestro pedido es que sea gestor de paz. Lo liberamos.
¿Qué pago nos dio la guerrilla? Asesinar a los diputados. Y han mentido. Miren cómo han mentido: primero los asesinaron el 18 de junio. Hoy estamos a 2 de agosto. Produjeron un comunicado el 23 de junio. Solamente lo hicieron público, para hacer un show con Europa, al amanecer del 28 de junio. Y hoy es 2 de agosto y todavía no han devuelto los cadáveres de los diputados. Porque quieren consumar la mentira. Porque ellos saben que mientras más se demoren en entregar los cadáveres de los diputados, más difícil será el examen pericial forense para identificar plenamente la modalidad del asesinato.
Ustedes saben que cuando el Gobierno hizo un operativo para rescatar al Gobernador de Antioquia, al ex ministro Gilberto Echeverri, y que en ese operativo las Farc los asesinó, el Gobierno no le mintió al país, Le dijo que había hecho el operativo.
Si yo hubiera hecho un operativo, el operativo del cual hablaban las Farc, el operativo que según la mentira de las Farc habría desencadenado el asesinato de los diputados, el país lo habría sabido. Después, como se vieron cogidos en la mentira, salieron con otra mentira. Salieron con la mentira de que yo había mandado unos mercenarios israelitas, unos mercenarios británicos, a rescatar a los diputados. Falso de toda falsedad
¿Por qué no han contestado a las pruebas que el DAS presentó el sábado? Unas pruebas judicializadas, donde aparece que un individuo de las Farc dio la orden de que asesinaran a los diputados. ¿Si era verdad su hipótesis, su mentira, de que habían muerto en un operativo militar ordenado por el Presidente, por qué no entregaron directamente, inmediatamente, los cadáveres, para que se comprobara la culpa del Presidente?
¿Si hubiera sido verdad la otra mentira, la de que los diputados murieron porque hubo un enfrentamiento con unos mercenarios israelitas y británicos que mandó el Presidente, por qué si esa mentira era verdad, por qué no entregaron de inmediato los cadáveres, para que se hubiera comprobado la culpa del Presidente?
Aquí (y lo decía esta mañana en esta carpa), lo que no podemos es igualar al Gobierno de la democracia con los jefes del terrorismo.
Repito: allá están en la cárcel. Hace cinco años al único que le decían paramilitar era a mí por razones políticas, pero se morían de miedo de decirle “paramilitar” a los paramilitares que había creado las Farc, que había tolerado el Gobierno. Este es el primer gobierno que ha enfrentado al paramilitarismo. Este es el primer gobierno que puede decir que los tiene en la cárcel. Por eso este gobierno después de cinco años puede dar la cara a los colombianos, en cualquier parte del país y del mundo.
Que la mesa que va a crearse en la carpa del profesor Moncayo funcione. El Gobierno, a través del Alto Comisionado, estará atento a dialogar tantas veces como sea necesario.
A pesar de que asesinaron a los diputados y no devuelven los cadáveres, a pesar de que no puedo aceptar zonas de despeje, he traído dos propuestas. Las repito. Porque uno siempre está buscando opciones para los intereses superiores del país, del pueblo.
Una propuesta: si las Farc aceptan liberar a los secuestrados, el Gobierno liberará a guerrilleros. No a todos. Liberará a guerrilleros en las cárceles de Colombia. Respondí una pregunta. Me dijeron: ¿a cualquiera? Dije: a cualquiera sí, pero con la condición de que sean los que están en las cárceles de Colombia, porque yo no puedo entrar a la justicia de otro país, donde hemos extraditado a Sonia y a Simón Trinidad.
Y con otra condición: que aquellos que salgan de la cárcel, salgan con el compromiso de no volver al asesinato, de no volver al secuestro.
Y he traído una segunda propuesta para que la estudien, para que la tramiten. Una segunda propuesta: si las Farc liberan a los secuestrados, el Gobierno está dispuesto a acordar una zona de encuentro para que la paz se firme en 90 días. Esas son las dos propuestas que he dejado esta mañana a los compatriotas que estaban en estas carpas.
Profesor, si quiere decir algo, lo escuchamos.
Profesor Gustavo Moncayo: Pienso que aquí llevaríamos todo el tiempo debatiendo sobre si se hizo o no se hizo. Tristemente, nuestros hijos, nuestros seres queridos, continúan allá en la selva. Por más cosas que se hayan hecho, siguen ellos secuestrados. Y nosotros estamos en medio de ese juego, de ese juego politiquero entre el Gobierno y las Farc. Y eso me duele.
Me duele porque nosotros hemos sido tal vez la pelota del juego, donde han sacado mayor provecho posible. Yo le hacía la observación al Presidente: mire, la presencia del Estado no necesariamente se debe a la Fuerza Publica. Un maestro es presencia del Estado aquí y en cualquier parte. Una enfermera es presencia del Estado. Cualquier persona que tenga un cargo político o público es presencia del Estado en cualquier parte.
Y como docente, nosotros enseñamos los principios, los valores. Nosotros enseñamos a nuestros estudiantes el respeto. Pero tristemente en menos de un año le cambian esa mentalidad, los convierten en soldados profesionales, en policías. Y nosotros ese mensaje que les enseñamos a respetar cuando les dicen: aquí tienen que aprender a disparar al blanco. Y el blanco es enseñarle a matar y eso es lo que no comparto.
Le decía al señor Presidente: qué bueno sería todo lo que se invierte en guerra, que se lo invierta en lo social. Y qué lindo que se invirtiera por ejemplo en crear empleo, porque aquí la tasa de empleo supuestamente está mejor. Pero si vamos a la realidad, encontramos mucha problemática social.
En el hospital en Girardot, 27 personas me decían: llevamos ya once meses sin sueldo. Y cuando nosotros hacemos una huelga, inmediatamente llega la Policía y nos da garrote aquí y nos dispersan. Y eso no es. Entonces hablé con el comandante, con el mayor y le dije: mire, mayor, qué bueno sería que usted escuche a estas personas. Ellos tienen un problema. No tienen sueldo durante ocho o nueve meses. Y sumado a ello pertenecen a unas cooperativas que le sacan el 50 por ciento de su salario. Decía la señora: nosotros nos ganamos 930 mil pesos y nos pagan 420 mil pesos.
¿Entonces qué estamos haciendo nosotros? Hablamos de empleo, pero cada quien abusa. Entonces le decía al señor mayor: ¿en lugar de dispersarnos con gases lacrimógenos y todo eso, por qué no les dicen a esas personas que están sufriendo, se unen al pueblo y luchan, y dejan que el Presidente vaya y les solucione el problema? Pero no así como lo hacen. Caminan por un carril, mientras que por el otro carril siguen los camiones y la requisa pasa por un lado. Y ahí no hay ningún problema.
Dicen: hay derecho a huelga. Claro que hay derecho a huelga, pero solamente por aquí por este sitio transiten. Mientras no interfieran al público, mientras no interfieran en el transporte, mientras no interfieran en el comercio, hagan las huelgas que quieran.
Y entonces el pueblo mantiene arrodillado, humillado, y eso es lo que duele. Yo sí invitó al Presidente que cuando haya problemática social, no se invite a la Fuerza Pública a mantenernos ahí acorralados. Que se dé la posibilidad de que haya personas que expresen lo que se siente, lo que se vive, y que haya soluciones. Pero que no se mienta al país.
El Presidente acaba de decir que ha liberado tantos guerrilleros. ¿Pero las Farc pidieron a unos guerrilleros? No los ha pedido. ¿Entonces para qué sirve un gesto de estos? No sirve. Eso no nos sirve para la paz aquí en Colombia. Liberó a Granda. Granda no es ningún representante de la guerrilla. Lo pidió el Presidente de Francia. Pero la guerrilla en ningún momento han dicho: libérenme a Granda para que haya paz en Colombia. No ha habido nada.
Entonces no estamos sintonizados en lo que queremos. Yo invito al Presidente y le vuelvo a insistir: nosotros estamos ahí en medio de ese juego. Que hay despeje, que no haya despeje. Démosle otro nombre, otra denominación: sitio de encuentro. Y los padres de familia, todas las personas, nos iríamos allá a servirles de garantes para el proceso, para que haya por fin el acuerdo humanitario y nuestros seres queridos vuelvan sanos y salvos, y no nos los entreguen como los diputados del Valle.
¿De qué sirve en el momento traer la mejor tecnología para ver quién disparó la bala? ¿De qué sirve? Una vez sacado el ojo, ya no sirve Santa Lucía.
Cuando se pudo hacer las cosas, estuvimos a punto. El 2 de septiembre del año pasado nos reunieron por allá, en la Quinta de San Pedro, y él iba dar ya el visto bueno para el despeje y para el acuerdo humanitario. Pero porque un periodista, alguien, sacó la ‘chiva’, al día siguiente llega el señor Comisionado de Paz y nos dice: el señor Presidente está un poquito enojado con ustedes, porque sacaron la chiva y no habrá despeje. Y ahí seguimos nosotros sufriendo. Entonces que no se nos mienta al país.
El 21 de octubre, ante el falso atentado en el Cantón Norte, el Presidente sale aquí al público y dice: vamos a acabar con esos bandidos y vamos acabar con todos ellos. Y entonces lanza esa puñalada certera a cada uno de los corazones de los familiares. Eso es un morir para nosotros. Yo decidí tomar la iniciativa de venir a protestar con mis cadenas. Estas cadenas son contra el Presidente, porque él no es el dueño de una vida para decir: vayan rescaten. No es el Presidente el Dios de la vida.
Y eso me duele a mí. Me duele muchísimo, porque un secuestrado está indefenso. Un secuestrado no puede defenderse. Entonces si llega el avión fantasma… Lo puede testificar Pinchao: cuando llegaban, ellos tenían que esconderse. Cuando el avión fantasma, los mismos compañeros polícías y soldados llegaban a tratar de rescatarlos, ellos tenían que encomendarse a todos los santos para que ninguna de esas balas les tocara.
¿Y por qué tenemos que esperar nosotros que a nuestros hijos no los entreguen como los diputados del Valle? Quien haya disparado las balas ya no importa. Lo importante es ahora en vida, hermanos. Y yo si invito al Presidente: si hay que hacer algo por los colombianos, hagámoslo, pero no interpongamos tantos peros.
Pienso que esto no es de caprichos. El Presidente hoy tuvo la posibilidad de mirar las lágrimas de cada una de las madres que estaban ahí conmigo. Ese sufrimiento tan grande y esa tristeza tan grande de nuestros secuestrados y de saber que aquí nos siguen mangoneando. A nosotros nos siguen mintiendo. Y eso es lo que duele.
Miren: llevamos 10 años, ¿pero qué hemos logrado? Nada. El mismo discurso del Presidente. La propuesta de él es la misma propuesta y no va a nada. El mismo discurso de las Farc y no hay nada. Y aquí estamos nosotros inmersos en medio de los dos, que no son capaces de decir: bueno, vamos hacer algo por Colombia, vamos a liberar a nuestros seres queridos.
En esa propuesta, por ejemplo, el Presidente dice: quiero que los de las Farc que sean liberados no vuelvan a delinquir. Eso no viene al caso, porque ahí no estamos hablando de una reinserción. Cuando hablemos de reinserción, entonces sí se tiene que decir: bueno, yo me reinserto y no voy a delinquir más. Pero de eso no estamos hablando. Estamos hablando de humanidad aquí.
Y yo voy a permanecer aquí, en mi carpa, en mi cambuche, como quieran llamarlo. Voy a insistir hasta que haya el acuerdo humanitario. Y si hay necesidad de irnos a la zona de despeje, haya estaremos todos los padres de familias. Y espero que el pueblo colombiano también nos acompañe para que le de garantía a todo proceso allá. Para que no digan que se nos van a burlar de nosotros.
Yo los invito. Ustedes son el pueblo grande que nos han acompañado durante todas las marchas. Qué lindo que digan: vamos a Florida y Pradera, y allá vamos a colocar nuestras viviendas y vamos hacer que se cristalice el acuerdo humanitario. Pero ese sería el respaldo que obtendríamos del pueblo colombiano, en vista de que ya no hay condiciones aquí.
De todas maneras, nosotros seguimos ahí, a la expectativa de todo lo que pueda suceder. Vamos a seguir insistiendo, señor Presidente, en que hay necesidad de reunirse en un sitio a dialogar. No es lanzar protestas por lanzar protestas. Debe sentarse en la mesa y decir: ¿qué proponen ustedes y qué proponemos nosotros y cómo llegar a un consenso? Porque si usted nos lanza una propuesta, ¿a nosotros quién nos garantiza que la guerrilla acepte esa propuesta? Nadie nos garantiza nada.
Qué bueno sería que el señor Comisionado de Paz o alguien que designen, para que busquen un sitio y se reúna con la guerrilla y miren qué hay de posibilidad para que haya ese encuentro y qué propuestas hay de parte y parte. Y si se llega a un acuerdo, pues bienvenido sea en aras de la paz.
De todas maneras, los invito, colombianos, para que manejemos la temática del dialogo. Creo que a través del diálogo es como podemos conseguirlo todo. Y ojalá que puedan entenderse las dos partes. Que entren a mediar la Iglesia, los países. Todas las personas que puedan mediar en este proceso, bienvenidas sean.
Yo les agradezco. Voy a estar aquí en el cambuche o en las carpas, como lo quieran llamar. Ahí voy a estar pendiente con algunas de las familias que han dicho: ahí vamos a estar hasta que se dé el acuerdo humanitario. Y si hay necesidad de estarnos todo el tiempo, hemos esperado más de nueve años. Más de nueve años de sufrimiento, de dolor. Nueve años en que se nos está yendo la vida. Y continuamos todavía con la misma intransigencia por parte y parte.
A ustedes les agradezco. Muchísimas gracias. Gracias, Presidente, y a todos los que nos han recibido.
Presidente de la República: Profesor, lo he escuchado con todo respeto. Quisiera tener la oportunidad de que me escuche. Primero, profesor, esta mañana le expresé que me dirigía a usted con todo el respeto a un padre de familia, a una víctima, a un colombiano, que ha hecho un enorme esfuerzo físico y espiritual, y que tiene dolor por el secuestro de su hijo. He procedido con el mayor respeto, profesor, y mi respeto será inalterable.
Segundo: me parece, profesor, déjeme discrepar, que usted no puede seguir igualando al Gobierno con las Farc. Una cosa son los terroristas, otra cosa son las instituciones democráticas.
El tercer punto: los mediadores. Hemos autorizado desde hace mucho tiempo a la Iglesia, a ex presidentes, a dos personas representantes de España, de Francia y de Suiza, permanentemente. El Comisionado ha sido autorizado desde hace mucho tiempo para que en el momento que se pueda, que lo acepten las Farc, tenga un diálogo directo con ellos. Quiero aclararle eso, profesor Moncayo.
Me extraña. Porque esta mañana, después de que usted me dijo unas cosas personales, frente a las cuales reaccioné con toda paciencia, después que dijo que el no despeje era una ofensa, usted dijo, al salir yo de la carpa, que si bien no compartía las propuestas, porque usted no podía aceptarlas, le parecía bien que el Gobierno hubiera hecho estas propuestas y que estas propuestas se estudiaran.
Le ruego no descalificarlas. Las repito al país. El Gobierno, por múltiples razones que ha repetido, no acepta el despeje, tampoco acepta que salgan guerrilleros de las cárceles para reincorporase al asesinato, al secuestro.
El profesor Moncayo dice que esto no es una reinserción sino un acuerdo humanitario. Quiero recordar que a lo largo de estos días se ha dicho que el acuerdo humanitario es un acuerdo hacia la paz. Entonces si es un camino hacia la paz, no puede ser una vía para que la gente salga de la cárcel y se reintegre a secuestrar y a asesinar.
Así como he puesto esas condiciones, he ofrecido esta mañana dos opciones. Primera opción: el Gobierno soltará a presos de las cárceles colombianas, sin restricción, a una u otra persona, con prudencia en el número, siempre y cuando no involucre a personas que están a cargo de la justicia de otros países, y siempre y cuando aquellos que salgan de la cárcel se comprometan a no reintegrarse al secuestro, al asesinato. Esto a cambio de que las Farc liberen a los secuestrados.
Segunda propuesta: si las Farc liberan a los secuestrados, el Gobierno está de acuerdo con definir una zona de encuentro, para que en 90 días se firme la paz. Aquí lo que hay que definir es si queremos la paz, o si simplemente queremos que las Farc sigan martirizando al pueblo colombiano.
Una tercera propuesta que se le hizo al profesor Moncayo, es que el Gobierno sugiere que en el momento que él lo estime y si lo encuentra conveniente, viaje a Cuba y se reúna allí con Rodrigo Granda.
No puede ser que todo esto simplemente se descarte. Porque lo que sí no puedo es aceptar es zona de despeje. Puede haber toda la presión que quieran, pero en este Gobierno no hay zona de despeje. Este país dejó que creciera tanto el terrorismo, por falta de firmeza. Y le pido a Dios que nos dé luces, pero que nos vaya a dejar llegar a la debilidad.
Espero que cuando me dicen paramilitar a mí, no sea con el ánimo de que imperen las Farc en Colombia. ¿Paramilitar el Presidente que ha acabado los paramilitares, cuando hace cinco años entre guerrillas y paramilitares se iban a tomar el país? Este es el único Gobierno que ha venido recuperando la seguridad.
Hablemos del secuestro. Aquí secuestraban a más de 3 mil personas por año. En el primer semestre secuestraron 100 – 107.
¿Qué quieren? ¿Que el Gobierno siga firme para eliminar el secuestro, o que revivamos las posibilidades de los secuestros masivos a Colombia? Ese es un tema que hay que someterlo al escrutinio popular. Si nosotros nos ablandamos y permitimos que se cumpla la voluntad de los secuestradores, lo que hacemos es revivir en el país el imperio del secuestro. No hemos ganado a los secuestradores, pero les vamos ganando. Y si perseveramos, les vamos a ganar. Por eso no podemos aflojar.
Dice el profesor Moncayo que aquí hay un juego politiquero entre las Farc y el Gobierno. Por Dios. Con todo el respeto, no se puede nivelar la institución legítima con el terrorismo.
Dice el profesor Moncayo que la presencia del Estado tiene que ser diferente a los soldados. Justamente porque no había presencia de soldados y policías, porque no había preocupación por la seguridad, al país se lo habían tomado guerrilla y paramilitares.
¿Qué quieren? Refrésquense la cabeza, no se ofusquen tanto, debatan, griten menos y argumenten más. No crean que van a ganar las elecciones con insultos al Presidente. Prepárense para dar este debate en todas las esquinas de Colombia, que yo estoy preparado.
Aquí lo que hay que escoger es si permitimos que los campos y las ciudades de Colombia los domine la guerrilla, los domine el paramilitarismo, o si logramos que el Estado, con la Fuerza Pública, pueda recuperar la tranquilidad para todos los colombianos.
Por eso este Gobierno ha dicho: es la hora de la institución democrática para desalojar de Colombia al terrorismo.
El orden público no se excluye con lo social. Espero que cuando me dicen paramilitar a mí, no sea porque quieren el triunfo de la guerrilla. Comprendo que aquí se enojaron muchos que veían a la guerrilla en el Congreso y en la Casa de Nariño. Se enojaron porque llegó un Gobierno firme que trancó la guerrilla. Un Gobierno firme que le frenó a la guerrilla la toma violenta del poder.
Miren: se necesita la política de orden público y la política social. Van de la mano. Si no hay política de orden público, no hay inversión, no prospera el país. Y si el país no prospera, se carecerá de recursos para la educación, para la salud. Hay que llevar de la mano la una y la otra. Aquí estamos buscando la seguridad y también estamos buscando la plena cobertura en educación. Nosotros aspiramos a que este país, que ya ha logrado un 92 por ciento en cobertura en educación básica, pueda llegar a un ciento por ciento.
Ay con las manifestaciones de ustedes. Si ustedes, que son tan demócratas, permitieran voces disidentes. ¿Ustedes son manifestantes o son saboteadores? ¿Ustedes tienen ideas o gritos de rabia? ¿Ustedes tienen argumentos para ayudar a la nación, o simplemente tienen vociferación para abrirle el camino a la guerrilla?
Aquí había faltado la fortaleza que hoy sobra. Y como también tenemos fortaleza espiritual, fortaleza mental y fortaleza física, por eso acudimos a la Plaza de Bolívar a decir que necesitamos por igual seguridad y política social.
Que no me vengan a decir a mí que no haya soldados y policías sino sólo maestros. Porque cuando no hay soldados ni policías, las guerrillas y los paramilitares no permiten que las escuelas funcionen, como se vio en Colombia durante 40 años.
Este Gobierno ha sido tan firme con los violentos, como respetuoso con la protesta. Hace pocos días a esta Plaza de Bolívar llegaron centenares de miles de manifestantes engañados, y el Gobierno respetó esa protesta. Vinieron a decir que el Gobierno les iba a quitar el dinero a las escuelas para llevarlo a la guerra. Falso de toda falsedad. Vinieron a decir que el Gobierno le iba quitar el dinero a la salud para llevarlo a la guerra. Falso de toda falsedad.
Es un Gobierno que ha demostrado que va a ser capaz de lograr plena cobertura en régimen subsidiado de salud. Hablan del Hospital de Girardot. Como en tantas partes del país. Politiquería de departamentos y municipios y excesos sindicales habían quebrado a los hospitales. Hemos recuperado 200 hospitales y seguimos en la tarea de recuperarlos a todos.
Nosotros encontramos quebrados varios de los hospitales de Bogotá, y solamente el año pasado contribuimos con 60 mil millones para poder resolver problemas, que no eran del Gobierno Nacional, en el Materno Infantil.
Lo que pasa es que no permitimos los hospitales para la politiquería ni para los excesos sindicales. Por eso estamos reformando las clínicas del Seguro Social.
Eso sí, yo dije que en este Gobierno no se iban a taponar las carreteras y no lo permitiré. La Fuerza Pública tiene la instrucción de permitir las marchas, como se les han permitido a los indígenas del Cauca, pero no los taponamientos de carreteras, como tuvieron sitiada en hambre y sed a Popayán antes de este Gobierno.
Una cosa es la protesta y otra cosa es la anarquía y el desorden. Que haya protesta social, sí. Taponamiento de carreteras, de ninguna manera.
Yo no puedo aceptar que se les diga a los colombianos que el examen pericial da lo mismo, porque da lo mismo que a los diputados los hubieran asesinado los guerrilleros o el Gobierno. No puedo aceptar eso. Un Gobierno honesto, que ha aceptado la responsabilidad cuando la ha tenido, tiene el derecho a decir que se le diga la verdad al país.
¿Qué es eso de que no importa si a los diputados los asesinó la guerrilla o los asesinó el Gobierno? ¿Qué es eso de que no importa si la guerrilla le está mintiendo o no le está mintiendo al país? Por eso reclamo la entrega de los cadáveres hoy 2 de agosto.
La guerrilla primero mintió, diciendo que era un operativo militar del Gobierno. Si yo lo hubiera ordenado, si yo lo hubiera hecho, si yo lo hubiera conocido, el país lo habría sabido de inmediato.
¿Por que la guerrilla, si era verdad lo que decía, no entregó los cadáveres de inmediato? Porque era mentira. Por eso no los entregó. ¿Por qué no los entrega ahora? Porque quiere consumar la mentira. Porque sabe que el DAS y la Fiscalía tienen pruebas que muestran que un guerrillero dio la orden de fusilar a los diputados. Por eso no entregan los cadáveres.
No los entregan porque saben que es mentira que el Presidente envió a unos mercenarios británicos e israelitas a rescatar a los diputados.
Aquí han dicho otras cosas, que se las he escuchado a ustedes, pero que las refuto con todo respeto.
Hombre, no se desesperen tanto a gritar, argumenten, respeten a la mayoría de esta Plaza que escucha. No van a forzar los procesos electorales así. Apelen a las ideas, no a la anarquía.
Miren las cosas inexactas que se han dicho hoy: que estábamos a punto de entregar una zona de despeje el 2 de septiembre del año pasado. Falso de toda falsedad. Pido el testimonio del Comisionado, porque lo han mencionado aquí y han dicho que él fue a decir que el Presidente se había enojado y que por eso no había zona de despeje. Esa no es la verdad. Quien le dijo eso al profesor Moncayo lo engañó.
Oigan lo que se ha dicho aquí: que el atentado contra la Universidad Militar, del 2 de octubre, fue un atentado falso. Un carrobomba que pudieron contra la Universidad Militar el 2 de octubre. Y entonces ahora dicen que fue un atentado falso. Entonces eso era lo que se decía: que las Farc tenían el derecho de asesinar a colombianos, porque en muchas partes había voces que decían que ellos no eran, que pobrecitos, que eran unos inocentes, que ellos no eran los culpables de ese atentado.
Y otra persona dijo en París que el Presidente de la República había puesto ese carrobomba para poder evitar el rescate de los secuestrados. El Presidente de la República que ponga un carrobomba tiene que estar en la cárcel, en condena perpetua.
No puedo guardar silencio cuando se dice aquí que el atentado del 2 de octubre contra la Universidad Militar fue un falso atentado. No puedo guardar silencio cuando aquí se dice que no importa quién mató a los diputados. Claro que importa, porque el Gobierno no tiene derecho a mentirle al país y el país no puede permitir que las Farc lo siga engañando, como lo ha engañado durante 40 años.
Aspiro a que mis compatriotas estudien las dos propuestas que se han hecho esta mañana. La propuesta del Gobierno de liberar a unos guerrilleros, sin importar quienes sean, que no estén en cárceles extranjeras ni sometidos a justicia internacional, que estén en Colombia. Con el segundo requisito de que no vuelvan al asesinato y al secuestro, por la razón de que si el canje es un camino hacia la paz, el canje no puede ser un camino hacia el secuestro y hacia el asesinato por parte de la guerrilla.
Aspiro a que se estudie la segunda propuesta. Y de paso estamos hablando de que el Gobierno está dispuesto a que la guerrilla libere a los secuestrados. Inmediatamente definimos una zona de encuentro para que se pacte la paz en 60 días.
Analicen si aquí hay una propuesta de paz. Porque lo que no podemos hacer es, en nombre de la paz, entregarle el país a la guerrilla. Si la guerrilla quiere la paz, que la busque de buena fe. Pero lo que no podemos hacer es utilizar la paz como pretexto para entregarle el país a la guerrilla.
Ciudadana universitaria: Señor Presidente, una conclusión muy lógica: que ataquemos el paramilitarismo, no significa que estemos de acuerdo con las Farc. Lo que queremos es paz. Queremos que no se invierta más en la guerra.
Con aquello del discurso de liberar a los secuestrados, estamos acabando con nuestras riquezas, con nuestros campos. Ocupamos el segundo lugar en desplazamiento mundial a nivel internacional.
Lo que queremos es que los campesinos, nuestro pueblo, puedan regresar al campo en paz. Y lo queremos pronto, Presidente.
El país cree en usted como hombre, pero resulta que los resultados en el campo no se están dando. Estamos acabando con el campo con las fumigaciones. ¿Quiénes van a ser los beneficiarios de esa inversión que se está realizando a través de los extranjeros, cuando vengan ellos a vendernos el maíz más caro del que nosotros podamos producir, y que además no podemos producir porque el campo está en guerra?
Le repito: creemos en usted como hombre trabajador. Y porque creemos en usted, me encuentro aquí, diciéndole estas palabras. Pero explíqueme por qué el 70 por ciento de la población del país vive en centros urbanos. ¿Qué está pasando con el campo?
Presidente de la República: Ya le voy a contestar a ella sus inquietudes una a una.
El desplazamiento: no lo hemos podido frenar, pero sí ha disminuido sustancialmente en este Gobierno.
Le voy a dar algunos datos. Si son mentira, me corrige.
En este país llegaron a presentarse 35 mil asesinatos al año. Todavía son muchos, pero eso se ha reducido a 17 mil.
En este país llegaron a presentarse 3.700 secuestros al año. Todavía son muchos, pero en el primer semestre hubo 107 secuestros extorsivos.
En este país en un año llegaron a destruir 104 municipios. Este año no han destruido uno solo. Obras son amores y no buenas razones.
Este país no podía transitar por las carreteras. Hoy se ha recuperado bastante esto.
Este país exilió de sus municipios a 300 alcaldes. Hoy están todos en sus municipios. No estamos en el paraíso, pero hemos mejorado.
Este país ha recuperado enormemente la seguridad de los periodistas. Aquí llegaron a asesinar a 15 periodistas al año y este año no han asesinado a uno solo.
Este país todavía tiene que recuperar muchísimo el campo, pero en este Gobierno se han recuperado más de 800 mil hectáreas de agricultura.
Le rogaría a usted, que estudia ciencia política, que solamente hablé con el Padre Francisco de Roux, otrora uno de mis críticos. Acompáñelo a Barrancabermeja, para que vea qué ha pasado en los alrededores de Barrancabermeja en recuperación de agricultura con palma africana.
¿Sabe qué estaba pasando? La droga es la gran enemiga de la ecología. La droga había destruido en este país dos millones de hectáreas de selva. Afortunadamente eso se ha parado bastante. ¿Sabes qué es lo que más daño le hace a la ecología? La droga. No la eliminación de la droga.
Pero la hemos disminuido. Y este año con 70 mil hectáreas de erradicación manual, avanzamos mucho en la eliminación de la droga. Y el año entrante, si logramos 100 mil hectáreas de erradicación manual, sí que vamos a avanzar en eso.
No olvides que en los países industrializados, si mucho, la fuerza laboral del campo es el uno y medio o el dos por ciento. Es importante que mires todo eso. Por eso estamos en el esfuerzo de los biocombustibles. Para recuperarle alternativas al campo.
Ahí quedan esas dos propuestas. Estoy dispuesto a un foro permanente en la Plaza de Bolívar. Estoy dispuesto a ello. Por lo pronto, después de dejar estas dos propuestas, voy a cumplir con un consejo de seguridad en Arauca, con otro en Marandúa, con otro en Cumaribo y con otro en Yopal.
Porque necesitamos una Patria sin guerrilla, una Patria sin paramilitares, una Patria sin narcotráfico, una Patria sin corrupción, una Patria próspera con equidad. Seguiremos en el diálogo.
De mi boca no saldrá un insulto, pero tampoco mi boca se acallará una sola de mis convicciones.
A todos, muchas gracias.
A los ofuscados, prepárense para dentro de una semana. Dejen en la casa la rabia y traigan a la Plaza de Bolívar los argumentos.
¡Que viva Colombia!
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