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DISCURSO DEL ALTO COMISIONADO PARA LA PAZ, LUIS CARLOS RESTREPO RAMÍREZ, DURANTE LA CEREMONIA DE DESMOVILIZACIÓN DE LOS FRENTES PRÓCERES DEL CAGUÁN, HÉROES DE LOS ANDAQUÍES Y HÉROES DE FLORENCIA DEL BLOQUE CENTRAL BOLÍVAR
Vereda Liberia, Valparaíso – Caquetá
Febrero 15 de 2006
Se cumple hoy en la vereda Liberia, del municipio de Valparaíso, departamento de Caquetá, la ceremonia de desmovilización de la vigésimo novena estructura de las Autodefensas, que entregan sus armas en el marco del proceso de paz que se adelanta con el Gobierno Nacional.
Nunca antes en la historia antes de la Nación, se había visto un proceso de paz donde un número tan elevado de armas fuese entregado al Gobierno por parte de grupos irregulares, y que un número tal elevado de combatientes dieran paso hacia la civilidad.
Hoy, dentro de este largo camino, son 552 hombres y mujeres quienes se desmovilizan, entregando un total de 334 armas entre largas y cortas, 7 morteros y 20 mil cartuchos.
Como es ya usual en estos procesos de concentración y desmovilización, se han hecho presentes las diferentes entidades del Estado. La Registraduría Nacional del Estado Civil, el CTI de la Fiscalía, el DAS, la Policía Nacional, el Ejército Nacional, quienes nos han ayudado con toda la seguridad de la zona.
Estos procesos de desmovilización generan temor y zozobra dentro de las comunidades. Es comprensible, porque se trata de un momento de cambio. Se trata de recuperar la confianza en las instituciones y en la Fuerza Pública.
Hemos tenido conocimiento, por parte de las autoridades departamentales, de trece familias que han buscado albergue en los cascos urbanos y que esperamos muy pronto darles la confianza necesaria para retornar a sus lugares de origen.
Se han puesto en marcha dispositivos especiales de la Fuerza Pública. Quiero señalar, de manera puntual, el refuerzo de la presencia de tropas en toda la región que conduce a Curbinata, en la desembocadura del Río Pescado, en el Río Orteguaza, y el aseguramiento de la vía Valparaíso – Florencia.
Hacer el tránsito de modelos de seguridad ilegal a modelos de seguridad legal, implica un aprendizaje en el que todos estamos comprometidos.
Hemos venido haciendo evaluaciones, con el señor Presidente de la República, sobre la seguridad en las zonas donde se han producido las desmovilizaciones. En general lo que encontramos es una disminución significativa de homicidios y delitos contra la propiedad.
Con el apoyo de prestigiosas entidades nacionales e internacionales, acaba de terminar un estudio sobre la seguridad de estas zonas, a cargo de Eduardo Pizarro Leongómez.
En él se muestra que la disminución de homicidios y la recuperación de la convivencia en las zonas donde se han dado las desmovilizaciones, es significativa.
Un 48 por ciento en la disminución de estos indicadores violentos, está directamente relacionado con los procesos de desarme, desmovilización y reincorporación a la civilidad de las Autodefensas.
Muestra el estudio, además, otros datos significativos. Frente al prejuicio general que considera que los desmovilizados son un factor desestabilizador, se encuentra que no hay incremento de delitos en aquellas zonas donde regresan los miembros de las Autodefensas que se han desmovilizado. Es decir, se trata de una falsa percepción.
Sólo en algunos lugares, después de la desmovilización, hemos encontrado que se incrementan los hurtos, siempre de manera pasajera. En general, los procesos de desmovilización avanzan bien y sin sobresaltos.
Ha habido dificultades en algunas regiones, sobre todo al comienzo, como sucedió con la desmovilización del Bloque Catatumbo y con la desmovilización del Bloque Calima, en Norte de Santander y el Valle del Cauca, respectivamente.
Allí hemos tenido un alto índice de homicidios de los desmovilizados, que, sin embargo, están muy por debajo de lo que ha sucedido en otros procesos de paz en Colombia y en el mundo.
Debemos decir con claridad que esta situación se ha debido básicamente a la interferencia del narcotráfico y al factor desestabilizador que éste genera, fenómeno que, una vez se produce la desmovilización en estas dos regiones, ha generado una perturbación transitoria, que finalmente ha sido controlada.
Tanto en el caso del Bloque Catatumbo como en el Bloque Calima, después de estas dificultades iniciales empezamos a funcionar con la media promedio nacional y con una integración muy activa de los desmovilizados a los diferentes programas en marcha.
Desde comienzos de este año empezó a funcionar la Gerencia de Empleo para los desmovilizados. Se está haciendo un registro cauteloso de quiénes se han vinculado productivamente, de quiénes están articulados a programas cívicos y de quiénes se están formando para el empleo.
Ayer evaluábamos, con los empresarios bananeros, un proyecto importante y exitoso desarrollado en el Urabá Antioqueño, que merece ser resaltado y conocido por la Nación.
Con el propósito explícito de generar empleo para los desmovilizados, se constituyó una empresa comercializadora del banano de rechazo, que permite integrar, ordenada y productivamente a la vida económica nacional, 250 mil toneladas de banano que no son exportadas al mercado extranjero.
Esta empresa genera 1.800 millones de utilidades y compromete, de manera activa, tanto al sector bananero como a familias de la región que tradicionalmente comercializaban de manera informal el banano. Pero también, y de manera muy importante, a una cooperativa de desmovilizados, asegurando de manera permanente 150 empleos productivos sostenibles en el tiempo.
Tenemos allí un ejemplo de una empresa productiva que se pone en marcha después de la desmovilización, y que permite articular esfuerzos de empresarios tradicionales, integrar a la economía formal a familias que adelantaban labores en la economía informal y, a su vez, generar empleo productivo para los desmovilizados.
Igualmente se está avanzando de manera muy rápida en la integración de desmovilizados, a través del Ministerio del Transporte, en las concesiones viales.
Y ya se ha definido el segundo grupo de 1.450 desmovilizados que entrarán a capacitarse como auxiliares cívicos con la Policía Nacional, en un programa pionero que, aunque lleva apenas pocos meses, se ha convertido en programa bandera de la reincorporación a la civilidad de los miembros de las Autodefensas que dejan las armas.
Es interés del señor Presidente que la totalidad de los desmovilizados pasen en algún momento por este programa de auxiliares cívicos, ya que les da valores, los inscribe nuevamente dentro de la dinámica del orden y los capacita además, personal y profesionalmente, para la vida productiva.
Lamentablemente hay muy poco conocimiento de esta realidad del proceso de desmovilización y reincorporación a la civilidad.
Por tal motivo, hemos decidido hacer el primer gran informe público a la Nación sobre el proceso de reincorporación a la civilidad, con datos estadísticos, presentados de manera objetiva, evento que tendrá lugar el próximo 2 de marzo.
A partir de entonces estaremos entregando reportes periódicos, mensuales a la opinión pública, para que mire de manera detallada el seguimiento que estamos haciendo del proceso, para que mire de manera detallada los logros y las dificultades.
Queremos que se mire tanto lo blanco como lo negro, tanto lo claro como lo oscuro. Y esta es la mejor manera de ir ajustando dentro de la democracia este proceso.
Igualmente se ha tomado una decisión: revisar cautelosamente la lista de desmovilizados, a fin de depurarla, para que la ayuda humanitaria de 358 mil pesos mensuales sólo la reciban aquellos que en verdad tengan vulnerabilidad socioeconómica, aquellos que en verdad necesiten ese apoyo del Estado.
Por eso les hemos pedido a los miembros de las Autodefensas que, de manera voluntaria, sigan el ejemplo de lo que ya hicieron muchos de sus comandantes: renunciar voluntariamente a este subsidio, si no tienen necesidad de él.
Este es un subsidio para pobres. Si alguien tiene un ingreso estable, una propiedad, puede mantener los demás beneficios, puede mantener los beneficios jurídicos y mantenerse dentro del programa, pero no tiene sentido que reciba este subsidio, esta ayuda humanitaria por parte del Estado, orientada única y exclusivamente a quienes tienen graves dificultades socioeconómicas.
Pero además, a partir de hoy, empezaremos a cruzar esa información con todo tipo de información en manos del Estado. Información financiera, información de tributación del Dane, información sobre quienes reciben otros subsidios de parte del Estado, información de quiénes son propietarios, para ir, poco a poco, depurando esta lista y ajustándola al final con nuevas encuestas socioeconómicas, que nos permitan decir con certeza que realmente ese subsidio lo están recibiendo aquellos que lo necesitan.
Creo que esta medida es muy clara, dada la cantidad de recursos del erario público que se están destinando a este proceso, y también por razones de política de equidad.
Esperamos que voluntariamente ustedes mismos nos colaboren a poner en marcha esta política, que le da credibilidad y seriedad al proceso.
Paralelamente con este proceso de concentración y desmovilización, avanza de manera significativa el proceso de concentración y desmovilización del Bloque Norte de las Autodefensas.
El fin de la semana pasada quedaron ya definidos los dos grandes sitios de concentración, para que la totalidad de hombres del Bloque Norte se concentre en ellos y entreguen sus armas. Se trata de las zonas de ubicación en el corregimiento Chimila y en el corregimiento La Mesa, en el departamento del Cesar.
Esperamos estar culminando este proceso entre el 3 y el 5 de marzo. Ese fin de semana, entre el viernes 3 y el domingo 5, se producirá el desarme y la reincorporación a la civilidad de la totalidad de los miembros del Bloque Norte de las Autodefensas bajo el mando de Jorge 40.
Igual hemos avanzando de manera significativa en las conversaciones que adelantamos con el Bloque Élmer Cárdenas, bajo el mando de ‘El Alemán’.
Cabe recordar que este grupo se retiró de la mesa de Santa Fe de Ralito, comenzando el proceso, y que no participó ni de las deliberaciones ni de los acuerdos allí firmados.
Por lo tanto, no lo compromete el Acuerdo de Santa Fe de Ralito del 15 de julio del 2003. Sin embargo, desde hace varios meses retomamos las conversaciones con el Bloque Élmer Cárdenas, y puedo decir hoy que esas conversaciones están en su punto más maduro.
Está ya definido el proceso de concentración y desmovilización. Están ya definidos los mecanismos de reincorporación. Y tenemos todo dispuesto para poner en marcha un gran operativo de seguridad en la zona. Basta simplemente fijar la fecha, que daremos a conocer a la opinión en su momento oportuno.
De esta manera nos estamos acercando al final de este proceso de desmovilización de las Autodefensas.
Hablábamos con el señor Presidente en estos días, y él me decía: “Podremos decirle entonces el mundo: no hay ya en Colombia Autodefensas ilegales. De ahora en adelante sólo existe la autoridad del Estado para prestarles seguridad a los ciudadanos y eso le dará más fortaleza a nuestro Estado democrático, más transparencia a nuestra política de seguridad y también mayor viabilidad a nuestra democracia!”.
No desconocemos que continúan las amenazas. No desconocemos la terquedad de algunos miembros de la guerrilla que quieren seguirle haciendo daño a la población colombiana.
Pero la existencia de la amenaza no justifica bajo ninguna circunstancia la desinstitucionalización que genera la presencia de las Autodefensas, pues el mero hecho de que unos ciudadanos tomen las armas para defenderse, muestra que el Estado legítimo ha fracaso.
Si el Estado realmente quiere ser legítimo, no tiene otro camino u otra alternativa que prestarles seguridad a los ciudadanos, tal como ordena la Constitución.
Enfrentamos entonces este reto de los violentos dentro de la democracia. Vamos ajustando, paso a paso, los mecanismos de seguridad en cada una de las zonas donde se han producido las desmovilizaciones, y vamos generando una pedagogía con la ciudadanía y con la Fuerza Pública, para que la ciudadanía aprenda a confiar en sus instituciones, y la Fuerza Pública a responder eficazmente ante cada una de las amenazas que se presenten.
Existe, por momentos, una visión apocalíptica de lo que ha sucedido en algunas zonas donde se ha producido la desmovilización.
Como producto de estas evaluaciones y recorridos que hemos hecho con el señor Presidente, realmente nosotros no hemos encontrado en ningún sitio donde se haya dado desmovilización de las Autodefensas, una situación de alto riesgo o desesperado.
El caso típico es el caso del Catatumbo. Cuando se desmovilizaron las Autodefensas había allí apenas 600 soldados. En este momento hay 3.800 soldados, con una Brigada Móvil, y por primera vez una gran presencia y ocupación territorial por parte de la Fuerza Pública en esta zona.
La guerrilla trató desesperadamente en diciembre de imponer un paro armado. Es tan poco su control del territorio, que tuvieron que recurrir a mercenarios para volar torres e intimidar ciudadanos. Pero fracasaron. Y allí sigue la Fuerza Pública.
Y cuando uno llega a Tibú, lo que encuentra es una ciudad con esperanza, una ciudad donde se han duplicado, triplicado, cuadruplicado, los índices de atención social por parte del Estado. Una ciudad donde en todas las dimensiones, tanto en lo que tiene que ver con nuestra Fuerza Pública como en lo que tiene que ver con programas sociales, la presencia del Estado es cada vez más eficaz.
Por supuesto que esto es un pulso. Es un pulso permanente. Pero nosotros estamos convencidos de que vamos por el camino correcto. La Colombia de hoy es una Colombia más tranquila, más segura y con más esperanza, que la Colombia que recibimos cuando empezó este Gobierno y cuando se inició este proceso.
Doy gracias a Dios que hemos podido sacar este proceso adelante.
Señores Iván Roberto Duque y Carlos Mario Jiménez: ustedes saben la cantidad de dificultades que hemos tenido que enfrentar y que sortear, y son conscientes de los grandes retos que tenemos por delante. Nuestro compromiso con la paz del país, nuestra decisión por sacar adelante esta Nación, no nos permite desfallecer.
Estoy convencido, como está convencido el señor Presidente, que este proceso de desmovilización de las Autodefensas es la primera cuota, la gran cuota inicial para la pacificación de Colombia.
A ustedes, señoras y señores del Bloque Central Bolívar que hoy dejan las armas, gracias por su gesto de paz. El de hoy es un gran acto de valor.
Sé lo que significa para ustedes entregar las armas que tienen en la mano, y valoro enormemente el gesto de confianza en el Estado. La Patria se los reconocerá.
Hoy, al incorporarse a la civilidad, adquieren ustedes nuevos deberes, nuevas responsabilidades.
Esperamos de ustedes un comportamiento intachable. De ahora en adelante, construiremos juntos, dentro de la civilidad y la institucionalidad, este camino de paz.
Muchas gracias. |