DISCURSO DEL ALTO COMISIONADO PARA LA PAZ, LUIS CARLOS RESTREPO, DURANTE LA CEREMONIA DE DESMOVILIZACIÓN DE LAS AUTODEFENSAS CAMPESINAS DEL MAGDALENA MEDIO
Corregimiento La Merced, Puerto Triunfo – Antioquia
Febrero 7 de 2006

Hoy 7 de febrero de 2006, se cierra en Las Mercedes un ciclo histórico. Con la desmovilización de las Autodefensas Campesinas del Magdalena Medio, bajo el mando del señor Ramón Isaza, queda consolidado, de manera irreversible, el proceso de paz que hemos adelantando con las Autodefensas Unidas de Colombia, desde comienzos de la presente administración.

Ha sido un largo recorrido, lleno de dificultades, pero también lleno de frutos. Hoy, 990 hombres y mujeres pertenecientes a esta estructura histórica de las Autodefensas dejan las armas, en el mismo corregimiento que vio nacer a las Autodefensas hace 28 años.

Setescientas cincuenta armas entre largas, cortas y de acompañamiento, se silencian a partir de la fecha. Se han entregado además 484 granadas, 61.518 municiones de diferente calibre y 15 vehículos, tipo camioneta, que servían de apoyo logístico a la organización.

Es esta la vigésimo octava estructura desmovilizada de las Autodefensas. Esta semana avanzamos, igualmente, en el proceso de concentración del Bloque Norte, al mando de Jorge 40. Y se inician, a partir de mañana en el departamento del Caquetá, las labores operativas para la desmovilización del grupo de Autodefensas que actúa en ese departamento.

Mucho esfuerzo, mucho compromiso y mucha dedicación hay detrás de cada uno de estos actos de desmovilización. Debo resaltar el acompañamiento de diferentes instituciones del Estado, como la Registraduría Nacional del Estado Civil, como el DAS, como la Fiscalía, como la Defensoría del Pueblo y como la Procuraduría General de la Nación. Todas estas instancias, en el ámbito de sus competencias, han participado activamente dentro de este y otros procesos de desmovilización que han tenido lugar en el país.

De manera especial, cabe resaltar, el proceso de identificación plena de cada uno de los miembros de las Autodefensas que se desmovilizan y la versión libre rendida ante Fiscalía. Se abre así el espacio para que se aplique cabalmente la justicia, bien bajo el marco de la Ley 782, que permite el indulto a los delitos considerados políticos, o bien bajo la Ley de Justicia y Paz, en cuya implementación avanzamos de manera acelerada.

Muchas veces, en la mesa de diálogo, el señor Ramón Isaza y los comandantes de esta organización me recordaron que no se debían repetir los errores del pasado. En 1991 se intentó un proceso de paz con las Autodefensas del Magdalena Medio, que lamentablemente no tuvo resultados positivos. A los pocos meses, las Autodefensas se habían reproducido nuevamente, llegando hasta el día de hoy.

De hecho, entre 1991 y el año 2002, las Autodefensas se multiplicaron de manera acelerada en todo el país. Prácticamente cada año duplicaron su número. Cuando empezó este Gobierno, las Autodefensas ya desbordan en número a los mismos miembros de la guerrilla.

En el país hay veces se tiene memoria precaria. Se nos olvida lo que aconteció en la última década. Se nos olvida que durante la última década y los años que precedieron al actual Gobierno, realmente sí se paramilitarizó la Nación.

Y por eso debimos emprender el esfuerzo de este gran proceso de paz. Muchos no lo entendieron al comienzo, muchos no entendieron por qué razón era necesario hablar con las Autodefensas. Hoy queda claro. Desmovilizando las Autodefensas, avanzamos en la institucionalización del país y abrimos también un espacio para procesos de paz serios, útiles y eficaces, con los grupos guerrilleros, a los cuales estamos abiertos.

Tenemos claro nuestro compromiso. Nuestro compromiso es con la seguridad de las comunidades. No vamos a fallar en ese punto.

Hace pocos días estábamos reunidos con los habitantes de El Prodigio, en el municipio de San Luis. Veíamos el interés y la disposición de esa comunidad para con la Fuerza Pública. Lo único que nos decían era: “No nos dejen solos. Por favor, no nos dejen solos”.

Hemos respondido a ese llamado. Y ese mismo día nos comprometimos con esa comunidad a instalar allí de manera permanente un puesto de Policía para avanzar, lo mismo que en otros corregimientos de la región, con un trabajo integrado, con un trabajo persistente, que nos permita consolidar la Seguridad Democrática y el imperio institucional en toda la región del Magdalena Medio y en el departamento de Antioquia.

Esta tarea no es fácil. El paso que están dando ustedes hoy nos compromete profundamente. La responsabilidad del Estado es y seguirá siendo la de velar la vida y la seguridad de los ciudadanos.

Les quiero decir a los habitantes del corregimiento de Las Mercedes que no alberguen temores. No quiere decir eso que no vaya a ver dificultades. No quiere decir eso que de pronto no vaya a ver presiones de uno u otro miembro de algún grupo violento que quiera sembrar pánico y que quiere inculcar terror en sus espíritus.

Hay que mantener la calma y hay que mantener la fortaleza. Este Gobierno, comprometido a fondo con la Seguridad Democrática, tiene clara la responsabilidad que asumen entre sus manos. Lo hacemos con el mayor gusto. Lo hacemos con la mayor dedicación.

A todas las comunidades donde ha operado las Autodefensas del Magdalena Medio, quiero hacerles llegar ese mensaje: mantengamos una comunicación permanente con las autoridades departamentales y municipales, con el Ejército y con la Policía Y también directamente con mi oficina, que asume la responsabilidad, en nombre del Presidente de la República, por la tranquilidad y la paz en las zonas donde se están dando las desmovilizaciones.

El acto de hoy es un gran acto de valor por parte de ustedes, hombres y mujeres de las Autodefensas del Magdalena Medio. Al entregar las armas e incorporarse a la civilidad, adquieren ustedes todos los deberes y derechos propios de los ciudadanos. Esperamos de ustedes intachable comportamiento.

El Gobierno los acompañará en el proceso de reincorporación. En coordinación con las gobernaciones y en coordinación con los alcaldes, estaremos atentos no solamente en el campo de los beneficios humanitarios, sino también para adelantar proyectos productivos sostenibles en las regiones.

Este es un esfuerzo mancomunado en el que necesitamos también de la activa participación de los empresarios privados. Generar riqueza y generar empleo no es sólo una responsabilidad del Gobierno. Es una responsabilidad que nos compete a todos.

Hoy al entregar las armas sellan ustedes, señor Ramón Isaza, ‘Comandante McGuiver’, ‘Pájaro’, ‘Terror’, ‘Gurre’ y ‘Roque’, un pacto de paz que sólo beneficios traerá a la región.

Les agradecemos su gesto de paz. Y a ustedes y a las comunidades debo decirles, de manera sencilla y comprometida, en nombre del Presidente de la República, que el Gobierno les cumplirá.

 

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