DISCURSO DEL ALTO COMISIONADO PARA LA PAZ, LUIS CARLOS RESTREPO, DURANTE LA CEREMONIA DE DESMOVILIZACIÓN DEL FRENTE RESISTENCIA TAYRONA
Vereda Quebrada El Sol, Corregimiento Guachaca, Santa Marta – Magdalena
Febrero 3 de 2006

Hoy se inicia la desmovilización del Bloque Norte de las Autodefensas. De manera simultánea con el acto de desarme del Bloque Resistencia Tayrona, que se adelanta en la Quebrada El Sol, corregimiento de Guachaca, municipio de Santa Marta, a esta misma hora se inicia la concentración de las estructuras bajo el mando del señor Jorge 40, en el corregimiento de La Mesa, municipio de Valledupar.

Resulta este un hecho significativo para los departamentos de Magdalena, Cesar, La Guajira, Atlántico y Norte de Santander. Por supuesto un reto enorme para el Estado, para los líderes comunitarios y para la sociedad en general, en cuanto a la tarea de consolidar la institucionalidad en esa región que tan duramente ha sido azotada por la violencia.

Culminamos hoy este proceso de concentración, en el que han participado de manera activa diferentes entidades del Estado. Ha estado presente la Registraduría, en cabeza del señor Registrador de Santa Marta, y cinco técnicos que lo han acompañado para la plena identificación civil de quienes hoy dejan las armas.

Ha estado presente el DAS de manera permanente con siete detectives, la Fiscalía con doce fiscales, el CTI con ocho funcionarios. Ha estado presente el Giat, que ha revisado una a una las armas que se entregan, de las cuales ha quedado su adecuado registro.

Ha estado presente la Procuraduría Regional del Magdalena, con cuatro funcionarios permanentes y además dos procuradores judiciales. Igual la Defensoría del Pueblo ha acompañado todo este proceso con cinco funcionarios. Además de los equipos del Ministerio del Interior, de la Oficina del Alto Comisionado para la Paz y de la Fuerza Pública, que han estado prestando la seguridad en la zona.

Es esta la vigésima séptima estructura de las Autodefensas que se desmoviliza. Un total de 1.166 personas. Se han entregado 582 armas entre largas, cortas y de apoyo, 355 granadas, 943 proveedores, 73.420 municiones, siete vehículos y la red de comunicaciones con que contaba el grupo armado ilegal que hoy ingresa a la civilidad.

Al dar este paso, al entregar las armas que portaban de manera ilegal y dejar claro que sólo el Estado es el responsable de la seguridad en estos territorios, reafirman ustedes su fe en las instituciones colombianas.

Es comprensible que haya temores. Es comprensible que haya dudas, muchas de ellas producto de la indolencia del mismo Estado, pero también otras producto de la ausencia de un aprendizaje que les permita a las comunidades actuar dentro de los marcos de la legalidad.

Tenemos por delante una enorme tarea cultural para que estas comunidades de la vertiente norte de la Sierra Nevada de Santa Marta, aprendan a cooperar con las autoridades legítimas, aprendan a brindar la información oportuna y, por supuesto, es nuestro reto responder con eficacia a esas inquietudes y demandas.

No podemos, sin embargo, difundir falsos rumores. Debo rectificar la información dada por un miembro de las Autodefensas, quien a la ligera planteó aquí, en esta misma tribuna, que la comunidad indígena de Chimilonga, aquí presente, estaba en esta desmovilización porque había sido desplazada.

No es cierto. Esa comunidad está aquí libre y voluntariamente asistiendo a este acto de paz. Simple y llanamente que alguien oyó un rumor, que otro le contó, a que su vez otro le dijo, que de pronto la guerrilla había pasado, sin ningún tipo de evidencia ni confirmación, sin que nadie los haya visto. Eso no puede servir para que se difundan alarmas que no tienen fundamento y que generan pánico entre los pobladores.

Es falso que esa comunidad indígena haya visto a la guerrilla y haya sido desplazada por ella. Este fenómeno lo hemos visto en todas las desmovilizaciones y me sirve para hacer un poco de pedagogía. Hay que aprender a manejar y controlar esos temores, y articularse, de manera eficiente, a una red de comunicaciones con la Fuerza Pública.

Hace apenas unos días estaba al frente del proceso de concentración y desmovilización del Bloque Mineros en Tarazá. Estábamos coordinando con la Fuerza Pública todos los operativos de seguridad, desplazando tropas al corregimiento de La Caucana, a Barroblanco, a Vista Hermosa, y salía yo tranquilo de esa concentración y cuando regresaba a la capital, me encontraba que por los medios de comunicación, nada más ni nada menos que una autoridad departamental, andaba generando pánico social, diciendo que la guerrilla estaba avanzando sobre la zona de concentración de Tarazá, y que las Autodefensas habían tenido que devolverse a combatir con ellos.

Y cuando le pregunto a esa autoridad departamental por qué razón difunde ese tipo de pánico, nada me responde. Cuando allí en la zona, con las altas autoridades militares, con los mismos jefes de las Autodefensas y la comunidad, todo transcurría normalmente.

En cada desmovilización nos pasa lo mismo. Se generan pánicos y se generan temores que se difunden rápidamente y que al ser propagados, sin haber sido adecuadamente verificados, generan zozobra dentro de la población.

Aquí todos asumimos una responsabilidad y esa responsabilidad pasa, en principio, por no generar pánico. Por darles confianza a las comunidades, por manejar adecuadamente la información.

La zozobra y el pánico sólo les sirven a los que quieren imponerse por el terror y quieren hacernos daños. El miedo y el pánico no son buenos consejeros.

Hago entonces un llamado a ustedes, señores que hoy se desmovilizan y miembros de las comunidades, para que manejemos con madurez este proceso. Ustedes saben, señores de las Autodefensas, y saben los líderes comunitarios, los esfuerzos que hemos hecho en los últimos días para cubrir con efectivos de la Fuerza Pública este territorio donde se da la desmovilización.

Cuántas horas helicotransportadas para trasladar a miembros de la Fuerza Pública a los puntos más altos de la Sierra. Allí están hoy nuestros soldados: en Don Diego, En la Zeta y en la Siberia. Allí están prestándoles seguridad a esas comunidades, en un gran esfuerzo concertado para incrementar la Fuerza Pública en estos últimos días y darles plena seguridad a estas comunidades.

Hemos acordado con las comunidades indígenas realizar dentro de ocho días en la zona alta, en Don Diego, una reunión con al menos 400 miembros y líderes de estas comunidades, para que los altos mandos militares entren en confianza con ellos y se puedan generar unos adecuados mecanismos de cooperación.

Estamos haciendo evaluaciones periódicas y puntuales, con el señor Presidente de la República, de cada una de las zonas donde se dan las desmovilizaciones. El domingo pasado evaluábamos la situación del Catatumbo. Qué distinto el Catatumbo de hoy al Catatumbo de cuando estaban las Autodefensas.

El número de efectivos de la Fuerza Pública en el Catatumbo se ha multiplicado por ocho. Es un esfuerzo histórico de ocupación de ese territorio. Allá donde no existía un alto mando militar responsable del territorio, tenemos hoy no solamente una Brigada en Cúcuta, sino también una Brigada Móvil actuando en estas zonas.

Los índices delincuenciales han disminuido de manera significativa. En el corregimiento de La Gabarra, la disminución de homicidios, después de la desmovilización de las Autodefensas, es del 85 por ciento y en el área de Tibú del 76 por ciento.

Que la guerrilla pretende hacernos daño, claro. Pero no logra ni copar el territorio ni ganarle el pulso a las fuerzas legítimas. Intentó la guerrilla desesperadamente, a fin de año, imponer un paro armado en el Catatumbo, tres o cuatro actos terroristas realizados por mercenarios. Sin embargo, no fueron capaces ni de intimidar a la población ni de bloquear a la región.

Hoy vemos que esa región se abre al desarrollo productivo. Se incrementaron en tres mil hectáreas los cultivos de palma después de la desmovilización, y se tomaron las decisiones pertinentes para el mejoramiento de la carretera que va de Tibú a La Mata, lo cual va a facilitar no solamente el control de la seguridad, sino también todo el desarrollo productivo de la región.

La sensación que nos quedaba después de hablar con la comunidad era precisamente esa: que sólo beneficios habían llegado después de la desmovilización, y el incremento de la presencia estatal.

Con toda fraternidad, señor Gobernador, debo hacer una aclaración. No es cierto que se ha hayan incrementado los índices delincuenciales con la desmovilización de las Autodefensas. En ninguna parte del país ha sucedido eso. En los próximos días será entregado a la opinión pública un estudio liderado por dos importantes entidades investigativas colombianas, con el apoyo de organismos internacionales, quienes de manera totalmente independiente evaluaron con estadísticas el proceso de desmovilización de las Autodefensas.

Los resultados son sorprendentes. En todos los sitios donde se ha dado desmovilización de las Autodefensas, han bajado todos los índices delincuenciales, especialmente homicidio y extorsión.

Sólo en algunos sitios se ha incrementado el hurto, y de manera pasajera. Incluso los investigadores llegan a una conclusión sorprendente: la consolidación de reducción de homicidios en Colombia en la última época, y especialmente en los últimos dos años, como se ha visto en Medellín y como también les comentaba ahora de Tibú y La Gabarra, está directamente relacionada con la desmovilización de las Autodefensas.

Nunca antes en el mundo un proceso de desmovilización y reincorporación había tenido el seguimiento que tenía el nuestro. Nunca antes se había hecho una identificación tan exhaustiva y minuciosa de las personas que se desmovilizan.

Que hemos tenido dificultades y que seguimos teniendo dificultades, especialmente en la vinculación laboral, es cierto. Pero se han tomado los correctivos pertinentes y ya está en marcha una Gerencia de Empleo, a cargo del Sena, para poder avanzar en concertación con los empresarios privados y poder empezar a vincular a los desmovilizados que cumplen su primer ciclo en los próximos meses.

En general, el primer ciclo, de los 18 meses establecidos para la reincorporación, nos da resultados satisfactorios. Hay algunos lugares donde se han presentado dificultades especiales con los desmovilizados, especialmente Bloque Catatumbo y Bloque Calima.

Pero hay que decirlo con toda claridad. Allí donde más se ha reincidido y donde más desmovilizados han sido asesinados, hay una directa relación con narcotráfico, que después de las desmovilizaciones ha estado actuando como factor desestabilizador. Pero tenemos casos, como la desmovilización del Sur del Magdalena, con cero reincidencias y con plena integración a la vida laboral, que nos debe dar un mensaje positivo, constructivo y de satisfacción.

Ayer estaba en Turbo, evaluando con los desmovilizados cómo avanzaba el proceso. Y mirábamos cómo se avanzaba de manera muy concreta tanto en las empresas asociativas de yuca, como en una empresa asociativa para el manejo de los desechos del banano.

Igual de qué manera la capacitación de 240 desmovilizados en el Urabá como auxiliares cívicos, el año pasado, los había orientado adecuadamente dentro del proceso de reinserción, permitiendo la vinculación de muchos de ellos a programas como el programa salvavías.

Este es un esfuerzo conjunto. Valoro por eso la decisión del señor Gobernador del Magdalena y del señor Alcalde, de concretamente orientar los esfuerzos hacia la consolidación de la paz en la región y los proyectos productivos.

Con el acompañamiento de la oficina se han estado proyectando algunos escenarios para proyectos productivos como cacao orgánico, café orgánico, tabaco, sábila, banano bocadillo, flores exóticas, bloque y postes de cemento, producción de suero antiofídico, posadas turísticas.

Este es un trabajo que tenemos que adelantar conjuntamente con otros sectores del Estado. Pero no debemos olvidar que estamos en una región especial, particular, en lo geográfico y en lo histórico: la Sierra Nevada de Santa Marta.

Quiero resaltar de manera especial y agradecer la presencia de la doctora Sandra Suárez, ministra del Medio Ambiente, quien hoy nos acompaña. Su presencia, Ministra, ratifica la decisión del Gobierno de manejar el desarrollo de la zona de la Sierra Nevada de Santa Marta cumpliendo de manera cabal las directrices ambientales, e igual integrando todo el legado histórico de la Sierra a nuevas alternativas productivas.

Es de la mayor importancia que ese espacio de concertación definido por la ley, cual es el Consejo Ambiental de la Sierra Nevada de Santa Marta, pueda canalizar todos estos esfuerzos, pues es allí donde tienen su adecuada representación tanto las comunidades indígenas como los campesinos de la región y las autoridades departamentales.

Con la desmovilización de las estructuras bajo el mando de Jorge 40, se abre todo un espacio para avanzar en la pacificación de la Sierra. Y esperamos que esos resultados sean significativos en términos de disminución y desaparición de las denuncias por violación de derechos humanos y respeto total a las comunidades campesinas y a las comunidades indígenas.

A ustedes, señores de las Autodefensas que hoy entregan las armas, quiero decirles que el de hoy es un gran acto de valor. Les agradecemos su gesto de paz.

En nombre del Presidente y del Gobierno Nacional, les ratificamos nuestro compromiso con la seguridad de estos territorios.

Si hemos insistido hasta la saciedad que las Autodefensas deben desmovilizarse, es precisamente porque tenemos claro que sólo el Estado y sus armas legítimas pueden prestar seguridad a los ciudadanos.

No queremos repetir esta hecatombe histórica que nos ha tocado vivir. Fue una auténtica desgracia que en la última década se multiplicaran por el país los grupos de Autodefensas, a tal punto que cuando se inició este Gobierno ya los miembros de las Autodefensas superaban en número a los miembros de las guerrillas.

Nosotros recibimos un país paramilitarizado y lo estamos desparamilitarizando. Nosotros recibimos el producto de una locura histórica que nos llevó al borde del colapso y de la total desinstitucionalización.

Hemos hecho un esfuerzo enorme y el país ha presenciado el más grande proceso de desarme y desmovilización de que tenga noticia la historia nacional: 12 mil armas entregadas, que superan con creces cualquier otro proceso de desmovilización anterior.

Sólo para poner una referencia: cuando se desmovilizó el M-19 se entregaron 250 armas, entre largas y cortas. Hoy contamos más de 12 mil armas entregadas y miles de kilómetros cuadrados donde el Estado ha afianzado la institucionalidad y el control territorial.

Esperamos culminar este proceso de desmovilización y cumplir cabalmente al país. Lo he dicho muchas veces y lo reitero hoy. Este proceso de paz con las Autodefensas es la cuota inicial para un proceso de paz con las guerrillas, que también estamos dispuestos a adelantar.

Dando este paso estamos seguros que enrutamos a Colombia por la vía de la paz, de la democracia y de la libertad.

 

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