DISCURSO DEL ALTO COMISIONADO PARA LA PAZ, LUIS CARLOS RESTREPO, DURANTE LA CEREMONIA DE DESMOVILIZACIÓN Y ENTREGA DE ARMAS DE LA SEGUNDA FASE DE INTEGRANTES DEL BLOQUE ÉLMER CÁRDENAS DE LAS AUTODEFENSAS CAMPESINAS
Corregimiento El Cuarenta, municipio de Turbo, Antioquia
Abril 30 de 2006

Asistimos hoy a la segunda fase del proceso de desmovilización del Bloque Élmer Cárdenas de las Autodefensas Campesinas. Tiene lugar en el Corregimiento de El cuarenta, municipio de Turbo. Y como bien lo señalaba ahora el señor Alcalde del municipio, es la segunda vez que dentro de este proceso de paz de autodefensas se adelanta una desmovilización en su territorio. En noviembre de 2004 tuvimos oportunidad de adelantar el proceso de desmovilización del Bloque Bananero en el corregimiento El Dos. Este proceso ya ha terminado exitosamente su primera fase, cumplidos los 18 meses básicos del proceso de reincorporación a la civilidad, y hoy corre completamente a cargo del Ministerio del Interior y Justicia. Su funcionario en la región y funcionarios del más alto nivel, están atentos a seguir acompañando a estos hombres que en el 2004 dejaron las armas y se vincularon a la civilidad, para fortalecer las opciones de proyectos productivos en marcha y para que sea un éxito en el mediano y largo plazo su reincorporación a la democracia.

Desde ese momento el señor Alcalde de Turbo nos ha prestado una ayuda total y desinteresada. Nos ofreció recursos y logística para el funcionamiento de la Oficina de Reincorporación en dicho municipio, una de las que mejor ha funcionado del país y que ha adelantado una labor pionera, que ha sido replicada en otras partes del territorio colombiano. Por eso, señor Alcalde, a usted y a su Administración, nuestro agradecimiento por ese apoyo.

Hoy tiene lugar aquí la desmovilización de un segundo grupo del Bloque Élmer Cárdenas de las Autodefensas. En total 484 hombres y mujeres entregan hoy sus armas y se reincorporan a la vida civil. Ellos han pasado por todas las fases del circuito de concentración de la desmovilización. Hemos contado con el apoyo de la Registraduría, el señor Registrador Municipal y los técnicos que lo han acompañado para la plena identificación civil de quienes hoy entregan las armas. La expedición de cédulas, cuando ha sido necesario. En esta ocasión la de 65 personas. La expedición de duplicados y la adecuada certificación de la identificación civil de quienes abandonan la ilegalidad y regresan al seno de la civilidad y la democracia.

Nos ha acompañado, igualmente, el Ministerio del Interior y de Justicia; nos ha acompañado el DAS, el CTI de la Fiscalía, tanto en su función de identificación plena, como la Fiscalía tomando las versiones libres correspondientes, a cargo de un equipo de ocho fiscales y dos asistentes.

Se entregan hoy 359 armas, entre largas, cortas y de apoyo; 1.207 granadas y 289.728 unidades de munición de diferente calibre y 1.121 proveedores. La descripción detallada de este armamento corresponde a: 332 fusiles, 3 pistolas, 4 ametralladoras, 12 lanzagranadas y 8 morteros.

Los explosivos, como es usual, han sido destruidos siguiendo los protocolos adecuados. También el día de hoy se entregan 3 vehículos: un vehículo tipo campero con estacas, un vehículo tipo camioneta y un camión con estacas, que servían de apoyo logístico a la organización que hoy se desmoviliza.

Al cumplir esta segunda fase, igual hemos tenido el mayor cuidado por hacer los ajustes correspondientes en lo que tiene que ver con Fuerza Pública, para toda la protección de la zona de Pavarandó Medio, que es básicamente la zona donde operaba este grupo, y regiones aledañas.

Hemos hecho un estudio detallado durante la presente semana con la Policía Nacional y el Ejército, para hacer los ajustes finales y asegurar la presencia permanente de la Policía en Pavarandó, con el adecuado acompañamiento del Ejército.

En este momento están saliendo de las escuelas de Policía 5.000 patrulleros, que desde el año pasado empezamos a capacitar, única y exclusivamente con el propósito de hacer presencia en las zonas donde se han desmovilizado las autodefensas. Estos patrulleros de la Policía, que tienen todas las características de la Policía rural, han recibido un entrenamiento muy especial: no solamente están preparados para actuar con la modalidad de bases móviles de apoyo, es decir, no en un sitio permanente, no quietos en una Estación de Policía, sino moviéndose por el territorio, y conservando las funciones clásicas de nuestra Policía Nacional, como son las del trabajo comunitario y la de adelantar labores de policía judicial.

Vamos a llegar a 52 nuevos corregimientos en todo el territorio nacional donde se han efectuado desmovilizaciones, que entran a reforzar las unidades ya existentes, y los ajustes que hemos hecho con ocasión de cada una de las desmovilizaciones.

Le estamos prestando la mayor atención a los corregimientos del país. El futuro de la Seguridad Democrática pasa por los corregimientos del país. La Seguridad Democrática en estos cuatro años ha dado excelentes resultados en lo que tiene que ver con el control de las grandes vías, de los grandes corredores viales, de los centros urbanos, cabeceras municipales y de los grandes centros productivos. Pero siguen existiendo una serie de corregimientos olvidados donde el Estado no ha hecho la adecuada presencia, donde en alguna época hicieron presencia las guerrillas, donde después hicieron presencia las autodefensas, y por supuesto, estos ciudadanos, estos colombianos, no han conocido la autoridad legítima. Es necesario incorporarlos a la autoridad democrática.

De allí nuestra insistencia de trabajar en estos corregimientos vulnerables, un listado de los cuales ya trabaja la Oficina del Alto Comisionado para la Paz, la Consejería Presidencial para la Acción Social y los altos mandos militares y de policía. De tal manera que concomitantemente con la llegada de la Policía a estos corregimientos, adelantemos también acciones en el campo social, con un propósito muy simple: que el nivel de vida social de los habitantes de estos corregimientos sea, al menos similar, al de las cabeceras municipales correspondientes.

Esta es una tarea en la que se empeña el Gobierno Nacional, pero que requiere de manera activa la colaboración de las autoridades locales y departamentales. Con frecuencia se olvida que Colombia es un Estado descentralizado; con frecuencia las personas remiten todas sus quejas al Gobierno central, y sucede que por Constitución hay cantidad de funciones y de ejecuciones presupuestales que corresponden a los alcaldes y a los gobernadores. Es absolutamente imposible entonces avanzar en esta tarea si no es con coordinación estrecha con las respectivas autoridades departamentales y municipales, que al menos en el departamento de Antioquia hemos constatado tienen la mayor voluntad de consolidar la paz en la región.

Pero hay que ir un poco más allá. También en las tareas de seguridad es importante el compromiso de las autoridades departamentales y locales. Durante muchos años hubo un desentendimiento en cuanto a las tareas de seguridad. Hubo indolencia y desidia, que en el fondo tenía mucho de temor y de falta de compromiso. Ante el temor de las guerrillas, ante el crecimiento de las autodefensas, muchas autoridades prefirieron silenciarse sobre el tema de seguridad, porque produce mejores efectos y resultaba menos peligroso hablar de cualquier otra cosa, de política social, pero no de seguridad.

El cambio histórico que ha producido el Gobierno del Presidente Álvaro Uribe en Colombia es precisamente ese: que hay que hablar de seguridad; que si las autoridades legítimas no nos ponemos al frente de la seguridad, entonces estamos volviendo ilegítimo al Estado; entonces estamos incumpliendo nuestra fundamental tarea, que es brindarle seguridad a los ciudadanos.

Aquí en Colombia aconteció una hecatombe. Las autodefensas son producto de esa hecatombe. Hubo indolencia de parte de la dirigencia nacional, hubo falta de previsión, y en muchos territorios los ciudadanos quedaron expuestos al terror.

Hemos sido duros críticos de todas las manifestaciones de violencia y hemos dicho que no justificamos la existencia de las autodefensas porque las autodefensas mismas vuelven ilegítimo al Estado. Si nosotros como autoridades decimos: son necesarias las autodefensas, es como decir, nosotros no servimos. Pero es importante que a nivel local y a nivel departamental haya un mayor liderazgo en torno al tema de la seguridad. Eso nos va a permitir también generar confianza ciudadana, que los ciudadanos entreguen la información oportuna y que la Fuerza Pública se sienta estimulada. Ese es un debate necesario. La seguridad no puede ser solamente una tarea del orden presidencial. Es, necesariamente, una tarea del orden departamental y municipal.

Muchas veces se alega falta de recursos. Existen las figuras de los fondos de seguridad territorial. Qué bueno reflexionar sobre la manera de fortalecer esos fondos, precisamente para que las autoridades civiles, departamentales y municipales, tengan más capacidad y más juego para comprometerse en estas tareas de seguridad. Qué bueno que haya más compenetración con la Policía, cuya función central es, en principio, defender esas garantías constitucionales.

Creo que vamos por buen camino y que, con el diagnóstico adecuado y haciendo los ajustes pertinentes, vamos a mostrarle al Urabá, que el Estado sí puede.

A mí no me aterra asumir esa responsabilidad. En la mesa yo les he dicho una y otra vez a las autodefensas: Nos toca asumir responsabilidades. Estamos haciendo todos los ajustes necesarios, tenemos la plena confianza de que si hay temores, dentro de muy poco habrá confianza.

Entramos ahora a la tercera fase del proceso de concentración-desmovilización. Esa tercera fase del proceso de concentración-desmovilización compromete estructuras que se encuentran en la margen izquierda del río Atrato, márgenes del Salaquí y márgenes del Truandó. Personalmente con los mandos militares de la zona, haré las visitas correspondientes, haremos los ajustes del caso para que la Fuerza Pública también haga presencia en estos territorios y concomitantemente con el proceso de concentración-desmovilización de esta última estructura, tengamos la completa certeza de que todo este extenso territorio del Chocó y del Urabá Chocoano, va a tener la seguridad adecuada.

He regresado el día de anoche de La Habana, Cuba, donde adelantamos con el ELN la tercera ronda de la fase formal exploratoria. No ha sido fácil. Nunca ninguna mesa de diálogo es fácil. Hemos logrado objetivos, hemos estabilizado esa mesa, se ha ganado confianza, han quedado tareas puntuales y precisas en lo que tiene que ver con el diseño del proceso, y esperamos que todos esos activos nos ayuden para que podamos seguir avanzando, significativamente, con el ELN en la consolidación de un proceso de paz.

Por mi parte, tal y como sucedió en el proceso con las autodefensas, en el proceso con el ELN tampoco tengo reversa. No tengo las instrucciones de parar; no tengo las instrucciones sino de avanzar. Esa es la consigna y ese es el complemento perfecto de nuestra política de Seguridad Democrática.

Hemos consolidado un proceso de las autodefensas bastante significativo. Ya cerramos públicamente el proceso de desmovilización de las AUC, organizaciones que estaban representadas en Ralito, con un total de 30.151 hombres y mujeres desmovilizados, 17.000 armas entregadas, 149 vehículos y 3 aeronaves. Hemos presentado ya el primer listado al Ministerio del Interior y Justicia de personas que quieren acogerse a la ley de Justicia y Paz. 1099 miembros de las autodefensas se muestran dispuestos a acogerse a esta ley. La mayoría de ellos lo hacen sin tener ningún registro de tipo judicial. Es decir, totalmente dispuestos a presentarse ante la Fiscalía a aclarar su situación jurídica. Hay algunos que tienen antecedentes judiciales conocidos, como es el caso de la mayoría de los comandantes que estuvo sentado en la mesa, y también se encuentran en ese listado. Creemos que este paso hacia la aplicación de la justicia es fundamental. Pero hemos insistido en que es necesario entender esta modalidad de justicia transicional y reparativa, de manera diferente a como se entiende la justicia de tipo inquisitivo tradicional.

Así como en un proceso de concentración, desarme y desmovilización, es necesario generar confianza, en este momento también es necesario generar condiciones de confianza para que estos hombres de las autodefensas que se van a presentar ante los tribunales de justicia y paz, tengan claro que las reglas de juego se van a cumplir y que, por supuesto, esperamos de ellos que nos cuenten toda la verdad, que lo hagan de manera libre y que lo hagan como una contribución a la paz del país.

Nunca antes se había vivido en la historia nacional un antecedente como el que vamos a vivir. Creo que es importante que todos acompañemos también este proceso de la aplicación de la ley de Justicia y Paz, con un propósito de unidad nacional.

En muchas ocasiones nos hemos encontrado que estos esfuerzos que se adelantan por la paz del país, quedan atrapados en medio de los debates partidarios; quedan atrapados en medio de los debates palaciegos y coloquiales, propios de la política nacional. Tal vez uno de los grandes dramas de nuestra Nación, si no el principal, es precisamente ese, que los ciudadanos, que quienes estábamos al lado de la democracia no hayamos logrado generar un consenso sobre la forma de salir de esta larga noche de la violencia, y que nos enfrasquemos en disputas públicas sobre ese tema.

Entendiendo que es propio de la democracia el debate público, es importante también tener presente que ante asuntos de tanta importancia como la consecución de la paz nacional, es necesario ir generando un consenso básico, un consenso mínimo, de tal manera que podamos sacar estos temas del debate puntilloso y los podamos llevar a un ámbito constructivo.

Estamos mandando señales al país y al mundo. Es importante seguir consolidando todo este proceso de desarme y desmovilización, es importante seguir consolidando ese proceso de paz con el ELN, para entonces también abrirle la puerta a los señores de las FARC, porque ellos saben, así se lo hemos dicho en muchas ocasiones y por muchas vías, que si están dispuestos a parar su maquinaría de terror, y si en un acto de sensatez y de patriotismo quieren abrir un proceso de diálogo, estamos dispuestos a hacerlo. Tenemos entre manos una excelente propuesta formulada por la comunidad internacional para una zona de encuentro en la Cordillera Central. Un área de 200 kilómetros cuadrados, donde podemos reunirnos sin ningún tipo de presión y sobresalto, los delegados de la guerrilla y los delegados del Gobierno. Ese es un buen camino; tendremos que concretarlo, y es lo que espera el país.

Este proceso de desarme, de desmovilización y reintegración a la vida civil de las autodefensas, lo he dicho muchas veces, es la principal cuota inicial para un proceso de pacificación del país.

A ustedes, señor miembro representante del Bloque Élmer Cárdenas, señores comandantes de las autodefensas, hombres y mujeres del Bloque Élmer Cárdenas que hoy entregan las armas, gracias por su gesto de paz; gracias por este acto de valor; gracias por esta, que es la mejor, más hermosa y más linda batalla que ustedes han librado. Entiendo lo que significa para ustedes hoy entregar las armas. Puedo intuir los sentimientos encontrados que albergan sus corazones: por un lado entusiasmo, deseo de reencontrarse con las familias; por otro lado, temor. Es propio de la naturaleza humana que oscilemos entre la esperanza y el miedo. Todos los días estamos enfrentados en esa dicotomía. Pero estén seguros, Dios y la Patria, toda la Nación les agradece este gesto, porque con este gesto labran ustedes un camino seguro para la reconciliación nacional.

 

 
 

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