DISCURSO DEL ALTO COMISIONADO PARA LA PAZ, LUIS CARLOS RESTREPO DURANTE LA DESMOVILIZACIÓN DEL FRENTE COSTANERO DEL BLOQUE ÉLMER CÁRDENAS DE LAS AUTODEFENSAS CAMPESINAS
Corregimiento Mello Villavicencio, Necoclí – Antioquia
Abril 12 de 2006
A finales del año 2004 iniciamos, precisamente en la región de Urabá, el más grande proceso de desarme y desmovilización colectiva de un grupo armado ilegal de que tenga noticia la historia nacional.
Correspondió, en noviembre del 2004, al Bloque Bananero de las Autodefensas Unidas de Colombia, iniciar una serie de desmovilizaciones colectivas de esta estructura, representada en la mesa de diálogo de Santa Fe Ralito.
El día de ayer, en el corregimiento de Casibare, del municipio de Puerto Lleras, en el departamento del Meta, tuvo lugar la desmovilización de la última de las estructuras de las Autodefensas Unidas de Colombia, signatarias del acuerdo de Santa Fe Ralito, del 15 de julio de 2003. Por eso dije ayer, con toda claridad, que era un día histórico y que formalmente las AUC habían dejado de existir.
Hoy iniciamos aquí un nuevo proceso. Desde enero de 2003, el Bloque Élmer Cárdenas de las Autodefensas se independizó de la mesa de diálogo y meses más tarde, cuando retomamos los contactos, le propuso al Gobierno adelantar un proceso independiente y diferente.
Con el mayor respeto, con la mayor cordialidad, con la firmeza que me corresponde como representante del señor Presidente de la República y de las instituciones democráticas, adelantamos un diálogo que tiene hoy su fruto visible.
Desde el comienzo mismo del proceso de acercamiento, el Bloque Élmer Cárdenas señaló su preocupación por la dinámica social que acompañaba a la problemática de violencia en la región de Urabá.
Desde el comienzo del diálogo, el Bloque Élmer Cárdenas señaló que quería adelantar un proceso responsable, de cara a las comunidades, con compromisos que fueran refrendados con hechos de paz. Mucho conversamos y poco a poco fuimos labrando este camino.
En octubre del año pasado, los comandantes del Élmer Cárdenas hicieron su anuncio público de estar dispuestos a avanzar de manera firme en un proceso que condujera al desarme y la desmovilización.
Hoy se da este primer paso con la entrega de armas del Frente Costanero. Y empezamos la fase operativa que nos lleve al feliz éxito de esta dinámica de desarme y desmovilización, de tal manera que el resto de los frentes de la estructura puedan muy pronto reincorporarse a la civilidad.
Hay, sin embargo, algunos hechos diferenciales y significativos en este proceso, que es importante que queden claros para las comunidades y para la opinión. Partiendo de la experiencia acumulada, teniendo en cuenta las inquietudes por la situación social de la región, hemos decidido acompañar este proceso de desarme y desmovilización con una modalidad gerencial que permita un manejo adecuado del proceso de reincorporación a la vida civil.
Es por eso que se ha implementado la modalidad del ahorro programado. La ayuda humanitaria recibida por los desmovilizados va a permitir, por voluntad directa de ustedes y por compromiso directo de ustedes, crear un fondo que pueda ser utilizado para la adecuada reinserción productiva y social.
Voluntariamente ustedes han decidido ahorrar una parte de esta ayuda humanitaria, de tal manera que sirva como una especie de capital semilla. Y el Gobierno se ha comprometido a acompañar este gesto de paz y esta voluntad expresada por ustedes, a través de una dinámica gerencial, ya formalmente aprobada por el Fondo de Inversiones para la Paz.
Esperamos de esta forma que la experiencia que hemos acumulado en el país con 29 empresas asociativas, constituidas hasta el presente, que combinan la participación de desmovilizados, de desplazados y de campesinos pobres de la región, tenga un nuevo saldo adelante.
Al vincular de manera expresa a la Consejería Presidencial para la Acción Social, también esperamos contar con la experiencia acumulada en la zona del programa Familias Guardabosques y de los Proyectos Productivos Alternativos.
De esta manera, aprovechando la experiencia y aprovechando la voluntad manifestada por ustedes, creo que vamos a sacar adelante un proceso significativo de reincorporación y de pacificación de la región, que tenga también un alto rendimiento comunitario.
Es importante resaltar que se seguirá contando con los apoyos del Ministerio del Interior y de Justicia en lo que tiene que ver con salud y educación. Y de manera muy especial, con el apoyo del Sena, institución que en todo el país ha venido adelantando una labor patriótica, silenciosa pero muy efectiva, en el acompañamiento de los desmovilizados, tanto de la guerrilla como de las Autodefensas.
Debemos también tener presente una alternativa que se ha venido consolidando en toda la Nación, a cargo de la Policía Nacional.
Desde septiembre del año pasado, la Policía Nacional, bajo instrucciones del General Castro, ha venido adelantando la capacitación de las personas que se reincorporan a la vida civil, como auxiliares cívicos.
Hasta el momento 3.500 hombres y mujeres que han dejado las armas, han pasado por este diplomado de auxiliares cívicos, donde se les inculcan los valores básicos de la Patria y donde se les estimula el servicio social y la actitud de reparación. Ustedes también pueden hacer parte de ese programa.
Quienes se movilicen por las carreteras de la Patria durante estos Días Santos, van a poder ver a todos aquellos que han participado en este programa, ya reincorporados a la vida civil, con sus uniformes distintivos, ayudando de manera cívica en las carreteras y apoyando la labor de nuestra Policía Nacional.
Qué bonito, qué importante y qué significativo que aquellos que algún día estuvieron en la ilegalidad, sean hoy soporte de nuestras instituciones.
Asistí hace pocos días a la graduación de un número significativo de estos reincorporados a la vida civil que, con orgullo, recibían su diploma. Y sentía allí, de manera directa, que es posible una Colombia nueva. Sentí allí de manera directa lo que ustedes deben sentir hoy: que todos estamos anhelantes de una Patria mejor. Gracias a Dios hemos ido labrando un camino en medio de la oscuridad. No ha sido fácil.
Hoy quiero dar testimonio de gratitud muy especial a monseñor Germán García y al padre Leonidas Moreno, que, como ángeles tutelares, nos han acompañado en este proceso de diálogo, de paz y de reincorporación a la civilidad.
Qué difícil ha sido, monseñor García. Yo no dejo de pensar, y se lo comenté a usted una vez, que por momentos creímos que sobrevenía lo peor. Y se me hizo un signo premonitorio que en el momento en que se oscurecían los caminos, que en el momento en que creíamos que no era posible avanzar, también una terrible enfermedad afectara su cuerpo.
Pero qué hermoso era verlo con el espíritu altivo, lleno de la gracia de Dios, llegar usted con unos kilos menos, en medio de tanto sufrimiento corporal y llenarnos a todos de fe y esperanza. Y fue mucho más hermoso, Monseñor, ver como Dios le daba a usted una segunda oportunidad y también a este proceso.
Y así como usted fue saliendo de la enfermedad, nosotros fuimos encontrando el camino y fuimos encontrando la luz. Hoy hemos logrado lo que parecía imposible. La totalidad de las estructuras de Autodefensas que operaban en el país, bajo el mando de las AUC, están ya desmovilizadas. Y estamos iniciando hoy también este proceso con el Bloque Élmer Cárdenas.
Trescientos nueve hombres y mujeres del Frente Costanero dan hoy el paso hacia la civilidad. Se han entregado durante este proceso un total de 199 armas: 164 fusiles, 8 pistolas, 6 revólveres, 2 subametralladoras y otros elementos consistentes en armas de apoyo.
Un total de 188 granadas, 515 proveedores e igualmente 54.166 cartuchos de diferente calibre. Se han entregado igualmente 49 radios de comunicación y seis vehículos.
Han estado presentes en este proceso, como es usual en los procesos de concentración y desmovilización, diferentes instituciones del Estado. La Registraduría Nacional y Municipal, a quienes damos las gracias, quienes han cumplido con la tarea de documentación de quienes se reincorporan a la civilidad.
Ha estado presente igualmente la Fiscalía General de la Nación, el CTI adelantando la tarea de identificación plena, y un grupo de 10 fiscales recibiendo a quienes se reincorporan a la civilidad sus versiones libres sobre pertenencia al grupo.
Nos ha acompañado también, como es usual en estos procesos, el DAS y el Ministerio del Interior y de Justicia.
Tenemos como filosofía, por parte de Presidencia de la República, que las mejoras de infraestructura que debemos adelantar para que estos procesos de concentración y desmovilización sean exitosos, queden beneficiando a la comunidad.
Por tal motivo solicitamos a las autoridades municipales y departamentales que nos permitieran adelantar el circuito en la institución educativa de Mello Villavicencio. Allí hemos hecho adecuaciones que esperamos mejoren la calidad de vida de estos más de 300 estudiantes que con entusiasmo buscan un futuro en estas aulas.
Hemos hecho la adecuación de seis aulas en cemento, la construcción de un aula nueva, la adecuación del restaurante escolar, la construcción de tres baterías sanitarias, la instalación del servicio eléctrico de lámparas y de ventilación y la organización de aguas servidas.
Esos beneficios quedan para la comunidad, como un bello recuerdo de este acto de paz.
Señoras y señores del Frente Costanero del Bloque Élmer Cárdenas que hoy se reincorporan a la civilidad: gracias por su gesto de paz, gracias por este acto de valor, gracias por este acto de coraje, el más importante de todos los actos de coraje y la más importante de todas las batallas es que ustedes libran hoy.
Al entregar las armas y confiar en las instituciones del Estado, dejan en nuestras manos una enorme responsabilidad. Somos plenamente conscientes de esa responsabilidad.
Entendemos la hecatombe histórica que llevó al surgimiento de las Autodefensas. Entendemos el dolor de esta tierra fértil pero ensangrentada. Entendemos que Urabá no quiere más violencia y entendemos que la paz sólo puede venir de la adecuada combinación de la seguridad y el desarrollo.
El Gobierno Nacional está comprometido con este territorio. Para la desmovilización del Frente Costanero hemos hecho los ajustes pertinentes con Ejército y Policía, para que la zona donde ustedes operaban no corra ninguna vulnerabilidad ni haya ningún riesgo.
Corresponde ahora a los ciudadanos ganar confianza en las autoridades. A ustedes, habitantes de Mello Villavicencio, de Necoclí y del Urabá, quiero recordarles una y otra vez que sin cooperación ciudadana con la Fuerza Pública, no hay seguridad que funcione. Fuerza Pública y ciudadanía son como un matrimonio. Un matrimonio que tiene que funcionar bien, porque si allí hay una fisura, por esa fisura entra el desorden, entra la maldad y entra la ilegalidad.
Los ciudadanos tienen que entregar información oportuna a la Fuerza Pública y es responsabilidad de la Fuerza Pública actuar con eficacia y con diligencia.
Si el ciudadano no informa, entonces la Fuerza Pública es ciega y es sorda. Pero si el ciudadano informa y la Fuerza Pública no reacciona, ese ciudadano pierde la confianza y por allí se resquebraja la institucionalidad. Como en todo matrimonio, es importante la buena comunicación. Cuando se suspende la comunicación, empiezan los males.
Nadie dice que esto funcione a la perfección de manera automática. Tenemos que hacer un esfuerzo cotidiano porque funcione más. Este es un aprendizaje compartido. No podemos tener una actitud derrotista. Si un día el ciudadano informa y siente que la Fuerza Pública no le respondió, quéjese, insista, vaya a un nivel superior para nosotros poder corregir el problema. Si se queda en silencio, si empieza a desconfiar, entonces el país ha perdido y por allí volverá a generarse inestabilidad y caos.
Con la Policía Nacional venimos adelantando un programa muy importante, que también va a tener su impacto en Urabá. A partir de mayo, en 50 corregimientos del país donde se han desmovilizado las Autodefensas llegarán estaciones de Policía permanentes, que esperamos completar a 100 al finalizar el presente año.
De esta manera vamos a ir haciendo cada vez mayor presencia institucional en estos corregimientos, alejados de los centros urbanos, pero fundamentales para la paz de la Nación. Si los colombianos no ponemos el corazón en corregimiento como Mello Villavicencio, si no lo llevamos como propósito central de nuestros esfuerzos, entonces ese olvido se nos devolverá tarde o temprano como desastre y como violencia.
Algo adicional: no es suficiente el compromiso del Gobierno Nacional. Es necesario además el compromiso de las autoridades departamentales y locales. Es necesaria la transparencia. Es necesario el adecuado manejo de los fondos públicos. Y es necesario ante todo que la ciudadanía esté vigilante, porque sólo una ciudadanía vigilante, atenta a que los funcionarios públicos actúen con corrección en todos los órdenes, nacional, departamental y local, podrá llevarnos por los caminos de la paz.
Encomiendo a Dios el sentido de este acto. Doy a Él gracias por haberme permitido llegar tan lejos como Alto Comisionado para la Paz. Y le pido también a Él que me ilumine e ilumine el corazón de la guerrilla. Para ellos, para el Eln y para las Farc, también tenemos abiertas las puertas de la paz.
Que el Dios de Colombia, que el Dios de todos nosotros, nos ayude finalmente a encontrar la reconciliación que tanto anhelamos.
|