DISCURSO DEL ALTO COMISIONADO PARA LA PAZ, LUIS CARLOS RESTREPO RAMÍREZ, DURANTE LA DESMOVILIZACIÓN DE LOS FRENTES HÉROES DEL LLANO Y HÉROES DEL GUAVIARE.
Inspección de Policía de Casibare, Puerto Lleras – Meta
Abril 11 de 2006

Asistimos hoy a la desmovilización número 34 en el proceso de paz que se adelanta con las Autodefensas Unidas de Colombia. Con la entrega de armas y reincorporación a la vida civil de los Frentes Héroes del Llano y Héroes del Guaviare, podemos decir que hoy formalmente dejan de existir las AUC.

Lo que fuera una gran organización nacional al margen de la ley, es hoy un contingente de hombres desmovilizados, reincorporándose a la vida civil y dispuestos a someterse a una ley única y común dentro del Estado de Derecho, que rige en todo el territorio nacional.

Se desmovilizan hoy 1.765 hombres y mujeres que hacían parte de estas dos estructuras. Se han entregado 959 armas entre largas, cortas y de apoyo, discriminadas así: 783 fusiles, 26 escopetas, 8 carabinas y 10 subametralladoras, para un total de 827 armas largas; 10 pistolas y 11 revólveres, para un total de 21 armas cortas, y como armas de acompañamiento 12 ametralladoras, 54 lanzagranadas y 45 morteros, para un total de 111.

Se ha entregado un número significativo de granadas, 1.485, que han sido adecuadamente destruidas en presencia de los veedores internacionales de la OEA y las autoridades respectivas.

Igual un número significativamente alto de municiones de diferente calibre: 178.504 piezas de munición y 3.049 proveedores.

Se ha entregado con el material explosivo, cordón detonante y material de comunicaciones, 86 radios de 2 metros y 4 radios base.

También se han entregado hoy 26 vehículos que servían de apoyo logístico a la organización, 6 vehículos tipo campero, 16 vehículos tipo camioneta, tres camiones y un dobletroque. La casi totalidad de ellos se encuentran en este momento en la zona de ubicación. Y algunos que por razones logísticas quedaron en carretera, han sido adecuadamente entregados también a las autoridades.

Como ha sido usual en estos procesos de concentración y desmovilización, hemos contado con el apoyo activo de la Registraduría tanto nacional como municipal, del Ministerio del Interior y de justicia, del DAS, del CTI de la Fiscalía y de un grupo de fiscales encargados de recibir las versiones libres. A todos ellos mi agradecimiento por la labor cumplida. Igual quiero resaltar hoy de manera especial la labor silenciosa y eficaz que cumplen los funcionarios de la oficina a mi cargo. A ellos también mi agradecimiento por esa labor patriótica en beneficio de la paz del país.

Igualmente quiero darle las gracias a la Policía Nacional, que de manera infatigable nos ha acompañado en todo se proceso. De manera especial al señor General Ruiz, director operativo de la Policía Nacional que, con discreción, con patriotismo, pero con gran eficacia, nos ha acompañado en cada uno de estos actos y ha puesto sus hombres a brindar seguridad en las zonas de concentración y, posteriormente, en los territorios donde se han producido las desmovilizaciones.

Debo registrar que siento una gran satisfacción al poder culminar de manera exitosa el desmonte de la totalidad de estructuras que alguna vez conformaron las Autodefensas Unidas de Colombia. Mañana empezamos la fase de desmovilización del Bloque Élmer Cárdenas, estructura que se separó de la mesa de Santa Fe Ralito, desde el mes de enero de 2003, y que aunque no fue signataria de los acuerdos firmados por los comandantes de las AUC, ha tomado también la decisión de entregar las armas y reincorporarse a la civilidad.

Este Llano que hoy encuentro es muy distinto al que encontré cuando se inició este proceso. Este Llano tiene una larga historia de dolores y de violencia. Todos conocemos los excesos y la intimidación de la guerrilla. Todos sabemos del abismo histórico al que llegamos. Todos tenemos claro que hay una enorme responsabilidad del Estado y de la dirigencia histórica de la Nación, que fue incapaz de brindar de manera adecuada seguridad a los ciudadanos.

Y todos sabemos también cómo se formaron las Autodefensas y de qué manera las Autodefensas poco a poco perdieron su norte. Entendiendo claramente el proceso histórico que llevó a la creación de las Autodefensas, entendiendo claramente los temores en el corazón de los ciudadanos y en el corazón de ustedes mismos que los llevaron a tomar las armas, no es posible olvidar que el Llano vivió uno de los episodios más dolorosos de la historia reciente del país, cual fue la guerra a muerte entre dos grupos de Autodefensas. Ese fue el Llano que me encontré. Una guerra despiadada entre los grupos comandados por Martín Llanos y Miguel Arroyave. Se respiraba entonces miedo por todas partes.

Fue entonces cuando dije en la mesa de Ralito: si ya los grupos de Autodefensas se están declarando la guerra entre sí, si ya los grupos de Autodefensas asesinan a diestra y siniestra a los ciudadanos, acusándolos de estar aliados con el otro bando, entonces esto quiere decir que los propósitos iniciales se pervirtieron.

Esa lección histórica debe quedar aprendida. Debe quedar aprendido que si bien es comprensible que en un momento dado los ciudadanos, ante la ausencia de Estado, hayan optado por tomar las armas en sus manos, también es cierto que cuando los ciudadanos asumen la seguridad de manera ilegal y empiezan a crecer los grupos de Autodefensas, se puede terminar generando un mal peor.

Celebro por eso que estos dos frentes que en su momento hicieron parte del Bloque Centauros, hayan entendido, en este tiempo crucial para la Nación, que era hora de dejar las armas.

Sé del temor que todavía hay en algunos ciudadanos. Estuve aquí hace ocho días conversando con miembros de las comunidades que se habían desplazado hasta la zona de concentración, temerosos por el posible accionar de las Farc. Esa mañana habíamos hecho una reunión con el señor Gobernador y los alcaldes en la ciudad de Villavicencio, y les había dicho lo mismo que les había dicho aquí a los líderes de las comunidades. No podemos desconocer ni podemos menospreciar ese temor que sienten las comunidades. Nosotros, como funcionarios, nos debemos a las comunidades. Y si un solo campesino siente temor y desconfianza ante el Estado, es nuestra responsabilidad hacer presencia y darle confianza, porque la autoridad se deslegitima en el preciso momento en que es incapaz de asegurarles a los ciudadanos la defensa de sus vidas, la defensa de sus libertades y la pacífica posesión de sus propiedades.

Tenemos muy clara la responsabilidad que asumimos. El presidente Álvaro Uribe, como ningún otro en la historia reciente del país, ha hecho de la seguridad su bandera central. Y hemos avanzado de manera significativa en el Meta y Guaviare. El Meta y el Guaviare que hoy tenemos son muy distintos al Meta y al Guaviare de comienzos de este Gobierno. Falta mucho, sí, falta mucho, pero no hay que menospreciar lo realizado.

Es fundamental la adecuada cooperación de la ciudadanía con la Fuerza Pública. Es fundamental que ciudadanía y Fuerza Pública funcionen como un matrimonio bien avenido. Cuando los ciudadanos no denuncian ante la Fuerza Pública o la Fuerza Pública no responde de manera eficaz ante los ciudadanos, se genera allí una fisura, un abismo, por donde entra la ilegalidad.

Por eso el llamado a los habitantes de Casibare, a los habitantes del Meta y de Guaviare, es que es en este momento cuando debemos reforzar la comunicación con la Fuerza Pública y mejorar, desde el punto de vista logístico, lo que sea necesario para que esa comunicación funcione.

Redes de comunicaciones y todo aquello que sea útil para que el mensaje llegue con rapidez. Por nuestra parte el compromiso es total. Sin embargo, debemos tener claro que este es un aprendizaje compartido. Tenemos que estar mutuamente vigilantes. Si por alguna razón la Fuerza Pública no responde, los ciudadanos no deben decepcionarse. Deben hacérnoslo saber con rapidez para corregir el error. Pero igual si la ciudadanía se adormece, se hace la de la vista gorda, no colabora con información oportuna, entonces el vecino diligente tiene que actuar como el tábano, chuzar al otro y decirle: coopere, entregue información, no se haga el de la vista gorda, porque de esa manera se va generando una desinstitucionalización que es aprovechada por todos aquellos que quieren imponerse por la vía del terror.

Estoy de acuerdo con quienes han dicho acá, antecediéndome en el orden de la palabra, que además de la seguridad es necesario el desarrollo. Quiero resaltar el enorme compromiso del Gobierno Nacional con el departamento del Meta. Sólo para poner un ejemplo, en los municipios de Puerto Lleras, Puerto Rico y Puerto Concordia, se han invertido casi 20 mil millones en obras de desarrrollo para beneficio de la comunidad.

Estamos en este momento, como todos ustedes saben, en el mejoramiento de la vía Granada – San José, la que esperamos tener pavimentada para mayor desarrollo de esta región.

Se ha mejorado todo el programa de electrificación para los 29 municipios del departamento. Y especialmente quiero resaltar también programas departamentales, pioneros a nivel nacional, como es la gratuidad educativa con que cuentan todos los niños del Meta entre el grado cero y el noveno grado, y el programa en marcha de construcción de aulas, baterías sanitarias y mejoramiento de las escuelas.

Hay proyectos en marcha, importantes, como por ejemplo la pequeña central microeléctrica de La Macarena, que va a beneficiar a 28 de los 29 municipios del departamento, que van a quedar interconectados a la red eléctrica nacional.

Pero de manera puntual quiero resaltar que en este instante está en marcha el Laboratorio de Paz, que cubrirá a 18 municipios del departamento del Meta, muchos de ellos municipios donde han actuado las Autodefensas.

Está ya en marcha todo el proceso de constitución de los comités directivos de convocatorias de los alcaldes. Y es cuestión apenas de meses la selección de los proyectos para que, con mucha rapidez, se empiece la ejecución de los 25 mil millones por ahora asignados, entre aportes de la Unión Europea y del Gobierno Nacional y departamental.

Podríamos entrar en más detalles. Yo escuchaba el otro día, en la reunión con las comunidades, al Alcalde de Mapiripán relatar cómo avanza su gestión municipal. Y le decía: “Alcalde, eso es para mostrar”.

Porque aquí los alcaldes tienen, por supuesto, una gran tarea por adelantar. El asunto del desarrollo no es solamente algo que compete al Gobierno Nacional. Sólo mediante la conjunción de esfuerzos del Gobierno Nacional, departamental y municipal, con las comunidades y con los empresarios, podemos sacar adelante planes de desarrollo.

Creo que voluntad hay. Experiencias exitosas hay. De lo que se trata es de generar un clima de solidaridad y de concordia. Este momento del desarme y de la desmovilización, creo que es el momento oportuno para que ustedes los que se reincorporan hoy a la vida civil, y quienes venimos desde el Estado adelantando trabajos en beneficio de la paz y del desarrollo, podamos conjuntamente avanzar en la consolidación de la convivencia de nuestra querida Nación.

Finalmente, señores que hoy se desmovilizan, gracias por su gesto de paz. Gracias por este acto de valor. El de hoy es el más importante acto de valor y la más importante de las batallas.

Sé lo que significa para ustedes entregar estas armas. Sé que de ahora en adelante confían en el Estado. Cuenten con nosotros. Pero entendamos, ante todo, que esta es una experiencia compartida. Hay dificultades en la ilegalidad y hay dificultades en la legalidad. Nada es simple en la vida.

Se trata entonces de que aprendamos, conjuntamente, en este escenario de la legalidad, a enfrentar los retos, a enfrentar las dificultades y a encontrar las soluciones oportunas. No hay que ser simplista. No hay que ser inmediatista. Hay que entender los procedimientos de la democracia y ese aprendizaje es fundamental para que ustedes se conviertan en ciudadanos de pleno derecho.

Muchas gracias.

 
 

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