INTERVENCIÓN DEL PRESIDENTE ÁLVARO URIBE, DURANTE LA CELEBRACIÓN DE LOS 20 AÑOS DE LA ESCUELA DE DIRECCIÓN Y NEGOCIOS DE LA UNIVERSIDAD DE LA SABANA -INALDE-
Septiembre 6 de 2005
(Versión editada-Temas Paz)
SESIÓN DE PREGUNTAS
P.- ¿le quería preguntar sobre el tema del componente de la paz y la seguridad democrática. De aquí al 2019 hay 14 años, en esos 14 años usted se inclina más por una salida negociada política, o por una salida de guerra y fuerza?
R.- Cesar Mauricio la verdad es esta. Primero yo nunca me comprometí con mis compatriotas con fechas. Siempre me preguntaban y yo les decía mire: si yo gano la elección en mi van a tener el primer policía y el primer soldado las 24 horas. Yo les ofrezco toda la dedicación, todo el empeño, todo el afecto por la causa, pero no esperemos resultados milagrosos. Yo veo unas buenas tendencias. Por ejemplo Bogotá no ha tenido ni un solo secuestro extorsivo. La semana pasada sufrí mucho que se nos había dañado esa buena noticia por dos niñitos que se desaparecieron. Afortunadamente era que estaban perdidos en el vecindario. El país viene de 3.050 secuestros por año. Nosotros en la presidencia sacamos este boletín una o dos veces a la semana. Este es el del primero de septiembre. Hoy llevamos 205 secuestros extorsivos en el año en el país, y en total 440. Una disminución del 60 por ciento en relación con el año pasado. Hay unas ciudades sin secuestro. Las tendencias son buenas. Por ejemplo, los 1.096 alcaldes del país están ejerciendo en sus municipios. Yo encontré 400 alcaldes desterrados de sus municipios por los grupos violentos. Se ha recuperado bastante las carreteras. Hay una disminución consecutiva en homicidio. El primer año cayó en un 20 por ciento, el segundo año un 15 por ciento, este año va cayendo un 18 por ciento. La única parte donde tenemos un problemita de homicidio es en Bogotá. Las tendencias son buenas pero no para resignarnos.
Vamos ganando pero no hemos ganado, la culebra está viva.
La verdad yo creo en lo siguiente: los grupos terroristas no negocian sino cuando los enfrentan. Un Estado serio con respaldo de opinión y con espíritu democrático. Severidad, opinión y democracia. Yo pienso que a la solución negociada se llega a partir de la política de autoridad. Yo no hablo de guerra, hablo de política de seguridad. Y creo que nosotros no podemos poner en contradicción, en contraposición la solución negociada con la política de autoridad. Para que la solución negociada sea una política eficaz, estos grupos tienen que ver que no tienen alternativas políticas, ni militares, por la vía del terrorismo. Y eso solo se logra con una persistencia en la seguridad democrática. Que hay que estarla ajustando y mejorando.
Estos grupos paramilitares no están negociando porque si. Este gobierno ha propinado más de 1.400 bajas a los paramilitares. Están si alternativa y como no aprovechan una salida negociada. Nosotros tenemos hoy más de 17 mil desmovilizados, 6 mil de las guerrillas. Todos los días hay desmovilizaciones FARC y ELN. Yo suelo hablar mucho con los desmovilizados. El domingo recibí 6 de ELN en Valledupar, entre ellos el segundo comandante que opera en el perijá. Contaron como optaron por el programa de reinserción debido a las presiones de la política de seguridad democrática. Hay que ser muy firme en la presión militar y muy generoso en la reinserción. Muy firme en la política de seguridad, y generoso en la política de negociación. Yo no las pongo como factores antagónicos sino complementarios. Mire, si la política de seguridad es creíble y sostenible en el tiempo, se llega a la negociación eficaz tarde que temprano, así no lo quieran don Manuel ni don Jorge Briceño. No les quedará más camino.
¿Qué es una política de seguridad creíble?, una política que sea eficaz y transparente. La transparencia depende de su adhesión a los derechos humanos y de su vocación democrática. ¿Qué es la vocación democrática en una política de seguridad?, que esa política de seguridad beneficie a todos los colombianos. Que sea para quienes están de acuerdo con las tesis del gobierno y para la oposición. Este gobierno ha puesto especial empeño en proteger los voceros de oposición. Miren lo que pasó en las elecciones de 2003. Yo creo que nunca había sentido la oposición más libertad eficaz, gracias a la protección del gobierno para decir lo que quiera. Esa política es creíble por vocación democrática.
Aquí no hemos cercenado las libertades públicas, aquí no hemos cercenado la libertad de prensa. Nuestro Ejército, nuestra Policía todos los días se comprometen más con los derechos humanos. Yo controvierto con las ONG y creo que les gusta mucho controvertir conmigo. Pero aquí tienen todas las garantías. Yo creo que eso va creando una política de seguridad democrática en la cual pueden tener confianza todos los colombianos. Si es eficaz, eso tiene que ir conduciendo a que estos grupos digan "bueno no hay más camino que negociar". Entonces, con eficacia y transparencia la política de seguridad democrática vamos creando condiciones de negociación. Y para consolidar la paz que finalmente se consolida desembocando en la negociación y con una política social que una en la realidad material al pueblo colombiano y lo configure como una nación sólida permanentemente. Yo no lo miraría como excluyente, pero para que muchos amigos suyos puedan hacer la política de negociación, déle un espacio a que este compatriota suyo aplique la política de mano firme.
P.- ¿cuáles son las metas que tienen nuestras fuerzas armadas en el corto y mediano plazo con relación a resultados tangibles que nos puedan presentar frente a los grupos violentos?
R.- Yo he sido muy cuidadoso en no proponer esas metas públicamente. Por ejemplo cuando empezaba el gobierno quisimos proponerle la meta de los cabecillas. Los generales me dijeron con sobradas razones no podemos sustentar una política de seguridad que empieza en la captura de los cabecillas, hay que ir recortando apoyos". Entonces allí propusimos cuatro conceptos para trabajarlos. El concepto de aislamiento, el concepto de desabastecimiento, el concepto de control territorial y el concepto de confianza ciudadana. Nos hemos propuesto unas metas muy severas en reducción de homicidios y delitos de impacto social, secuestros, recuperación de carreteras, y públicamente se reconocen las acciones. Casi 700 municipios con soldados de mi pueblo, los encard de la Policía que hemos creado, 170 municipios que no tenían Policía con Policía, 114 corregimientos, 200 y algo más estaciones que no tenían policía, faltando mucho. Todo eso está dentro de lo que se llama las metas de control territorial. Las brigadas móviles, los comandos especiales, etc.
En las metas de se debe reducir el secuestro a tanto, el homicidio a tanto, en eso hemos sido muy prudentes. La gerencia de las fuerzas militares es muy particular y yo creo que la mayor lección se toma del librito aquel del arte de la guerra. Las fuerzas militares tienen condiciones de niño y adulto, en la medida que son muy jerarquizadas son muy dependientes. La jerarquización no se excluye con la dependencia. Quien está muy jerarquizado está muy dependiente. Entonces la exigencia hay que hacerla a partir del compromiso y de la solidaridad con ellos. Lo primero que yo he querido es que las fuerzas militares sientan mi afecto por ellos, mi compromiso, que me vean de civil pero con un corazón y con una disposición de soldado, de policía; y que me vean acompañándolos a toda hora. Que un sábado que hay un problema en Arauca, yo no los llame desde un club social a regañarlos, sino que yo esté con ellos allá metidos en Arauca o en el perijá, en una parte o en la otra. Eso es bien, bien importante.
P.- (INAUDIBLE)
R.- (cambio de casete)..si está desmotivado no es eficaz. Por eso he querido ser muy cuidadoso en el acuerdo humanitario con dos puntos. El punto de que no haya zona de despeje, y el punto de que aquellos que salgan de la cárcel no salgan a volver a delinquir, siempre con opciones.
¿Cuál es la opción a que no haya zona de despeje?, el gobierno ha dicho cualquier sitio en el extranjero, en el país, embajada, nunciatura, una iglesia rural, una escuela. El doctor Luis Carlos, el Comisionado, ha venido trabajando con los familiares de los secuestrados del Valle del Cauca en eso. Y con más opciones, que las FARC escojan quien los conduce a ese sitio, que se discutan las condiciones de seguridad de ese sitio. El gobierno está abierto a todo eso, pero no a zona de despeje. Se desmotiva mucho la fuerza pública y el pueblo colombiano que sintió que el poder real estaba siendo asumido por guerrilla y paramilitares, y que afanosamente reclama que el poder real lo recuperen las fuerzas institucionales. ¿Entonces despeje para que salga la fuerza pública cuya presencia estamos reclamando para que entren los terroristas? ¿Despeje para que haya seguridad de los terroristas e inseguridad de los ciudadanos? Hay que cuidar mucho la motivación de la fuerza pública, que también está conectada con la actitud de los ciudadanos.
Eso de las carreteras es muy importante. Yo converso con los soldados, con los oficiales, con los suboficiales y me dicen que no hay nada que más los motive que estar en una carretera con un tremendo sol en el magdalena medio al medio día, y que pase un carrito familiar o un bus y saquen por la ventanilla una bandera de Colombia y nos saluden con afecto. La motivación de la fuerza pública tiene que provenir del gobierno, de su comandante constitucional y de la ciudadanía. El acompañamiento de los ciudadanos a nuestra fuerza pública es fundamental como factor de motivación y como factor de cooperarlos para la eficacia. Sin motivación ciudadana, por más grande que sea nuestro ejército o policía, no va a haber eficacia. Y sin cooperación ciudadana tampoco va a haber eficacia. Y la alternativa frente a cuáles son las opciones? que al salir de las cárceles no vuelvan a delinquir. Primero dijimos que se vayan al extranjero, la Iglesia me dijo que las FARC no aceptan. Entonces les dije, denme una garantía efectiva de que al salir de la cárcel no vuelven a delinquir. Entonces, después de muchas discusiones, se dijo que entren al plan de reinserción, que es un plan creíble, costosísimo. Ustedes no saben lo que es mantener un plan de reinserción que va para 20 mil personas. El año entrante, solo la reinserción nos cuesta alrededor de 300 mil millones. Entonces un programa de reinserción que es creíble debe ser una opción para que si no se quieren ir al extranjero entre a el, pero no delincan. Lo que yo no puedo hacer es soltar a unos guerrilleros de las cárceles para que vuelvan a delinquir. Piensen en eso, queridos amigos.
En los pabellones de sanidad de la fuerza pública tenemos hoy entre 1.400 y 1.500 de la armada, de la Policía, del DAS, del Ejército, mutilados por minas antipersonal de los terroristas. Que pensaran ellos y sus familias cuando vean salir de las cárceles a sus verdugos para volver a delinquir. Por eso hemos tenido precauciones en este aspecto, que yo diría que apuntan a lo que es la gerencia motivacional de la fuerza pública. Es una gerencia muy particular. A partir del principio de que es una institución finalmente muy dependiente en razón de su jerarquía.
P.- (JAIME LOSADA PERDOMO).. (INAUDIBLE). Política de paz. Primero le hago esa pregunta porque Usted sabe que independientemente de todas las circunstancias y el calvario que me ha tocado vivir, he tenido la cordura y la sensatez de respaldar su política de seguridad. Me preocupa y está en la agenda, que el gobierno ha puesto a consideración de los colombianos la finalización del conflicto en el 2016 y la desmovilización completa de los grupos alzados en armas en el 2019. Naturalmente ello conllevaría a otros aspectos de fundamental importancia para el desarrollo económico del país. El incremento del área cultivable.
¿Mi pregunta es si el plan Colombia puede continuar para tener la seguridad de unos recursos que permitan esa seguridad democrática en el tiempo? Obviamente no puedo dejar de lado lo que Usted ha explicado aquí en torno al acuerdo humanitario, aunque eso no es parte de la agenda. Pero de la misma manera y con la misma franqueza, como le he dicho que respaldo sin reservas la política de seguridad y reconozco lo que ha ganado el país con su gobierno y con esa política, por supuesto y por obvias razones discrepo respetuosamente de la posibilidad de un intercambio humanitario, ojalá rápidamente. Por qué digo yo esto?, porque obviamente los familiares como yo le pedimos es a los buenos a que hagan gestos humanitarios, no a los malos ni a los bandidos. A esos tipos yo nos les puedo decir que hagan gestos humanitarios porque no tienen sensatez de ninguna naturaleza. Por eso le pedimos al gobierno a que se de la pela, a que haga lo que esté a su alcance, porque es el que respeta la ley. Cuando hablamos, entonces, de una zona de despeje, que se ha estigmatizado esa palabra, no es el Caguán Presidente, de ninguna manera puede serlo. Es una zona pequeña, Pradera o Florida, por unos pocos días, ojalá no sean los 30 días que ellos piden, pero siempre teniendo presente la prioridad y lo fundamental que es salvar unas vidas.
Yo diría que lo del despeje de esa zona pequeña para que conversen es secundario, si vamos a traer prontamente unas vidas de unas personas que se están pudriendo en la selva. Y discrepo, muy respetuosamente Presidente querido, en ese punto por lo siguiente: yo no creo que la fuerza pública se desmoralice. Se desmoralizaría mucho más si los soldados caen como han caído varios en poder del enemigo, en este caso de las FARC, y saben que se tienen que morir en vida.
R.- El Plan Colombia hay que continuarlo, esa tarea no se puede dejar a mitad de camino. Básicamente en qué nos ha ayudado? Nos ha ayudado en la fumigación, en las brigadas contra el narcotráfico, y en unos planes de cultivos alternativos. El esfuerzo de la política de la seguridad ha sido con cargo al presupuesto de los colombianos. La decisión del gobierno ha sido aplicar con todo el juicio y con todo el empeño el plan Colombia y buscar una nueva fase del Plan Colombia. En eso estamos. Que debe tener un capítulo militar frente al narcotráfico, y un capítulo social de los cultivos alternativos, de la atención al desplazamiento, de la atención a los reinsertados, de las familias guardabosques, y una especie de acción entre lo militar y lo social que es la erradicación manual.
El año pasado el país terminó con 80mil hectáreas de cultivos, ojalá este año terminemos con mucho menos. Ha sido muy difícil porque se fumiga allí, y siembran allí y recuperan plantaciones, etc. Este año hemos fumigado un 30 por ciento más que lo que habíamos fumigado hasta la misma fecha del año pasado. Y está avanzando exitosamente el programa de erradicación manual. No había credibilidad en ese programa, yo mismo era escéptico, hoy soy muy optimista. Ya hemos tenido semanas de erradicar mil hectáreas, vamos a terminar diciembre, con la ayuda de Dios, con un acumulado de erradicación este año de 30 mil hectáreas manualmente. Eso ayuda mucho porque crea adhesión del campesinado a la erradicación de la droga.
El tema del acuerdo humanitario, ojalá lo podamos hacer. Usted conoce que le propuse yo al país y que aceptaron. Yo he procurado no tener una actitud dogmática. Yo le propuse a los colombianos como candidato que yo no haría acuerdo humanitario sino con la condición de que empezara un proceso de paz a partir de un cese de hostilidades. Después me reuní con Kofi Annan, con el Presidente de Francia, con Usted mismo, doctor Jaime, y con otros familiares de los secuestrados. Acepté, por petición de ustedes, desvincular el acuerdo humanitario de la iniciación de un nuevo proceso de paz. Bueno que nos liberen todos los secuestrados, que se haga a través de Naciones Unidas, que no regresen los guerrilleros a delinquir, que se vayan al extranjero, que no hay zona de despeje. Así como nunca piden zona de despeje cuando les pagan rescate, por qué tienen que pedir zona de despeje ahora?.
El despeje no es una necesidad para liberarlos. Si fuera una necesidad para liberarlos cada vez que fueran a liberar un secuestrado económico pedirían despeje y nunca lo han pedido.
Muy bien, seguimos en las conversaciones y vino la Iglesia y me dijo: Presidente no aceptan irse al extranjero. Después de una larga discusión yo le acepté a la iglesia buscar opciones que garantizaran que no volvieran a delinquir, entonces se exigió que se fueran al extranjero o que se entraran al proceso de reinserción. Acepté, finalmente, hablar de sitios para realizar el acuerdo. Liberamos 26 de las FARC el año pasado, que están en el proceso de reinserción. La reinserción entre FARC y el ELN hoy es de más de 6 mil guerrilleros en este gobierno, todos tratados con total generosidad. Hemos hecho muchos esfuerzos. El Comisionado ha ido conversando con las familias, con el gobierno de Suiza, con el gobierno de Francia. Hemos autorizado a cuantos facilitadores han querido cumplir esa tarea. La verdad es que yo tengo un dilema que ejerzo hoy transitoriamente la presidencia, pero soy padre de familia. Comprendo el dolor. Mi familia hace parte de ese porcentaje de las familias colombianas enlutadas por esta violencia terrorista. Pero sinceramente yo creo que hay unos inamovibles y uno de ellos es que no pueden regresar a delinquir. y que hay que buscar sitios de seguridad pero no zonas de despeje. ¿Por qué someter a la ciudadanía de Florida a una zona de despeje? Es que la ciudadanía de Florida tiene el mismo sentimiento que la ciudadanía de cualquier parte de la patria. Florida y Pradera es como decir aquí en Bogotá despejemos a Soacha. Yo no creo que eso sea justo en Colombia. A mi me parece que lo que está trabajando el Comisionado con los familiares, especialmente con las familias del Valle del Cauca de buscar esos sitios, pre diálogo para condiciones de seguridad, facilitadores internacionales, eso ayuda.
Yo creo que la garantía que hay que darle a la fuerza pública es que vamos a derrotar a los terroristas. Cuando hay un estado débil, el soldado se debe preocupar porque dirá, "me secuestran y me dejan allá", pero cuando las cosas han cambiado el soldado debe pensar, "afortunadamente ahora hay menos posibilidades de que me secuestren". Yo no creo que el camino sea decirle a los soldados déjense secuestrar que después los canjeamos. Yo creo que el camino es decirles que hay la determinación de derrotar el secuestro. Mejor dicho, doctor Jaime, yo soy uno de los colombianos que vive muy cansado de que mi generación no haya tenido un día de paz. Y muy aburrido de debilidades históricas frente a esos bandidos. Busquen ustedes, con el doctor Luis Carlos, una alternativa que no nos obligue a repetir debilidades históricas. Porque como le respondí a Cesar Mauricio, yo veo una conexidad clara de causa-efecto entre la política de seguridad democrática, y la política de paz.
Por ejemplo, algunos periodistas me preguntaban ayer, qué opina que el ELN dice que acepta entrar en un diálogo si el gobierno reconoce que hay conflicto. Porque he dicho yo que lo que pasa con estos grupos terroristas, no es que haya un conflicto con ellos sino una amenaza de ellos a la democracia. Porque hay conflicto cuando no hay democracia. En este país se ha profundizado el ejercicio de la democracia. Yo quisiera poder advertir qué habría pasado en las elecciones de 2003 con muchos candidatos que ganaron provenientes de partidos alternativos a los tradicionales, provenientes de partidos de antiguas guerrillas, sino hubiéramos estado en presencia de la política de seguridad democrática. En el pasado los mataban. Y tuvieron todas las garantías para participar en la elección y para ganar. Y han tenido todas las garantías en el ejercicio de sus cargos. Hemos honrado la democracia construyendo relaciones patrióticas y de gobernabilidad con ellos.
Estos señores de las FARC siempre han engañado al país. En un momento dijeron "insistimos en la lucha armada porque en Colombia los ciudadanos no pueden elegir sus autoridades más cercanas".
El país aprobó la elección popular de alcaldes, después vino la de gobernadores, y se convirtieron en los principales asesinos de alcaldes y gobernadores y de concejales. Después dijeron "insistimos en la lucha armada porque han matado a la oposición UP", donde hubo dos errores ha mi juicio. El error de algunos de la UP de mezclar la lucha terrorista con la política; y error del Estado de no protegerlos debidamente. Creo que la protección eficaz de que hoy goza la oposición en Colombia le quita a las FARC ese argumento.
Después se reunieron en el Caguán con el gobierno, con candidatos presidenciales, yo nunca fui, y allá se firmó un compromiso que para desmotar el paramilitarismo. Yo no estuve de acuerdo. Siempre he dicho que las fuerzas institucionales no pueden proceder de la mano de actor terrorista para enfrentar el otro. A mi de pronto me habría quedado muy fácil hacer una alianza con el paramilitarismo para acabarla guerrilla. Les hubiera dicho: quédense calladitos, quietos, no hagan masacres y ayúdenme a acabar la guerrilla. Quizás iríamos más adelante en la tarea frente a las FARC y frente al ELN. No lo hice por convicciones cristianas, democráticas, por un deber de institucionalidad de esta patria, porque la tarea institucional es más difícil, más demorada, pero es la única que consolida la paz. Que tal, entonces, o hacer pactos con la guerrilla para desmontar el paramilitarismo, o hacer pactos con los paramilitares para desmotar a las guerrillas. O con un cartel de la droga para desmontar otro. El país lo que tiene que hacer es recuperar plenamente la institucionalidad. En eso estamos. Muchos colombianos en el Catatumbo, en el Urabá, en el sur de Córdoba, en muchas partes me dicen: y entonces ¿qué vamos a hacer ahora que se retiraron los paramilitares? Y les digo, pues todo el esfuerzo porque el único camino de protección válido es el camino institucional. En ese esfuerzo estamos.
El esfuerzo de recuperar la vigencia eficaz de las instituciones demanda mucho sacrificio. Yo diría que a las FARC se le ha quitado otro argumento. Se le ha quitado el argumento del paramilitarismo. Los hechos demuestran que Colombia está desmontando el paramilitarismo. Entonces, ahí he repasado tres elementos históricos esgrimidos por ellos, y no hacen la paz.
Algún colombiano a quien aprecio mucho y admiro, piensa muy diferente de como pienso yo, me decía un día en una buena tertulia, mire es que una vez nos reunimos con Manuel Marulanda y saco un vaso. Este vaso no me sirve sino lleno. No me Lovaina a dar mermadito. ¿Para dónde iban ellos?, para la destrucción de la democracia colombiana, para la implantación de un poder terrorista, y a eso no se le puede hacer el juego. De ninguna manera.
Esos tipos negocian cuando sientan que definitivamente se les va a derrotar. Por eso para mí el principio de la política de paz es la eficacia, la sostenibilidad, la credibilidad, la transparencia de la política de seguridad.
En el momento de sentarse a negociar con toda la generosidad. Por qué he dicho yo que no hay conflicto. Porque es que aquí hay democracia. Y la hemos profundizado. En otros países, en alguna forma, legitimaron la acción subversiva, y la presentaron como una acción dentro de un conflicto porque era una acción contra dictaduras civiles y militares. Eso marca la diferencia.
Aquí hay mucha pobreza, pero ellos no han sido solución, al contrario todo este período de violencia en Colombia, como lo mostraba usted, doctor Pedro, esta mañana, lo que ha hecho es generar menos productividad, menos inversión, más desempleo, más pobreza. Por esa razón, tampoco hay conflicto. Quiere decir que Colombia no tiene una crisis humanitaria, claro que la tiene. Colombia tiene todavía un 52 por ciento en pobreza, tema que tenemos que superar, pero nosotros no podemos basarnos en la pobreza colombiana, en los problemas humanitarios de Colombia para decir que hay un conflicto con estos señores.
Con el ELN, nosotros hemos hecho todos los esfuerzos. ¿Por qué rompieron?, cuando estábamos cerca de firmar un acuerdo de cese de hostilidades. Aceptamos que el Gobierno no los perseguiría militarmente, mientras ellos cumplieran el cese de hostilidades. Qué hubiera un garante internacional. A la hora final, a la hora de la quema, dijeron que no podían porque si se excluía el secuestro, su gente se desmotivada.
¿Qué le dije yo al Comisionado? Si nosotros aceptamos un Cese de Hostilidades y al mismo tiempo excluimos el secuestro estamos legalizando el secuestro. Hoy secuestran contra la voluntad oficial, con ese acuerdo secuestrarían acompañados de la voluntad oficial. Hemos hecho muchos esfuerzos. Ayer me preguntaba un comunicador que si yo aceptaría la propuesta del ELN de reconocer que hay conflicto.
Luis Carlos ha estado preparando una respuesta. La voy a anticipar aquí y que me perdone el doctor Luis Carlos. Si el ELN acepta entrar en ese cese de hostilidades, que es el principio de la búsqueda de la paz, yo le reconozco lo que quieran. Y en ese momento digo: en aras de las superiores conveniencias de la patria, depongo mis personales convicciones y en nombre de la institución presidencial acepto que hay conflicto. Estoy dispuesto a todo eso. Pero a lo que no estoy dispuesto es a que los pasos de paz los aprovechen los terroristas para afianzar su avance hacia el maltrato de la democracia colombiana. |