ENTREVISTA DEL PRESIDENTE DE LA REPÚBLICA ÁLVARO URIBE VÉLEZ
Foro Interamericano de La Voz de América
Versión Editada - Temas Paz
EL PRESIDENTE EN LA VOZ DE AMERICA
Bogotá, jul. 01 (SNE).- El presidente de la República, Álvaro Uribe Vélez, habló este viernes -vía teleconferencia- con el programa 'Foro Interamericano de La Voz de América' -que encadena a más de 30 países de Latinoamérica-, sobre la política de Seguridad Democrática y la ley de Justicia y Paz, aprobada por el Congreso de la República, que es marco jurídico para los procesos de paz con todos los grupos al margen de la ley, sean de guerrilla o paramilitares.
La siguiente es la entrevista:
A.A.: Vamos a cambiar de tema. Para quienes no conocen la Ley de Justicia y Paz que se acaba de aprobar por la Cámara baja en Colombia, es un proyecto de ley que ofrece un marco jurídico para la desmovilización de los paramilitares y que otorga penas entre 5 a 8 años a quienes hayan cometido delitos atroces.
Presidente, uno de los críticos de esta Ley es el ex presidente César Gaviria, él ha dicho que este proyecto de ley institucionaliza la impunidad.
Ahora, por otra parte, su Ministro de Defensa (Jorge Alberto Uribe) hace dos días, en Washington, dijo que era necesario un cierto grado de impunidad si se quiere un proceso de paz. ¿Cuál es su opinión, Presidente?
Presidente de la República : Primero, la OEA (Organización de Estados Americanos), siendo Secretario General el presidente César Gaviria, nos ayudó mucho en este proceso.
Segundo, es la primera vez que Colombia produce una Ley de paz, en la que se introduce el elemento justicia y en la que se introduce el elemento reparación. Las leyes de paz que se dieron en el pasado solamente se preocupaban por la reconciliación, por la desmovilización. Por primera vez en Colombia, en una ley de paz, se introduce el elemento reparación, el elemento justicia.
Tercero, no se negocia extradición. En el pasado, aquí para hacer procesos de paz, incluso tuvieron que eliminar la extradición vía Constitución. Este Gobierno no ha dejado que se afecte la extradición, no hemos dejado ni que se negocie la extradición ni que se debilite en una ley de la República ni que prospere un acto de reforma constitucional para eliminarla.
La política fundamental de este Gobierno es la Seguridad Democrática, la política de autoridad. El objetivo: reestablecer en Colombia el imperio de la Ley. El objetivo: una Colombia sin drogas, sin corrupción, si paramilitares, sin guerrilleros. Las cifras muestran que vamos bien.
Pero, esa política de Seguridad también produce posibilidades de paz, porque estos grupos cuando ven que hay un Gobierno serio con toda la decisión de autoridad empiezan a negociar. Estos grupos de autodefensa estaban negociando con el Gobierno anterior a través de la Iglesia Católica, los mismos con los cuales negocia este Gobierno.
¿Qué le dijo este Gobierno a la Iglesia Católica ?: sigan esa negociación, pero tiene que haber un cese de hostilidades.
Y la misma oferta se la hemos hecho a todos los grupos guerrilleros.
Aquí no hay tratamiento diferencial ni en lo militar ni en posibilidades de negociación a partir del cese de hostilidades. La propuesta es para todos.
Y esta Ley de la República se discutió durante año y medio y tiene una circunstancia de credibilidad bien importante: en lo que va corrido de este Gobierno se han desmovilizado más de 12.600, oigan esa cifra: ¡más de 12.600 integrantes de grupos violentos! Hay desmovilizaciones de la Farc , del Eln, de los paramilitares.
Y el Comisionado de Paz me decía ayer, que se espera una desmovilización muy masiva de paramilitares, en las próximas semanas.
O sea que esta ley se produce cuando el país ha visto que la política de Seguridad Democrática está dando sus frutos, esta ley se produce sin afectar la extradición, esta ley se produce incorporando el elemento de justicia, incorporando el elemento de reparación.
Ahora, por su puesto, tener ese balance entre la paz y la justicia, no es fácil. He dicho: una Ley de Paz y Justicia, en nombre de la paz, no puede llegar a la impunidad, pero en nombre de la justicia no puede ser una ley de sometimiento. Es una ley de paz con justicia y con reparación, no una ley de sometimiento.
A.A.: Pero mire Presidente, a uno le parece que para un delito atroz -con todo respeto- entre 5 y 8 años, es muy poco.
Usted ha sido víctima en carne propia, Presidente, de la violencia en Colombia, a su padre lo asesinó la guerrilla. Yo le pregunto ¿si en esa época un Presidente hubiera aprobado una Ley de Justicia y Paz, como la que Usted acaba de aprobar, usted no se sentiría como víctima, perdedor?
Presidente de la República: A pesar de que la guerrilla asesinó a mi padre y que ha cometido tantos atentados contra mi familia y contra mi persona, yo colaboré, después del asesinato de mi padre, en el proceso de paz del Presidente Betancourt. Al M - 19 se le perdonaron delitos atroces y yo estuve en el Senado de la República y voté favorablemente esas leyes y di discurso.
La verdad es que, he tenido gran compromiso con el ejercicio de autoridad, pero a la hora de hacer procesos de paz he visto que si, quienes entran en esos procesos de paz, entran de buena fe, hay que facilitar esa paz.
Ahora mire, en el pasado se perdonaron delitos atroces, incluso personas que pudieran haber sido condenadas por delitos atroces pudieron llegar al Congreso de la República, porque no se les condenó por delitos atroces. Se les dio un indulto, se les dio una amnistía y se les dieron todas las posibilidades para llegar al Congreso.
En esta Ley hay una reducción de penas, es cierto como tú lo acabas de decir, pero aquellos responsables de delitos atroces, no podrán ir al Congreso, no podrán recibir indulto, no podrán recibir amnistía. Es una diferencia con las leyes del pasado.
José Carreño. El Universal de México: Esta legislación, sin embargo, ha sido tal vez criticada, algunos porque hace mucho o porque ya sea autoritaria, otros porque es demasiada blanda y uno quisiera ir a un caso concreto. Me gustaría conocer su opinión a cerca de las denuncias sobre la matanza de San José de Apartadó. ¿Qué impunidad o qué formulación se puede dar a quienes proceden así, incluso bajo su propia ley?
Presidente de la República: En Colombia se ha disminuido mucho toda la criminalidad. Yo encontré un país con 29 mil asesinatos al año, ya ha pasado el primer semestre de este año y llevamos 8 mil homicidios, quisiéramos menos pero venimos de 28 mil por año.
Encontré un país con 3.050 secuestros al año. Este año -hemos pasado ya mitad del año- y llevamos 345 secuestros, 168 extorsivos. Venimos de 3.050 por año.
Se han disminuido las masacres en un 80 por ciento.
La masacre de San José de Apartadó. Colombia tiene una Fiscalía independiente del Gobierno, esa fiscalía es autónoma. El Gobierno lo que tiene que hacer es ayudar con la Fuerza Pública a la Fiscalía , trasladarle a la Fiscalía todos los casos que conozca. La Fiscalía ha entregado al Congreso de los Estados Unidos, para efecto de certificación en el Plan Colombia, el avance de la investigación de esa masacre.
El informe oficial que yo he obtenido, es que lo investigado hasta ahora, en ninguna forma compromete la Fuerza Pública. Y Fuerza Pública y la ciudadanía de Apartadó ha dicho que esa masacre, infortunadamente, que costó la vida a tantos ciudadanos, fue cometida por el grupo terrorista de la Farc.
Si llegare a haber responsabilidad en la Fuerza Pública, a este Gobierno no le tiembla la mano para desvincularlos de la Fuerza Pública y para meterlos a la cárcel, como ocurrió el año pasado cuando mataron unas personas en Arauca. -Se le hizo una imputación a unos integrantes de la Fuerza Pública, están en la cárcel y todavía no ha terminado la investigación-.
El Ejército de Colombia, la Fuerza Pública de Colombia, ha recibido una instrucción de este Gobierno: hay que ser eficaces y transparentes. Tan importante la eficacia como la transparencia, ambos son presupuestos para la credibilidad ciudadana en esta política.
J.C.: Entonces, si en aras de la paz fuera necesario dar un perdón por el caso de San José de Apartadó, ¿lo darían ustedes?
Presidente de la República: Usted sabe que aquí no hay perdones, hay rebajas de penas, que es distinto y la Ley es muy exigente: la persona se tiene que desmovilizar, tiene que contar los delitos, tiene que colaborar con la justicia en delitos que no haya contado en momentos de desmovilizarse, tiene que entregar los bienes ilegales, tiene que desmantelar su grupo y tiene que contribuir a la reparación de las víctimas. Todas esas instituciones están contenidas en esa Ley.
Por supuesto, esa Ley se aplica a quienes cumplan con esos requisitos por hechos anteriores, no se aplica a la Fuerza Pública. Por razones de honor militar, la Fuerza Pública de Colombia no acepta que la incluyan en ley alguna de reducción de penas.
Myles Frechette. Ex embajador de Estados Unidos en Colombia: Uno de los temas que no es bien entendido en este país, es ¿dónde queda la extradición entre Estados Unidos y Colombia? Colombia, bajo su Presidencia ha extraditado a más de 200 colombianos a los Estados Unidos, sabemos que en agosto Usted se va a reunir en Texas, con el Presidente Bush y en el grueso temario que ustedes tendrán, sin duda, la extradición será uno de los temas que ustedes van a tratar. Yo creo que el Presidente le va a preguntar: ¿dónde queda la extradición entre Estados Unidos y Colombia?, ¿qué es lo que va a pasar con personas con 'Don Berna' que no sólo son narcotraficantes, pero son asesinos? ¿Podría Usted darnos alguna idea de cuál sería su respuesta al Presidente Bush?
Presidente de la República : Eso lo hemos hablado, Embajador, muchas veces con el Gobierno norteamericano, con su Embajada, con los Congresistas.
Este Gobierno ha dicho que la extradición es una institución de la esencia hoy de las relaciones internacionales, que hay que desmitificarla, que un país como Colombia -que es signatario de la Corte Internacional de Justicia- no puede rechazar la extradición, porque no hay Corte Internacional de Justicia que pueda funcionar sin extradición. Eso lo ha dicho claramente este Gobierno y lo ha practicado.
Con otras extradiciones que firmé esta mañana, creo que llevamos alrededor de 340 órdenes de extradición firmadas en mi Gobierno. Eso es lo primero.
Lo segundo: ni en las negociaciones con los grupos violentos ni en el Congreso, ha prosperado negociación o debilitamiento alguno de la extradición.
Colombia en el pasado, incluso llegó a eliminar la extradición por reforma constitucional, por supuestos procesos de paz. En este Gobierno eso no ha pasado por la cabeza y yo lo he dicho claramente.
¿Qué puede ocurrir sí, para que la extradición no frene estos procesos? Por ejemplo, en el caso del señor Mancuso, que se comprometió en el cese de hostilidades y ya está desmovilizado y se compromete a desmovilizar toda su estructura: el Gobierno cumplió lo que había dicho en un comunicado del 27 de abril del año pasado, se autorizó la extradición pero se suspendió mientras cumpla con todas esas condiciones.
¿Qué puede pasar con el caso de este señor alias 'Don Berna', el señor Murillo Bejarano? Primero, es bueno contarle a la opinión internacional que cuando mataron un diputado en el departamento de Córdoba, yo me encontraba en Beijing y desde allí di instrucciones de que había que ofrecer recompensa, ir tras la captura de los sicarios y los capturamos. Capturamos ocho de las autodefensas que ahí están en la cárcel.
Después la justicia dijo que el señor Murillo Bejarano, alias 'Don Berna', estaba comprometido en eso. Yo, personalmente, le di la orden al Comandante de la Policía (general Jorge Daniel Castro Castro) de que él, de manera indelegable, llegara a la zona de ubicación y pusiera preso a 'Don Berna'. Entró allí. Al otro día de estar la Policía allí buscándolo, él mandó unos emisarios a ofrecer negociación. Pidieron una zona, para él, de ubicación, el Gobierno la rechazó. El Gobierno le exigió que se tenía que entregar y que quedaría en un sitio, a disposición de la justicia, austero, controlado por la Policía de Colombia. Así está hoy. -Sitio que además puede mirar la opinión pública nacional e internacional-.
A 'Don Berna' se le aceptó recibirlo como desmovilizado y la condición que él se comprometió a cumplir es la de desmovilizar toda su estructura, por eso se está presentando todas estas desmovilizaciones de los mal llamados grupos paramilitares.
Ahora, seguramente, en algunos casos, habrá que suspender extradiciones y eso se mirará caso por caso, de acuerdo con este proceso de paz y de acuerdo con el cumplimiento del mismo.
El tema que hay que pensar también, es que muchos de los críticos a esta ley tienen una posición diferente frente a la guerrilla. Cuando se trata de un caso de paramilitares, quieren que no haya ningún beneficio jurídico, cuando se trata de un caso frente a guerrilla, quieren llegar al extremo de que aún se les indulte y se les dé amnistía por delitos atroces y que así hubieran cometido delitos atroces puedan llegar al Congreso de la República y que el país se comprometa a no extraditarlos. Ahí es donde veo yo una contradicción.
Por eso, hay que pensar qué va a hacer Colombia cuando esos líderes del terrorismo guerrillero acepten desmovilizarse y digan que como nunca han reconocido al Estado colombiano no les es aplicable la extradición del Estado colombiano, que se necesita reforma constitucional para eliminar extradición, que los tienen que indultar y amnistiar por cualquier delito, incluidos los delitos atroces y que tienen que llegar al Congreso de la República.
Yo creo que quienes analicen esta Ley deberían ver que es una Ley bastante balanceada entre paz y justicia y deberían ir más allá, poner sus ojos y su mente en el escenario de una eventual desmovilización de líderes guerrilleros y sus pretensiones de amnistía e indulto por todo delito, sus pretensiones de no extradición, sus pretensiones de que la Constitución elimine la extradición y sus pretensiones de llegar al Congreso, a pesar de delitos atroces.
Por eso creo yo que cuando el país vaya a sufrir esa presión de los guerrilleros debe invocar este antecedente en esta Ley. Y estoy seguro que muchos de los que han criticado esta Ley, si en ese momento van a ser justos, les va a parecer que esta ley era muy equilibrada.
A.A.: Presidente, muy respetuosamente, le pregunto lo siguiente: ¿por qué el congresista Gustavo Petro acusa a uno de sus hermanos de tener vínculos con los paramilitares?
Presidente de la República : Mi familia vive en el campo. ¿Qué no se ha dicho? Ahora hablemos de mi hermano, porque en cualquier momento podemos hablar de todas las acusaciones que me han hecho a mí.
Primero, la Fiscalía dice: "contra Santiago Uribe, el hermano del Presidente, no hay un solo cargo". Quisieron montarle un proceso hace años y no pudieron. La misma Fiscalía -yo no era Presidente, en ese año no era Gobernador de Antioquia, era un ciudadano del común y corriente y usted sabe que la Fiscalía en Colombia es independiente- no encontró ningún mérito para vincular a mi hermano Santiago a un proceso.
Le voy a contar algunas de las experiencias de mi hermano Santiago, hombre muy buena persona. Allá estudió agricultura en Estados Unidos.
Cuando mataron a mi padre -lo mató la Farc-, mi hermano Santiago estaba con él, eso fue el año 83. A Santiago, mi hermano, le atravesaron un pulmón con una bala de fusil de la Farc. Es sobreviviente por milagro.
Después, cuando secuestraron aquí, a un señor muy famoso, al doctor Manuel Santiago Mejía, ese día casi secuestran a mi hermano Santiago. Logró librarse de ese secuestro milagrosamente.
Después, cuando llego a la Gobernación de Antioquia, le queman la finca Guacharaca, la hacienda Guacharaca -el Eln-, simplemente porque era hermano del Gobernador. Asesinan una persona que trabajaba allí, porque esa persona definió quedarse en esa hacienda.
Más tarde le asesinan el mayoral de la hacienda La Carolina. Tenía una finca pequeña Santiago, mi hermano, se la quemó el Eln, lo echó de allá, lo arruinó, que porque era hermano del Presidente.
¿Usted sabe cuántas imputaciones de paramilitarismo me han hecho a mí por mi política de autoridad? He procedido con toda la transparencia, por mis convicciones democráticas y por sentido común. Porque, quien quiera, para el bien de los colombianos, ejecutar esta política, no puede tener manchas en materia de seguridad.
A.A.: Pero Presidente, ¿esa finca sí era centro de operaciones de los paramilitares cuando su hermano la administraba?
Presidente de la República: ¡Por Dios, pregúntele a la Fiscalía !
Es que además dijeron, allá dijo un periodista en Estados Unidos -creo que de Newsweek-, en la campaña política cuando yo era candidato: que esa finca era en compañía con el narcotráfico. Allá fundó mi papá una ganadería de casta, ¿Sabe quiénes eran los socios?: don Santiago Mejía Olarte, el dueño del Éxito, quien murió el año pasado, un señor del mayor reconocimiento ciudadano; y los señores Ángel, de Caribú. Y dijeron que era en sociedad con el narcotráfico. Como han dicho que es centro de operaciones de paramilitares.
¡Por Dios! Aquí hay mucho interés en que no se derrote al terrorismo, en que no se derrote al narcotráfico. Ya que me lo preguntas, te lo contesto Adriana. Pero yo vivo es, dedicado a esta tarea de gobernar bien a Colombia, lo que pasa es que no te puedo eludir estas preguntas.
A.A.: Señor, muchas gracias.
Serena Parker. La Voz de América: El Departamento del Estado de los Estados Unidos ha criticado a Venezuela por su apoyo a la Farc y al Eln y quería saber ¿cómo es la relación hoy en día, entre su Gobierno y el de Hugo Chávez en Venezuela?
Presidente de la República: Serena, yo tengo que ser muy prudente, son 2.216 kilómetros de una frontera muy viva y muy dinámica. Nosotros, todos los días les decimos a nuestros vecinos: ayúdenos, hoy por mí mañana por ti.
Ayer estuve en el departamento de Norte de Santander, fronterizo con Venezuela. Antes de mi Gobierno, en ese departamento nuestro, secuestraban más de 100 personas al año. Este año van cinco secuestros y todos los secuestrados están rescatados, gracias a la presión de la Fuerza Pública.
Y del lado venezolano hay mucha queja, porque estos bandidos de acá se pasan y secuestran allá. Hay más de 30 personas secuestradas.
Entonces esa -como ha ocurrido en el Ecuador, que hay mucha queja de las autoridades, etcétera, porque estos terroristas se pasan allá y secuestran- es una de las razones para pedirle a todos los gobiernos de los países hermanos que ayuden en esta tarea contra el terrorismo y contra el narcotráfico, que alimenta ese terrorismo.
Pero tengo que ser muy prudente en mis declaraciones frente a cualquiera de los países hermanos, porque Colombia -que tiene que manejar una situación tan difícil-, en boca de su Presidente tiene que tener mucha prudencia, para que esa prudencia ayude a tener mucha eficacia en la acción.
A.A.: Presidente, la situación con Ecuador se complica cada vez más. No solamente están pidiendo visa para los colombianos en el Ecuador, sino que piensan repatriar a los ilegales en Ecuador. ¿Se va a reunir -tengo entendido- con el Presidente Palacio el 7 de julio en Costa Rica, Presidente?
Presidente de la República: Sí. La semana pasada me reuní con él en Asunción (Paraguay), una reunión muy constructiva, he hablado con él varias veces por teléfono, unas conversaciones constructivas.
Hace dos días se reunió el Comandante de la Policía ecuatoriana, el Comandante de nuestra Policía, con su homónimo ecuatoriano, con su equivalente ecuatoriano. Ayer en Tulcán, ciudad ecuatoriana de la frontera, se reunieron nuestros Comandantes militares con los Comandantes ecuatorianos. Reuniones muy constructivas, con un gran espíritu de coordinación.
Confío que la coordinación con prudencia verbal, con austeridad verbal, con eficacia, nos ayuden mucho para que no nos sigan matando soldados en la frontera. Hoy por nosotros, mañana por ellos. Porque usted sabe que estos bandidos también han hecho mucho daño en Ecuador y que estos bandidos para secuestrar, para traficar con droga, para matar a la gente, finalmente no tienen fronteras territoriales ni tienen frenos éticos. Son oportunistas, pero no tiene ética.
M.F.: Otro de los temas que sin duda Usted estará discutiendo con el Presidente Bush en Texas, va a ser ¿qué es lo que va a pasar con la ayuda norteamericana para con Colombia? El Plan Colombia se termina este año fiscal, es decir, fin de septiembre y ¿qué tipo de ayuda, qué tipo de presentación le hará Usted al Presidente Bush en términos de continuar la ayuda para Colombia? La Secretaria de Estado, (Condolezza) Rice estuvo en Colombia recientemente y dijo que el Plan Colombia se terminaba, pero que iban a aprobar unos 600 millones de dólares para Colombia este año que viene y así fue.
¿Qué tipo de ayuda le va a plantear Usted al Presidente Bush en Texas?
Presidente de la República : Embajador, le voy a reconocer lo siguiente: el Plan Colombia ha sido un magnífico paso.
En el pasado se hablaba mucho y se hacía muy poco. El Plan Colombia tiene la virtud de ser el tránsito de la ayuda retórica a la ayuda eficaz. Empezó con los presidentes (Bill) Clinton y (Andrés) Pastrana, ha continuado con el Presidente (George) Bush y con esta administración. Sus resultados son muy buenos y van a ser mejores.
Cuando este Gobierno empezó, Colombia tenía 170 mil hectáreas de droga, el año pasado 80 mil. Este año el descenso va a ser más rápido, porque hasta la fecha hemos podido aumentar las fumigaciones en un 30 por ciento, en comparación con el mismo período del año pasado. Y adicionalmente, estamos en un programa de erradicación manual, ya tenemos 44 grupos de trabajadores colombianos campesinos y de reinsertados que están trabajando en erradicación manual y vamos a agregar más grupos. Hasta ayer llevábamos erradicadas más de ocho mil hectáreas manualmente. Entonces yo confío que esto, este año, produzca mejores resultados.
Le voy a decir al Presidente Bush lo que quiero -por conducto de este programa tan importante-, decirle a toda la opinión del Continente: vamos ganando, pero no hemos ganado. Vamos ganando, pero la culebra todavía está viva. Como dicen ustedes en inglés: 'we have to stay acord', tenemos que mantenernos en esta línea, con toda la determinación para triunfar.
Y no va a ser el triunfo de Colombia, va a ser un triunfo para la democracia del mundo, va a ser un triunfo para liberarnos de la droga y de su instrumento, que es el terrorismo.
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