DISCURSO DEL ALTO COMISIONADO PARA LA PAZ, LUIS CARLOS RESTREPO, DURANTE LA DESMOVILIZACIÓN DEL BLOQUE MOJANA
Zona recreacional del corregimiento Nueva Esperanza, Guaranda – Sucre
Febrero 2 de 2005
Cuando veníamos en el helicóptero hacia Nueva Esperanza, nos asombrábamos con las maravillas de esta tierra. Tierras bellas, promisorias, que un día trágico de la historia de Colombia se vieron asaltadas por el odio y la violencia. Cuántos días de sangre, cuántos días de horror hemos vivido los colombianos.
Cuando se inició el Gobierno del presidente Álvaro Uribe, esta trágica situación histórica llevaba incluso a poner en peligro la viabilidad de la Nación. Un alto porcentaje de colombianos había perdido la esperanza y creía que ya era imposible retomar la senda de la institucionalidad, de la legalidad y de la democracia.
Pero hoy vemos los frutos de la política de Seguridad Democrática. Hoy vemos los frutos de un Gobierno comprometido en recuperar la institucionalidad y devolver la confianza para que venga el capital, se reactive la producción y podamos ir poco a poco solucionando tan graves problemas de la Nación.
Al día de hoy vemos un descenso significativo de muertes violentas. Al comenzar este Gobierno, 27 mil colombianos morían anualmente por la violencia. Hemos reducido esa cifra a 20 mil. Saldo todavía trágico. Pero la reducción señala un camino esperanzador. Estamos en vías de recuperación.
Los índices económicos y sociales del país mejoran. Anoche analizábamos, con el señor Presidente de la República, cómo se han venido cumpliendo las metas del Gobierno. Cómo se ha venido reactivando la producción. Cómo ha venido funcionando la revolución del microcrédito. Una revolución silenciosa que ha permitido que miles de colombianos generen pequeñas empresas. Cómo poco a poco se ha venido extendiendo la política de subsidio para niños.
Es mucho lo que falta, pero igual estos casos abren un camino esperanzador. Producto de esta confianza de los ciudadanos en las instituciones, es posible este acto el día de hoy.
Un grupo de hombres que hasta hoy estaban en la ilegalidad, retornan a la vida civil. Bienvenidos. Felicitaciones por su coraje y por su valor.
A las comunidades que hoy nos acompañan les debe quedar claro este recuerdo. A los niños y niñas presentes en este acto, les debe quedar claro que nunca más en Colombia se debe repetir el camino de la violencia. A todos y a todas les debe quedar claro que lo que empieza hoy, es un esfuerzo compartido por devolverle a esta región su bienestar e institucionalidad.
Señora Secretaria del Interior: cuente con el Gobierno. Con paciencia, sin crear falsas expectativas, avancemos con certeza y precisión en un diagnóstico de necesidades, en una reorientación de esfuerzos y recursos, para que estas comunidades puedan ser cada vez más autónomas, más productivas, más educadas, con mayor salud y mayor bienestar.
En ocasiones se cree que solucionar los problemas es fácil. Basta con que venga papá Gobierno con plata en el bolsillo para repartirla a diestra y siniestra. Pero todos aquellos que conocen la administración municipal, departamental y nacional, saben que las cosas no son tan sencillas.
Muchas veces los recursos están, pero no se sabe elaborar el proyecto, no se sabe presentarlo y, por lo tanto, nunca se logran canalizar beneficios hacia la región. Muchas veces las instituciones facilitan los servicios, pero no hay conciencia en los ciudadanos o adecuada coordinación entre las instituciones para llegar a la eficiencia y para que esos servicios lleguen al ciudadano.
La democracia es también una gran pedagogía para aprender a administrar lo público. Qué bueno entonces que este acto de desmovilización el día de hoy, signifique de manera plena que estos hombres que regresan a la civilidad, con algunos apoyos y beneficios por parte del Estado, se van a convertir dentro de la región y las comunidades en impulsores de esta nueva pedagogía de la convivencia.
A partir de hoy ustedes recibirán unos beneficios modestos. Pero en comparación con muchas otras personas llenas de necesidades, tendrán ustedes un pequeño privilegio: estar en permanente contacto con el Gobierno. Es entonces su responsabilidad convertirse en gestores de desarrollo y de democracia.
La paz es tarea de todos. Si el Gobierno Nacional, el departamental, los gobiernos municipales y las comunidades, y ustedes, señores de las Autodefensas, que hoy dejan las armas, actuamos coordinadamente, va ser mucho más fácil sacar adelante el desarrollo regional.
Cuenten con la Oficina del Alto Comisionado para la Paz como una oficina amiga. Contamos con la administración departamental, que ha mostrado un gran compromiso con este proceso. Invitamos a los señores alcaldes y a las comunidades, para que acompañemos y vigilemos este esfuerzo de construcción de paz y podamos decir, mañana y pasado mañana, a nuestros hijos y nuestros nietos, que este esfuerzo no fue en vano y que, como dice nuestro Himno Nacional: cesó finalmente la horrible noche y después de los tormentos pudimos encontrar la paz.
Muchas gracias. |