INTERVENCION DEL ALTO COMISIONADO PARA LA PAZ, LUIS CARLOS RESTREPO, DURANTE LA DESMOVILIZACION DEL BLOQUE CÓRDOBA
Corregimiento Santa Fe Ralito, Tierralta – Córdoba
Enero 18 de 2005
Hace dos años, el 23 de enero de 2003, a pocos kilómetros de este sitio, iniciábamos las reuniones formales con la Comisión Exploratoria y el Estado Mayor Negociador de las Autodefensas Unidas de Colombia. Muy pocos creían entonces en la viabilidad de este proceso. Un clima de desesperanza nacional cerraba prácticamente las puertas al diálogo y la negociación.
Cuando iniciando el Gobierno me posesioné como Alto Comisionado para la Paz, apenas un escaso 30 por ciento de los colombianos creía posibles las salidas negociadas. El histórico descalabro del Caguán había dejado hondas cicatrices en el alma de la Patria. Hoy este proceso está rodeado por la credibilidad ciudadana.
El 80 por ciento de los colombianos, según encuestas recientes, creen en la viabilidad de este proceso y creen nuevamente en los caminos del diálogo.
No ha sido fácil recuperar esta credibilidad nacional, y ello se debe, en gran parte, a que este ha sido un proceso con resultados. Apenas seis meses después de iniciadas las conversaciones, el 15 de julio del año 2003, a pocos metros de esta tarima, firmamos el Acuerdo de Santa Fe de Ralito, que estableció como propósito la desmovilización de las Autodefensas antes de culminar el 2005.
Unos meses después, en noviembre de 2003, empezábamos a producir resultados: 868 miembros del Bloque Cacique Nutibara dejaron las armas, ante un país atónito y sorprendido que creía que ya no era posible ver que las personas que estaban en el mundo de la confrontación armada pudieran dar un paso hacia la civilidad.
Finalizando el 2004, nuevamente se reactivaron las desmovilizaciones colectivas. Cinco grandes frentes de las Autodefensas dejaron las armas: 2.624 miembros de las Autodefensas se desmovilizaron entre noviembre y diciembre del año pasado. Quedamos entonces con un gran saldo de 3.660 miembros de las AUC desmovilizados en procesos colectivos al 31 de diciembre de 2004.
Hoy iniciamos el 2005 con un nuevo acto de paz: 925 miembros de las históricas Autodefensas de Córdoba dejan las armas e ingresan a la civilidad. Sumamos, entonces, 4.585 desmovilizados hasta el presente.
Pero no sólo los resultados se muestran en cuanto a entrega de armas. El proceso ha demostrado que es posible avanzar con firmeza en la dinámica de la reinstitucionalización.
Desde el 15 de junio de 2004, ha entrado en funcionamiento la Zona de Ubicación de Tierralta –Córdoba–, donde hoy se cumple este acto. A partir de ese día, ha habido una total presencia del Estado dentro de la Zona. Una máxima autoridad civil representada en un Inspector Especial de Policía ha tenido en sus manos la tarea de aplicar las leyes del Estado de Derecho. Y hoy mostramos con claridad y transparencia al mundo que nuestra Policía Nacional es quien presta la seguridad en el corazón mismo de la Zona de Ubicación.
Esta es una muestra clara de la presencia clara del Estado. Por gestiones de la Oficina del Alto Comisionado para la Paz, el municipio de Tierralta ha sido priorizado entre las siete importantes regiones del país que son acompañadas por el Comité de Acción Integral. Se ha adelantado una minuciosa evaluación de sus necesidades y hemos puesto en marcha programas como el de Familias Guardabosques, para superar el drama de los cultivos ilícitos.
Queremos que este proceso de reinstitucionalización continúe. Necesitamos para eso de la activa cooperación entre las autoridades nacionales, departamentales y locales. Hay que superar ya esa vieja queja de las regiones que creen que al Gobierno central sólo hay que pedirle beneficios.
Hacemos parte de un Estado descentralizado. Lo que se impone ahora es la cooperación entre las autoridades y los ciudadanos. Y de la efectiva cooperación de autoridades, ciudadanos y empresarios, depende el éxito de este proceso de desmovilización.
Podemos decir hoy con satisfacción que las desmovilizaciones que tuvieron lugar entre noviembre y diciembre, marchan bien. A los desmovilizados se les ha cumplido con el subsidio prometido. En tiempo récord, entre el 15 de diciembre y el 27 de diciembre, logramos la asignación de los cupos para la adecuada prestación de salud de los desmovilizados.
Esta semana se iniciaron en la zona de Urabá las capacitaciones por cuenta del Sena, y la semana entrante firmaremos con empresarios de la región las primeras tres actas constitutivas de asociaciones comunitarias para la producción, que brinden empleo sostenible a los desmovilizados.
Hemos adelantado estas desmovilizaciones en el marco de la ley. Nos hemos acogido puntualmente a la Ley 782 e incluso hemos perfeccionado el instrumento. Cada una de las personas que hoy se desmoviliza ha sido adecuadamente enterada de sus derechos y de sus obligaciones. Cada uno de ustedes ha firmado un compromiso de no volver a conformar grupo armado ilegal y responder plenamente como ciudadanos de un Estado Social de Derecho.
Igualmente se han puesto en marcha, con supervisión internacional, mecanismos adecuados para el seguimiento del proceso. El mundo puede estar seguro de que aquí estamos haciendo las cosas bien. Los pasos que estamos dando son definitivos para la consecución de la paz del país.
Según criterio definido en la Mesa de Diálogo, las estructuras que se han desmovilizado lo han hecho en su totalidad, desde sus más altos comandantes hasta sus hombres de base. Los territorios donde se han dado las desmovilizaciones permanecen en este momento bajo control de la Fuerza Pública. Y hoy podemos reportar que en ninguno de esos territorios ha habido ataques guerrilleros ni contra los desmovilizados ni contra la población civil.
No queremos decir simple y llanamente que los problemas de seguridad estén todos solucionados. Pero el esfuerzo del Gobierno es enorme, porque nuestra responsabilidad es la de buscar que en Colombia sólo existan mecanismos de seguridad legales y que la vida, honra, derechos y bienes de los ciudadanos sean adecuadamente protegidos por el Estado.
Hemos prorrogado la vigencia de esta Zona de Ubicación para facilitar el avance en el proceso de negociación. Este es un año de decisiones. Debemos cumplir con lo establecido en el Acuerdo de Santa Fe de Ralito y creo que lo vamos a cumplir, pero es también un año de debates.
Este Gobierno, como ningún otro lo había hecho antes, ha puesto sobre la mesa el debate en torno a la justicia y la reparación. Creemos que ese es un debate que hay que adelantar de manera ponderada. Hay que encontrar el adecuado equilibrio entre la paz y la justicia. Por eso pedimos al Congreso, máxima instancia de la democracia, que con sabiduría explore este camino y finalmente nos entregue un instrumento que permita avanzar hacia la reconciliación.
Señores miembros de las Autodefensas que hoy dan el paso hacia la civilidad: reciban de mi parte una felicitación por su decisión. Contribuyen ustedes de manera eficaz a la paz del país.
No es fácil vivir dentro de la democracia. Tampoco ha sido fácil para ustedes vivir al margen de la ley. Habrá problemas, como los han tenido en el pasado. Lo que cambia ahora son los métodos para solucionarlos. Si antes la forma de solucionar los problemas pasaba por las armas, ahora la forma de solucionarlos pasa por la concertación y por la ley. Son ustedes conscientes de la responsabilidad que tienen entre sus manos, al igual que el Gobierno.
Estamos comprometidos con este proceso. Les cumpliremos. Pero a ustedes también les toca cumplir a la sociedad y a la Patria. Esperamos de ustedes excelente comportamiento como ciudadanos. Esperamos que entiendan las dificultades de los procesos democráticos. Hay que concertar, hay que tramitar, hay que hablar, y no simplemente actuar de manera intempestiva. Por eso se requiere una alta dosis de confianza y de paciencia.
Quiero hoy, de manera especial y para terminar, dar mis profundos agradecimientos a la Iglesia Católica, a Monseñor Vidal, que ha sido un gran tutor espiritual de este proceso, cuyo aliento nos ha ayudado en los momentos más difíciles, cuyo carisma pastoral nos ha dado tranquilidad y esperanza. A Usted, Monseñor Vidal, constructor de paz de ésta, su tierra, nuestro agradecimiento y que Dios lo colme de bendiciones.
Quiero, igualmente, dar mis agradecimientos al señor Sergio Caramagna y a la Misión de la OEA. Cumple ya un año el Convenio firmado con la OEA para el acompañamiento de los procesos de paz en Colombia. Un Convenio que define perfectamente las funciones del acompañamiento, las tareas de la verificación, la desmovilización y el trabajo con las comunidades. En esta Zona de Ubicación la OEA ha sido garantía de transparencia y reinstitucionalización. A su prudencia, a su energía y a su sabiduría, señor Caramagna, y a su equipo, debemos en gran parte el éxito de este proceso.
Igualmente a las autoridades presentes, mis agradecimientos. Y a los señores comandantes de las Autodefensas que nos acompañan en la mesa, mis felicitaciones y agradecimientos por este acto valiente de apostarle a la paz de Colombia.
Muchas gracias. |