ENTREVISTA DEL PRESIDENTE ÁLVARO URIBE VÉLEZ AL PROGRAMA PRIMERA LÍNEA
Canal RCN TV
Versión Editada - Temas Paz
Diciembre 21 de 2005
P.- ¿Hoy en Cuba el Gobierno y el ELN acordaron seguir adelante con los diálogos? ¿Usted es optimista frente a este nuevo proceso de acercamiento con esa organización?
R.- Para el Gobierno es tan importante la firmeza en la Seguridad Democrática como la apertura en diálogos. Yo he dicho que la seguridad democrática es una garantía de que los diálogos serán diálogos de buena fe, que no serán diálogos de más engaños a los Gobierno. Hemos dicho, nuestra política transparente de Seguridad Democrática debe conducir a la reconciliación total. La Seguridad Democrática es una amenaza y una advertencia a los que quieran persistir en el terrorismo y al mismo tiempo una gran oportunidad para los que quieran hacer la paz, porque la seguridad que los persigue mientras sean violentos, es la seguridad que los protegerá cuando regresen a la paz.
Soy moderadamente optimista. He seguido de cerca, mañana y tarde con el Comisionado estos diálogos y he agradecido el lenguaje y la actitud positiva del ELN. Ojalá rápidamente el país vea pasos positivos en esa materia.
P.- Si esos pasos se dan como todos esperamos que se den ¿Qué espera el Gobierno del ELN y qué le va a dar el Gobierno al ELN?
R.- Yo creo que no es prudente que yo me anticipe, porque hay que dejar ese espacio que están ejecutando el Comisionado y los voceros del ELN. Cualquier anticipo que yo haga ahora puede ser imprudente y puede ser dañino. Tengamos un poquito de paciencia.
P.- En este tema de la paz hemos visto como usted ha hecho grandes esfuerzos pero también ha revaluado ciertas posiciones que había asumido en un comienzo, como, por ejemplo, admitir que hay un conflicto armado en Colombia, o pensar en una zona desmilitarizada para facilitar un encuentro con las Farc y mirar como se resuelve el problema de los secuestrados. ¿Qué fue lo que encontró en el camino que lo hizo pensar que esas posiciones se podían cambiar o variar para encontrar salidas al tema de la paz?
R.- En Colombia hemos tenido una crisis humanitaria. Lo reflejan los indicadores de pobreza. No obstante que en este Gobierno hemos reducido la pobreza del 58 al 48 por ciento, pero uno no puede decir que porque hay una crisis humanitaria hay un conflicto. Lo que legitima el enfrentamiento para poderlo denominar conflicto, es la lucha contra un sistema opresor; y aquí hay un sistema democrático garantista. Por esas circunstancias yo he negado la existencia del conflicto. Además las razones del conflicto no existen. Ellos daban como razón del conflicto la inequidad; la han aumentado; daban como razón del conflicto que no había total apertura democrática; al contrario, hemos profundizado la democracia, y ellos en la medida en que atentan contra las libertades políticas, en la medida en que atentan contra alcaldes, gobernadores, son los grandes enemigos de la democracia. Por eso yo he dicho que las circunstancias reconocen una crisis humanitaria no puede llevar a decir que hay conflicto.
He agregado, también, que si en aras de la paz en una negociación yo tengo que decirles creo que no hay conflicto, pero si se necesita que yo diga que hay conflicto para que ustedes negocien la paz, es un problema semántico, pongan ahí que el Presidente dijo que hay conflicto.
El otro tema que me preguntaba.
P.- ¿La zona desmilitarizada?
R.- Sí, mire. Le voy a enmarcar eso en lo siguiente. Saber uno que hay tantos compatriotas secuestrados, más unos ciudadanos norteamericanos, más un Alemán, y entre esos compatriotas una ex candidata presidencial, abnegados integrantes de la Fuerza Pública, cuando uno es padre de familia y cuando uno hace parte de ese 50 por ciento de las familias colombianas que han sufrido esta violencia, uno como Presidente de la República se pone en un dilema, se pone en una contradicción de sentimientos. El sentimiento del papá, el sentimiento del ciudadano de esas familias afectadas, el sentimiento del ciudadano que percibe el dolor de los familiares de los secuestrados. Y, por otra lado, la responsabilidad de Estado. Yo he variado posiciones.
Primera variación, dije, no vamos a negociar el acuerdo humanitario mientras no se reinicie un proceso de paz con cese de hostilidades. Vino el diálogo con Kofi Annan, con el Presidente de Francia, con familiares de los secuestrados, y dije, bueno, acepto desvincular el proceso de paz de la negociación de acuerdo humanitario. Dije, no zona desmilitarizada, en lugar de zona desmilitarizada un lugar de encuentro, una Iglesita, una acción comunal, etc. He dicho, la otra condición es que aquellos que salgan de la cárcel se vayan al extranjero o se entren al programa de reinserción. Que no regresen a delinquir; que no reincidan en el delito.
Ahora vino esta comisión independiente, integrada por Francia, gran crítico de mi política de seguridad. Suiza, en alguna forma crítico y España. Esa Comisión internacional independiente la semana pasada le entregó una propuesta a las Farc y al Gobierno, nos pidió responderla.
El doctor Luis Carlos Restrepo y yo la examinamos cuidadosamente. Llegamos a la conclusión que el Gobierno no podría jugar a gato calculador, a esperar qué decía las Farc. Las responsabilidades del Gobierno son las responsabilidades del Gobierno, muy distintas a las responsabilidades de un grupo terrorista. Entonces nosotros examinamos la propuesta y fuimos solícitos para dar respuesta. La dimos rapidito como nos lo pidió la comunidad internacional y como lo reconoció la Cancillería francesa. Porqué acepté 180 kilómetros de zona desmilitarizada área rural del Valle del cauca, en la cordillera, donde hay un pobladito de 40 viviendas en el Retiro. Por solicitud de la comunidad internacional. Porque me dijeron no va a ver soldados, pero tampoco habrá guerrilla. Eso marca la diferencia.
Y en la medida que no haya guerrilla, eso también garantiza que no habrá ni riesgos mayores para la ciudadanía ni cesión de soberanía, y por confianza en la comunidad internacional, porque en lugar de soldados o de guerrilla habrá 40 observadores internacionales.
El aras de facilitar el acuerdo humanitario, por eso acepté y reconocí humildemente que estaba cambiando de opinión. Y le di la cara al país, y se la di rapidito. Es que los gobernantes somos de carne y hueso; los gobernantes tenemos que trabajar con razones, pero la frialdad de las razones no pueden matar la influencia de los sentimientos, sobre todo cuando los sentimientos son de solidaridad y cuando los sentimientos son de solidaridad con el dolor de las familias.
P.- ¿Qué pasa si las Farc dicen que sí? ¿Qué dinámicas se le va a imprimir a este proceso?
R.- No me haga anticipar nada. Simplemente el Gobierno cumple la palabra empeñada.
P.- ¿Y si dicen que no?
R.- No me haga anticipar nada, yo quiero ser totalmente prudente. Yo cumplí como Presidente de la República una responsabilidad de contestarle de manera rápida y honesta a la comunidad internacional. Puse por encima los superiores intereses de la Patria que mi simple vanidad. Ante la razón yo no podía simplemente decir no desmilitarizo. Me dieron una oportunidad importante, me dijeron, es que tampoco va a ver guerrilla. Y en ese momento la vanidad personal tiene que ceder a los superiores intereses de la comunidad.
P.- ¿No le queda la espinita de los secuestrados extorsivos? ¿Ese tema para usted cómo lo ve?
R.- El país llegó a tener 3.050 secuestros extorsivos. Este año son menos de 400. Hemos demostrado que podemos ganar esa batalla. Antes veía que 3.050 eran muchos, hoy veo que 370 son muchos. O sea que en esa tarea, como en ninguna, podemos estar contentos. Hay un camino por delante que tenemos que seguir recorriendo.
P.- ¿Por qué se permitió la ampliación del plazo que ellos mismos se habían dado del 31 de diciembre 2005 para desmovilizar todas sus fuerzas a pesar de que el Gobierno fue muy tajante en el sentido de decir que ese plazo no se podía mover?
R.- Yo nunca estuve de acuerdo con las tesis del plazo inmovible. Para mí más importante que el plazo es que se vayan viendo las desmovilizaciones y el creciente respeto al cese de hostilidades. Entonces la Iglesia Católica le sugirió al Comisionado que se hiciera una ampliación del plazo. Él me consultó, y hablamos el Comisionado, el Ministro del Interior y yo llegamos a la conclusión que lo importante era ver un proceso gradual y rápido de desmovilizaciones. Es más importante eso que la fecha.
P.- Dentro y fuera del país algunos de sus críticos dicen que este Gobierno ha sido benévolo, complaciente con los paramilitares, que durante este Gobierno se han fortalecido y han permeado estructuras de la sociedad y que van a incluir en las próximas elecciones. ¿Usted qué opina cuando oye ese tipo de críticas?
R.- En esa materia es un país totalmente distinto al que encontré. Uno cuando estaba haciendo la campaña hace tres años y medio, hace cuatro años y medio, encontraba el país en unas partes controladas por la guerrilla, y en otras por los paramilitares. Nosotros hicimos las elecciones de 2003 con todas las garantías para los candidatos. De ahí surgió la elección del alcalde de Bogotá. El Gobernador del Valle del Cauca. En otras circunstancias no habría sido posible. Surgió el incremento de candidatos. Mientras las elecciones del 200. habían tenido 36 mil candidatos, las elecciones del 2003 para alcandías, gobernaciones y asambleas y concejos, tuvieron más de 70 mil candidatos.
El referendo fue una prueba de libertad pública en Colombia a favor de abstencioncitas y opositores. Hemos tenido casi 400 elecciones atípicas. La última la gobernación del Tolima.
La verdad es que los críticos cuando ganan gobernaciones, alcaldías, se quedan callados y ahí si no dicen que faltaron libertades públicas. Nosotros hemos dado de baja 1.409 paramilitares hasta hace cinco, seis días que hice la evaluación. Este Gobierno no se ha unido con grupos terroristas para derrotar otros grupos terroristas.
De pronto yo me habría podido unir subrepticiamente con los paramilitares. Y a mis críticos eso no les hubiera extrañado, y eso de pronto nos hubiera llevado a golpear más fácil y muy rápidamente a las Farc y al ELN, pero como miro este país como padre de familia, como quiero este país para que sea un país seguro, con instituciones respetables para las nuevas generaciones, el único camino que tomamos, el único que aceptamos en nuestra moral, en nuestra ética, es el camino de la institucionalidad.
Por eso hemos golpeado, por igual, guerrilla y paramilitares.
Yo le puedo decir al país y al mundo, aquí está mi balance. 1.409 paramilitares dados de baja. Los que están en la cárcel, más de 13 mil paramilitares desmovilizados con las armas entregadas, helicópteros entregados. En las puertas de la aplicación de esta ley de Justicia y Paz ya es una puerta que empieza a designarse. Ya es un túnel de Colombia que empieza a ver la luz de la salida.
|