ENTREVISTA DEL JEFE DE LA MISIÓN DE LA OEA EN COLOMBIA, SERGIO CARAMAGNA, AL MERIDIANO DE CÓRDOBA
Octubre 2 de 2004
Sergio Caramagna responde a críticas
"La extradición no ha sido tema de la mesa"
Por Carlos Fernando Álvarez C.
Bogotá, Colprensa. Sergio Caramagna, delegado de la OEA para el proceso de paz con el grupo armado ilegal autodefensas, es enfático en defender este esfuerzo y pedirle al país un máximo entendimiento y solidaridad para no dejarlo caer.
Caramagna respondió a las críticas de que ha sido objeto desde antes de iniciar sus labores de acompañamiento y verificación de una de las partes fundamentales del proceso de paz, pero también de una de las más violadas: el cese el fuego y las hostilidades.
También, con vehemencia, Caramagna, quien no duda en destacar la belleza del país y su gente, aseguró que el proceso de negociación debe mirarse desde la dura realidad regional del conflicto -que está sobrestudiado en los escritorios-, el efecto de las filtraciones. Reconoció los peligros latentes que afronta.
- Las últimas semanas han sido especialmente agitadas en cuanto al proceso con las AUC. Desde su papel de observador, de verificador, ¿en qué estado se encuentran las negociaciones?
"En perspectiva, tratando de mirar el conjunto del problema colombiano y dentro de ese capítulo especial de las Autodefensas, hay que observar y comprender que el proceso tiene dificultades, que tiene tropiezos, que vive de crisis".
- Ante todos los problemas, ¿ la OEA piensa mantener su respaldo al mismo?
"Sí. Vamos a continuar impulsando y acompañando este proceso. Es claro que vivimos circunstancias difíciles, como por ejemplo la muerte de uno de los interlocutores en la mesa (Miguel Arroyave). Y no es la primera vez que hay líos".
- ¿En qué condiciones el proceso debe continuar?
"Es claro que hay incidencias negativas, pero a pesar de todo el proceso no puede detenerse. No hay que perder de vista el horizonte fundamental de cualquier proceso de paz: alcanzar la paz no es con unos personajes sentados a la mesa de negociaciones, es la dimensión social y humana detrás de estas personas, no solamente sus combatientes, en su mayoría muy jóvenes, sino también las comunidades que a veces no tienen tiempo de reflexionar sobre el conflicto, sino que lo viven y lo soportan cotidianamente, que tienen que sobrevivir a pesar de él".
- Usted ha recibido críticas desde el inicio del proceso ¿Cuál ha sido la dificultad principal para su tarea de verificar el cese el fuego y las hostilidades?
"Creo que lo más complicado es la incomprensión con respecto al proceso. Sin embargo, vamos de menor a mayor, en el sentido de la superación de ese sentimiento y actitudes en contra. Vamos de menor a mayor, porque cuando se instaura el mandato, la sola presencia de la OEA despertó en algunos sectores del país suspicacias, especulaciones, prejuicios sobre el papel que íbamos a desarrollar. Pero hoy, se ha logrado más confianza. La misión de la OEA está más posicionada en Colombia y creemos que podemos dar una contribución importante".
- ¿Por qué ha sido tan difícil cumplir con el cese de hostilidades por parte de las AUC?
"Nosotros nos sumamos como misión verificadora una vez iniciado el proceso. Ya se había decretado unilateralmente el cese de hostilidades. Esta figura, los ceses, son medidas transitorias, un preanuncio de la concentración y desmovilización de las fuerzas ilegales. En este caso ha sido un proceso largo. Lleva más de un año y medio y es difícil sostener un cese de hostilidades en toda su plenitud, como muchos sectores del país demandan. No obstante, el mecanismo se ha ido perfeccionado y ha permitido, a pesar de las críticas y de un montón de estadísticas que se manejan por ahí con diversas interpretaciones, hacer descender índices importantes de violencia contra la población civil, como los asesinatos y las masacres".
- ¿De qué forma las violaciones al cese ponen en riesgo la confiabilidad en el proceso?
"El mecanismo de verificación es un elemento disuasivo. Es un elemento que indica que se debe cumplir como aporte para la paz. Pero si se viola reiteradamente, lo que está haciendo es destruir el proceso, conspirando para que se hunda. Verificar es un trabajo duro y se hace en las comunidades".
- ¿Como trabajarlo en comunidad?
"El cese de hostilidades no se logra con declaraciones públicas. Hay que ganar confianza en y con las comunidades, recibiendo los testimonios, conociendo a los actores en su propio terreno. Eso lleva tiempo. La OEA lo está haciendo y en los lugares donde hay presencia la violencia ha disminuido".
- Algunos analistas piensan que el proceso comenzó de atrás para adelante, ¿o usted qué cree?
"El proceso de paz con las autodefensas y las otras experiencias no se ajustan a un sólo modelo precedente. El actual, con las AUC, se ha venido construyendo por decisiones, determinaciones y el interés que consideramos absolutamente bien intencionado de las autoridades y del pueblo colombiano en encontrar un camino de solución. Pero el modelo en sí no responde a ninguna lógica anterior. Los colombianos construyen su propio modelo, su propia lógica. Si viene algún experto en procesos de paz en el mundo se va a dar cuenta de que aquí el escenario es diferente, los actores armados son atípicos, su origen, sus características y el entrelazamiento vinculado a actividades ilícitas que es muy fuerte".
- Pero al proceso se le creía muerto...
"Antes del primer informe que enviamos a la Organización , donde relatamos las características de este conflicto, dentro de la comunidad internacional y en el país mismo, se decía que el proceso estaba hundido. Nosotros decíamos que no. La diferencia está en que algunos hacían esos juicios sin estar en contacto con la realidad de las regiones ni con sus interlocutores. Después se firmó el acuerdo de Santa Fe de Ralito del 13 de mayo de este año, donde se logró la concentración de los jefes paramilitares, un hecho que la opinión pública consideraba 'inalcanzable'. Y sucedió; fue un avance significativo".
- Entonces, ¿qué se esconde detrás de esas versiones?
"En esto hay siempre dos lecturas: la de las personas que hablan, especulan y hacen una serie de juicios y análisis permanentemente sobre el proceso; y la de otros sectores, que construyen diariamente el mismo. En la medida en que haya una mejor comunicación entre estos dos planos vinculados al proceso de paz, a lo mejor tenemos unas mejores posibilidades de diálogo y de entendimiento de todo esto. Estamos en vísperas de decirle a los colombianos que vamos a avanzar en términos de desmovilización y concentración, y eso refuerza el sentimiento que tiene la mayoría de los colombianos en favor de este proceso de paz".
- ¿Qué piensa de la forma como el Gobierno ha manejado el proceso, es coherente?
"El gobierno ha mantenido una línea clara y coherente en la mesa de los diálogos. El alto comisionado Luis Carlos Restrepo ha sido honesto. La honestidad es un valor fundamental para cualquier proceso de este estilo que se vaya a encarar".
- ¿La filtración de las grabaciones es una jugada política de las AUC?
"Sobre las intenciones que tuvo la filtración de esas informaciones confidenciales y la utilización que se trató de hacer con ello por algunos sectores de la opinión pública nacional, lo único que digo es que lamento que eso haya ocurrido. No voy a ir más allá de eso, porque a mí no me corresponde hacer juicios sobre las actitudes de sectores políticos o de otra clase".
- A pesar de ese incidente ¿ve confianza entre las partes?
"La confianza debe construirse palmo a palmo y cada día. Esa es la tarea fundamental de los interlocutores en una mesa de diálogos. No es que se logre desde el principio. Eso sufre distintos cambios, alteraciones, factores, grupos, intereses que la afectan. Y aunque se rompa en algún momento, hay que tener la voluntad y la decisión de rescatarla, porque sin confianza no se avanza en proceso alguno".
- ¿El llamado bloque o Estado mayor negociador de las autodefensas está dividido?, como reconocen voceros del alto gobierno vinculados con el proceso de paz, incluso -Miguel Arroyave-, uno de los negociadores asesinado...
"Sin necesidad de emitir algún juicio, esa situación marca elocuentemente el proceso interior de las Autodefensas. Reconocer esos temas que son difíciles, como la muerte de Arroyave, es importante para entender que hacen parte de la realidad en Colombia y de la violencia. Lo que hay que hacer es predisponerse, estructurarse y tener una fuerte determinación para superar esos escollos".
- ¿ Esa división es un riesgo latente?
"Claro que sí. Es uno de los muchos riesgos que afronta el proceso. Preocupa al gobierno y a la OEA. Cuanta más coherencia tenga el interlocutor en la mesa de diálogo, es más fácil avanzar. Pero tampoco es un tema para alarmarse y para desesperarse. Hay que tenerlo en cuenta y trabajar con la realidad".
- Otro tema de la realidad, la extradición: ¿se negoció con la extradición, o no, como decían las grabaciones filtradas?
"A la OEA le consta que los temas jurídicos del proceso, como la extradición no han sido tema de negociación en la mesa. Y eso para nosotros es muy importante".
-¿El proyecto de alternatividad penal, o «verdad, justicia y reparación» debe presentarse cuanto antes, o no?
"Sería recomendable, desde el punto de vista de una evaluación general de un proceso de paz, que el país cuente con un marco legal para las negociaciones con las AUC. Sería mucho más fácil acompañar este proceso y hacer todas las tareas de la verificación. Pero eso no depende de la OEA , depende del Gobierno". |