ENTREVISTA AL JEFE DE LA MISIÓN DE LA OEA EN COLOMBIA, SERGIO CARAMAGNA
El Colombiano
Noviembre 28 de 2004

. Insiste en la importancia de un marco jurídico que regule el proceso

. Advierte que el desarme del Bcn no es el paso "del infierno a la gloria".

. Jefe de la Misión de la OEA habló sobre el proceso de paz con las Auc.

Por Clara Isabel Vélez Rincón

Para Sergio Caramagna, jefe de la Misión de Apoyo para los Procesos de Paz (Mapp), de la Organización de Estados Americanos (OEA), no es posible hablar de un proceso de paz perfecto porque quienes los hacen son seres humanos que tienen sus propias limitaciones.

Por eso, un año después de la desmovilización del Bloque Cacique Nutibara (Bcn), en Medellín, a la que asistió como invitado especial, y con la desmovilización del Bloque Bananero, que marca el inicio del desarme de unos 3.000 hombres de las Autodefensas Unidas de Colombia (Auc), a la que asistió como veedor de la OEA, recuerda la frase de Gandhi: 'La paz no es un objetivo, es un camino'. Un camino que, según él, Colombia está transitando, a pesar de las dudas y la difícil historia que se carga a cuestas.

Considera que el desarme de 872 integrantes del Bcn ha sido positivo para Medellín, porque bajaron los índices de homicidios y ataques a la población civil. Sin embargo, advierte que, luego de un año de la reinserción, no se puede pensar en un cambio "del infierno a la Gloria ", porque se trata de un camino con muchas secuelas por superar.

¿Qué errores se cometieron en el proceso de desmovilización del Bcn, en Medellín?

"Más que los errores que se cometieron el deber de la verificación es señalar algunos temas que son de preocupación y lo hemos hablado con las autoridades y los desmovilizados. Hay que tratar de desmovilizar totalmente o despejar las dudas de que hayan quedado mecanismos que no se desmovilizaron y que todavía se siguen ejerciendo algunas presiones contra la población civil".

Son frecuentes las quejas sobre la persistencia de las extorsiones o que los desmovilizados no han devuelto casas de las que se apropiaron cuando hacían parte del Bcn...

"Algunas de esas quejas hemos recibido, pero también hemos recibido información positiva. Hemos recibido de todo y todo se ha ido compartiendo con las autoridades nacionales. Algunas de estas cosas se han llevado a la mesa de Santa Fe de Ralito como mecanismo para ir superando problemas".

¿Qué pasará con las denuncias sobre violaciones al cese de hostilidades?

"La mesa de Santa Fe de Ralito y el comité de verificación han sido mecanismos útiles porque han permitido disuadir situaciones graves, liberar a personas secuestradas, esclarecer hechos que estaban confusos y ha permitido la presencia de la misión en territorios donde antes no ha habido nunca una verificación internacional. Eso, en algunos lugares del país, ha permitido descender en forma importante las agresiones contra la población civil".

Para no repetir

El compromiso de las Auc es desmovilizar cerca de 3.000 hombres antes de finalizar este año. ¿Qué mecanismo ha implementado la OEA para evitar que se repitan los tropiezos de Medellín?

"Fortalecer la misión con las limitaciones grandes que todavía subsisten (...) El proceso de desmovilización implica la verificación de los listados, de las armas entregadas y de todos los procedimientos que deben asumir los desmovilizados para reinsertarse a la vida civil. Ese es un mandato propio de la misión, pero no debemos quedarnos con eso solamente, también hay que preparar toda la información a través de la encuesta que se ha hecho a los desmovilizados y el seguimiento de la reinserción.

(...) Estos hombres han asumido dos grandes decisiones en su vida: una cuando tomaron las armas, por una u otra razón, pusieron su vida en juego, más allá del juzgamiento de la validez de la causa que no nos corresponde porque no venimos aquí a calificar a los grupos. La otra decisión trascendente es la de dejar las armas, con todos los riesgos que implica. (...) Ya hay gestos que demuestran buena voluntad, vimos las armas que entregaron, son armas importantes, de combate, no es una pantalla.

(...) Estamos asistiendo a un punto de la verdad. No cuesta nada criticar al proceso cuesta más ayudar a construirlo".

Uno de los obstáculos es la falta de un mecanismo jurídico claro que cobije a los desmovilizados...

"Hay un problema ahí, pero hay que asumirlo. Si hubiera una ley específica se facilitarían las cosas al mismo proceso y a la verificación,. Pero nosotros estamos aquí no para ponerle condiciones al proceso sino para apoyar lo positivo".

Los tiempos que se dieron en esta desmovilización son muy cortos para cumplir con la verificación de listados y armas....

"Son los tiempos reales. No venimos a señalar tiempos. ¿Quién puede decir dónde se dieron las condiciones ideales para avanzar en un proceso de paz? Esas condiciones hay que construirlas y así lo estamos haciendo. Estamos haciendo el esfuerzo para que salga razonablemente aceptable".

La OEA ha llamado la atención de la comunidad internacional para que apoye este proceso de paz. ¿Persiste la apatía de la que ustedes se han lamentado o se está dando un cambio?

"Ese ha sido otro de los problemas, pero lentamente hay señales positivas de que la comunidad internacional está viendo esto con mayor realismo y positividad. Hay actitudes concretas de países que están apoyando esto (Holanda y Suecia) y hay pronunciamientos que se están elaborando desde la Unión Europea ".

 

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