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DEBATE COMISIÓN SEGUNDA DEL SENADO
INTERVENCIÓN - ALTO COMISIONADO PARA LA PAZ
Septiembre 9 de 2003
Señores de la mesa directiva, señores
senadores...con el mayor gusto asisto a esta invitación
que ustedes me hacen a la Comisión Segunda del honorable
Senado de la República, donde me solicitan que me
refiera al proyecto de ley numero 85 del 2003, por medio
del cual se dictan disposiciones en procura de la reincorporación
de miembros de grupos armados que contribuyan de manera
eficaz a la paz nacional. Igualmente me solicitan explicar
sobre los propósitos y el estado actual de las negociaciones
con los grupos al margen de la ley, y adicionalmente me
solicitan que frente a este proyecto de ley 85-03, aclare
la relación de este proyecto mediante las normas
de Derecho Internacional Humanitario.
Permítanme por razones de hacer mi
exposición más clara, referirme en primer
lugar al segundo punto, el propósito y el estado
actual de la negociación con los grupos armados al
margen de la ley; en segundo lugar, al proyecto de ley número
85 de 2003, y en tercer lugar a la relación de este
proyecto con las normas del DIH.
Es bien sabido por ustedes que el Presidente
Uribe ha dejado las puertas para explorar una salida negociada
con los grupos armados al margen de la ley. Que esta decisión
la toma como parte integral de su política de seguridad
democrática, porque considera el Presidente que la
recuperación de la autoridad y la recuperación
de la seguridad de los ciudadanos no riñe en absoluto
con la posibilidad de adelantar conversaciones con los grupos
armados al margen de la ley, siempre y cuando exista la
disposición por parte de estos de reintegrarse plenamente
a la vida civil y fortalecer la democracia colombiana; esa
es la razón por la cual desde el comienzo de su Gobierno
hizo una solicitud expresa a Naciones Unidas para que nos
acompañara en una gestión de buenos oficios
y propiciara un acercamiento con el grupo de las FARC.
Después de varios meses este grupo
armado al margen de la ley ha enviado una carta al Señor
Secretario general de Naciones Unidas, buscando un encuentro
directo con uno de sus representantes. El Gobierno avala
plenamente las labores que viene desarrollando el Señor
Asesor especial del Secretario General de Naciones Unidas
para adelantar este encuentro, y le ha dado todo el apoyo
y le seguirá dando todo el apoyo.
Creemos eso si, que estas labores se deben
seguir adelantando con la máxima discreción
y la máxima confidencialidad. Creemos que la época
de los espectáculos en el campo de la paz pasó,
y que ofende profundamente a la conciencia Nacional, el
que produzcamos noticia en los medios de comunicación
pero no avancemos de manera efectiva en el campo de la paz,
en el campo de los hechos. Por tal razón uno de los
criterios que se ha venido manejando para este eventual
encuentro de Naciones Unidas con el grupo de las FARC, es
precisamente que se realice con la mayor seriedad y con
la mayor confidencialidad. Es decir, que no se trate simplemente
de reuniones protocolarias, sino que se pueda avanzar en
temas sustantivos y que igualmente se maneje con confidencialidad,
y solamente se le anuncie al país lo pertinente y
lo que tiene que ver con el avance en los hechos de paz.
Simultáneamente frente al grupo de
las FARC el Gobierno nombró a comienzos de este año
una comisión facilitadora, compuesta inicialmente
por dos miembros de la iglesia y el ex ministro Angelino
Garzón para buscar posibilidades frente al asunto
del acuerdo Humanitario. El ex ministro garzón como
es de todos conocido renunció a la comisión
porque en estos momentos se encuentra comprometido con la
actividad política; los dos miembros de la iglesia,
Monseñor Luis Augusto Castro y el Padre Darío
Echeverri siguen cumpliendo su función.
El Gobierno ha dicho desde el año
pasado que está dispuesto a sacar adelante un acuerdo
humanitario independientemente del inicio de negociaciones
de paz con las FARC, y ha fijado unos criterios muy claros
para el acuerdo humanitario; liberación por parte
de las FARC de todos los secuestrados, liberación
que puede ser progresiva, y compromiso de los miembros de
la guerrilla que están en las cárceles y que
puedan recibir algún tipo de beneficio judicial,
de no volver a delinquir, de no volver al grupo armado y
de quedar bajo la tutela de un país amigo. Estas
condiciones las considera el Gobierno mínimas y razonables
y han sido ampliamente aceptadas por la opinión pública.
El día de ayer después de
reunión con un grupo de familiares, el señor
Presidente de la República ratificó en un
comunicado su disposición a adelantar el acuerdo
humanitario; y dentro del procedimiento gradual que se ha
establecido para el acuerdo humanitario, su disposición
a buscar mecanismos para que los secuestrados que estén
en grave estado de salud, que están enfermos puedan
ser liberados de manera prioritaria. Allí existe
un mensaje entonces muy claro por parte del Presidente en
cuanto a la disposición de avanzar en este acuerdo
y la forma de hacerlo.
Con el grupo del ELN se tuvieron conversaciones
el año pasado en Cuba. Este grupo suspendió
de manera unilateral las conversaciones que adelantábamos;
el gobierno hizo entonces una propuesta que sigue vigente,
estamos dispuestos a sacar adelante en conjunto con este
grupo, su propuesta de convención nacional, siempre
y cuando esté acompañada por un cese de hostilidades.
Estamos igualmente dispuestos a analizar con este grupo
algunos lugares de asentamiento o ubicación para
sus hombres mientras dure este cese de hostilidades; consideramos
perfectamente posible y viable un acuerdo con el ELN.
En las últimas semanas por informaciones
públicas nos hemos dados cuenta de la alianza creciente
que en el terreno político se da entre las FARC y
el ELN; quisiéramos que esa alianza no bloqueara
las posibilidades de negociación, y por eso queremos
ser muy claros en que se mantiene abierta la puerta del
diálogo con este grupo armado. Las dificultades que
tenemos para avanzar con estos dos grupos tienen que ver
sobre todo con la percepción que estos grupos tienen
frente al Gobierno Nacional; ellos insisten en que no ven
una puerta abierta al diálogo y a la paz, y nosotros
queremos reafirmar por parte del gobierno para avanzar en
ese camino, entonces esperamos que esa percepción
se modifique y que realmente podamos avanzar de manera efectiva
el las conversaciones con estos grupos.
Simultáneamente y desde finales del
año pasado, iniciamos un contacto con los grupos
de autodefensa, en esta aproximación nos acompañó
la iglesia, y estos grupos demostraron la disposición
de avanzar en una negociación eficaz y útil
con el gobierno del Presidente Uribe.
El Presidente había dicho en la campaña
que estaba dispuesto a adelantar conversaciones con cualquiera
de los grupos armados al margen de la ley, siempre y cuando
se diera un cese de hostilidades, esbozó entonces
lo que ha sido una frase clave para movernos en este campo
de la salida negociada y es "urgencia para el cese
de hostilidades, paciencia para la desmovilización
y el desarme", urgencia para que estos grupos al margen
de la ley dejen de matar, paciencia para que tengan la confianza
suficiente para que decidan desmovilizarse y desarmarse.
Respondiendo a esta premisa las autodefensas declararon
un cese unilateral de hostilidades, e iniciamos a través
de la comisión exploratoria nombrada por el señor
Presidente de la República a fines del año
pasado conversaciones formales con ellos en enero de este
año.
Las autodefensas se presentaron a su conversación
con el Gobierno (inaudible). Hemos estado adelantando conversaciones
por un lado con las AUC, las Autodefensas Unidas de Colombia;
por otro lado con al Bloque central Bolívar; por
otro lado con las autodefensas de Casanare, Meta y Vichada;
y simultáneamente con las autodefensas del Magdalena
Medio. No ha sido fácil por supuesto adelantar esas
conversaciones simultáneas con todos estos grupos,
sin embargo de manera insistente les hemos señalado
que el interés del Gobierno es la desmovilización
total de los grupos de autodefensa, y terminar la presente
administración sin que existan en Colombia grupos
de autodefensa.
A mediados de julio de este año logramos
que las AUC se comprometieran públicamente con un
proceso de desmovilización que debe culminar máximo
el 31 de diciembre del 2005. Igualmente, con los otros grupos
hemos venido adelantando conversaciones, existe ya una disposición
del Bloque Central Bolívar también, de desmovilizar
la totalidad de sus miembros antes de finalizar este Gobierno,
y tenemos conversaciones adelantadas en igual sentido con
las autodefensas de Casanare, Meta y Vichada. Quedan por
fuera de este proceso de acercamiento dos grupos, el grupo
de las autodefensas del Elmer Cárdenas y el Bloque
Metro. Frente a estos grupos hemos tendido también
un puente de comunicación, y estamos dispuestos a
conversar con ellos para lograr este propósito.
En este momento en qué estamos con
las autodefensas?...estamos básicamente en la discusión
sobre un cronograma para las concentraciones, y para fijar
las fechas de las primeras desmovilizaciones. Por supuesto,
esto no es un asunto fácil, esperamos poder presentárselo
al país antes de terminar este año, de tal
manera que quede claro el compromiso y el cronograma; que
quede claro dónde se van a concentrar los miembros
de las autodefensas, cuanto tiempo van a durar esas concentraciones,
y finalmente cuándo se van a desmovilizar.
Para poder sacar adelante, y con éxito
este proceso con las autodefensas necesitamos el acompañamiento
de la Comunidad Internacional. Primero, para que nos ayude
en la verificación, y quede claro que estos grupos
se desmovilizan de manera plena; segundo, para acompañar
a las comunidades, porque es lamentables reconocerlo pero
las comunidades han convivido durante mucho tiempo con actores
armados ilegales, y también deben ser reinsertadas
al Estado...es decir debe haber un trabajo pedagógico
y social para que estas comunidades aprendan a cooperar
con las autoridades legítimas, y no caigan nuevamente
en la tentación de querer obtener la seguridad comunitaria
pero por vías ilegales; y en tercer lugar en el proceso
de desmovilización, desarme y reinserción
de los combatientes, que tienen que pasar de su condición
de combatientes a personas plenamente integradas a la vida
civil y a la vida productiva.
Hemos estado conversando con Naciones Unidas,
hemos estado conversando con las troicas de la Nación
Europea y del grupo de Río, hemos estado conversando
con los diferentes embajadores acreditados en el país,
diciéndoles que el interés de este Gobierno
es que nos acompañen integralmente en nuestros esfuerzos
por la paz, así como nos han acompañado en
las declaraciones del grupo de Río, en la declaración
de Santiago de la OEA, en la declaración de Londres...Creemos
que es necesario que nos sigan acompañando en estos
esfuerzos, y por supuesto, un primer paso en la consecución
de la paz nacional es la desmovilización de estos
grupos de autodefensas, porque esto nos va a allanar el
camino finalmente para poder avanzar de manera efectiva
con los otros grupos.
Quiero en segundo lugar, y después
de este informe general de el panorama de las negociaciones,
referirme al proyecto de ley número 85 de 2003. Este
proyecto de ley hace parte de los instrumentos jurídicos
que el Gobierno ha considerado necesarios para poder adelantar
procesos de negociación exitosos. Un primer instrumento
es la ley 782 que prorrogó y modificó la 418,
que estuvo a consideración del honorable Congreso
de la República el año pasado, la consideramos
pertinente, y por eso desde el primer momento de la administración
solicitamos que se prorrogara y que se modificara básicamente
en cuanto a que no fuese necesario conceder el estatus político
a los grupos con los cuales se entraba en negociación,
allí consideramos que era necesario pasar a un criterio
más objetivo, como el que establece el artículo
primero del protocolo dos, que es simplemente definir a
estos grupos como grupos organizados al margen de la ley,
reconociendo que existen por supuesto grupos que participan
en las hostilidades dentro del conflicto interno, pero sin
entrar a hacer ningún tipo de valoración.
Igualmente después se expidió el decreto 128,
que al amparo de la 782 facilita el proceso de reinserción,
y sobre todo de reinserción individual, que en la
antigua ley 418 y el decreto reglamentario no quedaba absolutamente
claro, ya que estaba pensado solamente para desmovilizaciones
colectivas.
Con estos instrumentos se ha iniciado una
nueva fase del programa de reinserción. Durante este
año ustedes han conocido de que manera ha sido exitoso
este programa, y cómo ya pasamos de los 2000 miembros
de grupos armados que se han desmovilizado tanto al amparo
de esta ley cómo del decreto que la reglamenta.
El propósito global y general del
Gobierno es propiciar la desmovilización tanto individual
como colectiva. Creemos que un proceso de negociación
tiene que terminar en la desmovilización colectiva,
tarde o temprano para que realmente pueda ser exitoso. Esa
es la razón por la cual también se ha presentado
el proyecto de ley número 85 del 2003, por medio
del cual se dictan disposiciones adicionales para facilitar
la reinserción de miembros de grupos armados que
contribuyan de manera eficaz a la paz nacional.
Este proyecto hay que entenderlo desde el
impulso que le da el Gobierno a la desmovilización.
Es indudable que existe un escollo jurídico para
miembros de grupos armados al margen de la ley que quieran
desmovilizarse, y que estén sindicados o procesados
o condenados por delitos graves...por delitos que no pueden
ser indultados o amnistiados dentro de la actual legislación
vigente. Allí estamos en un círculo vicioso,
porque casi la única alternativa que tenemos para
ofrecerle a estas personas si se desmovilizan es que se
sometan a la justicia y paguen la pena de cárcel,
y por supuesto teniendo como alternativas esta posibilidad,
entonces, estas personas que están con las armas
en la mano se niegan a avanzar en un proceso eficaz de desmovilización,
y más bien se afianzan en su acción delictiva
por fuera de la ley.
Esta es una paradoja que tiene que resolver
por supuesto no solamente el Gobierno desde la perspectiva
de la paz, sino también desde la perspectiva de la
justicia. Creemos que es necesario tener instrumentos eficaces
para la negociación pero también es necesario
tener instrumentos que motiven a los miembros de los grupos
armados a desmovilizarse de manera efectiva y a contribuir
con sus esfuerzos a la contribución de la paz nacional.
Es por eso que se ha pensado este proyecto
de ley que va mucho más allá que lo que tradicionalmente
se ha considerado el indulto o la amnistía; o lo
que tradicionalmente se consideró en otros países
como el perdón y el olvido. En todos estos casos
se pasa por encima de la investigación de los hechos,
se concede un beneficio judicial a las personas que tienen
que responder ante la ley, y también se ha pasado
con frecuencia por encima de los intereses de las víctimas.
Nosotros de acuerdo a las más altas
exigencias internacionales, hemos querido colocarnos dentro
de los ejes de verdad, justicia y reparación; y diseñar
un proyecto que pueda servir a los propósitos de
la paz, cumpliendo adecuadamente con estos estándares
internacionales. Por eso, todo lo que tiene que ver con
el proceso judicial se mantiene intacto y se refuerza; es
decir, cualquiera que pudiera ser beneficiario de los beneficios
que se consignan en este proyecto tiene que pasar previamente
por un proceso judicial y tiene que haber una sentencia;
es decir, tiene que haber juicio, tiene que haber una sentencia
ejecutoriada, y solamente se concedería el beneficio
cuando exista la sentencia ejecutoriada. Se cumpliría
así en gran parte con los criterios de la verdad
y de la justicia en cuanto hay condena.
En lo que tiene que ver con la pena privativa
de la libertad habría una modificación. Consideramos
que si esa persona contribuye de manera eficaz a la consecución
de la paz nacional; por ejemplo, ayudando a la desmovilización
efectiva de grupos armados; por ejemplo, ayudando con su
información a que se consoliden estos procesos de
desmovilización, y si esta persona repara adecuadamente
a las víctimas, comprometiéndose además
a cumplir una pena alternativa, podemos encontrar dentro
del sistema de alternatividad penal una modalidad diferente
a la pena privativa de la libertad en prisión, manteniendo
de todas maneras el sano criterio de la proporcionalidad.
Proporcionalidad que en este momento no estaría pensada
en términos de pena de cárcel, sino que proporcionalidad
estaría pensada en términos de la contribución
eficaz que esta persona haga a la consecución de
la paz nacional que sería un criterio importante
y adicionalmente a la reparación integral, plena
de las víctimas y al cumplimiento de una pena alternativa.
El otro eje de los estándares internacionales
que es el de la reparación se integra plenamente
dentro del proyecto, de hecho, el proyecto es audaz en ese
sentido y plantea de manera muy clara que debemos avanzar
en la justicia restaurativa tal como no solamente lo señala
nuestra constitución, sino que lo señalan
también las tendencias internacionales del momento,
y que se debe ir más allá de lo que simplemente
se consigna en la actualidad, y es que las víctimas
puedan constituirse en parte civil dentro del proceso...no,
las personas que sean beneficiarias de esta suspensión
condicional de la pena tendrán que comprometerse
mediante un acta especial a cumplir estas sanciones de reparación
a las víctimas.
Inicialmente la suspensión condicional
de la pena se otorgará por un tiempo de cinco años.
Durante este tiempo inicial, tanto el juez como una comisión
de verificación constituida para tal efecto, estarán
vigilando la conducta del beneficiado, quien tendrá
por supuesto que reportarse de manera periódica ante
el juez, y producirán un informe...básicamente
la comisión de verificación hacia el juez
para que éste considere si se mantiene el beneficio
o no.
Para que se mantenga el beneficio la persona
tiene que hacer completa dejación de las armas, no
puede incurrir en ningún tipo de delito doloso y
tiene que cumplir por supuesto con la pena alternativa de
prisión, contribuir eficazmente a la consecución
de la paz nacional y ayudar a la reparación de las
víctimas. Si por alguna razón se violan estos
requisitos, el juez puede entonces echar para atrás
el beneficio, y la persona tendrá que entrar a cumplir
plenamente su condena.
Pasado este periodo inicial, si se dan todas
las condiciones se puede entonces por un periodo similar
adicional y de manera automática conceder nuevamente
el beneficio, o el juez estaría en condiciones de
otorgar el beneficio de manera permanente si así
lo considera adecuado.
Para otorgar el beneficio existen dos restricciones.
Una, que la persona pertenezca a grupo armado organizado
al margen de la ley; en esto se es muy taxativo y se es
muy claro, es decir, la persona tiene que pertenecer a un
grupo que ha participado en las hostilidades, que en términos
de la jurisprudencia internacional y de lo que nos indica
el protocolo dos, básicamente serían grupos
guerrilleros o grupos de autodefensa; en ningún caso
está pensado para que se aplique a delincuencia común,
habría sólo una excepción...dijéramos...en
caso de que...excúsenme...la condición además
implica que el grupo armado organizado al margen de la ley
haya declarado un cese de hostilidades, y habría
sólo una excepción, en caso de que la desmovilización
sea individual, entonces podría también concederse
este beneficio.
Por otro lado, este beneficio...este suspensión
condicional de la pena sólo la puede solicitar el
Presidente de la República. Creemos que debe quedar
en cabeza del Presidente de la República, porque
él como director máximo de la política
de paz, como responsable de la política de orden
público y de seguridad nacional, es quien está
en mejores condiciones para establecer si en un momento
dado un miembro de un grupo armado organizado al margen
de la ley debe recibir este beneficio o no debe recibirlo.
Esta solicitud la hace el Presidente al juez, quien actuará
de plano simplemente estableciendo que se cumplan las condiciones
formales.
Nosotros consideramos que este puede ser
un instrumento eficaz, y que de hecho es un instrumento
que va más allá de lo que ha sido tradición
en Colombia, que es conceder la amnistía o conceder
el indulto. En estos días en un programa radial el
Presidente decía, si uno mira hacia atrás
y se encuentra que han sido concedidos indultos y amnistías,
y que se han concedido beneficios judiciales a miembros
de grupos armados que han cometido delitos graves, tiene
que llegar a la siguiente conclusión; en esos casos,
o se violó la ley o simple y llanamente quienes concedieron
el beneficio se hicieron los de la vista gorda.
Nosotros no queremos repetir esa experiencia.
Queremos que en estos casos exista de manera plena investigación
y que se imparta justicia, y que simplemente haya una modificación
en lo que tiene que ver con la pena de prisión. En
esa medida nosotros tendríamos un instrumento adecuado
para motivar la desmovilización, para poder avanzar
en procesos de negociación y simultáneamente
estaríamos cumpliendo con los requisitos de la justicia.
Frente a esta ley yo quiero hacer una declaración
adicional. Este proyecto ha sido pensado como un instrumento
universal que nos sirve para todos los procesos de negociación,
y para todos los procesos de desmovilización, bien
sea con grupos guerrilleros, o bien sea con grupos de autodefensa.
De hecho y frente a ciertas suspicacias que han surgido
me toca aclarar que en ningún momento este proyecto
de ley o este tema ha sido motivo de la mesa de negociación
con las autodefensas. El Gobierno ha considerado que de
manera autónoma debe ser la democracia la que fije
hacia las personas que están por fuera de la ley,
los caminos que puede ofrecer para la reconciliación.
Por eso es que se ha abierto el debate;
por eso lo que ha sido una intuición del Presidente
desde el comienzo de su Gobierno materializada posteriormente
en el proyecto de ley, lo hemos presentado la Congreso para
que se abra un amplio debate nacional. La ley hemos considerado,
debe tramitarse como una ley estatutaria, lo cual implica
que haya una mayoría calificada en el Congreso para
su aprobación; lo cual implica que se invite de manera
amplia a los diferentes miembros de la sociedad para su
discusión, y lo cual implica que finalmente si es
aprobada por el Congreso, esta ley deba pasar por un control
de la Corte Constitucional; es decir, al final los tres
poderes del Estado, el Ejecutivo que presenta el proyecto
y lo sanciona, el legislativo que lo discute y lo aprueba
o no lo aprueba, y la Corte Constitucional que tiene que
pronunciarse sobre su exequibilidad; habrán concurrido
para producir el mejor instrumento que en manos del Gobierno
pueda servir para avanzar en este propósito de la
reconciliación.
Finalmente quiero referirme a las normas
del Derecho Internacional Humanitario y a la forma como
este proyecto de ley se relaciona con estas normas. Las
obligaciones que tiene el estado de acuerdo con los convenios
de Ginebra y los protocolos adicionales son básicamente
las de difundir el Derecho Internacional Humanitario, las
de tipificar dentro del ordenamiento jurídico las
conductas constitutivas de crímenes de guerra, y
las de procesar o juzgar a personas acusadas de graves infracciones
a las normas humanitarias.
Creemos que estos tres puntos se cumplen
en lo que tiene que ver con el proyecto. En cuanto a la
difusión, pues es una política que abiertamente
está llevando adelante el Gobierno y sobre todo dentro
de las Fuerzas Militares y hacia la población se
está haciendo un esfuerzo grande, y específicamente
el proyecto no toca este punto.
En cuanto a la tipificación, tampoco
el proyecto modifica lo que se ha avanzado al respecto,
que es bastante...ustedes saben que en Colombia hemos avanzado
bastante en la incorporación de estos tipos penales,
dentro del Código Penal; lo cual ha afianzado muchísimo
la justicia nacional, y en cuanto al procesamiento o juzgamiento
de las personas acusadas de graves infracciones a la normativa
humanitaria, en la cual por supuesto están los miembros
de grupos armados al margen de la ley...lo que pretende
el proyecto es precisamente que haya un proceso, que haya
una justicia, que haya una sanción, y simplemente
vuelvo e insisto, habría una modificación
en lo que tiene que ver con la pena privativa de la libertad,
teniendo en cuenta otros criterios como el bien máximo
de la paz, como la necesidad de reparar integralmente a
la víctima o plantear unas sanciones alternativas,
con lo cual consideramos se respeta también el criterio
de la proporcionalidad.
De acuerdo a principios y directrices básicos
del Derecho Internacional Humanitario sobre lo que tiene
que ver...(cambio de lado casete)...en segundo, investigar
estas violaciones, y cuando proceda pues tomar medidas contra
dichas violaciones; tercero, dar a las víctimas acceso
imparcial y efectivo a la justicia, con independencia de
quien sea en definitiva el responsable de la violación,
y en cuarto lugar, facilitar recursos apropiados a disposición
de las víctimas. Creemos que estos puntos también
se cumplen, de hecho un eje central del proyecto es el de
pensar en las víctimas...incluso creemos que el proyecto
mismo al ayudarnos a conseguir el propósito de la
paz, de alguna manera actúa como un instrumento que
previene...al ayudar a desarticular estos grupos armados;
previene futuras violaciones, en cuanto a investigar las
violaciones de las infracciones al DIH, y colocar una sanción...creemos
que también el proyecto se mantiene dentro de estos
criterios, y en cuanto a permitir a las víctimas
un acceso imparcial a la justicia es bueno dejar claro...
es decir, que las normas ordinarias permanecen intactas;
es decir, las que permiten a las víctimas el acceso
a la justicia penal, bien sea para denunciar casos de violaciones
a sus derechos fundamentales, así como las acciones
civiles que pueden emprender las víctimas para demandar
la indemnización por perjuicios.
Los mecanismos de reparación que
establece el proyecto en ningún momento excluyen
que las víctimas puedan constituirse en parte civil
dentro del proceso. Aún más, creemos que tal
como está pensado el proyecto favorece que las víctimas
puedan constituirse en parte civil, ya que el proyecto incentiva
a la condena; como es necesario que haya condena para poderse
conceder el beneficio, entonces esto también allana
el camino para que las víctimas puedan emprender
acciones orientadas a la adecuada indemnización.
En general nosotros creemos que no se viola
la normativa internacional en este campo; hemos sido muy
cuidadosos en la elaboración del proyecto, creemos
que se cumplen todos los requisitos internacionales, y que
tal como está planteado el proyecto es un instrumento
audaz que hace compatible los esfuerzos de paz con las exigencias
internacionales de justicia.
Sin embargo honorables senadores,
son ustedes, como representantes del pueblo, y quienes tienen
ahora entre sus manos el proyecto de ley, quienes finalmente
después de estudiarlo y enriquecerlo y modificarlo,
si así fuere necesario...terminarán también
asegurando que este proyecto sea perfectamente compatible
con la normativa internacional. Muy amables, muchas gracias.
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