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COLUMNA DE OPINION DEL ALTO
COMISIONADO PARA LA PAZ
TEMA: PROYECTO DE ALTERNATIVIDAD PENAL
FECHA: Septiembre 15 de 2003
MEDIO: SEMANA.COM
Proyecto de ley de alternatividad penal.
En el empeño por
recuperar la seguridad democrática para garantizar
los derechos humanos, el pluralismo político y la
reactivación económica, el Estado puede acudir
al uso legítimo de la fuerza o a la negociación
política. No se trata de alternativas excluyentes,
sino complementarias. Es por ello que este Gobierno, profundamente
comprometido con la restauración del orden público,
nunca ha abandonado la posibilidad de una salida negociada.
Mas aún, ese es el horizonte que buscamos y anhelamos,
puesto que implica un menor costo para el país, tanto
en vidas humanas como en recursos.
El proyecto de ley, que
busca facilitar la reincorporación de miembros de
grupos armados que contribuyan de manera eficaz a la consecución
de la paz nacional, ofrece alternativas que, consultando
los intereses de la justicia, allanen caminos hacia la reconciliación.
Tradicionalmente en Colombia
se ha recurrido, después de una negociación,
a las figuras de amnistía e indulto. En el mundo
contemporáneo esas medidas de perdón y olvido
son incompatibles con los derechos de las víctimas
a un recurso efectivo para asegurar sus derechos a la verdad,
la justicia y la reparación. No podemos soslayar
el hecho de que, en el marco de procesos de paz exitosos,
los líderes de esas organizaciones al margen de la
ley fueron indultados o amnistiados aun cuando en su condición
de comandantes eran responsables de crímenes atroces.
Al aplicar estas medidas no se tuvieron en cuenta los derechos
de las víctimas.
A diferencia de esos instrumentos
que se han usado en el pasado, hemos presentado un proyecto
de ley concebido desde los ejes de Verdad, Justicia y Reparación.
No es de perdón y olvido, sino de investigación,
reparación a las víctimas y alternatividad
penal. De lo que se trata aquí es de fortalecer la
función del Juez, puesto que para acceder a los beneficios
es necesario que mediante condena ejecutoriada se establezcan
las circunstancias de tiempo, modo y lugar en que ocurrieron
los hechos delictuosos, así como la responsabilidad
penal de sus perpetradores
El beneficio que se les
otorgaría es la suspensión de la pena, condicionada
al cumplimiento de una serie de obligaciones que el condenado
debe asumir: cese de hostilidades -a menos que se trate
de entrega individual-; dejación de las armas; compromiso
expreso de no regresar a las filas ni cometer en adelante
delito doloso; cumplimiento de una pena alternativa a la
prisión; y realización de actos de reparación
a las víctimas. El cumplimiento de estas obligaciones
está sujeto a verificación por parte del Juez
de Penas y la Comisión de Verificación. Su
inobservancia da lugar a la revocatoria del beneficio y
a hacer efectiva la pena privativa de la libertad.
Creemos que lo importante
en el caso de miembros de grupos armados que contribuyan
eficazmente con la consecución de la paz nacional,
es que asuman su responsabilidad ante las víctimas
y ajusten su comportamiento a las normas de la convivencia
pacífica y a los principios de la democracia.
La importancia de la reparación
a las víctimas no ha sido suficientemente valorada
en este debate democrático. Quiero enfatizar en que
éste es su eje central y que los mecanismos de reparación
consagrados en el proyecto no sustituyen las normas ordinarias,
sino que son adicionales. Por tanto, no afectan la posibilidad
de que las víctimas se constituyan en parte civil
dentro del proceso penal.
Finalmente, como bien ha
dicho el Sr. Presidente, el gobierno no es dogmático
y está abierto al debate. Por ello ha presentado
la ley como estatutaria, de manera que en su discusión
y aprobación intervengan los tres poderes: el ejecutivo
que presenta el proyecto; el legislativo, responsable de
su aprobación; y la rama judicial, que en cabeza
de la Corte Constitucional debe pronunciarse sobre su exequibilidad.
Creemos que la sociedad colombiana y sus instituciones están
en la mejor disposición de contribuir en la búsqueda
del mejor instrumento para consolidar la paz nacional.
LUIS CARLOS RESTREPO
R.
Alto Comisionado para la Paz
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