PLAN DE DESARROLLO
COMISIÓN PRIMERA DE LA CÁMARA
DISCURSO DEL ALTO COMISIONADO PARA LA PAZ
Marzo 5 de 2003
Introducción:
En el Plan Nacional de Desarrollo, la consecución de la paz es uno de los objetivos centrales de la propuesta de Seguridad Democrática. No es posible desde la perspectiva del gobierno, separar la propuesta de Seguridad Democrática de los esfuerzos por conseguir la paz en el país. Sin embargo, de manera mucho más circunscrita yo quiero referirme a los esfuerzos por buscar una salida negociada al conflicto que vive Colombia y específicamente, a los esfuerzos por aclimatar la convivencia. En torno a la búsqueda de una salida negociada el gobierno persiste en dejar abiertas las puertas a la negociación. El Presidente ha expresado de manera muy sucinta, en una pequeña frase, lo que es su propósito en esta materia. "Urgencia para el cese de hostilidades y paciencia para la desmovilización y el desarme".
La gran urgencia para los colombianos es realmente porque cesen los actos de terror, y el gran pedido que se le hace a los actores armados ilegales, es que dejen de matar colombianos. Sobre esta base creemos que es perfectamente posible adelantar negociaciones y buscar, ya con más tiempo, un proceso de desmovilización y desarme que consolide la reconciliación.
Entonces, el concepto de cese de hostilidades es fundamental dentro de esta búsqueda de la paz negociada y es una propuesta central que se le ha venido haciendo a los actores armados ilegales.
Creemos que adelantar una negociación sin cese de hostilidades es tanto como sentarse a discutir sobre el país, sobre un camión que baja por una falda a 70 kilómetros por hora atropellando todo lo que se encuentra. Hay que hacer esfuerzos por contener este desangre colectivo que vive la Nación y, simultáneamente, ganaremos la confianza para avanzar en la salida negociada.
En cuento a la dinámica de convivencia hay dos ejes centrales que se plantean dentro del documento. Uno que tiene que ver con el apoyo a los programas de desarrollo y paz. Consideramos que este modelo que se viene implementando en las regiones es un modelo valioso, importante, que debe recibir todo el apoyo del gobierno nacional y debe convertirse, de hecho, en un modelo de concertación regional, para integrar allí, tanto los esfuerzos por buscar nuevas alternativas de desarrollo social, como también los esfuerzos para aclimatar la convivencia.
También en el documento se plantea la posibilidad de avanzar hacia un Sistema Nacional de Convivencia, que no está pensado como un sistema jerárquico dependiendo de un solo funcionario o de una sola institución, sino más como un espacio de encuentro donde convergen esfuerzos ciudadanos, de instituciones privadas y públicas por aclimatar valores, por generar prácticas de transparencia en la administración pública, por recuperar confianza ciudadana, por desarrollar metodologías para la solución pacífica de conflictos. En este sistema concurren diferentes ministerios, ministerio de educación, de cultura, diferentes variables y metodologías, y creemos que debe ser un propósito nacional el avanzar con una gran participación comunitaria en la construcción de este Sistema Nacional de Convivencia.
Estos son a grandes rasgos los ejes planteados en el documento.
Quisiera dejar acá esta breve exposición.
Preguntas:
Armando Benedetti: Eso que usted dijo aquí se lo he escuchado varias veces y en diferentes medios de comunicación en el sentido que no se puede negociar si no hay un cese de hostilidades. Yo por lo poco que sé, he encontrado que casi siempre las grandes experiencias en el ámbito internacional se puede seguir negociando por fuera del territorio a pesar de que pasen cosas absurdas o feas como es la guerra. Pongo el caso de Vietnam. Mientras en el país pasaban todas las atrocidades de las cuales algunas personas conocemos.
¿Usted conoce algún caso ejemplar o que nos sirva de paradigma donde se pueda negociar con cese de hostilidades?
Comisionado: Básicamente el planteamiento del gobierno es que para que el proceso cuente con la confianza ciudadana, un punto central tiene que ser el cese de hostilidades y en gran medida el respeto a la población civil. Mientras el beneficiario directo del proceso no sea la población civil, va a ser imposible aclimatar un proceso. Creemos que la gran enseñanza que nosotros derivamos de los esfuerzos de paz en el gobierno pasado, tiene que ver exactamente con eso. Que la ciudadanía que anhelaba una salida pacífica empezó a percibir que la negociación en vez de facilitar la mejoría de ese clima de convivencia, lo agravó. Lo que no tiene presentación en este momento, ante el país, es que nos sentemos a conversar mientras se incrementan las acciones armadas. Creemos que es posible un acuerdo sobre ese punto, que por supuesto, no viene de la noche a la mañana. Es un primer punto planteado por el gobierno; es un horizonte hacia el que nosotros caminamos. Las cosas no son tan dogmáticas ni mecánicas en la vida política, pero sí creemos que es un horizonte legítimo. Es el horizonte que los colombianos quieren; es el horizonte políticamente deseable y hacia allá debemos avanzar.
Lo que no tiene presentación es que discutamos todos los temas, menos el tema fundamental que es cómo dejar de matar colombianos. Ese tema debe estar como primero porque de lo contrario el proceso de paz adquiere ribetes de cinismo que desgasta la propia negociación. Cómo llagamos a eso? Por supuesto tiene que ver con la política cotidiana. En este momento, por ejemplo, hacemos un esfuerzo con los grupos de autodefensas y tenemos ese horizonte. Para nosotros es justificable ese proceso si podemos consolidar un cese de hostilidades, si se disminuyen acciones violentas y se mejoran derechos humanos. Así mismo en las conversaciones que se han intentado con otros grupos como con el ELN se ha puesto esto muy claro, y no sólo es una exigencia nuestra. Es una exigencia de la sociedad, de las comisiones que acompañan al proceso de paz en este cese de hostilidades. Entonces, creemos que es una exigencia que se valida por sí misma, y es un esfuerzo que vale la pena en tanto se justifica como una forma de generar confianza para que ya, otro tipo de asuntos que se puedan tratar en la mesa de negociación puedan ser tratados sin que se interfiera permanentemente el proceso por los actos que rompen la confianza en la ciudadanía en los mecanismos de la negociación. |