Intervenciones Comisionado
Discursos - 2003

Palabras del Alto Comisionado para la Paz, Luis Carlos Restrepo, durante la ceremonia de desmovilización y entrega de armas de las Autodefensas Campesinas de Ortega
Diciembre 7 de 2003.

Hoy en un acto de fe en el Estado democrático ustedes han decidido deponer sus armas, salir de la vía de la ilegalidad y entrar de manera plena a la sociedad democrática.

Este es un gesto importante para la paz de la región y del país. Que ustedes después de tantos años de haber empuñado las armas, de haber tomado en sus propias manos la defensa de la región, decidan confiar en el Gobierno Nacional, en las autoridades del Estado democrático, en el señor Presidente de la República y en las autoridades legítimas del departamento para cumplir las funciones de seguridad en la zona, es un acto de la mayor trascendencia.

Para nosotros estar aquí nos produce un gran regocijo. Es indudable que este es un paso más en el proceso de paz que venimos cumpliendo en todo el país y que deseamos se siga consolidando. Queremos decirle a esta comunidad que tienen todo el compromiso del Gobierno para sacar adelante sus proyectos productivos y sociales. Si durante tantos años el Estado ha estado ausente, digamos que ahora tenemos toda la voluntad de que el Estado haga presencia y responda a esta confianza que ustedes han depositado en el día de hoy.

Pueden estar seguros de que empeñamos el día de hoy nuestra palabra para que esta comunidad de Ortega, representada en sus niños que son el futuro, en sus ancianos que son la experiencia y en ustedes que de manera organizada hoy entregan sus armas al gobierno nacional, tendrá de nuestra parte todo el respaldo para que saque adelante todos sus proyectos de vida.La presencia hoy de tan importantes autoridades regionales y nacionales, reafirma ese compromiso nuestro con este proceso de reincorporación a la civilidad que los dignifica a ustedes y que a nosotros nos enorgullece.

Ojalá tantos colombianos y colombianas que todavía, de manera equivocada, siguen portando las armas en la ilegalidad, entiendan la necesidad de dar estos pasos de reconciliación y que hay un Estado abierto y dispuesto a ofrecer un futuro digno y adecuado a aquellos que decidan reincorporarse a la vida civil. No queremos más grupos armados en la ilegalidad. Este es el momento de la Seguridad Democrática, del fortalecimiento del pluralismo y de la democracia participativa.Ustedes desde el día de hoy se convierten en un nuevo símbolo y en un nuevo gesto de paz de esos que tanto recordará el país en un futuro. Bienvenidos a la civilidad, bienvenidos a esta nueva forma de construir vida y construir activamente democracia.

A todos y a todas, de todo corazón: ¡viva la paz!