Intervenciones Comisionado
Discursos - 2005

Discurso del Alto Comisionado para la Paz, Luis Carlos Restrepo
Vereda de Puerto Gaitán, Arauca.
Ceremonia de desmovilización del Bloque Vencedores de Arauca de las Autodefensas.
Diciembre 23 de 2005

Damos hoy este nuevo paso en el proceso de paz que se adelanta con las Autodefensas. En esta vereda de Puerto Gaitán, en el departamento de Arauca, entregan sus armas los miembros del Bloque Vencedores de Arauca, quienes a partir de hoy se reincorporan a la vida civil, dispuestos a actuar dentro de la legalidad y dentro de las oportunidades que ofrece el sistema democrático.

Comprendemos la dinámica de violencia que ha vivido la región, y tenemos claras las circunstancias que, en un momento dado, llevaron a algunos colombianos a armarse para enfrentar el terror y la amenaza guerrillera.

Pero también, tenemos claro que el país no puede seguir permitiendo ni alentando la existencia de grupos armados ilegales.

La seguridad es una función propia del Estado que no puede ser tomada por los particulares. Un Estado que se respete debe tener en sus manos el monopolio de las armas, y debe ser capaz como condición básica de brindar garantías a los ciudadanos para que sus vidas, sus bienes y sus libertades no estén en riesgo.

En medio de la desinstitucionalización que vivió Colombia en los últimos años, resultaba usual que en unas zonas hubiera autodefensas, en otras hubiera guerrilla, y que unos y otros impusieran sus normas por fuera de las autoridades legítimas. Esto no puede continuar.

De allí que dentro del proceso de diálogo que se adelanta con las Autodefensas, se haya considerado conjuntamente, por parte del Gobierno y de esa organización armada ilegal, que la mejor contribución que se puede hacer para la paz nacional es dar el paso adelante con el desarme, la desmovilización y la reincorporación a la vida civil.

Esto, por supuesto, nos pone como Gobierno y como Estado ante la ineludible responsabilidad de brindar seguridad a las comunidades.

Desde que estuve aquí en Puerto Gaitán, hace algunos días, y después de que conocí los dolorosos hechos acontecidos horas después de mi partida, he asumido de manera directa y personal ante el señor Presidente de la República la vocería de esta comunidad.

Y por eso, puedo hoy decirle a los habitantes de Puerto de Gaitán que la decisión del Presidente, la decisión del señor Ministro de Defensa, y la decisión de las Fuerzas Armadas y de Policía es, precisamente, la de permanecer en este territorio y brindarles a ustedes todas las garantías que por Constitución, como ciudadanos que son de pleno derecho, merecen y pueden exigir.

Hacíamos una última evaluación esta mañana, en el aeropuerto de Tame, con las más altas autoridades militares de la región, el señor Comandante de la Quinta División estaba presente y el señor General Gutiérrez. Y me confirmaban lo que ya fue una decisión presidencial.

La Fuerza Pública permanecerá en Puerto Gaitán, permanecerá en San Joaquín y permanecerá en San Salvador. Aquí estará el Estado haciendo presencia permanente para que este hermoso pueblo, para que este corregimiento lleno de posibilidades, mantenga su tranquilidad y gane nuevamente confianza en las instituciones.

Le he dicho al señor Alcalde y le he dicho al Presidente de la Acción Comunal, al recibir un oficio que me entregaba la comunidad. Cuenten conmigo. Ténganme como un canal directo. Queremos que ustedes recuperen la confianza en el Estado. Que no haya zozobra, y que si estamos dando este paso tengan ustedes presente que es para mejorar las cosas y no para generar más zozobra e inestabilidad.

Terminado el proceso de identificación y desarme, muchos de ustedes retornaran a sus lugares de origen. Allá, con las instrucciones que han recibido y bajo la orientación del Ministerio del Interior y Justicia, emprenderán la tarea de la reincorporación.

No es fácil. El Gobierno está haciendo un enorme esfuerzo manteniéndoles un subsidio básico mientras reciben la adecuada capacitación, para que puedan vincularse a la vida productiva.

Pero no sólo el Gobierno tiene obligaciones, también ustedes. Si el Gobierno les brinda esta oportunidad es, precisamente, para que demuestren con su buen comportamiento, que vale la pena retornar al seno de sus familias y vale la pena actuar dentro de la ley.

Este es un trato recíproco. El Gobierno les abre la puerta a la civilidad pero ustedes se comprometen con nosotros en respetar las leyes, en respetar las normas, entendiendo que también en la civilidad se van a presentar dificultades y problemas, pero que se trata de solucionarlos por las vías institucionales.

No es fácil encontrar soluciones para los grandes problemas del país. Miles de personas en Colombia se encuentran en situación de pobreza, y cuántos anhelarían poder tener el apoyo que ustedes tienen y que van a tener por parte del Estado.

Yo hay veces me siento avergonzado con personas pobres que me dicen: Comisionado y a nosotros porque no nos dan un auxilio, como el que le dan a los paramilitares, porque no nos dan un auxilio como el que le dan a los guerrilleros, si nosotros hemos sido gentes de bien y no hemos violado en ningún momento las normas del Estado.

Hay que explicarles, entonces, que ustedes están en una circunstancia especial, y que por esa razón son tratados como una población con ciertos privilegios.

Les cuento esto para que entiendan también esa enorme responsabilidad que adquieren ustedes con la Nación, y que nos ayuden a mostrar que este camino que emprendemos en válido.

Al culminar este año se abren igualmente nuevos caminos de paz.Anoche regresé de Cuba, donde adelantamos la primera reunión formal exploratoria con el Ejército de Liberación Nacional.

Como lo he dicho ante los medios de comunicación, y se lo informaba al señor Presidente anoche a mi regreso, encontramos en ese grupo guerrillero una decisión de avanzar en un proceso de paz.

Hemos quedado en reunirnos nuevamente, a finales de enero en La Habana, Cuba. Confiamos en Dios en que esta vez si encontraremos con este grupo el camino de la reconciliación.

Igual, hemos abierto un camino a una conversación con las FARC, aceptando una propuesta de la Comunidad Internacional, para definir un sistema de seguridad en la cordillera central entre el Valle del Cauca y el Tolima, a fin de poder conversar con los miembros de este grupo guerrillero con confianza y con tranquilidad.

Qué bueno que ellos también den un paso de confianza hacia la comunidad internacional, y sea posible, muy pronto, sentarse con estos otros colombianos que siguen con las armas en la mano, sembrando terror, sembrando dolor y sembrando muerte.

Entre tanto, continuaremos comprometidos con la política de Seguridad Democrática. Este Gobierno tiene claro que la paz sólo puede ser la combinación del sano y legítimo ejercicio de la autoridad con las fuerzas del diálogo generosamente abiertas.

Estamos empeñados en una gran tarea: Recuperar la institucionalidad en una Nación que había caído en los más profundos abismos de insensatez y de violencia. Y creo que, paso a paso, lo vamos logrando.

Y hoy, ustedes, hombres y mujeres del Bloque Vencedores de Arauca, con este gesto de valor, con este acto patriótico, reafirman que la paz es posible y que la reconciliación es posible.

Por eso también para ustedes mis agradecimientos por el paso que dan; mis agradecimientos por su contribución a la paz de Colombia.