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ENTREVISTA AL ALTO COMISIONADO PARA LA PAZ, LUIS CARLOS
RESTREPO A LECTURAS DOMINICALES DE EL TIEMPO
Por Enrique Posada Cano
Comisionado de Paz: "Estoy al
ladito del corazón de Uribe"
Marzo 14
de 2004
Luis Carlos Restrepo prefirió no "echarle
más leña al fuego" frente a las críticas
que le hicieron hace pocos días los ex presidente
liberales.
A Luis Carlos Restrepo, este siquiatra
y escritor quindiano de finos modales y selecta dicción,
le correspondió hacer
frente a una gavilla de tres ex presidentes. El mismo título
de uno de sus libros: 'El derecho a la ternura', ha sido
convertido por algunos de sus contrincantes en caballito
de batalla. Sorprende la causticidad de que se hace gala
cuando de salir airosos se trata aun frente a temas tan
sensibles como secuestro y acuerdos humanitarios, como
si, parafraseando a Guillermo Valencia en su búsqueda
de la perfección del verso, fuera dable sacrificar
un mundo con tal de hacer un buen chiste.
Cuando requerimos su opinión sobre las más
recientes críticas a su gestión por parte
de los ex presidentes liberales, el Alto Comisionado de
Paz declinó "echar más fuego a la leña".
Lo que intentamos entonces con Restrepo es una disquisición
tranquila sobre los azares de la paz en Colombia, además
de indagar algunos de sus conceptos sobre el talante de Álvaro
Uribe.
¿De cuándo data su relación
con el Presidente?
De la campaña. Él conocía mis libros
y yo, sus realizaciones. Mi vinculación a la campaña
de Uribe nació de un diagnóstico siquiátrico.
El país había llegado a una depresión
colectiva, estaba al borde del desmembramiento. Para este
tipo de depresión, el único remedio es la
política.
¿ Cuál fue su libro que atrajo la atención
del candidato Uribe?
'Proyecto para un arca en medio de
un diluvio de plomo'. En la primera conversación que tuve con él,
cuando se planteaba la necesidad de retomar el Caguán,
me pidió explicarle cómo hacerlo de manera
delicada.
¿ Su enfoque no fue antes
de izquierda?
Todos en la juventud hemos sido de
izquierda. Pero mi enfoque ha sido más libertario.
¿ Está a
la derecha o la izquierda del Presidente?
Al ladito de su
corazón grande.
¿ Por qué cree que lo escogió para
la paz?
Mi libro 'El derecho a la ternura'
ha marcado mi relación
con el Presidente y con el país. En el momento de
nombrarme, el Presidente me manifestó de manera
confidencial: 'Me preguntaron por qué lo había
nombrado en este cargo y yo respondí: "Porque
es siquiatra".
¿ No le ha hecho falta
ser jurista para sacar adelante la ley de alternatividad?
Mi
equipo de abogados dice que parezco
jurista. Siempre me ha gustado el Derecho y tengo algún sentido para
la comprensión de las leyes.
¿ No se arrepiente
de haberse metido en ese berenjenal?
Cuando se presentó ese proyecto, nuestra intención
fue abrir un debate público, y el propio Presidente
manifestó tener dudas al respecto. Sabíamos
que debíamos explorar caminos porque los instrumentos
de amnistía e indulto existentes eran insuficientes
pues todos los jefes de la guerrilla y de las autodefensas
están procesados, sindicados o condenados por delitos
que no son indultables ni amnistiables.
¿ Hay algo
parecido?
La ley es original. Nos inspiramos
en el modelo irlandés,
pero vamos mucho más allá.
¿ No lo desvelan Bojayá, La Mejor Esquina,
Segovia, donde los paras cometieron sus peores crímenes?
Aquí han cometido delitos atroces todos los grupos.
Pero no podemos quedarnos en el círculo vicioso
de la violencia. El país tiene que dejar de centrar
sus ojos en el castigo para enfocarlos en la reparación,
no tanto en la cárcel como en el control social
sobre quienes entreguen las armas para que no vuelvan a
delinquir.
¿ Cómo desligar
de las autodefensas esa ley?
La ley es general, en ninguna
parte
del proyecto se dice que es para las Auc. Es incluso
más importante para
la guerrilla. Nos interesa ofrecer alternativas a los jefes
de las Farc y el Eln. Lamentablemente, en el imaginario
colectivo se la identifica con las autodefensas. Eso hace
mucho daño.
¿ En qué etapa está el
proceso?
Diría que en un momento crítico, pues es
evidente que el cese de hostilidades no ha funcionado a
plenitud. El gobierno ha dicho que tenemos que avanzar
hacia las zonas de concentración, tanto para que
ese cese de hostilidades sea verificable como para que
podamos materializar la desmovilización.
¿Por qué algunos grupos de autodefensas
son reacios a la concentración?
Las Auc se autojustifican alegando
que en sus zonas su papel es contener la guerrilla. Muchos
les hablan al oído
en el sentido de que es una locura su desmovilización.
Un segundo argumento tiene que ver con su temor a terminar
encarcelados. Las autodefesnsas deben desaparecer para
que el Estado pueda presentarse sin ninguna mancha.
¿Puede hablarse aún
de unas autodefensas unificadas?
Las autodefensas responden a un modelo
federal. Aunque el mando militar está en cabeza de Mancuso, cuando
uno penetra se da cuenta de que las dinámicas regionales
tienen mucho peso. Por ejemplo, el bloque Centauros, del
Llano, tiene gran independencia. Hay casos como el de Ramón
Isaza, quien en determinados momentos estuvo dentro de
las Auc, pero que se presenta como un poder independiente.
Hay otros bloques, como el Central Bolívar, que
desconoce por completo el mando militar de las Auc.
¿Y el de la Sierra Nevada?
Sigue bajo el mando militar de las
Auc. Tiene mucha fuerza. Está dominado por Jorge 40. Otro caso muy específico
es el del Elmer Cárdenas, comandado por El Alemán
que opera en Urabá y Chocó. Está por
fuera de la negociación. Pero todos se han mostrado
dispuestos a reunirse en una mesa única nacional,
que es difícil porque estos señores están
en la clandestinidad y no les hemos entregado salvoconductos,
ni levantado órdenes de captura.
¿Tiene usted relación directa con Castaño
y Mancuso?
Sí, con ambos. En este momento Castaño juega
el papel de director político, mientras que Mancuso
detenta la dirección militar. Castaño es
importante, pero no es el jefe máximo. Para llegar
a decisiones inevitablemente hay que hablar con nueve diferentes
comandantes.
¿De qué sectores procede
la dificultad para reunir la mesa nacional?
La piedra en el zapato radica en el enfrentamiento entre
Centauros, que pertenece a las Auc, y las Autodefensas
de Casanare.
¿Quiénes, qué grupos, constituyen
el mayor obstáculo a la aprobación de la
ley de alternatividad?
Se han planteado modificaciones al
proyecto de ley por las cuales no debe anular ni la extradición ni la
ley de extinción de dominio y garantizar que quienes
se acojan a ella lo hagan por delitos cometidos dentro
de la pertenencia al grupo armado, evitando así que
se cuelen narcotraficantes. Algunos congresistas han planteado
que debería haber un tiempo de privación
de la libertad. Todo eso el gobierno está dispuesto
a discutirlo.
¿Las declaraciones que dio censurando a los ex
presidentes las consultó con el Presidente?
Al Presidente no le gustan las camorras.
Salí a
dar ese debate con ánimo pedagógico, para
aclarar la confusión que se venía generando.
He dado por terminada la polémica.
¿Era consciente de que se
iba a levantar un gran tierrero?
Era consciente de que había una interpretación
equivocada del Derecho Internacional Humanitario, lo cual
estaba poniendo al gobierno contra la pared. Un debate
con ex presidentes no es fácil, pero hay momentos
en que uno tiene que tomar decisiones. Al Presidente no
le gusta poner el debate en términos de si el DIH
es correcto o no. Es mucho más pragmático
de lo que el país se imagina. No plantea un debate
académico y busca una fórmula práctica
y eficaz para llegar a la liberación de los secuestrados.
¿Cuál es esa fórmula?
Una que haga que los secuestrados sean liberados y que
los guerrilleros excarcelados no vuelvan a delinquir.
Pero mientras el Presidente antepone condiciones al acuerdo,
los ex presidentes afirman que se debe llegar a la mesa
sin condicionamientos ...
Ahí la discusión se vuelve teórica.
Hay asuntos prácticos que no han sido debatidos
por el país, como las cartas que hemos recibido
de guerrilleros de las Farc desde las cárceles en
que nos dicen: "no queremos que nos incluyan en el
canje". Temen ser fusilados.
¿Ese condicinamiento no es
su amor propio del que hablaban los ex presidentes?
No se trata de amor propio, sino
de fidelidad a unas condiciones básicas.
¿Todos los contactos con la guerrilla están
hoy en manos de la iglesia?
Todos. Es nuestro único canal.
¿Ven los prelados alguna lucecita?
En cuanto a posibilidades de negociaciones
de paz, ni la iglesia ni nosotros vemos disposición de la guerrilla.
Las Farc están obsesionadas con el canje, pero no
le han dado mucho juego a Naciones Unidas. Con el Eln hemos
hecho todos los esfuerzos, pero su respuesta contundente
ha sido no conversar con este gobierno.
¿No será que las Farc le apuestan ya a la
no reelección?
Las Farc tratan de acorralar al Presidente
con el acuerdo humanitario. Han intentado matarlo y pretenden
pasar estos
cuatro años sin mayor descalabro. Esperan inclinar
la opinión a un proceso de negociación donde
tengan ventajas.
¿La opinión europea
que mueve hasta presidentes como Chirac, con la figura
de Ingrid al centro, puede ser
reivindicada por las Farc?
No. Lo que se ha generado es una
solidaridad hacia Colombia. Muchos de los que se han
integrado a la liberación
de Ingrid apenas empiezan a conocer a Colombia. El afán
por liberar a los secuestrados lleva a presión sólo
sobre el gobierno, lo cual es un grave error. Los secuestradores
son las Farc.
¿Esos europeos que se retiraron
del parlamento europeo en protesta contra Uribe, se pueden
calificar de
simpatizantes de las Farc o de despistados?
Despistados. Cuando me dispuse a
hablar con el grupo, los colombianos me chiflaban, pero
un joven alemán
me escuchó con atención. Al final, dijo: "si
fuera por los argumentos, el gobierno tiene razón.
Ahora, simple y llanamente lo que puedo decir es que estoy
confundido". Hay colombianos en Europa que tienen
mucho dolor acumulado, mucho odio hacia personas o sectores
o grupos que les hicieron daño y que identifican
como paraestatales. Pero no son objetivos, transmiten una
visión deformada de la nación.
¿Hablando de dolor, qué ha visto en el Presidente
cuando acuden a él familiares de secuestrados que
llevan años de sufrir?
No hay nada que haya afectado más al Presidente
que el dolor de los familiares. Por eso tomó la
decisión, a finales de septiembre, de sacar adelante
el acuerdo humanitario. Hemos buscado todo lo que está en
nuestras manos por encontrar una fórmula viable,
pero no es fácil. A veces los familiares son un
poco injustos con nosotros, pero como siquiatra entiendo
que en alguien tienen que descargar su molestia, su indignación
y finalmente es más fácil descargarlas sobre
nosotros que sobre los verdugos.
¿La primera vez que vio al Presidente después
del último atentado (el del aeropuerto de Valledupar),
cómo lo sintió?
El Presidente sale de los atentados
con mucha firmeza y tranquilidad. Pareciera preparado
especialmente para
estas arremetidas. Como Daniel en la cueva de los leones.
Me asombra su capacidad para sobrevivir. Yo diría
que desde hace muchos años es un sobreviviente.
Sale de la sombra de la muerte sin depresión ni
angustia, con una tranquilidad pasmosa.
¿Si le mataron a su padre, no tiene que haber odio
en él?
No veo odio en el Presidente sino
firmeza y enorme disposición
a reconciliarse. Recuerdo una conversación que tuvo
con Fidel Castro en Quito, donde le dijo: 'transmítale
a las Farc que conmigo la historia de la Unión Patriótica
no se repetirá. Que me den la oportunidad de protegerles
sus vidas en la civilidad'.
¿Sería que Fidel no transmitió el
mensaje o que ya no tiene ninguna influencia sobre ellos?
La influencia de Cuba sobre los guerrilleros
colombianos es precaria. A él lo respetan como líder
guerrillero, pero las Farc no siguen sus observaciones.
Cuando el caso del niño con cáncer, hijo
de un militar secuestrado, Fidel mandó una nota
a las Farc solicitándoles liberarlo, pero no la
tuvieron en cuenta.
¿Usted mismo no tiene miedo
a morir en esta tarea?
Hay momentos en que uno se ve del
otro lado de la muerte. Contemplo mi tarea difícil, llena de equívocos.
Hace poco, en un evento en Barcelona, me sentí lapidado
en público.
¿Usted, que estaba en el momento en que el Presidente
afrontó una situación muy difícil
en el parlamento europeo, piensa que perdió el control
al declarar que no le importaba que lo llamaran paramilitar?
Cuando terminó su intervención, me preguntó:
'¿cómo me ve el siquiatra?' Le respondí:
'un poco impetuoso, Presidente'. En medio de esa enorme
confusión de algunos parlamentarios europeos, que
incluso tenían escrito el mismo discurso, con las
cifras que manejan algunas ONG's colombianas, inexactas,
casi no había otra alternativa que responder de
manera muy comprometida.
¿Merece ser reelegido el Presidente?
La política del Presidente
necesita continuidad. Colombia ha visto en el Presidente
una especie de padre,
capaz de restaurar la autoridad. Por primera vez los colombianos
se identifican con el Presidente.
Eso me parece un juicio histórico
...
Colombia ha tenido dificultad histórica para identificarse
con el padre. Al Padre de la Patria lo sacamos corriendo
a media noche en paños menores de la casa presidencial.
Casi cometemos parricidio. Siempre hemos desconfiado del
padre. Le tuvimos temor a Bolívar, a Mosquera, a
Núñez, a Reyes. Hemos tenido en muchas ocasiones
lo que en siquiatría se llama un padre degradado.
El Presidente aparece como un caudillo fuerte, un hombre
que fija una impronta a la nación, y hay muchos
que temen que pueda terminar como dictador. Eso es imposible,
porque es un convencido de la democracia.
¿Qué del intento de
crear un partido uribista?
En la campaña se planteó esa posibilidad.
Me opuse con el argumento de que no debíamos cerrar
un gran movimiento de opinión y de convergencia.
Si conviene constituir el partido uribista sigue siendo
un acertijo. No ha abortado la propuesta del partido uribista
sino que todavía esta realidad sociológica
no encuentra forma de concretarse.
¿Como Fernando Londoño, no ve a nadie más
con la capacidad de Uribe?
No soy tan pesimista. Hay un conjunto
de líderes
presidenciables que podrían continuar con esta tarea.
¿Por qué no da nombres?
No me pique la lengua.
¿Cuál es esa nómina de gente muy
cercana a Uribe como José Roberto Arango, que no
le gusta figurar?
Es indudable que un Fabio Echeverry,
un Rudy Hommes, son personas que con sus argumentos saben
llegar al Presidente.
El consejero de comunicaciones Jaime Bermúdez, el
consejero social Luis Alfonso Hoyos, son muy importantes.
¿Hay alguien que se atreva a expresar críticas
al Presidente?
La primera crítica del Presidente
es su esposa.
¿Esa identidad paisa que lo llevó a
tratar de colgarle al Papa un carriel, lo perjudica un
poco?
Lo del carriel no fue iniciativa
suya sino de otros dos paisas que lo acompañaban: los embajadores Valencia
Cossio y Guillermo León Escobar. En un arrebato
de entusiasmo le dijeron al Presidente: '¡cuélguele
el carriel!' En ese momento se me helaron las vísceras.
¿Qué es lo que más
le ha convencido a usted de Uribe?
La transparencia. Dice lo que piensa.
¿Qué es lo que a usted más
le disgusta de la gente en la vida diaria?
Me ha amargado de los colombianos
en los últimos
años su tembladera ética. Incapaces de combatir
tantos males, terminamos acomodándonos.
¿Y una cualidad que lo impresione?
La tenacidad, la capacidad de persistir
y en segundo lugar, la simpatía, la alegría
en medio de tanta dificultad y tanto dolor.
Describa a Manuel Marulanda.
Terquedad, incomunicación.
¿Al Eln?
Fundamentalistas de la justicia. Capaces de matar creyendo
que lo hacen por el bien.
¿Castaño?
Un camino equivocado. Quienes lo
acompañan no fueron
conscientes de tanto dolor que iban a causar, creyendo
igualmente que iban a hacer el bien. |