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LA REVISTA DEL ESPECTADOR
La Conversación
Proyecto de Alternatividad Penal
Septiembre 28 de 2003

"No podemos ser puristas en la justicia"

Los temas de la amnistía, el perdón, el olvido, la libertad condicional y la alternatividad penal están a la orden del día, por el proyecto de ley que presentó el Gobierno y que empieza a ser discutido en el Congreso. El alto comisionado para la Paz, Luis Carlos Restrepo, y el senador, Antonio Navarro, ponente de dicho proyecto en la Comisión Primera del Senado, conversan sobre el futuro del mismo y también sobre el proceso con las autodefensas.

Antonio Navarro: Estoy a favor de la tradición colombiana muy rica en conflictos, pero también muy generosa en reconciliaciones. Hemos tenido la situación más conflictiva de la historia de América Latina, pero también la mayor capacidad de reconciliación de la región, y esto sin duda es un punto de partida. Se han hecho críticas a este proceso. Algunas orientadas a que debería aplicarse una solución únicamente de fuerza y que esta iniciativa no corresponde a la coherencia del discurso del Gobierno. Otras dicen: pacto con la guerrilla sí, pero no con los paramilitares. No comparto ninguna de las dos posiciones. Creo que debe haber una solución generosa, adaptada a las condiciones que está viviendo el mundo, pero negociada.

Luis Carlos Restrepo: La política de seguridad democrática tiene como uno de sus horizontes la salida negociada. Hay quienes dicen que el presidente Uribe sólo tiene un política de guerra. Aquí hay voluntad total para avanzar de manera concreta en el terreno de la negociación. Estamos trabajando con los tres grupos: las Farc, el Eln y las autodefensas. Es como una carambola a tres bandas, y necesitamos pegarle a las tres bandas para hacer la carambola, que es la paz de Colombia. ¿Cuál es el horizonte nuestro?: la reincorporación. De lo que se trata es de ampliar la democracia y hacerla más pluralista. De que aquellos que están con las armas puedan hacer oposición política dentro de la democracia. Tenemos una política de reinserción que pasa por las desmovilizaciones individuales o las desmovilizaciones colectivas. Cada desmovilización individual es un pequeño pacto de paz y cada desmovilización colectiva va a ser un gran pacto de paz. Necesitamos instrumentos jurídicos que complementen los actuales para poder avanzar en esa política de reincorporación. Con los actuales instrumentos, las cúpulas de los movimientos guerrilleros y de autodefensas quedan excluidas del indulto y de la amnistía. Este momento es oportuno porque nos estamos adelantando a los procesos de negociación, y va a quedar claro hasta dónde puede llegar la democracia.

A.N.: Al presentar este proyecto de ley usted generó unas condiciones en las que los miembros del Congreso pueden terminar siendo los que negocien con las autodefensas. De hecho, a algunos ya empezaron a llamarlos para conversar sobre el proyecto. ¿Usted cree que es posible meter al Congreso en una especie de bola de cristal para que legisle en abstracto sobre una situación real y sobre un proceso en etapa todavía inicial, pero que ya existe? Pensar que puede legislarse sobre la base de este proceso, es una ilusión. Que no le pase con este proyecto lo que les pasó con el referendo: improvisaron tanto por andar a las carreras, que lo que salió del referendo es muy distinto del proyecto que inicialmente presentaron al Congreso. Lo que va a pasar es que el Congreso va a terminar legislando este proyecto a escondidas del Gobierno.

L.C.R.: Hay una confusión. Se ha pensado que este proyecto es para las autodefensas. Lo que hay son dos procesos que convergen en el tiempo: por un lado, el proceso de elaboración del proyecto de ley que comenzó desde los inicios de la administración, y el proceso con las autodefensas con algunos avances. Esa simultaneidad de estos dos hechos ha llevado a muchos a decir que este proyecto es para las autodefensas. No, este proyecto es para todos los grupos armados al margen de la ley. En qué caso se va a aplicar primero, no lo sabemos. Me parece indeseable lo que dice el senador Navarro sobre unos congresistas a medianoche aprobando una ley.

A.N.: Pero eso es lo que va a pasar, ya está empezando a pasar...

L.C.R.: El Gobierno confía en que el debate sea abierto, transparente...

A.N.: Yo soy ponente, pero no voy a ser negociador de este proyecto.

L.C.R.: El Gobierno confía en que el debate sea transparente y público en el Congreso, y que después pase por la Corte Constitucional. Nuestro interés es que construyamos el mejor instrumento para la paz. Algunos comentaristas despistados dicen que este proyecto favorece la impunidad y tiene nombre propio. Si por alguna circunstancia esas ideas prevalecieran, sería un proyecto ilegítimo.

A.N.: A esos despistados que usted dice que piensan que el proyecto es para las autodefensas, se les podría aplicar la historia de un señor que llegó a una iglesia y dijo: "Me sorprendería que aquí se rezara". ¿Que más se hace en una iglesia? ¿Qué sentido tiene presentar un proyecto de ley que empieza con el cese de hostilidades? ¿Quiénes han declarado el cese de hostilidades?: las autodefensas. ¿Cómo quiere usted que no haya una identificación clara en eso? Pues es tan para ellos que ya empezaron a llamar a senadores. Usted no ha estado en el Congreso, pero no hay proyecto de ley, por más simple y sencillo, que no esté sometido al lobby. Imagínese usted, un proyecto de esta importancia, el lobby que va a tener.

L.C.R.: Si es cierto que los señores de las autodefensas están haciendo lobby para este proyecto, lo condeno. Estamos abiertos a que modifiquemos estas condiciones y las hagamos más rigurosas. Me han dicho, por ejemplo, pongamos la condición de que los grupos se hayan desmovilizado; pues pongamos esa condición. Estoy de acuerdo en que el proyecto es aplicable a las autodefensas y es aplicable también al Eln y a las Farc.

A.N.: La frase de Álvaro Gómez que dice que a la gente hay que creerle, es aplicable. Pero con mucho respeto, a mí me parece ingenuo. Mire el último intento de proyecto unilateral de solución a un conflicto jurídico, el proceso de sometimiento a la justicia del gobierno de César Gaviria. Primero hubo un proyecto, el Decreto 2047, que se llamó "Ley de sometimiento a la justicia". Después hubo otro, el Decreto 2372, que modificaba el anterior y tampoco les gustó. Y hubo un tercero, el Decreto 3030, que permitió que los narcotraficantes aceptaran las condiciones del Gobierno.

L.C.R.: ¿Qué tal que cuando ustedes negociaron con el gobierno Barco no hubiese existido ni en la Constitución ni en la ley la posibilidad del indulto? Hoy los indultos, amnistías y leyes de perdón y olvido, consagrados en la Constitución, ya no sirven. Jurídicamente los caminos están completamente cerrados a la posibilidad de una salida negociada. Nadie ha querido coger el toro por los cachos, nosotros hemos decidido tomarlo y decir: en esta época de la Corte Penal Internacional, época de las exigencias más altas en la justicia internacional, nos tocó crear un marco jurídico para manejar lo relacionado con los delitos graves y los crímenes de guerra. Creemos que cualquier negociación, por pequeña o grande que sea, permite avanzar.

A.N.: Ustedes no están planteando cambiar la Constitución. Están planteando una ley. A no ser que estén pensando que la ley puede ser contraria a la Constitución, porque eso sí sería peor y tendría que ser declarada inconstitucional por la Corte.

L.C.R.: Tiene razón, es una ley en el marco de la Constitución.

A.N.: Entonces, no metamos la Constitución en este tema, porque las posibilidades de subrogados penales como la libertad condicional ya están dentro de la Constitución.

L.C.R.: No, pero en la Constitución está claro que indulto y amnistía son para delitos políticos. Está tipificado qué es un delito político, y alude al hecho de levantarse en armas. De ahí en adelante hay una serie de delitos que no son indultables. Para esos sí se necesita un marco jurídico específico.

A.N.: ¿Quién define en Colombia qué son los delitos políticos? Primero la tradición, lo que llaman el derecho consuetudinario, y además el Código Penal. La Constitución lo que dice en uso de la tradición colombiana y universal es qué son la rebelión, la sedición y la asonada. Entonces, la Constitución permite un tratamiento como el que se está planteando el proyecto. ¿Entonces dónde está la discusión? En analizar si la política necesita formas jurídicas de entrada.

L.C.R.: Es que la política está definida. Pero los uribistas somos de pocas palabras y de hechos. El Presidente ha dejado abiertas las puertas de la negociación.

A.N.: El interés que tenemos la mayoría de los colombianos es que el tema de las autodefensas se resuelva, pero esto nos lleva a otros asuntos que son de interés para el país. En primer lugar, ¿qué va a reemplazar al paramilitarismo como forma de seguridad?

L.C.R.: Entonces cambiamos de tercio. Entramos a hablar del proceso con las autodefensas y este es un tema aparte. Yo he hecho un gran esfuerzo por diferenciar los dos escenarios y no puedo contribuir a confundirlos. Entonces dejemos atrás el proyecto y hablemos del proceso con las Auc.

A.N.: Sé que lo está intentando, pero bueno, no importa.

L.C.R.: En el origen de las autodefensas hay una necesidad de seguridad no satisfecha por parte de los ciudadanos. Equivocadamente han creído que recurriendo a un actor armado ilegal pueden satisfacer esa necesidad y el remedio termina siendo peor que la enfermedad. Por eso, terminar con las autodefensas es un imperativo ético de la democracia. La política de seguridad no puede permitirse la existencia de las autodefensas. Si por la vía negociada logramos que estos señores decidan desmovilizarse, ya hemos dado un paso. Ya les sacamos un sí. Al menos el 90% han dicho que están dispuestos a desmovilizarse antes de 2005. Pero estamos todavía en el terreno de la palabra. Nos toca avanzar con mucha precisión y mucha audacia. Hay muchos obstáculos para su materialización. Es que muchos ciudadanos han creído que es mejor tener autodefensas cuidando los barrios que tener Fuerza Pública. ¿Por qué? Porque los ciudadanos todavía tienen una mentalidad autoritaria, y cuando ven a un ladrón aspiran a que aparezca muerto. Por eso confían más en las autodefensas. Pero cuando ven que el ladrón es llevado a la estación de política y a los dos días está libre porque no hay pruebas, los ciudadanos se molestan. Hay que enseñarles a resolver conflictos dentro de la ley.

A.N.: Estoy con su tesis, pero de manera gradual y no por donde ustedes están empezando. Que el proceso empiece por donde debe empezar, con la concentración de los que van a estar en el proceso. ¿Quiénes son, cuántos son? Y saber su voluntad real. Y una vez estén concentrados, seguramente va a haber zonas que ya no tienen seguridad ilegal y así vamos a probar qué pasa con la seguridad en esas regiones.

L.C.R.: De acuerdo. Lo nombro estratega de este proceso. Nosotros hemos planteado que para que el cese de hostilidades sea verificable tiene que haber concentración, el paso previo a la desmovilización. Para desarrollar el acuerdo de Santa fe de Ralito tenemos que definir cronogramas con zonas, tiempos y fechas de desmovilización. Estas concentraciones deben hacerse por frentes y bloques, de tal manera que quede claro cuál es la zona que va quedando libre de la acción delictiva de las autodefensas. Ahí es donde necesitamos acompañamiento de la comunidad internacional en cuanto a verificación y pedagogía.

A.N.: ¿Y el problema del narcotráfico? No creo lo que dice el Ministro del Interior de que el narcotráfico se acaba el año entrante. ¿Cómo va quedar en este proceso?

L.C.R.: Desmontar las autodefensas implica simultáneamente desmontar los negocios ilícitos alrededor de ellas. Las autodefensas y la guerrilla están vinculadas con el narcotráfico y el robo de gasolina. Esto hay que desmontarlo en su totalidad. Primero con la colaboración de los que se desmovilizan, con una acción eficaz del Estado y de la Fuerza Pública, y con política social que atienda a las causas financieras del conflicto.

A.N.: Pero estamos ensillando antes de traer la bestia. ¿Y la comunidad jurídica internacional? El Alto Comisionado de las Naciones Unidas dice que la Corte podría actuar si considera que esto podría ser un indulto escondido.

L.C.R.: Moción de orden, cambio de tercio. Volvemos a la ley. El senador Navarro está pensando en la aplicación de la ley en términos de autodefensas y el proceso de las autodefensas en términos de la ley. Tenemos otras iniciativas de paz en marcha.

A.N.: La única manera de diferenciar el tema es que cojan el proyecto, lo retiren y lo vuelvan un documento de política.

L.C.R.: El proyecto está redactado con todos los estándares de la justicia internacional. Verdad, justicia y reparación. Hay mecanismos para que haya investigación, establecimiento de responsabilidades, condena, reparación de víctimas, control social sobre el victimario, y está de por medio la paz nacional. Leo una frase del señor Kofi Annan, refiriéndose a los procesos de Sudáfrica y Ruanda: "Es inimaginable que la Corte Penal Internacional intente sustituir la decisión de una nación entera que está buscando la manera de dejar atrás un pasado traumático". El mundo entiende cuando un país toma una decisión de construir un camino de paz serio. No podemos ser puristas en la justicia. Si nos volvemos puristas en la justicia, entonces Colombia no es un país viable.

A.N.: La frase de Kofi Annan dice: "Es inimaginable que la Corte intente sustituir la decisión de una nación entera". Ahí viene el problema. No es la decisión de una nación entera. Ustedes están orgullosos del respaldo que tiene el presidente Uribe y creen que el presidente Uribe es la nación entera. Esto no es así. Este proceso está empezando. No se ha mostrado la bondad de lo que va a pasar con la aplicación de instrumentos de esta índole. No están ni siquiera todos los miembros de las autodefensas. Pero estoy de acuerdo con usted: lo voy a nombrar mi jefe de asuntos internacionales. Y le propongo un orden: ¿Qué tal si primero nos ganamos a la nación entera y a la comunidad internacional y luego lo convertimos en norma jurídica?

L.C.R.: Ya empezamos a ganarnos la nación entera. El proyecto lo llevamos del Gobierno al Congreso. Tenemos dos poderes. Luego irá a la Corte. Tendremos tres poderes. Tiene que concurrir la nación y empezamos a construir consenso nacional, y después estará la comunidad internacional. Los uribistas queremos que la violencia se acabe ya. Por eso queremos la paz ya.

A.N.: Usted parece el fatídico "doctor ya".

L.C.R.: Los uribistas somos echados para adelante, no somos guerreristas, queremos iniciar el debate. Si soy el fatídico "doctor ya", hay otros que son los fatídicos "doctores no, no y no".

A.N.: Algunos aliados del Gobierno son igual de echados para adelante...

L.C.R.: El uribismo es pluralista, expresamos nuestras diferencias en público.