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ENTREVISTA VIRTUAL EL TIEMPO
Proyecto de Alternatividad Penal
Agosto 31 de 2003

OPINIÓN. 'SIN LEY DE PENAS, SE HUNDE LA PAZ CON AUTODEFENSAS'

YAMID AMAT Especial para EL TIEMPO REPORTAJE REAL DE YAMID

El alto comisionado de Paz, Luis Carlos Restrepo, dice que si el proyecto no pasa, el se quedaría sin oficio.

"No es cierto que la ley consagre la impunidad", asegura.

Luis Carlos Restrepo, médico psiquiatra, magíster en filosofía y, hoy, Alto Comisionado de Paz, escribió hace 6 años, un libro que tituló El derecho a la paz y que incluye la siguiente afirmación: "Buscar alternativas a la violencia es una de las grandes urgencias del mundo contemporáneo. En un país acostumbrado a que se invoque el nombre de las masas para justificar hasta los más horrendos homicidios, hay que invitar a construir un arca de paz en medio del diluvio de plomo para que los ciudadanos desarmados puedan cruzar el mar embravecido. En ella tendrán cabida quienes todavía se escandalizan y se resisten a anestesiar su dolor; quienes consideran que es necesario cicatrizar heridas, superar odios y decir basta; quienes no quieren entonar cantos de guerra".

Esas palabras, escritas cuando Restrepo era profesor universitario y consultor internacional en proyectos de psiquiatría social, habrían podido incluirse en la exposición de motivos del proyecto de ley estatutaria que "suspende condicionalmente la ejecución de la pena para grupos armados, cuando se encuentre comprometida la paz nacional".

En medio de la tempestad que el proyecto ha despertado, resultan absolutamente premonitorias las siguientes palabras que Restrepo escribió en el mismo libro: "El trabajo del pacifista es semejante al de Noé, que ante la inminencia del diluvio construyó con sus manos artesanales una nave para cruzar la tormenta, mientras se esforzaba por mantener dentro del arca un clima de convivencia. Nada nos ganamos si nos entregamos al lamento o decidimos pelear en vano contra la furia de las aguas desbordadas. Se trata, al contrario de aprovechar las fuerzas de la tempestad para deslizarnos sobre las olas e inflamar nuestras velas aprovechando nuestra ventaja: ser una fuerza desarmada en medio de desconfiados guerreros. Dispuestos a cruzar la tormenta, navegaremos con pericia en medio de la intolerancia".

Y termina diciendo: "Si era necesario pagar tan alta cuota de dolor, declaremos saldada la deuda y que florezca por fin, en medio del desgarro, una fuerza de paz, una voluntad de reconciliación, un pacto de ternura".

¿Usted esperaba semejante "mar embravecido" contra el proyecto que posterga las sentencias contra crímenes atroces?

Es comprensible, pero estamos preparados para la "tempestad", para el debate, no solo en el Congreso, sino en el seno de la sociedad. Es claro que necesitamos herramientas jurídicas para avanzar en el proceso de negociación. Este es el momento de dar ese debate: ¿qué estamos dispuestos a hacer para lograr la paz?

¿ Y qué cree usted que estamos dispuestos a hacer?

Si vamos a explorar una salida negociada, es claro que la oferta que uno hace a los grupos armados no puede ser la cárcel; si la perspectiva es esa, simplemente cerremos la posibilidad de una salida negociada y dejemos abierta solamente la puerta a la salida militar. Si creemos en la salida negociada, la legislación internacional nos permite explorar modalidades diferentes al castigo.

El senador Rafael Pardo no solamente se opone abiertamente al proyecto sino que sostiene que Álvaro Uribe no fue elegido Presidente para perdonar asesinos...
A Uribe lo elegimos para que montara un sistema de seguridad democrática contra la violencia, pero también para que, con corazón grande, explorara alternativas de paz

El ex ministro y subdirector de EL TIEMPO Rodrigo Pardo dice que en lugar de un "referendo fofo" por qué no se somete a consulta del pueblo, asuntos como el que llama "dosis de impunidad" a los paramilitares...
No se trata de someter a consulta del pueblo un proyecto de estas características, porque hay una instancia adecuada que es el Congreso. Lo hicimos, precisamente, para que tanto la ciudadanía como el Congreso y la Corte Constitucional puedan expresar su punto de vista al respecto. Creo que el camino escogido es el mejor, es decir, el debate parlamentario y el control constitucional.

¿El proyecto está hecho para las autodefensas?

No. No. Esta dirigido a todos los grupos armados al margen de la ley. Esta orientado a motivar la desmovilización tanto individual como colectiva de personas que le están haciendo gran daño al país. Esta dirigido a cualquiera de las personas que tiene armas en la mano, llámese Castaño, Marulanda, Jojoy o Mancuso.

Una de las críticas al proyecto es que, supuestamente, consagra la impunidad.
Eso no es cierto. Hay impunidad cuando no se establece responsabilidad sobre los delitos cometidos, pero aquí se establece plenamente responsabilidad sobre delitos. Lo que se modifica es el castigo de cárcel. Lo que pasa es que hay personas que confunden la justicia penal con la cárcel; consideran que si no se le produce dolor al victimario llevándolo a la cárcel, como una especie de venganza social, no ha habido justicia eficaz. Damos un paso que nos lleva de la noción de castigo a la reparación.

¿No es posible la paz sin beneficios como el de no castigo?

En las soluciones negociadas, no. No tiene sentido ir a una negociación y ofrecer como única alternativa el presidio.

¿Cree que no hay paz posible con cárcel?

El país tiene que entender esto: la seriedad de un proceso de paz se mide por la posibilidad de abrir alternativas judiciales diferentes a la cárcel para quienes han participado en el conflicto o en las hostilidades; de lo contrario, será imposible hacer un proceso de negociación con las Farc, el Eln o las Auc. Además, mi misión quedaría totalmente reducida y la oficina del Alto Comisionado no dependería de la Presidencia sino del Fiscal. No es posible un proceso de negociación sin ofrecer beneficios a las personas que voluntariamente van a dejar las armas. Pero quiero aclarar que este asunto no se ha llevado a la mesa con las Auc.

¿Este proyecto no es condición de las autodefensas para negociar?

No ha sido, ni es condición. Hemos estado conversando sobre la posibilidad de que se desmovilicen. No hemos tratado los beneficios judiciales que se les podrían conceder; pero es evidente que sin esa alternativa el proceso no avanza. Si esta ley es negada en el Congreso, yo como Comisionado me quedo sin herramientas.

¿Sin el proyecto, fracasa el proceso con las autodefensas?

Indudablemente. Si no ofrecemos alternativas diferentes a la cárcel, el proceso de paz en marcha se hundiría.

¿Y en qué va el proceso?

Tenemos que definir una serie de zonas de concentración en todo el país, para que ellos reciban una capacitación durante un tiempo y luego se reintegren a la vida civil. Debemos ofrecer seguridad para esas zonas que han estado bajo influencia de las autodefensas. Sería muy grave desmovilizar a las Autodefensas y que otros grupos tomaran el control de estas zonas para que comenzaran retaliaciones y masacres.

¿Cuántas zonas de concentración existirían?

Muchas, porque son muchos los frentes de las autodefensas. Hay medio centenar de frentes y las zonas de concentración no pueden ser muy grandes. Estamos hablando de un total de 20.000 hombres que están dispuestos a desmovilizarse. Pensemos en términos de diez o doce zonas que eventualmente se podrían rotar.

¿Unas son las zonas de concentración y otras las zonas de diálogo?

Todavía no hemos decidido como vamos a manejar la mesa de dialogo. El deseo del Gobierno es que sea una mesa única. Les hemos dicho de manera reiterada a las Auc que queremos una mesa única para tratar grandes temas nacionales.

¿No teme que, si se desmovilizan las actuales autodefensas, aparezcan otros grupos?

Sería gravísimo. Lo que hay que analizar es el temor de algunas comunidades a que la desmovilización de las Auc deje el espacio libre a la guerrilla para que lleguen a realizar masacres en esos territorios. Hay que montar unos modelos de seguridad participativa. El gran problema es que hay muchos ciudadanos que recurren a modelos de seguridad ilegales, es decir, que de buena fe apoyan a las Auc creyendo que esa es una alternativa. Pero, como bien lo dijo el ministro Fernando Londoño, eso es un Frankestein, porque usted arma el monstruo pero después no es capaz de manejarlo.

Le critican al Gobierno, que es contradictorio: presenta un proyecto en el que robustece al máximo las penas contra terroristas y otro, en el que los perdona......
El lema de campaña era mano firme y corazón grande.- Lo que estamos aplicando es eso: mano firme para quienes persisten en el terrorismo y corazón grande para quienes desistan de él. Las dos cosas son complementarias, no contradictorias.

¿Qué presentación tiene que a un hombre que mata a otro lo condenen a 30 años de cárcel y a un hombre que ordena la matanza de cien le suspendan la pena?

Ojalá toda la justicia se abriera de manera plena a la dinámica de la reparación. Pero, en el homicidio culposo es posible que se obtengan beneficios judiciales si se repara totalmente a la víctima; se suspenden, inclusive, proceso y pena.

¿Usted esta humanamente convencido de los beneficios del proyecto?

Sí. El argumento fundamental es el argumento humano. Es posible que desde el punto de vista del derecho positivo tenga muchas criticas, pero desde el punto de vista humano y antropológico es justificable y necesario, porque la dinámica del conflicto en Colombia ha arrastrado colectivamente a muchas personas a un campo de criminalidad e insensatez, del cual tenemos que salir.

Si usted hubiera sido víctima del conflicto, ¿estaría de acuerdo con el proyecto?

Se necesita magnanimidad. Abrir caminos de reconciliación. Hay que dejar de pensar en términos de cárcel y de venganza. Todos los que hemos tenido familiares muertos por el conflicto entendemos la necesidad de medidas para aclimatar la paz.

¿Por qué dice usted "los que hemos tenido"?

Mataron a un primo hermano muy cercano a mí. Al esposo de mi hermana también lo mataron. He sentido el dolor de cerca. Mi cuñado fue ejecutado por la guerrilla. Historias de esas tenemos todos en Colombia.

¿La paz en Colombia no tiene futuro si no hay sentimiento de perdón?

No habría futuro. Sin perdón y reconciliación, seguiría existiendo el sentimiento de venganza que nos tiene donde estamos. Marulanda sigue vengándose por lo que le hicieron a su familia; Castaño, por lo que le hicieron a su padre.

¿Qué pasa si el proyecto no es aprobado?

Que nos quedamos sin alternativa diferente a la cárcel.

¿Si no hay ley, no hay desmovilización?

Si no hay ley, se vería seriamente afectado el proceso de paz con las Auc y se bloquearía el proceso de desmovilización. Sin esa ley, no tenemos una alternativa para una negociación exitosa con ningún grupo al margen de la ley.

¿Así de cierto?

Así de cierto y así de grave.