| ENTREVISTA ALTO COMISIONADO
Proyecto de Alternatividad Penal
El Colombiano
Agosto 25 de 2003
EL COLOMBIANO Paz y
D.H.
Desmovilizados de guerrilla y Auc responsables de crímenes
atroces podrían beneficiarse con la suspensión
de sus condenas. Uno de estos hechos sería la muerte
de cerca de 15 indigentes en Bogotá el 7 de agosto
de 2002. Archivo
"El Gobierno busca la reconciliación"
El Comisionado de Paz
dice que es el fin de suspensión de las penas.
Piensa que el proyecto manda un mensaje a miembros de grupos
ilegales.
Negó que se haya hecho pensando en el proceso con
las Auc.
Colprensa, Bogotá
Pese a que el proyecto
de ley con que el Gobierno busca la creación de penas
alternativas para los desmovilizados responsables de delitos
de lesa humanidad fue objeto de fuertes críticas,
el alto comisionado de Paz, Luis Carlos Restrepo, aseguró
que el Gobierno está abierto a esos cuestionamientos
y da la bienvenida a la discusión.
Sin embargo, confía en que el espíritu y los
principios fundamentales de verdad, justicia y reparación
no sean modificados en el Congreso con el afán de
endurecer el proyecto pues se perderían las posibilidades
de reconciliación en el país.
¿Es viable
el proyecto sin un proceso de paz en curso?
"Creo que con esa postura se nos lleva a una especie
de círculo vicioso fatal; es decir, sólo el
día que usted pueda negociar, creamos el horizonte.
Lo que nosotros estamos haciendo es adelantarnos a los hechos
abriendo un camino jurídico y mandándole un
mensaje a las personas que están con las armas en
la mano. Les estamos diciendo que hay una alternativa y
una posibilidad de que aquellos delitos por los que son
perseguidos no los conduzcan directamente a la cárcel
sino que puedan participar de manera activa en la reconstrucción
del tejido social".
¿No significa
también un ablandamiento de la justicia?
"Yo diría que se humaniza la justicia que es
distinto. Hasta ahora el sistema penal se ha centrado en
el castigo y éste ha sido entendido única
y exclusivamente como pena de prisión, y aunque todos
los códigos y todos los sistemas penales dicen que
el horizonte es la resocialización, realmente con
los métodos actuales es muy poco lo que se logra.
Aún más grave, se castiga al victimario pero
no se repara a la víctima, y se considera que ésta
queda reparada. Es decir, se trata simplemente de un asunto
de venganza. (...) Pasamos de la noción de castigo
pensada en términos exclusivos de pena de cárcel,
a la noción de reparación donde el eje ya
no está centrado en el criminal sino en la víctima".
¿Las sanciones
son acordes con la ferocidad de los crímenes?
"En el caso de la ley no solo hay reparaciones materiales
y simbólicas a las víctimas consideradas tanto
individual como colectivamente, sino que además se
consideran como acciones efectivas de reparación
y contribución a la pacificación del país".
Hay quienes dicen que
el proyecto está hecho pensando en las autodefensas...
"En las conversaciones que hemos tenido con las autodefensas
hemos sido muy claros en cuanto a que el tema de los beneficios
judiciales no se negocia. El Estado puede hacer ofertas
para aclimatar la paz nacional, y no sólo con uno
sino con todos los grupos armados. (...) Así como
nosotros les hemos dejado claro a las autodefensas que el
tema de la extradición no es un asunto de la mesa
de negociación, y que no vamos a negociar en la mesa
si extraditamos o no a una persona, tampoco vamos a negociar
en la mesa si se concede o no este beneficio, eso es discrecional
del Presidente".
¿Se ha calculado el costo
político de estas decisiones?
"Cualquier presidente que tome una decisión
en el campo de la paz asume un enorme costo político.
El Presidente cuando dice negocio a través de Naciones
Unidas asume un costo político y todavía se
sigue debatiendo si dio o no el paso correcto. El día
que el Presidente dice hago un acuerdo humanitario, ahí
está asumiendo un costo político, y si no
hace ese acuerdo también.
Siempre creo que el asunto de la negociación y el
de la paz implican un riesgo y costo político y los
presidentes lo han asumido. Este proyecto como un instrumento
para la paz debe ser utilizado discrecionalmente por el
Presidente en las mismas condiciones en que toma decisiones
en el campo de la paz y de abrir negociaciones con grupos
armados".
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